La vuelta del pueblo
Es curioso –por no liarme buscando un adjetivo, busco uno fácil- esto de la aldea global. Fui a la hoguera de San Juan de mi pueblo –no sé qué coño me pasó esta vez, que no me emocionó lo de hoguera propiamente dicha tanto como antaño, así que ni esperamos a las brasas, nos fuimos de copas directamente- y me di cuenta de lo siguiente: efectivamente, mucha peña, por no decir todo cristo, lee este blog. A mis amigos, la gente les pregunta por messenger:
-¿Pero es verdad que Julito, el primo, es gay? –esto es porque allí casi todo el mundo es primo mío. Es que mi padre tiene siete hermanos y cada uno de ellos otros tantos hijos, y alguno de éstos tiene también hijos a su vez, así que echad cuentas. Es como los granos de arroz con aquel listillo del ajedrez. Supongo que si alguien ha dicho “maricón” en vez de “gay”, mis amigos me lo van a adornar, esto también lo sé.
Lo bueno es que ibas de bares y a veces la gente me miraba y en su mirada estaba escrito “yo sé que tú lo sabes que yo lo sé”. Al principio no caía, pensaba que era yo con el ego desproporcionado y un toque de paranoia, porque notaba que la gente me miraba de más, pero no, comprendí que era el tema del blog. Alguien que conozco me paró por la calle y me dijo, apuntándome con un dedo acusador:
-Te sigo.
Conzco a la persona y sé que lo hizo con cariño, pero si no llega a ser él, menudo susto. Es como:
-Sé dónde vives.
Y uno de mis múltiples primos me quiso sacar si yo era gay con preguntas indirectas tipo “¿y tú qué, tienes novia?”, y una chica en un bar anduvo unos minutos indecisa entre ignorarme o venirme a pedir un autógrafo… debo reconocer que mola, porque no hubo ninguna reacción reaccionaria, valga la redundancia. Es que la peña es lista, cojones, y maja, y está en este mundo.
La Bea me ha dicho que quiere salir en el blog. Me lo ha pedido por encima, pero yo lo he pillado al vuelo. Y sí, quiere salir, pero es una lista y me ha comentado un par de cosillas que no puedo sacar ni en bromas, y yo le decía:
-Pero vamos a ver, Bea, si no puedo contar lo del _____, ¿qué coño voy a contar de ti? ¡Si es lo mejor que le ha pasado a alguien de esta pandilla con diferencia!
-Pues cuentas otras cosas.
Pues no me da la gana, Bea, si coartas la libertad del autor, hasta ahí podíamos llegar. No pienso sacarte censurada en mi blog. Así de claro te lo digo. Para hablar de tus modelitos, ya te buscas un blog de modelitos y que cuenten allí lo de que cada vez que vienes a Madrid dejas la calle Fuencarral como arrasada por el Katrina. Coño ya.
-A mí lo que me gusta es cuando hablas de tu madre –prosigue la Bea, en su faceta de mi editora-. Porque tu madre es muy maja, pero cualquiera que te lea se piensa que es el ogro.
-Pues no pongo nada que no sea –me defiendo yo.
-Pero no es lo mismo leerlo que conocerla. Tu madre es más buena que el pan. Y además, aquí la conocen.
-Pues será muy buena, pero no es una santa. Y yo me debo a mi público, y mi público no es sólo el aguilarense. A mí me leen en todo el mundo.
Total, que la Bea quiere ser conocida en todo el mundo. Ella no sabe que en todo el mundo es difícil ser conocido, pero si lo que quiere es ser conocida en el universo noctámbulo aguilarense, que es como un mundo, no necesita para nada este blog. Porque la Bea no es que salga, es que no entra. A la Bea –como a todos nosotros, no puedes tirar la piedra y esconder la mano- le pierde salir por Aguilar. Llega la primera y se va la última. Y en su calendario tiene en circulitos no la próxima visita al ginecólogo, como la mayoría de las chicas, sino su próximo finde en Aguilar. De aquí a dos años. Es así, Bea, no puedo contar cosas que no sean.
Pero si hablo con esta libertad de la Bea es porque yo soy igual. Igualito, igualito. Aunque yo no señalo mis findes aguilarenses en el calendario, pero mejor para mí, que así me llevo más sorpresa cuando llegan. En fin, hijos míos. Voy a ver si curro un poco. Besos para todos.
