Crash vs. Brokeback Mountain
Advierto a los amantes de la polémica -yo mismo lo soy- que no os lo voy a poner fácil. Y lo demuestro asumiendo para empezar lo imperfecto de mi propuesta: lo que defiendo a continuación es una tesis tan parcial que reconozco precisamente su naturaleza, a saber, que es ésto, una tesis inequívoca e interesada de la que parto -que es mejor película "Brokeback Mountain", en adelante BM, que "Crash"-, y lo único que hago es buscar los argumentos que la defienden y rechazar los que van en su contra. Dicho esto, todos en mente -con media sonrisa en la cara- mi tendencia sexual, allá voy.
Me gustó Crash del mismo modo que me gustó Amercian Beauty -mucho, muchísimo-, pero me gustaron menos que BM o que "The Straight Story " -1999, David Lynch-. Crash y AM son películas brillantes y se salen del arquetipo ético tradicional -aún más cartesiano para los norteamericanos- y definen, mediante una arquitectura cinematográfica más descriptiva que narrativa, esto es con pinceladas, con "bocados de realidad" -lo cuál, dicho sea de paso, es mucho más cómodo y fácil que someterse a una narrativa lineal, cualquiera que escriba o narre en algún formato lo sabe-, una crítica a los aspectos oscuros de la sociedad occidental. Y aciertan, porque son ciertos y es necesario denunciarlos -cuando menos, volver el foco sobre ellos-. En el fondo, Crash, hace lo que hace este post, mantener una tesis -necesaria, está claro- con todos los argumentos posibles y a costa, y aquí me lamento, de la veracidad que su propuesta naturalista -es decir, hiperrealista- persigue.
Porque todos debemos creer que aquello no es sino la vida real, pero resulta que, seamos honestos, ningún policía de la calaña del impagable Matt Dillon haría lo que hizo en la escena de la colisión. Eso es ciencia ficción, y no las tierras de Mordor. Porque no se sostiene la personalidad a ratos endeble y a ratos no del personaje negro, ni de su mujer -genial también Thandie Newton, aunque ella es mulata y debe sostener en su personaje que es blanca, un casting un tanto arriesgado-, porque Haggis no consigue que odiemos el racismo sin odiar al padre islámico que, menos mal, carga balas de fogeo -lo cuál es otra intrusión a cincel de guión en pos de un final feliz para el personaje del puertorriqueño bendito, intrusión tan torpe, tan "todo vale por increíble que parezca", que parece más digna de un George Lucas a diez minutos del final de la saga-. Haggis ve más natural satanizar al islamista -al fin y al cabo el World Trade Center impulsó unas prioridades de "malo de la película" aún frescas en el ego colectivo estadounidense- que al puertorriqueño o a cualquiera de los negros. Vamos, que a esta cinta le es imposible narrar contra el racismo sin ser racista. Vale que, como dijo el crítico de El País, esta película "no es para los amantes de las verdades absolutas". Pero es que Crash intenta defender por todos los lados, desde el primer minuto hasta el último, usando además la técnica facilona, no nos engañemos, del lenguaje descriptivo coral al más puro estilo La Colmena, con todas las ventajas narrativas que ello supone, una verdad absoluta, por necesaria que sea.
¿Y qué hace BM o hacía The Straight Story? Primero, ceñirse a la narrativa lineal, mucho más honesta. Aquí no puedes refugiarte en las elipsis -sobreentendidos del argumento, qué cómodos son- ni en los flashbacks -el espectador conoce la historia desde el principio hasta el final- ni en la supresión del conocimiento por parte de algún personaje -qué bien lo usó y difundió Hitchcock, cuánto se ha abusado de ello desde entonces-. Aquí se cuenta una historia desde la narrativa clásica, donde la maestría narrativa se luce, cuando la falta de oficio de otros cineastas podría quedar al desnudo -así que corren a refugiarse en esa otra narrativa de retazos, de fragmentos, igualmente válida, cierto, cuando se usa con mesura, y creo que Crash es un ejemplo válido de ello-. En BM se mantiene una tesis desde la exposición, no desde la imposición. Y no hay comportamientos de ciencia ficción ni giros imposibles ni golpes increíbles de guión. Aún así, en la historia de los vaqueros somos incapaces de intuir qué va a ocurrir a continuación de la siguiente escena -¿alguien no intuye en Crash de quién va a ser hermano el incorrompible policía negro o de qué clase de balas eran las de la caja roja?-.
