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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Los guionistas de mi serie
¿No os pasa que a veces véis vuestra vida como si fuera una teleserie barata de esas en las que los secundarios entran y salen como por exigencias de guión, caché u otras? ¿Sí, eh?

El sábado, como una Loles León cualquiera que se hubiera bajado de la parra, reapareció en mi serie, esa serie que tienen q poner en horario nocturno porque los niños no deben verla, el de San Martín de Valdeiglesias. Sí, el mismo que me dio un fin de semana memorabe en dicho pueblo -calambrazo con una lámpara vieja en mitad de la noche incluído, ay dios qué risas me eché-, en ese pueblo que está a tomar por culo, me hizo feliz y luego se piró como si nada.

Él y sus bíceps y su tableta de chocolate reaparecieron el sábado en mi teleserie dispuestos a subirme la audiencia a cualquier costa. Me cagué en mis guionistas y en sus madres. Y allí estaba él con su camisa negra medio abierta. Pero esta vez los guionistas se han pasado a la ciencia ficción, porque el de San Martín quiso enrollarse conmigo. Yo vi las puertas del cielo abrirse y bajar trompetas celestiales. Señalé al fondo del bar y dije:

- ¿Ves ese chico rubio de allí? Pues me lo voy a tirar hoy.

De vez en cuando la vida es justa y el mundo es un lugar mejor. Y el de San Martín, que estaba casi más bueno que antes y unas quince veces más bueno que el chaval rubio, se quedó con las ganas. Y yo también, vale, pero por una vez hice lo que tenía que hacer. Me fui con el rubio, con cuyo hermano me había enrollado anteriormente, pero esto no lo contaré ahora, que váis a pensar que soy un puto promiscuo.

Y cuando nos echaron del bar ahí estaba el colega, intentando llamar a sus amigos porque los había perdido. Por mi culpa, se supone. Ya lo siento. "No estoy aquí para darte pena", me dijo, y yo le respondí: "estás muy lejos de darme pena", pero no era cierto. Un poco de pena sí me dio. Y fui feliz. No pretendo ser un buen tío, y está claro que la venganza a todos nos sabe a gloria. Y de vez en cuando, los guionistas, después de vapulearte durante capítulos y capítulos, te dan un respiro, aún a costa de la audiencia, que siempre prefiere ver un buen polvo antes que una beneficiosa decisión personal. Además, los que se quedaron hasta el final de capítulo sí vieron un buen polvo -con el rubio- aunque los títulos de crédito fueron afeados por los ronquidos de ñu del joputa del rubio, que está delgadín y no me explico cómo esa caja torácica puede emitir semejantes estertores. Es que me daba hasta miedo. Pero me había abrazado y se había quedado frito -¿eso es que se lo hice demasiado bien o que se había aburrido?-, y a mí, si me abrazan, me quedo un rato.
 
 
Comentario:
Veo que has cambiado la foto, asique hoy mismo empiezo a promocionarte...(de la comisión ya hablaremos).
Habia pensado responderte a tu pregunta ¿Qué quieres decir con "ten cuidado pero no te quemes..."? pero como en el arte a veces es más interesante lo que tú imaginas que lo que el autor te quiere transmitir, asique echale imaginación.... Ah! un comentario que no se si da a lugar...."Tu culito sería más mono si reduces una talla tus pantalones"
 
Comentario:
En alguno ya te has quemado......
 
Comentario:
Me quedo con esta historia, me ha hecho recordar viejas teleseries personales que tenía medio olvidadas....Creo que puedes seguir intentandolo, tienes chispa pero cuidado no te quemes....
No