Nuestro árbol de navidad
Ayer estuvimos en mi casa poniendo el árbol de navidad. El árbol de mi casa es super cutre. Por ejemplo, utilizamos la pata hueca de una mesa antigua de mármol que teníamos -Casti, su mujer y alguno más, participan de la opinión de que aquella mesa cascó porque mis padres hicieron el amor sobre ella a los setenta y pico años; yo, como comprenderéis, sé a ciencia cierta que esto pertenece al género de la ciencia ficción-. Mi padre apaña unas revistas, las enrolla y mete el tronco de nuestro árbol despelujado -es de plástico, claro, y ya tiene unas temporadas- y luego todo ello en la pata de mármol, y así se sostiene a duras penas. Y los adornos que le enganchamos -siempre más por delante que por detrás, típico- son un mix de varios años, hay bolas plateadas y doradas, bolas con un tosco Papá Noel pintado y algunas sorpresas de Kinder que me tocaban a mí. Pulpos con tres brazos, fantasmitas, mascotas de Mundial, objetos así. Y tenemos espumillón de dos colores y de un sólo color, y algún lazo de tarta de Mallorca, y lo ponemos ahí todo junto y nos quedamos tan anchos.
El año pasado hice un vídeo de mi padre poniendo el árbol y luego lo metí música de Chopin y el resultado fue, cómo decirlo, desasosegante. Yo creo que Fellini no conseguía esos climas.
Ayer entró mi madre y hasta ella misma, que se dejó el sentido de la estética en la primera posguerra, cuando no había tiempo para pensar en combinaciones de color, dijo:
-¿Pero qué clase de mierda es esa? -sabed que mi madre utiliza la palabra "mierda" en contadas ocasiones.
Mi padre, mi hermana y yo, que nos habíamos dedicado celosamente al árbol durante un buen rato -más ellos, que yo retomé la cámara de vídeo e intenté hacer la secuela, consciente como soy de que segundas partes no son buenas-, defendimos nuestra instalación del Reina Sofía como fieras.
-Hasta un tonto lo haría mejor -añadió mi progenitora. Ella siempre nos pone a los tontos como el ejemplo de lo peor del mundo, peor que las hambrunas y las pestes medievales, y se te pone la piel de gallina, porque sospechas que en el fondo ella piensa que el tonto más tonto lo tiene en casa y delante de sus narices.
-Pues hazlo tú, lista -se defiende mi padre. Mi padre no tiene pelos en la lengua, sobre todo en lo tocante a mi madre.
-Sólo me faltaba eso, con las rodillas como las tengo -y se pira airadamente de nuevo a la cocina. Ella está por encima del bien y del mal. Así, al menos, es como se pasea por la vida.
Así que nos adentraremos en las navidades con nuestro árbol chuchurrío sin complejos. Más tarde quise hacerle un book apresurado a mi hermana pero no se dejó, que si estaba con la ropa de andar por casa y el pelo fatal, y le dije que se parecía a la fea de "En sus zapatos" -os recomiendo esta peli- y a los dos nos dio un ataque de risa de esos que te devuelven dos años de vida. Nuestras navidades son así. Entre patéticas y descojonantes. Me gusta, hijos míos. Besos para todos.
El año pasado hice un vídeo de mi padre poniendo el árbol y luego lo metí música de Chopin y el resultado fue, cómo decirlo, desasosegante. Yo creo que Fellini no conseguía esos climas.
Ayer entró mi madre y hasta ella misma, que se dejó el sentido de la estética en la primera posguerra, cuando no había tiempo para pensar en combinaciones de color, dijo:
-¿Pero qué clase de mierda es esa? -sabed que mi madre utiliza la palabra "mierda" en contadas ocasiones.
Mi padre, mi hermana y yo, que nos habíamos dedicado celosamente al árbol durante un buen rato -más ellos, que yo retomé la cámara de vídeo e intenté hacer la secuela, consciente como soy de que segundas partes no son buenas-, defendimos nuestra instalación del Reina Sofía como fieras.
-Hasta un tonto lo haría mejor -añadió mi progenitora. Ella siempre nos pone a los tontos como el ejemplo de lo peor del mundo, peor que las hambrunas y las pestes medievales, y se te pone la piel de gallina, porque sospechas que en el fondo ella piensa que el tonto más tonto lo tiene en casa y delante de sus narices.
-Pues hazlo tú, lista -se defiende mi padre. Mi padre no tiene pelos en la lengua, sobre todo en lo tocante a mi madre.
-Sólo me faltaba eso, con las rodillas como las tengo -y se pira airadamente de nuevo a la cocina. Ella está por encima del bien y del mal. Así, al menos, es como se pasea por la vida.
Así que nos adentraremos en las navidades con nuestro árbol chuchurrío sin complejos. Más tarde quise hacerle un book apresurado a mi hermana pero no se dejó, que si estaba con la ropa de andar por casa y el pelo fatal, y le dije que se parecía a la fea de "En sus zapatos" -os recomiendo esta peli- y a los dos nos dio un ataque de risa de esos que te devuelven dos años de vida. Nuestras navidades son así. Entre patéticas y descojonantes. Me gusta, hijos míos. Besos para todos.
Comentario:
joee, esto de usar un blog como si fuera el messenger es como escribir una novela a base de SMS
pues sí, vienen mayormente ex tipo Rafa, Julian, Alejandro...
pues sí, vienen mayormente ex tipo Rafa, Julian, Alejandro...
Comentario:
pues en cuanto salga de aquí os llamo y voy para allá... va más gente a la cena?
Comentario:
ahí nos vemos, jules
pásate antes por aquí, cuando quieras, que sacamos los panchitos del año pasado
pásate antes por aquí, cuando quieras, que sacamos los panchitos del año pasado
Comentario:
es verdad, Mari, podría colgar el vídeo del Titanic Gay en internet!!! en cuanto llege a casa lo investigo a ver lo que puedo hacer...
oye, peq, sigue en pie lo de esta noche no??? ;) verás q gorda
oye, peq, sigue en pie lo de esta noche no??? ;) verás q gorda
Comentario:
Cari, para video bueno made in Julitros tienes "Titanic". Oyesss, ¿no lo puedes colgar por aquí?
Besotes. M.
Besotes. M.