En BM no hay efectismo más allá de desnudar la realidad de la experiencia a lo largo de los años de dos personas, de contar sus imperfecciones y desaciertos -si tu propuesta es hiperrealista, dota a tus personajes de imperfecciones humanas, de aristas, y serán creíbles, no de giros dramáticos de personalidad que les hagan parecer psicópatas sin serlo-. No seáis tan cínicos de ver increíble una historia como la que cuenta BM. Cuánto de ello ocurre a nuestro alrededor y quizá hasta, si entrecerramos los ojos de la conciencia, podamos ponerle nombres y apellidos a nuestros vaqueros domésticos -no hablo sólo de amor entre dos hombres, hablo del amor a escondidas, de la frontera insalvable entre el amor que siento yo y el amor que sientes tú-.
Pero lo más importante: lo que eleva BM o TSS sobre Crashes, American Beauties, Magnolias y otras películas geniales pero, desde este punto de vista fallidas, es que la propuesta de las últimas, su defensa, se hace desde el púlpito de la denigración -me falta una palabra más adecuada- de la condición humana. Describiendo y esculpiendo lo peor de los hombres, lo más mezquino, lo más criticable nos asomamos al espejo de nosotros mismos y eso está bien. Salimos del cine con la conciencia removida y deseando hacer los deberes. Desde el pesimismo, estos cineastas construyen sus fábulas, y qué bien está, porque estas fábulas funcionan. ¿Pero qué ocurre cuando esta crítica se realiza desde la construcción, no desde la destrucción, desde el optimismo -aunque sea un poco y al final- y la calma, desde el lugar en el que aún hay sitio para lo humano y no después de no haber dejado títere sin cabeza? Pensé con American Beauty qué fácil es mostrar lo chungo de la sociedad occidental desde los personajes al borde, desde los inhumanos, los crueles o los extraños. Y no está mal, después de tanto cine absurdo a lo Pretty Woman en Hollywood. Pero vi la de David Lynch y vi que se podía hacer lo mismo pero mostrando una escrupulosa admiración por el ser humano y su pasado y su futuro. Además, con la maravillosa música de Angelo Badalamenti -qué insulsa es la música de Crash, por cierto-. Así que me gustó más. Y vi BM y vi explicado el amor y el desamor, el deseo sexual, que los hombres somos islas y el remordimiento, vi paisajes rodados en 35mm y pasados a positivo sin un solo render 3D. Y vi que Lee, como Lynch, a diferencia de Higgis -cuyo pesimista veredicto es el de "culpable"- perdona, PERDONA, al ser humano de su condición.
Está bien, y os daré un poco de carnaza aún a riesgo del descrédito de mis opiniones expuestas: Heath Ledger es tan guapo...
Besos para todos.
Me gustó Crash del mismo modo que me gustó Amercian Beauty -mucho, muchísimo-, pero me gustaron menos que BM o que "The Straight Story " -1999, David Lynch-. Crash y AM son películas brillantes y se salen del arquetipo ético tradicional -aún más cartesiano para los norteamericanos- y definen, mediante una arquitectura cinematográfica más descriptiva que narrativa, esto es con pinceladas, con "bocados de realidad" -lo cuál, dicho sea de paso, es mucho más cómodo y fácil que someterse a una narrativa lineal, cualquiera que escriba o narre en algún formato lo sabe-, una crítica a los aspectos oscuros de la sociedad occidental. Y aciertan, porque son ciertos y es necesario denunciarlos -cuando menos, volver el foco sobre ellos-. En el fondo, Crash, hace lo que hace este post, mantener una tesis -necesaria, está claro- con todos los argumentos posibles y a costa, y aquí me lamento, de la veracidad que su propuesta naturalista -es decir, hiperrealista- persigue.
Porque todos debemos creer que aquello no es sino la vida real, pero resulta que, seamos honestos, ningún policía de la calaña del impagable Matt Dillon haría lo que hizo en la escena de la colisión. Eso es ciencia ficción, y no las tierras de Mordor. Porque no se sostiene la personalidad a ratos endeble y a ratos no del personaje negro, ni de su mujer -genial también Thandie Newton, aunque ella es mulata y debe sostener en su personaje que es blanca, un casting un tanto arriesgado-, porque Haggis no consigue que odiemos el racismo sin odiar al padre islámico que, menos mal, carga balas de fogeo -lo cuál es otra intrusión a cincel de guión en pos de un final feliz para el personaje del puertorriqueño bendito, intrusión tan torpe, tan "todo vale por increíble que parezca", que parece más digna de un George Lucas a diez minutos del final de la saga-. Haggis ve más natural satanizar al islamista -al fin y al cabo el World Trade Center impulsó unas prioridades de "malo de la película" aún frescas en el ego colectivo estadounidense- que al puertorriqueño o a cualquiera de los negros. Vamos, que a esta cinta le es imposible narrar contra el racismo sin ser racista. Vale que, como dijo el crítico de El País, esta película "no es para los amantes de las verdades absolutas". Pero es que Crash intenta defender por todos los lados, desde el primer minuto hasta el último, usando además la técnica facilona, no nos engañemos, del lenguaje descriptivo coral al más puro estilo La Colmena, con todas las ventajas narrativas que ello supone, una verdad absoluta, por necesaria que sea.
