Rent
El miércoles íbamos el Yorch, la Noe y yo hacia Lavapiés para buscarnos un menú del día que llevarnos a la boca, valga la redundancia, y yo caminaba, como de costumbre, despellejando a mi jefe y los modos de esta empresa general, convertido como estoy en uno de esos personajes cabizbajos y permanentemente cabreados que pueblan las aceras bajo el sol de jornada laboral de esta bendita ciudad. No quiero ser jamás así, me decía, y ya véis. Pues asoma de una tienda de porteros automáticos una mujer vagamente harapienta, gorrrrrrrda como ella sola -soy todo lo políticamente incorrecto que me sale, peso cuatro kilos más que el año pasado y no le intuyo a mi metabolismo visos de detenerse- y maciza, de esas que, según el inventario sentencioso de cierto consultor al que echo de menos -a eso hemos llegado-, "es más fácil saltarla que darle la vuelta", me mira con gesto de desaprobación y espeta, cuando paso a su altura:
-Fúmate un porrito, amargao.
Me cago en su puta vida. Y, como subrayando su mensaje, una camiseta donde le explotaban las tetas con la típica hojita compuesta de la marihuana. Así me dijo. La Noe se partía el eje, y con razón. Porque aquella mujer, no lo olvidemos, acertaba de pleno en las dos vertientes de su exposición: una, que yo estaba amargado; otra, que un porrito es una solución tan buena como cualquier otra para mis males.
En fin, no la he hecho caso, no sé si por falta de ganas o de suministro. Pero tengo clara una cosa: si un día de estos mi crisis laboral me lleva a abrir el neceser de las medicinas con el objeto de buscarme una bezodiacepina de urgencia que llevarme a la boca, valga la redundancia, espero que sea después de haber comprobado que un porro cargadito no me ha hecho efecto. ¿Apología de las drogas? Puedo jurar que no. ¿Búsqueda de alternativas que no den con mis huesos en un juicio por lo penal? Podéis apostar a que sí. Sabéis que lo mío es todo lenguaje, que me he drogado más de palabra que de acción, sirva esto para que os hagáis una idea de mi situación vital.
Sólo una buena noticia ha habido en estos últimos días. "Rent" ha dado, como se suele decir, el salto al cine. Paso de aburriros, pero mi dimensión obsesiva me ha hecho ver los trailers de la página una decena de veces cada uno, leerme el blog del rodaje enterito y enteritos también los 135 comentarios de la película en IMDb.com, escuchado todos los clips a lo largo y ancho del mundo virtual y visionado -dejándome los ojos- todos los videoblogs que he pillado, enamorándome de paso por segunda vez en mi vida -esta ha de ser la definitiva- de un tal Adam Pascal, Roger para los amigos. La hostia. No day but today. La Noe y el Yorch se van pronto a Nueva York, ya saben que no pueden pisar de nuevo suelo español si no vienen con el DVD y el CD bajo el brazo.
En fin, me voy a casa. Voy a ver si me llevo El Pais de la recepción por la gorra, la única cosa decente que obtengo de esta empresa últimamente. Besos para todos.
-Fúmate un porrito, amargao.
Me cago en su puta vida. Y, como subrayando su mensaje, una camiseta donde le explotaban las tetas con la típica hojita compuesta de la marihuana. Así me dijo. La Noe se partía el eje, y con razón. Porque aquella mujer, no lo olvidemos, acertaba de pleno en las dos vertientes de su exposición: una, que yo estaba amargado; otra, que un porrito es una solución tan buena como cualquier otra para mis males.
En fin, no la he hecho caso, no sé si por falta de ganas o de suministro. Pero tengo clara una cosa: si un día de estos mi crisis laboral me lleva a abrir el neceser de las medicinas con el objeto de buscarme una bezodiacepina de urgencia que llevarme a la boca, valga la redundancia, espero que sea después de haber comprobado que un porro cargadito no me ha hecho efecto. ¿Apología de las drogas? Puedo jurar que no. ¿Búsqueda de alternativas que no den con mis huesos en un juicio por lo penal? Podéis apostar a que sí. Sabéis que lo mío es todo lenguaje, que me he drogado más de palabra que de acción, sirva esto para que os hagáis una idea de mi situación vital.
Sólo una buena noticia ha habido en estos últimos días. "Rent" ha dado, como se suele decir, el salto al cine. Paso de aburriros, pero mi dimensión obsesiva me ha hecho ver los trailers de la página una decena de veces cada uno, leerme el blog del rodaje enterito y enteritos también los 135 comentarios de la película en IMDb.com, escuchado todos los clips a lo largo y ancho del mundo virtual y visionado -dejándome los ojos- todos los videoblogs que he pillado, enamorándome de paso por segunda vez en mi vida -esta ha de ser la definitiva- de un tal Adam Pascal, Roger para los amigos. La hostia. No day but today. La Noe y el Yorch se van pronto a Nueva York, ya saben que no pueden pisar de nuevo suelo español si no vienen con el DVD y el CD bajo el brazo.
En fin, me voy a casa. Voy a ver si me llevo El Pais de la recepción por la gorra, la única cosa decente que obtengo de esta empresa últimamente. Besos para todos.





