Árboles redondos en la Torre Eiffel
Últimamente recuerdo lo que sueño. El otro día soñé que subía a la Torre Eiffel y me pillaban para encargado de la tienda de souvenirs del piso medio mientras las dependientas se iban a comer de tupper. Y venía una excursión de niños chinos y se me subían a una especie de árbol redondo que había ahí y me lo destrozaban todo. Qué nervios. Y me despierto y se lo cuento al Zoo y me dice que, efectvamente, hay una tienda de souvenirs en el segundo piso de la Torre Eiffel. Se me heló la sangre en las venas. Porque yo nunca he estado. Y os pensáis que al inconsciente le resbalan las cosas que escuchas de pasada a los seis años. Qué ingénuos.
Y esta noche -me he despertado a las 9:00 porque no tengo despertador, que se lo he dejado a mi hermana, a la que no le da tan igual si la echan o no- he soñado que entraba a hablar con mi director general y terminábamos pegándonos, y como pesa cincuenta kilos más que yo me hacía varias llaves de artes marciales. Yo qué sé.
Y el sábado fuimos a cenar con mi hermana y unos amigos y un amigo de mi hermana me habla orgulloso de las lámparas de calor para cultivar maría que le ha comprado a uno de sus hijos, y que si el otro día llegó el chaval con la boca pastosa y mucho hambre a las tantas y desayunaron juntos. Porque él es un padre moderno y le parece bien que su hijo veranee sí o sí en Holanda cada verano. Pues bueno es él.
Y ayer fuimos a ver "La estrategia del caracol" a la Filmoteca y alguien se pone en pie de pronto y grita:
-¡Viva la especulación!
Y a la señora de mi lado se le caen los Episodios Nacionales -uno de ellos- del bolso y me tira la lata de Coca-cola Light y me mira fatal, encima, porque a la Filmoteca no se puede llevar comida. Y la película estaba tan picada que parecía que estuvieran asando unas chuletas detrás de la pantalla, así que el de la especulación grita de nuevo:
-¡El sonido, hostias!
Y yo comeré en la Filmoteca, pero sé que la banda sonora va en el celuloide y, si quieres sacar el sonido picado, ve a por unas tijeras, gilipollas. Me encantó la película, a pesar de que cuando me agaché a por los Doritos, resulta que les había caído la Coca-cola encima y estaban blandos.
Y después de la peli vengo haciendo fotos por Lavapiés y un morito colocado se me pone chulo porque dice que le había hecho una foto a él, y me invento que se la había hecho a un monigote pintado con la tiza en una esquina. Esto es imaginación defensiva, hermanos, y no los tanques de cartón en Kuwait.
-Ah, ese bicho mola -se pone el moro-. Y además está fumando un porrito -efectivamente, el monigote tenía un peta en la boca.
-Por eso mola -dije, y sonreí, lamentando no mostrar los típicos dientes negros.
-¿Vives en Lavapiés? -me pregunta.
-Sí, ahí mismo en Ave María.
-Tengo barato.
-Gracias tío, acabo de comprar ahí arriba.
-¿Ah, sí? ¿A quién?
Maldición, Julio, improvisa.
-A uno con una cazadora blanca -siempre llevan cazadora blanca.
-Ése no lo tiene bueno. La próxima vez, búscame -y me dio la mano. Se dio la vuelta y se piró con ese andar que es mitad andar, mitad saltitos.
Y ahora me muestra el Yorch una foto de Esperanza Aguirre sentada en el suelo con un portátil en el regazo y un móvil en la oreja, semejante estampa en una página de la Comunidad de Madrid que acerca las nuevas tecnologías al ciudadano, y allí está ella, sintiendo su centro, campechana y feliz, publicitaria y tan absurda y fuera de lugar como un puesto de castañas en el Mar de la Tranquilidad. ¿Me he despertado o sigo en mi sueño de la Torre Eiffel?
