merry christmas baby
¿A qué huele? ¿Huele a navidad? Va a ser eso. Estoy escuchando una big band en mis cascos y pienso en Bill Cosby –siempre pienso en Bill Cosby cuando oigo jazz, igual que siempre pienso en el antiguo armario de mis padres cuando huelo a lavanda, o en Superman I cuando huelo Eau de Rochas, porque era la colonia que llevaba mi hermana mayor cuando me llevó a ver esa película- y también pienso en las navidades. Porque las felices navidades consumistas –sabéis que yo jamás uso el término “consumista” en tono peyorativo- ya están aquí, y a mí eso me pone contento.
Metido en mi big band auricular me dejo llevar hasta fuegos de leña, hasta cocinas calientes con bandejas de polvorones, a mesas opulentas, a llevar la ropa de calle en casa –¿os habéis fijado en que el día de nochebuena todos llevamos nuestros zapatos de calle para estar en casa?-, a todas esas cosas que tiene la navidad y que a mí, personalmente, y siento defraudar a los que apoyan el nuevo mito de que la navidad es una mierda, me gustan.
Lo que tengo es que, cómo no, estoy engordando, y cómo no, me quejo. Porque lo mío es quejarme. Además de engordar. Todos los días hay aquí pasteles o bombones, y el otro día hemos bebido en horas de trabajo, el ron miel ese de los canarios, que yo nunca había probado, pero que se sale. También hemos organizado un amigo invisible. Yo estoy encantado porque esta mañana, al llegar, me he encontrado en mi mesa un recorte de periódico sobre cuyo titular hay escrito a rotulador: “soy tu amigo invisible”. El titular del artículo reza: “Si quieres ser un buen empleado, llega motivado desde casa”. El artículo va de un estúpido libro que ha escrito alguien –americano, con esto os lo digo todo- y que mantiene la tesis de que la motivación del trabajador tiene que nacer de sí mismo, y que el directivo debe ser únicamente responsable de organizar y de no desmotivar. Más allá de esta tesis, el objeto de este libro es ridículo, porque si eres un empleado jamás leerás este libro y jamás te enterarás de que te tienes que sacar la motivación de la manga, y si eres directivo da igual lo que te leas: tu mera existencia ya desmotiva. En cuanto a la tesis propiamente dicha, poco hay que decir. Una teoría liberalista radical más. Tú curra y arréglatelas para que tus planteamientos emocionales empujen la idea de que tienes que trabajar feliz y productivo 14 horas al día. Para más inri, el autor debe finalizar el libro con algo así como “abandonemos los esquemas mentales actuales heredados de la revolución industrial”. Un punto de razón podrá tener, pero, desde luego, él bien ha elegido escribir un libro de listillo para dejar su trabajo probablemente de mierda –llamo trabajo de mierda para resumir, me refiero a los trabajos a los que tienes que entrar a las 9, no importa cuanto te paguen-.
Pero la pista me ha gustado mucho –no me he dado por aludido- y estoy deseando saber quién es mi amigo invisible. A todo el mundo le voy preguntado:
-¿Bueno, y qué me vas a regalar? –a ver si alguno pica. Ya verás, como alguno se ponga colorado, ya le he pillado y se me bajará la ilusión a los pies. Si es que me lo ando buscando.
En cuanto a mi amigo invisible, regalo a una tía de por aquí, y le he querido mandar un e-mail desde una cuenta de correo que tengo por ahí, pero creo que la he cagado, porque mi nombre, aunque no está en la dirección, sí que aparece en el contenido de correo como emisor. Joder, qué cagada. Besos para todos.
Metido en mi big band auricular me dejo llevar hasta fuegos de leña, hasta cocinas calientes con bandejas de polvorones, a mesas opulentas, a llevar la ropa de calle en casa –¿os habéis fijado en que el día de nochebuena todos llevamos nuestros zapatos de calle para estar en casa?-, a todas esas cosas que tiene la navidad y que a mí, personalmente, y siento defraudar a los que apoyan el nuevo mito de que la navidad es una mierda, me gustan.
Lo que tengo es que, cómo no, estoy engordando, y cómo no, me quejo. Porque lo mío es quejarme. Además de engordar. Todos los días hay aquí pasteles o bombones, y el otro día hemos bebido en horas de trabajo, el ron miel ese de los canarios, que yo nunca había probado, pero que se sale. También hemos organizado un amigo invisible. Yo estoy encantado porque esta mañana, al llegar, me he encontrado en mi mesa un recorte de periódico sobre cuyo titular hay escrito a rotulador: “soy tu amigo invisible”. El titular del artículo reza: “Si quieres ser un buen empleado, llega motivado desde casa”. El artículo va de un estúpido libro que ha escrito alguien –americano, con esto os lo digo todo- y que mantiene la tesis de que la motivación del trabajador tiene que nacer de sí mismo, y que el directivo debe ser únicamente responsable de organizar y de no desmotivar. Más allá de esta tesis, el objeto de este libro es ridículo, porque si eres un empleado jamás leerás este libro y jamás te enterarás de que te tienes que sacar la motivación de la manga, y si eres directivo da igual lo que te leas: tu mera existencia ya desmotiva. En cuanto a la tesis propiamente dicha, poco hay que decir. Una teoría liberalista radical más. Tú curra y arréglatelas para que tus planteamientos emocionales empujen la idea de que tienes que trabajar feliz y productivo 14 horas al día. Para más inri, el autor debe finalizar el libro con algo así como “abandonemos los esquemas mentales actuales heredados de la revolución industrial”. Un punto de razón podrá tener, pero, desde luego, él bien ha elegido escribir un libro de listillo para dejar su trabajo probablemente de mierda –llamo trabajo de mierda para resumir, me refiero a los trabajos a los que tienes que entrar a las 9, no importa cuanto te paguen-.
Pero la pista me ha gustado mucho –no me he dado por aludido- y estoy deseando saber quién es mi amigo invisible. A todo el mundo le voy preguntado:
-¿Bueno, y qué me vas a regalar? –a ver si alguno pica. Ya verás, como alguno se ponga colorado, ya le he pillado y se me bajará la ilusión a los pies. Si es que me lo ando buscando.
En cuanto a mi amigo invisible, regalo a una tía de por aquí, y le he querido mandar un e-mail desde una cuenta de correo que tengo por ahí, pero creo que la he cagado, porque mi nombre, aunque no está en la dirección, sí que aparece en el contenido de correo como emisor. Joder, qué cagada. Besos para todos.
Comentario:
acuérdate de que hay una fecha muuuuuy importante en estos días taaaaan entrañables... eeeeeeh???
besines muchos.
besines muchos.
Comentario:
Será Bring Crosby, por lo de los villancicos y blanca navidad, ¿no?





