Cualquier cosa
La cosa es: escribo todos los días aunque sea una gilipollez, o, si no tengo nada que decir, no escribo nada. ¿Por donde tiro? O, como diría Christel, ¿cuál debe ser mi propuesta artística? -es que la Christel se lee el Wallpaper y habla muy bien; a mí el Wallpaper sólo me interesa por los tíos lacios de los anuncios de gafas de sol-.
Hoy voy a probar a poner lo que me de la gana: me dan dentera las páginas de la Biblia que teníamos en el colegio de Los Menesianos. El MJN era un menesiano que se auto-invitaba a cenar a la casa de mi prima, la DRT -lo pongo así para no herir susceptibilidades, que ya me han dado algún toque- y se erecaba debajo de la mesa mirando las tetas de mi prima, según pudo comprobar alguno de sus hijos -mi prima ya tenía una edad-. Un profesor, no menesiano, si recordara su nombre lo pondría, y también su dirección, porque era un hijo de puta, me rompió una regla en la cabeza. De canto. De las de 30 cm. Todo por volverme a mirar cómo un enfermo mental de mi clase se pintaba la polla con rotuladores de colores -la "pilila", entonces, creo que no había vello púbico aún- y luego se la llenaba de pegamento Imedio. Sí, hijos, sí. Imedio por toda la puta polla. Yo no debía ser gay por aquel entonces, pero aquello había que verlo.
Bueno, y a otro le retorcía el brazo un cura todos los santos días, y nos daban capones con el anillo... yo qué sé. A lo mejor me violaron y no me acuerdo. Estoy hablando por msn con un capullo de 1,88 de alto que le pasa lo que a los dinosaurios: no le llega la sangre a la cabeza. Cuánto gilipollas. Me encanta que a mi sobri le haya gustado la camiseta que le regalé ayer por su cumple.
Todas estas cosas. Mañana volveré a la narrativa clásica, espero. Ahora me piro que tengo ganas de salir a la calle.
Hoy voy a probar a poner lo que me de la gana: me dan dentera las páginas de la Biblia que teníamos en el colegio de Los Menesianos. El MJN era un menesiano que se auto-invitaba a cenar a la casa de mi prima, la DRT -lo pongo así para no herir susceptibilidades, que ya me han dado algún toque- y se erecaba debajo de la mesa mirando las tetas de mi prima, según pudo comprobar alguno de sus hijos -mi prima ya tenía una edad-. Un profesor, no menesiano, si recordara su nombre lo pondría, y también su dirección, porque era un hijo de puta, me rompió una regla en la cabeza. De canto. De las de 30 cm. Todo por volverme a mirar cómo un enfermo mental de mi clase se pintaba la polla con rotuladores de colores -la "pilila", entonces, creo que no había vello púbico aún- y luego se la llenaba de pegamento Imedio. Sí, hijos, sí. Imedio por toda la puta polla. Yo no debía ser gay por aquel entonces, pero aquello había que verlo.
Bueno, y a otro le retorcía el brazo un cura todos los santos días, y nos daban capones con el anillo... yo qué sé. A lo mejor me violaron y no me acuerdo. Estoy hablando por msn con un capullo de 1,88 de alto que le pasa lo que a los dinosaurios: no le llega la sangre a la cabeza. Cuánto gilipollas. Me encanta que a mi sobri le haya gustado la camiseta que le regalé ayer por su cumple.
Todas estas cosas. Mañana volveré a la narrativa clásica, espero. Ahora me piro que tengo ganas de salir a la calle.
Comentario:
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Yo voto, colega, porque cada día escribas, lo que sea; habrá días mejores y otros en los que no estés fino, pero, tío, de verdad, se agradece leer cosas originales y bien escritas. Y sois muy poquitos los que nos ofrecéis eso.
T'apoyo.
T'apoyo.
Comentario:
Yo tenía un profe, el Ovidio, cura, que para hacerse el colegui nos dejaba fumar. Pero nos daba bonitas hostias con la misma naturalidad. Su castigo estrella, en plan físico, consistía en pellizcarte el lóbulo de la oreja hasta que te lo despellejaba; otro gesto técnico muy socorrido era agarrarte por la patilla (la del cuero cabelludo, se entiende) y hacerte agacharte y levantarte alternativamente unas cuantas veces al ritmo que al puto cura se le ponía en sus inéditos cojones.
Pero no sé muy bien a qué viene todo esto.
Pero no sé muy bien a qué viene todo esto.
Comentario:
eso, eso, échale ahora la culpa de lo tuyo a la sociedad ... qué actitud.