Y esta noche -me he despertado a las 9:00 porque no tengo despertador, que se lo he dejado a mi hermana, a la que no le da tan igual si la echan o no- he soñado que entraba a hablar con mi director general y terminábamos pegándonos, y como pesa cincuenta kilos más que yo me hacía varias llaves de artes marciales. Yo qué sé.
Y el sábado fuimos a cenar con mi hermana y unos amigos y un amigo de mi hermana me habla orgulloso de las lámparas de calor para cultivar maría que le ha comprado a uno de sus hijos, y que si el otro día llegó el chaval con la boca pastosa y mucho hambre a las tantas y desayunaron juntos. Porque él es un padre moderno y le parece bien que su hijo veranee sí o sí en Holanda cada verano. Pues bueno es él.
Y ayer fuimos a ver "La estrategia del caracol" a la Filmoteca y alguien se pone en pie de pronto y grita:
-¡Viva la especulación!
Y a la señora de mi lado se le caen los Episodios Nacionales -uno de ellos- del bolso y me tira la lata de Coca-cola Light y me mira fatal, encima, porque a la Filmoteca no se puede llevar comida. Y la película estaba tan picada que parecía que estuvieran asando unas chuletas detrás de la pantalla, así que el de la especulación grita de nuevo:
-¡El sonido, hostias!
Y yo comeré en la Filmoteca, pero sé que la banda sonora va en el celuloide y, si quieres sacar el sonido picado, ve a por unas tijeras, gilipollas. Me encantó la película, a pesar de que cuando me agaché a por los Doritos, resulta que les había caído la Coca-cola encima y estaban blandos.
Y después de la peli vengo haciendo fotos por Lavapiés y un morito colocado se me pone chulo porque dice que le había hecho una foto a él, y me invento que se la había hecho a un monigote pintado con la tiza en una esquina. Esto es imaginación defensiva, hermanos, y no los tanques de cartón en Kuwait.
-Ah, ese bicho mola -se pone el moro-. Y además está fumando un porrito -efectivamente, el monigote tenía un peta en la boca.
-Por eso mola -dije, y sonreí, lamentando no mostrar los típicos dientes negros.
-¿Vives en Lavapiés? -me pregunta.
-Sí, ahí mismo en Ave María.
-Tengo barato.
-Gracias tío, acabo de comprar ahí arriba.
-¿Ah, sí? ¿A quién?
Maldición, Julio, improvisa.
-A uno con una cazadora blanca -siempre llevan cazadora blanca.
-Ése no lo tiene bueno. La próxima vez, búscame -y me dio la mano. Se dio la vuelta y se piró con ese andar que es mitad andar, mitad saltitos.
Y ahora me muestra el Yorch una foto de Esperanza Aguirre sentada en el suelo con un portátil en el regazo y un móvil en la oreja, semejante estampa en una página de la Comunidad de Madrid que acerca las nuevas tecnologías al ciudadano, y allí está ella, sintiendo su centro, campechana y feliz, publicitaria y tan absurda y fuera de lugar como un puesto de castañas en el Mar de la Tranquilidad. ¿Me he despertado o sigo en mi sueño de la Torre Eiffel?
Comentario:
gracias peq.. es que este niño no está en lo que celebra!!.
Comentario:
enlaza a la moni de una vez o te quedas sin cenar, leñe con el chiquito
Comentario:
aaaay, los sueños.. si yo te contara... pero vamos, que resumiendo son tiempos de cambios y nuestra psique lo traduce a su manera, asi que no tiene importancia, y sobre todo es cuestión (creo yo) de no darle demasiadas vueltas, aunque a veces es inevitable..
por otra parte, sigo sin ver el enlace a mi weblog.. sé que se te ha olvidao hacerlo, por eso te lo recuerdo yo.. jeje
besines.
por otra parte, sigo sin ver el enlace a mi weblog.. sé que se te ha olvidao hacerlo, por eso te lo recuerdo yo.. jeje
besines.





