Pues sí que da de sí la movida de los toros
Ay, hijos míos, no sabéis la cantidad ingente de problemas con mi partner el Zoo que me ha traído todo lo relativo al mundo de la lidia. Yo, que estoy a punto de entender la diferencia entre un pase bueno y uno de oreja, que me falta un pequeño matiz y muchos del argot, pero esto último me importa menos, me veo que no vuelvo a Las Ventas. Que os lo diga mi hermana, que la tuve que dejar tirada porque el antes mencionado partner me montó el numerito al más puro estilo capítulo 104 de Cristal, y es que él, joder, maldita sea, no lleva lo de que a su novio le gusten los toros.
Sí, hijos míos, el Zoo viene las últimas semanas mostrando su peor cara, un yo paranoide e inseguro al más puro estilo mismísimo-progenitor que no sé muy bien a qué obedece, pero no puede ser todo los toros. Intentó una treta lamentable el viernes -una de esas de celos de última hora que resultan más peligrosas de lo que la ofuscación te permite ver en un principio- y remató la faena, valga la expresión, ayer por la tarde, con un numerito similar.
En fin, no sé dónde quedará todo esto. Todas las palabras quedaron dichas y redichas y el mal rollo ha dejado paso al hastío, que casi es peor.
En otro orden de cosas, con el resto de personas que rodean mi vida he tenido un fin de semana agradable y castizo. Vistillas van, Vistillas vienen, qué ambientito había por allí, sobre el cesped, cuánta hierba por arriba y por abajo, y hasta ahí puedo leer. La Rpsita Poon, el Sergio y yo nos hinchamos a cerveza -y digo hinchar- y nos tomamos unos bocadillitos, y era un placer dormitar mientras escuchas una charanga de fondo y el vodevil barato en que se han convertido ya las conversaciones entre la Poon y Sergio, tipo:
-Pues no entiendo por qué me tratas así -la Poon.
-¿Cómo te trato?
-Así.
-¿Es que no me hiciste el otro día llorar?
-El otro día estabas borracha -esto no es muy de vodevil.
-No tienes ni idea de cómo tratar a las mujeres. Tienes mucho que aprender.
-Lo que tú digas, Rosita.
Y en esto, sonaba mi móvil y el Zoo me llamaba y volvíamos a discutir. Lo nuestro también es de vodevil, qué cojones.
Lo mejor de todo el fin de semana fue el cumpleaños de mi sobri Andrea. Nos fuimos al campo y llevamos la comida y nos pusimos morados de cosas riquísimas que preparó mi hermana Mari, un grupo heterogéneo, como a mí me gusta.
Bueno, os contaría más cosas, pero ya me huele, que aquí hay mucho curro. Besos for all.
Sí, hijos míos, el Zoo viene las últimas semanas mostrando su peor cara, un yo paranoide e inseguro al más puro estilo mismísimo-progenitor que no sé muy bien a qué obedece, pero no puede ser todo los toros. Intentó una treta lamentable el viernes -una de esas de celos de última hora que resultan más peligrosas de lo que la ofuscación te permite ver en un principio- y remató la faena, valga la expresión, ayer por la tarde, con un numerito similar.
En fin, no sé dónde quedará todo esto. Todas las palabras quedaron dichas y redichas y el mal rollo ha dejado paso al hastío, que casi es peor.
En otro orden de cosas, con el resto de personas que rodean mi vida he tenido un fin de semana agradable y castizo. Vistillas van, Vistillas vienen, qué ambientito había por allí, sobre el cesped, cuánta hierba por arriba y por abajo, y hasta ahí puedo leer. La Rpsita Poon, el Sergio y yo nos hinchamos a cerveza -y digo hinchar- y nos tomamos unos bocadillitos, y era un placer dormitar mientras escuchas una charanga de fondo y el vodevil barato en que se han convertido ya las conversaciones entre la Poon y Sergio, tipo:
-Pues no entiendo por qué me tratas así -la Poon.
-¿Cómo te trato?
-Así.
-¿Es que no me hiciste el otro día llorar?
-El otro día estabas borracha -esto no es muy de vodevil.
-No tienes ni idea de cómo tratar a las mujeres. Tienes mucho que aprender.
-Lo que tú digas, Rosita.
Y en esto, sonaba mi móvil y el Zoo me llamaba y volvíamos a discutir. Lo nuestro también es de vodevil, qué cojones.
Lo mejor de todo el fin de semana fue el cumpleaños de mi sobri Andrea. Nos fuimos al campo y llevamos la comida y nos pusimos morados de cosas riquísimas que preparó mi hermana Mari, un grupo heterogéneo, como a mí me gusta.
Bueno, os contaría más cosas, pero ya me huele, que aquí hay mucho curro. Besos for all.