-¿Pero es verdad que Julito, el primo, es gay? –esto es porque allí casi todo el mundo es primo mío. Es que mi padre tiene siete hermanos y cada uno de ellos otros tantos hijos, y alguno de éstos tiene también hijos a su vez, así que echad cuentas. Es como los granos de arroz con aquel listillo del ajedrez. Supongo que si alguien ha dicho “maricón” en vez de “gay”, mis amigos me lo van a adornar, esto también lo sé.
Lo bueno es que ibas de bares y a veces la gente me miraba y en su mirada estaba escrito “yo sé que tú lo sabes que yo lo sé”. Al principio no caía, pensaba que era yo con el ego desproporcionado y un toque de paranoia, porque notaba que la gente me miraba de más, pero no, comprendí que era el tema del blog. Alguien que conozco me paró por la calle y me dijo, apuntándome con un dedo acusador:
-Te sigo.
Conzco a la persona y sé que lo hizo con cariño, pero si no llega a ser él, menudo susto. Es como:
-Sé dónde vives.
Y uno de mis múltiples primos me quiso sacar si yo era gay con preguntas indirectas tipo “¿y tú qué, tienes novia?”, y una chica en un bar anduvo unos minutos indecisa entre ignorarme o venirme a pedir un autógrafo… debo reconocer que mola, porque no hubo ninguna reacción reaccionaria, valga la redundancia. Es que la peña es lista, cojones, y maja, y está en este mundo.
La Bea me ha dicho que quiere salir en el blog. Me lo ha pedido por encima, pero yo lo he pillado al vuelo. Y sí, quiere salir, pero es una lista y me ha comentado un par de cosillas que no puedo sacar ni en bromas, y yo le decía:
-Pero vamos a ver, Bea, si no puedo contar lo del _____, ¿qué coño voy a contar de ti? ¡Si es lo mejor que le ha pasado a alguien de esta pandilla con diferencia!
-Pues cuentas otras cosas.
Pues no me da la gana, Bea, si coartas la libertad del autor, hasta ahí podíamos llegar. No pienso sacarte censurada en mi blog. Así de claro te lo digo. Para hablar de tus modelitos, ya te buscas un blog de modelitos y que cuenten allí lo de que cada vez que vienes a Madrid dejas la calle Fuencarral como arrasada por el Katrina. Coño ya.
-A mí lo que me gusta es cuando hablas de tu madre –prosigue la Bea, en su faceta de mi editora-. Porque tu madre es muy maja, pero cualquiera que te lea se piensa que es el ogro.
-Pues no pongo nada que no sea –me defiendo yo.
-Pero no es lo mismo leerlo que conocerla. Tu madre es más buena que el pan. Y además, aquí la conocen.
-Pues será muy buena, pero no es una santa. Y yo me debo a mi público, y mi público no es sólo el aguilarense. A mí me leen en todo el mundo.
Total, que la Bea quiere ser conocida en todo el mundo. Ella no sabe que en todo el mundo es difícil ser conocido, pero si lo que quiere es ser conocida en el universo noctámbulo aguilarense, que es como un mundo, no necesita para nada este blog. Porque la Bea no es que salga, es que no entra. A la Bea –como a todos nosotros, no puedes tirar la piedra y esconder la mano- le pierde salir por Aguilar. Llega la primera y se va la última. Y en su calendario tiene en circulitos no la próxima visita al ginecólogo, como la mayoría de las chicas, sino su próximo finde en Aguilar. De aquí a dos años. Es así, Bea, no puedo contar cosas que no sean.
Pero si hablo con esta libertad de la Bea es porque yo soy igual. Igualito, igualito. Aunque yo no señalo mis findes aguilarenses en el calendario, pero mejor para mí, que así me llevo más sorpresa cuando llegan. En fin, hijos míos. Voy a ver si curro un poco. Besos para todos.
Comentario:
ya!.. oyoyoy!, que he tenido que ponerme al día con tus últimos post..
en fin, que lo que hablamos en el pueblo tu y yo, y lo que nos reímos tu y yo... eso lo cura todo, o casi todo.. ;)... que no?
bsins.
en fin, que lo que hablamos en el pueblo tu y yo, y lo que nos reímos tu y yo... eso lo cura todo, o casi todo.. ;)... que no?
bsins.
Comentario:
Una curiosidad que me tiene en ascuas: ¿te gusta que te la chupen o chuparla, que te den o dar?.
Un saludo y más sincera admiración por tu blog.
Un saludo y más sincera admiración por tu blog.
Comentario:
Ay, julio!! Eres de lo que no hay. De nuevo me has hecho reir, lo hemos pasado genial este finde, asi que voy a agregar algun circulito mas en mi calendario.
1 besazo
1 besazo





