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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
desde casa del Zoo
Hola, hijos míos! Os escribo desde la casa del Zoo, que no os terminé de contar! Pues eso, que esta mañana mucha emoción de la despedida, y aún sigo emocionado. Oye, que te vas y empiezas a añorar automático, aunque hayas estado en un mismo campo de concentración. Y esta tarde estaba un poco en el gym y me llamó el Zoo y se me saltaron las lágrimas, de pura emoción concentrada, y lloré como un imbécil en el vestuario, menos mal que ya no había nadie por allí. Es que han sido buenos años. Es que lo aprendí todo en esta empresa.

Pues lo que os decía, que estoy aquí con:

1) Un venezolano de padre de Burgos -el Zoo-.
2) Una china de Hong Kong venezolana -Mrs. Rosita Poon-.
y 3) Una libanesa brasileña venezolana, que será la cuarta acompañante en nuestro viaje por las Rías Baixas y Lisboa.

Plan de viaje: tres días los venezolanos y yo por las Rías Baixas -el Zoo tendrá que omitir el pulpo y el marisco, menuda putadón, porque, como sabéis, con sólo olerlo tarda nueve minutos en morirse- y tres días en Lisboa. Todo está reservado, incluído el coche de alquiler. Mola, porque la libanesa brasileña venezolana sabe, evidentemente, portugués, así que más fácil. Y nos vamos a quedar al ladito mismo de Sintra.

Mientras escribo -un vasito de los de Nocilla de ron con coca light entre el monitor y yo- creo que el Zoo está saliendo del armario con la libanesa brasileña venezolana -en adelante LBV, para abreviar-, ya que no esperamos reprimirnos muestras de cariño en nuestro viaje. Entre vosotros y yo, la LBV parece maja pero un poquitín sabihonda. Veremos qué tal se porta. A los venezolanos que conozco les encanta estudiar y vivir de becas y hacerse los listos. Claro, que eso no les diferencia mucho de otros tantos españoles que también conozco. Si es que nos ponemos racistas en cuanto nos descuidamos.

Yo sigo dándole al ron y oyéndoles hablar en la cocina. Yo creo que bajo esos fluorescentes hay sangre de los cinco continentes, removida pero no agitada, por favor. A la que más oigo es a la LBV. Yo, que mi sangre es castellana y punto, y eso me hace más simple que el mecanismo'un'chupete, tengo claras mis motivaciones, a estas alturas. Me doy al ron mientras mi novio me saca del armario y espero a que la Rosita me venga con un manojito de bombones venezolanos. Que sepáis que Nestle tiene un morro de la hostia y fabrica allí unos bombones cojonudos que aquí ni olemos.

Y otra cosa, en esta casa hace un frío del copón. Aquí todos abren las ventanas y parecen querer sacarse el calor tropical de los huesos a golpe de corriente nocturna. Y yo, congelao. Hala, otro traguito. Han echado la de "Qué hecho yo..." de Almodovar y me la he perdido por ir a buscar a la LBV al aeropuerto -proveniente de Barcelona-, que nos ha venido con una funda de portátil por maleta. O alguien le ha engañado con las fechas o sólo se pone tops y tangas o piensa tirarse toda la semana con lo puesto, porque ahí no cabe ni la pasta de dientes. Pero con su funda de HP que se ha plantado.

Si hasta estornudo, de la rasca. En la tele están anunciando una crema reductora y oyes, la peña se queda guay en la foto del "después". Yo me echo otro trago. En la mesita hay una partida de ajedrez con un mate de las negras como una catedral -eso es que el cuñao del Zoo ha vuelto a vapulear a la hermana- y los envoltorios de mis bombones ahí desparramados, juzgándome. Y la superoferta televisiva de dos centímetros en 50 minutos multiplicando el juicio. Se me va la olla, gentes, os voy a dejar. Podría seguir escribiendo indefinidamente, pero tengo que dar la cara en esa cocina multirracial y enfrentarme a la mirada de la LBV como amante de su hasta ahora heterosexual compañero de laboratorio en las verdes praderas de la universidad venezolana. Besos para todos.
 
Comentario:
Así que al final cogísteis un hotelillo en Sintra, ¿eh? No te vas a arrepentir. Sobre todo si visitáis el Castelo dos Mouros (un castillo medieval precioso) y el Castelo do Pena (preciosa fortaleza modernista, merece la pena subir hasta allá).

En Lisboa no os olvidéis -a parte de ir a la Seo y demás monumentos turísticos- de pasar por la pastelería de Belem. Dios, dios, dios, nunca he probado unos pasteles de nata tan ricos. Está cerca de los Jerónimos. Bueno, no será difícil de encontrar, está siempre atestada de gente.

Chico, no sé qué más decirte. ¡¡¡Me flipa Portugal!!!

Bueno, que mucha suerte (o mucha mierda) con tu nuevo trabajo. Os voy a echar de menos esta Semana Santa en Aguilar. Para una vez que no me voy yo de vacaciones, coño...

Besos a puñados. M.
No