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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
Acerca de
Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Gula
He seguido con gases en diversas partes de mi cuerpo, incluso en aquellas que yo consideraba sólidas, hasta bien entrado el martes por la tarde. Ayer salía en la tele el Luis del Olmo -ese hombre que tiene un no sé qué que qué sé yo que te cae mal, aunque tu intelecto a veces desea inclinarse hacia lo contrario- entregando no sé qué premios y la cosa se celebraba con botillo.

Casi poto.

De todas formas, sé que mi body se regularizará definitivamente en un par de días y seguiré considerando el botillo como un manjar, y llegará agosto y me volverá a apetecer tomarlo en compañía de mis hermanas, aún sabiendo que la tarde consiguiente será la tarde más cálida de mi verano particular.

De hecho, hoy tengo hasta hambre. He notado estos días que voy labrándome poco a poco una injusta fama de tragador entre mis amigos. Se reían porque me pillaban con unas Pim’s de naranja a la media hora del cocido maragato, y yo juro que no es gula, es que me apetecían las Pim. La cosa está en que se reían. ¿Por qué es gracioso? No le veo la gracia. Si como las Pim’s lo que hay que hacer es compadecerse de mi, tratar mi ansiedad, hacerme una reducción de estómago, lo que sea. No reírse. Hombre ya.

En otro orden de cosas: me he pedido el día del puente, ya que sólo me quedaba un día de vacaciones, huérfano y solitario como Oliver Twist, y lo he usado para apañarme estos días. La cosa es que ya no quedan viajes baratos –sabéis que viajo con un becario-, pero lo que tengo claro es que quiero pirarme por ahí. Pero si ya te has pirado el finde pasado, me diréis, ¿no has tenido suficiente con casi morir a manos de unas jornadas gastronómicas?, me diréis, ¿no te das cuenta de que tu Mierda Corsa no está para trotes y pronto tendrás que buscarte un coche nuevo?, me diréis. Me diréis muchas cosas porque os gusta sentiros mi madre por un momento, y todas serán chorradas, como las que me dice mi madre, y yo haré lo mismo que haría si fuérais mi madre: ignoraros y apartaros para seguir viendo la tele.

¿Qué sabéis vosotros de mis huidas interiores, que proyecto infructuosamente hacia el exterior, queriendo huir de Madrid, de España, incluso en uno de esos artefactos voladores en los cuáles no confío? ¿Qué sabéis de mis necesidades profundas, inpronunciables, que me asustan incluso a mí, que procuro estar de vuelta de todo? ¿Acaso pretendéis conocerme?

Pues si llegáis a conocerme no me lo digáis, que me cago. La cosa es que voy a ver si pillo un viaje guapo y me piro el puente. Ya os voy contando. Besos para todos.
 
Comentario:
Je, je, yo tambien vi ese reportaje, y me acordé de tus sufrimientos, típicos problemas de occidental sobrealimentado.

Pero exactamente, ¿qué lleva el botillo?. O por ser más breve, ¿qué no lleva?.
No