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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
La geisha de la cocina
Pone en el nick del MSN de una amiga que vive en Murcia: “la verdad está ahí fuera… y se está derritiendo”. Ya véis, empiezan los calores. Mi jefe, que tiene alergia al polen, tiene los alveolos más cerrados que el acento de mi amigo JJ, y cuando se ríe parece el Lindo Pulgoso aquel. Yo pensé que era que le habían roto la nariz en la pelea de boxeo que tuvo el viernes –y que ha perdido, al parecer, ya que su contrincante era muy alto y por lo tanto tenía los brazos muy largos, y por lo tanto mi jefe tenía que arrinconarle pero él no se dejaba, así que mi jefe lo tuvo que perseguir por todo el cuadrilátero infructuosamente, porque el otro no se dejaba, total que el tiempo se les echó encima y y mi jefe perdió por puntos, con lo que, además, se llevó un par de cachetes del entrenador, moraleja, no pierdas al boxeo porque te hostian doble-. A lo que iba, que su silbido nasal no es de nariz partida, sino de alergia.

Ayer fuimos a ver, como cualquier aburrido de domingo que se precie, la del Código Da Vinci, que, efectivamente, no es muy buena. Aunque es entretenida, a ojos de quien había oído ya todos los despellejes de la crítica e iba esperándose lo peor. La crítica tiene razon, es discursiva a más no poder, pero la historia, si obviamos el hecho de que tiene un morro increíble, es graciosa. Lo malo para nosotros, los ateos recalcitrantes, es que los argumentos rebuscados y fantásticos –como el que esta historia propone-, no son suficientes para hacer sucumbir a ese inteligente y depravado invento humano que es la iglesia. O será que el Dan Brown este es barato, que también. Molan los tintes feministas –lo de siempre, nada realmente feminista, porque el protagonista es un tío, por cierto, que es prácticamente imposible ser más inexpresivo que el Tom Hanks, y eso que ni siquiera va de botox-, mola la especulación histórica acerca del famoso profeta judío, molan las localizaciones –la peli es como una visita guiada a museos y catedrales de París y Londres- y mola, sobre todo, Ian McKellen, que no se cree a sí mismo y hace el mejor papel de toda la película. Y no es porque McKellen fuera pionero del activismo gay en la escena artística británica de los años setenta, que también.

Sí os recomiendo la que vimos el sábado, “Azuloscurocasinegro”, una opera prima de un españos de 35 tacos, el cabrón, que pese a sus fallos de primerizo ha hecho una peli guapa, inteligente, y lo más difícil: misericordiosa con el ser humano. Que ser cañero, aunque vistoso, es más fácil. Que es más fácil hacer un American Beauty que un The Straight Story.

El Sergio ha estado comiendo en casa del Zoo todos los días, y la Rosita se nos ha desvivido haciendo comidas. Da igual que salga, que se emborrache, que no duerma. Ella se levanta a las once, se ducha, se pone sus piratas y sus sandalias y sus escotes, saca sus cuencos y su salsa de ostras y te hace una comida que flipas. Te manda a por huevos o a por leche condensada y te recorres el barrio bajo el sol macillento de la M-30 en obras, pero merece la pena. Porque ella, hijos míos, no cocina: hace magia con las cazuelas. Yo creo que es una bruja, en realidad, y roba un poquito de nuestras almas cada vez que abordamos sus platos. Porque ella sonríe mientras nos ve comer y su plato está vacío. Y vuelca el cucharón cuando has terminado y no puedes decir que no. Y rellena tu copa y trae el postre y te pone un oporto de doce años para digerir. Le dije el otro día:
-Eres una Geisha de la cocina.
Y ella te lo confirma:
-Me enseñaron a ser complaciente –y se gira misteriosamente a por su tarta de tres chocolates. No es la puerta del frigorífico lo que ella abre, sino la cancela del averno. Y nosotros lo sabemos. Pero para entonces ya estamos en sus redes.
-¿Te pongo un trozo más?
Y ya es demasiado tarde. Besos para todos.
 
Comentario:
Hola julitros, casualidad que he visto tu web. Soy de un pueblo cerca de aguilar y estoy intentando contactar con tu padre para un tema de una moto, me podrías dar sus apellidos, o su teléfono o su dirección.
Contestame al e-mail castrecias@hotmail.com

Muchas gracias
 
Comentario:
hola chicos, esto es una prueba para ver si los comentarios me funcionan, parece que sí... es qure hubo problemas, pero ya está resuelto. Así que volved a dejarlos si os place!
No