¿Y qué hace BM o hacía The Straight Story? Primero, ceñirse a la narrativa lineal, mucho más honesta. Aquí no puedes refugiarte en las elipsis -sobreentendidos del argumento, qué cómodos son- ni en los flashbacks -el espectador conoce la historia desde el principio hasta el final- ni en la supresión del conocimiento por parte de algún personaje -qué bien lo usó y difundió Hitchcock, cuánto se ha abusado de ello desde entonces-. Aquí se cuenta una historia desde la narrativa clásica, donde la maestría narrativa se luce, cuando la falta de oficio de otros cineastas podría quedar al desnudo -así que corren a refugiarse en esa otra narrativa de retazos, de fragmentos, igualmente válida, cierto, cuando se usa con mesura, y creo que Crash es un ejemplo válido de ello-. En BM se mantiene una tesis desde la exposición, no desde la imposición. Y no hay comportamientos de ciencia ficción ni giros imposibles ni golpes increíbles de guión. Aún así, en la historia de los vaqueros somos incapaces de intuir qué va a ocurrir a continuación de la siguiente escena -¿alguien no intuye en Crash de quién va a ser hermano el incorrompible policía negro o de qué clase de balas eran las de la caja roja?-.
En BM no hay efectismo más allá de desnudar la realidad de la experiencia a lo largo de los años de dos personas, de contar sus imperfecciones y desaciertos -si tu propuesta es hiperrealista, dota a tus personajes de imperfecciones humanas, de aristas, y serán creíbles, no de giros dramáticos de personalidad que les hagan parecer psicópatas sin serlo-. No seáis tan cínicos de ver increíble una historia como la que cuenta BM. Cuánto de ello ocurre a nuestro alrededor y quizá hasta, si entrecerramos los ojos de la conciencia, podamos ponerle nombres y apellidos a nuestros vaqueros domésticos -no hablo sólo de amor entre dos hombres, hablo del amor a escondidas, de la frontera insalvable entre el amor que siento yo y el amor que sientes tú-.
Pero lo más importante: lo que eleva BM o TSS sobre Crashes, American Beauties, Magnolias y otras películas geniales pero, desde este punto de vista fallidas, es que la propuesta de las últimas, su defensa, se hace desde el púlpito de la denigración -me falta una palabra más adecuada- de la condición humana. Describiendo y esculpiendo lo peor de los hombres, lo más mezquino, lo más criticable nos asomamos al espejo de nosotros mismos y eso está bien. Salimos del cine con la conciencia removida y deseando hacer los deberes. Desde el pesimismo, estos cineastas construyen sus fábulas, y qué bien está, porque estas fábulas funcionan. ¿Pero qué ocurre cuando esta crítica se realiza desde la construcción, no desde la destrucción, desde el optimismo -aunque sea un poco y al final- y la calma, desde el lugar en el que aún hay sitio para lo humano y no después de no haber dejado títere sin cabeza? Pensé con American Beauty qué fácil es mostrar lo chungo de la sociedad occidental desde los personajes al borde, desde los inhumanos, los crueles o los extraños. Y no está mal, después de tanto cine absurdo a lo Pretty Woman en Hollywood. Pero vi la de David Lynch y vi que se podía hacer lo mismo pero mostrando una escrupulosa admiración por el ser humano y su pasado y su futuro. Además, con la maravillosa música de Angelo Badalamenti -qué insulsa es la música de Crash, por cierto-. Así que me gustó más. Y vi BM y vi explicado el amor y el desamor, el deseo sexual, que los hombres somos islas y el remordimiento, vi paisajes rodados en 35mm y pasados a positivo sin un solo render 3D. Y vi que Lee, como Lynch, a diferencia de Higgis -cuyo pesimista veredicto es el de "culpable"- perdona, PERDONA, al ser humano de su condición.
Está bien, y os daré un poco de carnaza aún a riesgo del descrédito de mis opiniones expuestas: Heath Ledger es tan guapo...
Besos para todos.
Comentario:
En el fondo se que el año que viene seguiremos en la misma miedda y seguiré echándonos la culpa por pasivas, conformistas y víctimas, tengo una "inrritassión"... mañana lo contaré si me levanto con ganas, porque el panorama femenil a mi alrededor hace que además de desear ferviente ser de Noruega o Finlandia, u país vikingo, también me voy a cambiar de sexo, porque me avergüenzo bucho a veces de lo que veo... y el futuro que nos aguarda con ésta generación que pretende tomar el relevo de nuestras abuelas que murieron quemadas o fueron apaleadas defendiendo la libertad y mi generación que quemamos los sujetadores... ay... :(
Comentario:
Qué peasso comentario, chaval, aún no las he visto, pero el análisis es para descubrirse. Personalmente no me fío un pelo de los oscares, goyas, y cosas así, creo que es mucho autobombo mediático de la industria para sí misma. Creo en la gente, que es la que al fin tiene la última palabra, como lo que has expuesto, que me parece magistral. Como que me han dado unas ganas locas de ir a verlas a la vez, bueno, una detrás de otra. Me simpatiza de entrada, BM, y por lo que ya conozco y referencias, me daba la impresión de que iba por lo que aquí cuentas, a ver qué opino después de verlas.
