Ellas
Hijos míos, hoy os hablo desde el extremo de una neurona temblorosa. No voy a ahondar más en el tema para no abrir más la brecha entre mis hermanas, las RACE Sisters -porque siempre vienen a tu auxilio-, y yo. Recuerdo una canción que cantábamos en el colegio durante el Mes de María -joer, cómo me asusta no haber olvidado estas cosas- y que decía, por algún sitio: "pero mis mamás son dos". Pues, hijos míos, mis mamás son cuatro. Mi madre biológica y las tres RACE Sisters. Así que la inducción de sentimiento de culpabilidad, castración y otras manipulaciones psicológicas típicamente -y con esto aclaro que habrá excepciones- femeninas, lo siento chicas, tengo que ser valiente y decir claro lo que pienso, se multiplican por cuatro sobre mí. Más que femeninas debería decir maternales. ¿Mejor así?
La castración es algo que vengo estudiando. Es cuando te dicen: "no pongas los pies ahí". Y luego van y los ponen ellas/os -me abro a la posibilidad de que sea un tío el que te lo dice, vale-. Es como la negación por sistema de la acción emprendida por el espíritu de abandono típicamente masculino. Apaga las luces. No andes descalzo -estas dos se convirtieron en un tantra permanente en mis tímpanos desde mis cero años hasta los doce-. No saques el codo por la ventanilla. ¿Qué más cojones da que saques tu codo por la ventanilla del coche? ¿Es que le quitas aerodinamismo? No, es que puede pasar una moto y llevártelo por delante. Menuda gilipollez. Aquel día le expliqué yo a la Moni que la paralela del extremo del espejo retrovisor es más externa que la paralela que pasa por mi codo. El caso es castrar.
Y aquí es donde expongo una opinión para la polémica: lo que creo que quieren decir ellas/os en realidad con una frase de esas es "guárdate la polla en los calzoncillos y no vayas paseándola por ahí con tanta alegría". En caso de tu pareja -ella o él- es "esa polla es sólo mía", en el de una madre es "qué pena que mi niño se ha hecho grande", en el caso de una amiga/o es "folla menos que se te va a caer el pito". Pensaréis que se me va la olla. Puede ser. Ya digo, una opinión para la polémica.
La castración es algo que vengo estudiando. Es cuando te dicen: "no pongas los pies ahí". Y luego van y los ponen ellas/os -me abro a la posibilidad de que sea un tío el que te lo dice, vale-. Es como la negación por sistema de la acción emprendida por el espíritu de abandono típicamente masculino. Apaga las luces. No andes descalzo -estas dos se convirtieron en un tantra permanente en mis tímpanos desde mis cero años hasta los doce-. No saques el codo por la ventanilla. ¿Qué más cojones da que saques tu codo por la ventanilla del coche? ¿Es que le quitas aerodinamismo? No, es que puede pasar una moto y llevártelo por delante. Menuda gilipollez. Aquel día le expliqué yo a la Moni que la paralela del extremo del espejo retrovisor es más externa que la paralela que pasa por mi codo. El caso es castrar.
Y aquí es donde expongo una opinión para la polémica: lo que creo que quieren decir ellas/os en realidad con una frase de esas es "guárdate la polla en los calzoncillos y no vayas paseándola por ahí con tanta alegría". En caso de tu pareja -ella o él- es "esa polla es sólo mía", en el de una madre es "qué pena que mi niño se ha hecho grande", en el caso de una amiga/o es "folla menos que se te va a caer el pito". Pensaréis que se me va la olla. Puede ser. Ya digo, una opinión para la polémica.
Comentario:
Guau, qué pajilla mental, ¿no? Saliste anoche, ¿a qué sí?
Ay, sin necesidad de castrarte, besitos, m.
Ay, sin necesidad de castrarte, besitos, m.





