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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Ser hijo de puta
Ayer fui un poquitín hijo de puta con alguien. Con un tío, vamos -salvo error u omisión siempre me refiero a tíos, la gente que convive conmigo día a día se lo sabe, la Noe hoy ha dicho que el único modo de que yo haga la declaración antes de junio es que, de algún modo, un tío sea el reclamo, la cabrona-. Pues me gustó serlo -un hijo de puta-. Sí, hijos míos. Lo digo aquí, nada orgulloso, al revés: como exorcizando la culpa, como diciendo: I'm this way, si seguís hablándoos conmigo es a riesgo de que pueda serlo con vosotros.

Sí, Marisa, es el chico del otro día, el que no invité a cenar conmigo y con la pandi del pueblo, el que tú dijiste que no estaba mal y yo me aferré a ello como a un clavo ardiendo -si dijera que no, que no estaba mal, teniendo el cuenta el modelo "gamba", os costaría menos verme como un hijo de puta? ¿A que sí?-. Ya había aprendido que las opiniones ajenas nunca sirven, pero lo olvidé. Y ayer me afianzé en que a mí NO me gusta. Y el chico se puso romántico -yo estaba carnal- y quiso ponerse carnal a destiempo, y me llamó después, y... yo qué sé. Mi conciencia, que es como un menhir de Obélix pero de cartón piedra, me insta a que me perdone a mí mismo. Pues sí que me cuesta a mí eso. Ya está, sólo tengo que pensar en las veces que lo han sido conmigo -valiente excusa-. Y perdonado. Así andamos todos en Chueca: compensado nuestra balanza de pagos emocional entre unos, otros y terceros. Si eres nuevo en el asunto, bienvenido, gilipollas. Como decía Vic, si no te jodo la vida yo ya te la joderá otro, así que mejor te la jodo yo.

Y como, Noe, me has dado en lo más profundo de mi orgullo adolescente -no debería quedar ni rastro de él a mis 31-, pienso contar lo de la vez que tiraste a un cigarro a una papelera, entraste en la tienda de al lado y luego entró una mujer diciendo "fuego" y la tendera salió con el cubo de agua diciendo "vándalos" y tú callada como una ya sabes. Es igual, de todo se aprende. Si no hubieras entrado en la tienda y aprendido que no se debe tirar colillas en las papeleras, tal vez ya hubiera ardido Madrid.
 
Comentario:
Buen finde, no obstante!
 
Comentario:
vaya... hoy como que no...
 
Comentario:
Julio corazón, estoy con Victoria, Vic. Nadie, o casi nadie, quiere ser un hijo puta conscientemente (yo a lo mejor lo soy y no lo sé. Ja), pero se es y punto.

Tú conoces, casi a la perfección, mi "turbulenta" vida con, digamos, los hombres y también sabes perfectamente que el chico que más he querido en la vida (hasta que empecé a querer a otro con la misma o mayor intensidad), del que estaba enamorada hasta la mismísima médula, fue con el que más hija de puta pude ser. Andaba como vaca sin cencerro (no es que ahora esté mejor) y así fue todo... En fin. La vida es así, ¿no?


Basta de cosas personales. Si no eres tú el hijo de puta, seguramente lo habría sido otro con el torpedero tucumán ese al que no quisiste invitar en la Dame Noire.

Besitos nada hijoputescos, m.
 
Comentario:
yo keme una papelera una vez, tb fue sin kerer, pero en mi casa xD solo keria dejar un saludo por aki. por cierto puse un link a esta pagina hace algun tiempo en mi blog, espero q no t importe. bye!
 
Comentario:
e yegao tarde pero weno la kamiseta k m regalo sta d puta madre meva kenipintada weno pos lo dixo ke gracias hijode...juliete jeje.
un abrazo. TusObrinO!
No