El día de hoy
Hoy es el fucking día de los fucking enamorados. Enamorados del mundo, jodeos -que en el fondo me molaría pertenecer a vuestro grupo-. El viernes se nos pegó nuestro cupido particular: el Xavi.
-¿Xavi? -le pregunté-. Pero si tienes un acento del sur que flipas.
-Eh que soy de Cái. Pero como allí to er mundo se llama Havi, Havi pacá, Havi pallá, y mi padre eh catalán, poh yo Xavi. Así me dihtingo.
Pues convertimos al Xavi -que se había bebido una botella de aguardiente de Shiclana antes de salir de casa- en nuestro cupido y le enviamos en busca de una francesa pelirroja que le había gustado a nuestro Alvarito. Y la franchute le dió coba al Álvaro, pero luego, la muy perra nos le dio puerta en plan Amelie-lángida-coñazo. Entre eso y que después entró a la que resultó ser la única lesbiana del bar, el Alvarito hizo una noche redonda.
Y el sábado estuve con la Marisa y con el Pichina, este último completando cum-laude primero de "mi primer día en Chueca". Y sin echar las manos, oye. Un triunfo. Hasta les sacó una copa a una parejita abierta que, en lo que yo pude ver, se morreó cada uno -unilateralmente- con un par de ellos/as. Pichina es que aprende rápido. Y yo, por listo, ya es la segunda vez que me pasa, perdí la oportunidad de ligar con uno, que, según fui informado por un colega suyo -que llevaba un colgante de estaño que le había hecho su madre, profesora de estaño, ahí lo llevas, del tamaño de una paellera, es lo que tiene ser hijo de madres fumadas de los setenta- andaba detrás mío. Y no estaba mal el chaval. Pero como soy un listo y preferí descojonarme con la Mari, que tenía ganas de levantarse la camiseta y enseñar las tetas, y a la vez se sentía culpable porque tenía que madrugar para ir a Ifema, con lo cuál estaba más graciosa y más borracha, y también con el Pichina, que no daba crédito en general, pues a tomar por culo el polvete.
Para rematar, ayer me encontré con el Angelito, el último tío del que he estado pillado de veras -el año pasado SÍ estaba enamorado, de él, el día de San Valentín- que iba con el que será su novio -encima estaba bueno, jódete hijo de Juliete- al cine, igual que yo, que sin embargo iba con la Moni y la Vic en plan confraternización lesbiano-marica a los Acteón sesión 22.00, centradas y adelante, porfa. No sé si me vieron, pero me dio un poco de taquicardia. Odio el amor.
-¿Xavi? -le pregunté-. Pero si tienes un acento del sur que flipas.
-Eh que soy de Cái. Pero como allí to er mundo se llama Havi, Havi pacá, Havi pallá, y mi padre eh catalán, poh yo Xavi. Así me dihtingo.
Pues convertimos al Xavi -que se había bebido una botella de aguardiente de Shiclana antes de salir de casa- en nuestro cupido y le enviamos en busca de una francesa pelirroja que le había gustado a nuestro Alvarito. Y la franchute le dió coba al Álvaro, pero luego, la muy perra nos le dio puerta en plan Amelie-lángida-coñazo. Entre eso y que después entró a la que resultó ser la única lesbiana del bar, el Alvarito hizo una noche redonda.
Y el sábado estuve con la Marisa y con el Pichina, este último completando cum-laude primero de "mi primer día en Chueca". Y sin echar las manos, oye. Un triunfo. Hasta les sacó una copa a una parejita abierta que, en lo que yo pude ver, se morreó cada uno -unilateralmente- con un par de ellos/as. Pichina es que aprende rápido. Y yo, por listo, ya es la segunda vez que me pasa, perdí la oportunidad de ligar con uno, que, según fui informado por un colega suyo -que llevaba un colgante de estaño que le había hecho su madre, profesora de estaño, ahí lo llevas, del tamaño de una paellera, es lo que tiene ser hijo de madres fumadas de los setenta- andaba detrás mío. Y no estaba mal el chaval. Pero como soy un listo y preferí descojonarme con la Mari, que tenía ganas de levantarse la camiseta y enseñar las tetas, y a la vez se sentía culpable porque tenía que madrugar para ir a Ifema, con lo cuál estaba más graciosa y más borracha, y también con el Pichina, que no daba crédito en general, pues a tomar por culo el polvete.
Para rematar, ayer me encontré con el Angelito, el último tío del que he estado pillado de veras -el año pasado SÍ estaba enamorado, de él, el día de San Valentín- que iba con el que será su novio -encima estaba bueno, jódete hijo de Juliete- al cine, igual que yo, que sin embargo iba con la Moni y la Vic en plan confraternización lesbiano-marica a los Acteón sesión 22.00, centradas y adelante, porfa. No sé si me vieron, pero me dio un poco de taquicardia. Odio el amor.
Comentario:
La última frase es lo mejor del post.
Insiste, cacho de peazo de trozo, insiste.
Insiste, cacho de peazo de trozo, insiste.





