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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Eso me pasa por bueno
Ay, hijos míos. Qué abandonaditos os tengo. Pero paso de justificarme, que eso es menospreciaros. El caso es que aquí estoy, y os describo en qué circunstancia. En mis cascos suena el mix largo de “Fueron los celos” de La Unión –casualidades de la vida que esto terminara en mi mp3-, y escribo en un documento PowerPoint del curro, referido a la funcionalidad de un cliente de correo web, al que he he hecho un hueco para escribiros. Porque sí, hijos míos, tengo tal dosis de trabajo que me traigo curro para el fin de semana. Y es el segundo. Y no será el último. Así que no escribo porque tengo tanto trabajo a diario que, esta vez sí, literalmente, no tengo tiempo. Para nada. No puedo navegar, mirar la página de Spock’s Beard o Marillion, escribir correítos, leerme El País, pasearme fugazmente por Chueca.com, mantener este blog, todo ese montón de cosas que pueden reunirse bajo el epígrafe de “tocarse los cojones virtualmente”.

En todo este tiempo, en todo caso, nada ha cambiado mucho. Lo cuál no significa que mi vida no siga siendo una montaña rusa, que yo me haya bajado de la atracción de más éxito este verano, damas y caballeros, el apabullante Siete picos llamado “Vida de Julio”. La vida de Julio sigue dando para una buena comedia de situación, si está bien dirigida –que, si no, puede ser un coñazo-. ¿Queréis la versión reducida y sin tapujos? Decido que no me voy a vivir con el Zoo porque en casa de mis padres sigo viviendo demasiado bien. Y me dicen mis amigos y mis conocidos:
-¿No te apetece?
Y mi silencio otorga.

Y me llama hoy mi madre y me dice que ha hablado con el novio de mi hermana melliza y que ha dicho que no me puedo poner así porque se tenga que ir cuatro meses o mil al extranjero a seguir engañando a la caja pública de otro país con proyectos de investigación que satisfacen sólo a los investigadores y que no tienen, siento mucho parecer tan simplón, pero es que no lo tienen, no soy simplón, qué cojones, estoy lejos de serlo, una aplicación comercial más allá de lo hipotético. Y cuando digo hipotético digo que es más fácil que haya una sociedad demócrata de humanoides en Marte que aplicación solidaria alguna en el 85% de los proyectos de investigación que emprenden las Universidades del mundo. Pero bueno, no me importa que parte de la pasta que pago con el sudor de mi frente –ancha y prevenida- se vaya a universidades donde unos a otros se comen las pollas con tal tiento y miramiento, con tal delicadeza que los demás no podemos sino permitirlo ser. Ya pagaré yo el pato de una economía inflada, no preocuparse. Me pondrán de patitas en la calle y los directores de laboratorios universitarios, los decanos, los doctorandos y todos los agregados puedan seguir perfeccionando el arte de la felación –perdón, investigando- un decanato más. No todos, por supuesto. Pero es que tengo mucho curro, como os digo, y quiero ir al cine después, así que me quedo en la generalización.

¿Por dónde iba? Ah sí, que el Zoo tiene que irse de su casa, dado que su hermanita –a falta de adjetivos- ha seguido adelante con el plan de dar por el culo al primero; ella, como los decanos, tiene el arte de dar por el culo y sonreír la mar de aprendido. Vamos, que se han pillado la casa y se piran a ella, y el Zoo que se busque la vida. Y el Zoo se la debe buscar y yo, que podría irme con él si él quisiera, que creo que quiere y a veces creo que tampoco, pero él es muy listo, y yo, como iba diciendo, me siento, digamos, culpable.

Y la lista de mi madre, que sigue teniendo influencia sobre mí, mal que me pese, me llama y me come la oreja y yo le digo al Zoo que se venga para mi casa, y me dan con la puerta en las narices, que me responde que ni de coña. Eso me pasa por bueno, como diría mi hermana Pilé. Y ahora escucho canciones tristes mientras él, el muy gilipollas, practica inglés con su hermana, la persona que le está jodiendo la vida, y aquí nadie parece reparar.

O estoy muy loco o yo me he creído esa película de que yo soy muy bueno, y esa otra de que el mundo no es para los buenos. O estoy de resaca –pero si ayer no he salido!-. O son las canciones tristes. La cosa es que el cochecito de la montaña rusa transcurre por su primer loop y la fiesta no ha hecho más que empezar. Tan divertido que lo de que ayer olvidé las llaves de mi coche y tuve que volver desde Recoletos a Usera andando y de que luego me quedé encerrado en el ascensor de esta puta mierda de casa apenas es un comino en el pan del recuerdo. Besos para todos.
 
Comentario:
Así, sin acritud y de buen rollo, pero ¿no eres un poquito perro del hortelano, que ni apuestas por irte a vivir con Zoo ni te mola que él haga sus propias apuestas?

 
Comentario:
Hola!

anda que no irte a vivir con el Zoo por no tener que plancharte la ropa tiene tela! ;)

a que parte de Inglaterra viene Zoo? cuando?

Besitos

Lauri
 
Comentario:
me alegro que retomes el blog el dia de mi cumple lo que me estraña es que no me menciones mi onomástica con lo cumplido que tu eres...
 
Comentario:
buenooooo! se lía la madeja para regocijo de mis fans!! Mis fuentes de información eran las que eran, y tonto fui yo por darles todo el crédito. No debería ser necesario recordar que tiendo a reconocer la naturaleza de las cosas, y mi enfado es conmigo mismo -por llegar a pensar que los demás, y "los demás" incluye a cualquier persona que se encuentre un centímetro más allá de mi piel, lo cuál eso es mucha gente, tienen verdaderamente la capacidad de ayudarme a resolver mis situaciones-. Moraleja: no cambia el cuento quién hable con quién, ni culpo a nadie por no haberlo aprendido todo, aún.
 
Comentario:
Por aclarar: yo no he hablado con tu madre, ni tu madre conmigo.
 
Comentario:
no seas tan dramático.

Besitos
No