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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Vaya cague
10:00

Vaya cague. Hoy estoy solo, sin mi jefe, y hay un marrón de tres pares de cojones con uno de los países, con Alemania concretamente, que tendré que solucionar con mi inglés cancionero -como sabéis, yo hablo inglés con trozos sueltos de canciones de Bruce y de Dylan y de alguno más-. Os dejo que ya he recibido la primera llamada de la noche -como diría aquel-, y es en una especie de inglés siciliano. Tener a una italiana cabreada al otro lado de la línea no es la mejor manera de empezar el día, creedme. Peor sería tenerla en la misma habitación, también es verdad.

10.29

Y os preguntaréis: ¿dónde está mi jefe? Pues muy sencillo. A mi jefe le gusta el boxeo y esta noche tiene su primer combate bajo los focos. Hostia que pega, funde los plomos. Espero que no le borren el disco duro de un hostiazo en el occipital. Con lo fino y pacífico que parece.

Es que quiere descansar esta mañana para estar bien para el combate. Su novia, fotógrafa, sacará fotos del evento. Como vea que le zurran mucho a su chico se abalanzará sobre el contrario y le clavará la réflex digital en el cráneo. Hombre ya.

11.05

La italiana está como un corderito, es la calma que precede a la tormenta. No puedo quitar los ojos del Post It de mi jefe que me encontré esta mañana: "Italia se va a poner brava!!". Alemania va a caer en breve con las rebajas. Joder, ahora que lo pienso, soy un poco como los aliados: tengo mi frente abierto con Alemania e Italia. Me siento Eisenhower total -cuando comandante supremo, no cuando presidente republicano-. Me meriendo a los Rommel del mundo.

14.59

Hasta he entrado en el despacho de la jefa de las jefas, y discutido con ella una serie de temas que involucraban países y guerras mundiales, y yo, abanderado de los aliados, defendía mis posiciones en contra del avance ítalo-alemán, más serio de lo que la definición de "guerra relámpago" deja entrever. Qué estrés.

Pero también me ha dado tiempo a tomarme una cervecita en el bar de abajo, y de hablar un poco de arte y un poco de qué bueno es el José Cuervo entre los tequilas, y de cómo un cumpleaños puede ser suficientemente cool si te atiborras a costillas asadas y al mencionado tequila.

Creo que he solventado mi primer día andando solo. Me merezco el finde que se avecina, vamos. Besos para todos.
No