Llevas unos post que te sales, majete. Un beso.
Llevas unos post que te sales, majete. Un beso.
Comentario:
Admirado, sorprendido, gratamente, todo sea dicho...Está claro que detrás de una vulgar cotidianeidad hay todo un cerebro en efesvercencia...Chapeau, chavalote...
Agur.
Agur.
Comentario:
Acabo de releer mi comentario de ayer y la verdad es que resulta un poco crispado de tono, así que voy a matizarlo: Pongámonos en el supuesto caso de que este año no haya ganado la mejor película. Y...? Cuantas películas han ganado sin ser las mejores?. Es que es un tema que nunca nos ha importado especialmente, y no veo por qué este año debe ser diferente.
Voy un poco más allá: En el caso de que "Brockeback Mountain" no ganara por el simple hecho de abordar un tema tabú para la sociedad americana (lo que yo sinceramente no creo), tampoco me escandalizaría. Son sus premios con todo lo que ello implica (Industria, doble moral, espectáculo, hipocresía, alfombra roja...). O jugamos o no.
Voy un poco más allá: En el caso de que "Brockeback Mountain" no ganara por el simple hecho de abordar un tema tabú para la sociedad americana (lo que yo sinceramente no creo), tampoco me escandalizaría. Son sus premios con todo lo que ello implica (Industria, doble moral, espectáculo, hipocresía, alfombra roja...). O jugamos o no.
Comentario:
Leche, Yorch, eso es dar caña, y lo demás tonterías.
No he visto las pelis, pero un crítico yanqui ha dicho algo así como: "...para la gente desconcertada por Brokeback Mountain, pero que se cree liberal, buena y productiva, Crash fue la perfecta salvaguardia..."
O sea, que algo de razón podría tener Julito, me refiero a la razón que no menciona, pero que subyace en su post: me fastidia que una peli cuyo tema me reivindica no sea reconocida por esa industria tan liberal de boquilla y tan conservadora para ciertos asuntos.
O quizá es que Crash, sencillamente, fuera mejor.
No he visto las pelis, pero un crítico yanqui ha dicho algo así como: "...para la gente desconcertada por Brokeback Mountain, pero que se cree liberal, buena y productiva, Crash fue la perfecta salvaguardia..."
O sea, que algo de razón podría tener Julito, me refiero a la razón que no menciona, pero que subyace en su post: me fastidia que una peli cuyo tema me reivindica no sea reconocida por esa industria tan liberal de boquilla y tan conservadora para ciertos asuntos.
O quizá es que Crash, sencillamente, fuera mejor.
Comentario:
Vamos a ver Julitros...Antes de nada pondré todas las cartas sobre la mesa: Yo no he visto "Brokeback Mountain", aunque sí "Crash". En cuanto al post, tengo muy claro (me temo que igual que tú) que lo único que te ha molestado del Oscar a "Crash" es que haya ganado a una película de temática gay. Conclusión: El poder conservador americano ha movido sus oscuros hilos para evitar ver en el mayor acontecimiento social del año una historia de vaqueros gays premiada.
Lo que no te voy a negar es tu facilidad para defender argumentos en contra incluso de tus propias convicciones. "Crash" te encantó. Lo sé. Me la recomendaste como una de las películas del año. No obstante, pasa a ser una película fallida simplemente por que alguien ha decidido darle un premio por delante de tus vaqueros gays (que seguramente también será un peliculón, no digo que no). Bueno, termino con un ejemplo: ¿Quién no intuye lo de las balas de la caja roja?. Mmmmm. Tú. Te lo tuvo que chivar Zoo. Sin más comentarios.
Y sin acritud, eh?
Lo que no te voy a negar es tu facilidad para defender argumentos en contra incluso de tus propias convicciones. "Crash" te encantó. Lo sé. Me la recomendaste como una de las películas del año. No obstante, pasa a ser una película fallida simplemente por que alguien ha decidido darle un premio por delante de tus vaqueros gays (que seguramente también será un peliculón, no digo que no). Bueno, termino con un ejemplo: ¿Quién no intuye lo de las balas de la caja roja?. Mmmmm. Tú. Te lo tuvo que chivar Zoo. Sin más comentarios.
Y sin acritud, eh?





