Miel
Ay hijos míos, en la jaula de leones ha habido cambios. Dios, que en mi universo particular es el consejero delegado, ha decidido volver a ubicarme en el panorama corporativo, más por putear a la Virgen María -o sea, el que era antes mi jefe directo, el vórtice de todos mis males- que por aprecio a mi labor. Le decía el otro día a Yorch que me daba la impresión de que me iban a usar como Crash Test Dummie, y mi temor se ha hecho realidad. Pero, ¿sabéis qué? Me va la marcha. Así que hoy tenemos la reunión en la que Dios le contará a la Virgen María que, lejos de haberse salido con la suya, me quedo en la empresa y dejo de depender de él. Soy como una especie de Niño Jesús emancipado -joer, como se me echen encima las huestes católicas por tomar el nombre de Dios en vano, yo que lo hago sin mala intención, sólo para ilustrar el ejemplo-.
Me dijo Dios:
-Vete preparado.
Y yo me cagué por las patitas abajo. Porque ir preparado significa ponerme el machete entre los dientes, como Rambo en la que se adentraba por las junglas repletitas de Viet-Congs. A las 10.30 hora Zulú tengo el evento. Yo me he venido con camisa. Que no se diga.
En otro orden de cosas, tengo una alergia que más que una alergia parece como si me hubieran cambiando la sangre y las glándulas enzimáticas por las del niño aquel que vivía en una burbuja de cristal y sus padres le llevaban al zoo y el niño era feliz por última vez y se moría. Me pican los ojos, y moqueo a una velocidad que casi es imposible de evacuar. Ayer entré en una de chinos a comprarme unos pañuelos de papel y me vendieron quince mil por cero sesenta, pero eran de olor -por no mencionar su textura de esparto-. Se los regalé al Zoo, que los aceptó de mucho gusto, y entré en otro chino a comprarme otros. Cero setenta y cinco esta vez, pero eran blancos y tenían no sé qué bálsamo protector. Pues al Yorch le dio la risa cuando llegamos al bar, porque había un pequeñito dibujo de un panal y abejas en una esquina de los paquetillos, que resultaba en... olor a miel. Estos no se los he regalado al Zoo, decidí sacarlos rendimiento mediante la vieja táctica comercial del trueque. Le cambié dos paquetes por uno normal. El Yorch no picó, más bien me propuso venderlos en los semáforos. Muy gracioso.
Pues voy a ver si engaño a mi madre y a ver a quién más, porque no sé quién, en su sano juicio, puede hurgarse en la nariz con pañuelo que huele a miel. De hecho, no sé cómo alguien puede tener ningún tipo de relación con la miel. De sólo mirarla en la estantería del súper ya se te pegan los dedos. Por no hablar de su textura al paladar y de ese sabor que perdura en tus receptores linguares por siempre, da igual si a continuación te comes pepinillos en vinagre -imposible, te saben a pepinillos en vinagre con miel-.
Hijos míos, os voy a dejar por el momento porque voy a ver si en la máquina de la cocina, culpable de hipersalivaciones inoportunas y de la cerrazón de mis venas, encuentro algo que no sean incongruencias culinarias -como los famosos croasanes mixtos de jamón y queso que saben a roscón de Reyes, lo dijo Yorch y es verdad-, bombas calóricas -bollitos Martínez, hay uno que está cojonudo pero es del tamaño y peso de un ladrillo de obra de tres agujeros- o yogures sin cucharita.
Besos para todos.
Me dijo Dios:
-Vete preparado.
Y yo me cagué por las patitas abajo. Porque ir preparado significa ponerme el machete entre los dientes, como Rambo en la que se adentraba por las junglas repletitas de Viet-Congs. A las 10.30 hora Zulú tengo el evento. Yo me he venido con camisa. Que no se diga.
En otro orden de cosas, tengo una alergia que más que una alergia parece como si me hubieran cambiando la sangre y las glándulas enzimáticas por las del niño aquel que vivía en una burbuja de cristal y sus padres le llevaban al zoo y el niño era feliz por última vez y se moría. Me pican los ojos, y moqueo a una velocidad que casi es imposible de evacuar. Ayer entré en una de chinos a comprarme unos pañuelos de papel y me vendieron quince mil por cero sesenta, pero eran de olor -por no mencionar su textura de esparto-. Se los regalé al Zoo, que los aceptó de mucho gusto, y entré en otro chino a comprarme otros. Cero setenta y cinco esta vez, pero eran blancos y tenían no sé qué bálsamo protector. Pues al Yorch le dio la risa cuando llegamos al bar, porque había un pequeñito dibujo de un panal y abejas en una esquina de los paquetillos, que resultaba en... olor a miel. Estos no se los he regalado al Zoo, decidí sacarlos rendimiento mediante la vieja táctica comercial del trueque. Le cambié dos paquetes por uno normal. El Yorch no picó, más bien me propuso venderlos en los semáforos. Muy gracioso.
Pues voy a ver si engaño a mi madre y a ver a quién más, porque no sé quién, en su sano juicio, puede hurgarse en la nariz con pañuelo que huele a miel. De hecho, no sé cómo alguien puede tener ningún tipo de relación con la miel. De sólo mirarla en la estantería del súper ya se te pegan los dedos. Por no hablar de su textura al paladar y de ese sabor que perdura en tus receptores linguares por siempre, da igual si a continuación te comes pepinillos en vinagre -imposible, te saben a pepinillos en vinagre con miel-.
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Comentario:
Querido Amigo,
He visitado su blog y me ha parecido muy interesante, y quisiéremos invitarlo a visitar nuestra comunidad en internet donde puedes crear nuevos amigos y enriquecernos con tus escritos
Mipasado es la mas grande una comunidad social en Internet en Europa donde participan mas de 4.5 millones de personas. Donde puedes encontrar antiguos companeros de colegio, trabajo, universidad o buscar nuevos. Podras tambien preparar tu propio blog o participar de los foros!
Sinceramente espero que nos visites! Y nos cuentes que te parece
www.mipasado.com
Cordiales Saludos
Mipasado Hernan Fabio Germinario Feedback@mipasado.com
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Eso, y la reunión? pudiste ver de qué colores se iba poniendo el careto de la virgen? dios la humilló? la dejó frita? cruda? oinnnkssss qué curiosidad...
Hay que ver las cosas que te pasan ellas a tí, jajajaja los pañuelillos, la miel.. los martínez... no te aburres, no.
Hala, buen finde, que te lo has ganao¡¡
Hay que ver las cosas que te pasan ellas a tí, jajajaja los pañuelillos, la miel.. los martínez... no te aburres, no.
Hala, buen finde, que te lo has ganao¡¡
Comentario:
Por no entrar en el supuesto binomio miel-sexo. Sólo diré una cosa sobre este asunto: no lo intentéis en vuestras casas, queda reservado a l@s profesionales.
Comentario:
Jo, que bien que te hayan quitado a tu jefe de encima!
A ver si ahora hay suerte...
Santi
A ver si ahora hay suerte...
Santi
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A mí me gusta la miel (y con Cola Cao, que es lo peor, pregúntale a Tinta qué arcadas en el Chococuit).
Besos y cuéntanos qué tal la reunión, hombre. M. ;)
Besos y cuéntanos qué tal la reunión, hombre. M. ;)





