Marisa y los pájaros prehistóricos
Marisa es una amiga de la pandilla de mi pueblo de toda la vida. Por cierto, mi pueblo es Aguilar de Campoo, donde se hacen -mejor dicho, se hacían- las galletas Fontaneda. Ayer mandó Marisa un SMS comunitario de esos que ella manda diciendo que vienen los U2 a Madrid en agosto y que cuántas entradas compra. Conmigo ya sabe que cuenta.
Marisa es lo más del mundo. Cuando teníamos 20 años, es decir hace un siglo, en una pizzería cutre de mi pueblo alguien le preguntó si era virgen. Hablábamos de sexo, en aquella época se practicaba más la teoría que el sexo en sí. Marisa pegó un mordisco de su porción de beicon y respondió:
- Digamos que soy virgen de mente, pero mi cuerpo está corrupto.
A mí la Coca-cola me salía por las narices. Igual que cuando entró en clases particulares -íbamos a clases particulares porque no había un dios que sacara el COU por ciencias puras- y dijo:
- Ay, Blanqui -blaqui era la profe-, hoy no des mucha caña que vengo que veo pájaros prehistóricos-. Y otras veces venía diciendo que tenía "la cabeza llena de datos", y otro día casi le da un síncope cuando recibió una carta fotocopia de fotocopia firmada del club de fans de los Backstreet Boys. Como lo oís. Necesitó un Valium por la vena. Y otro día tiró un pisapapeles de piedra encima del pie descalzo de su novio. La Marisa y yo nos ponemos a hablar de benzodiacepinas y nos quedamos solos. Anda que no hemos dado lecciones de psicotropos a médicos recién salidos de la carrera, que se creen que saben. Con las drogas de farmacia hay que experimentar, no vale leerlo en los libros.
Y en nuestro último finde en una casa rural, Marisa se paseó por las ruinas de Numancia, con el frío que hacía, con sus botas altas negras de tacón y su falda de flores rosas y rojas, que se veía desde el asentamiento romano del norte. No sé si conocéis Numancia, pero juro que el asentamiento romano del norte, donde se ponía el Escipión a putear a los celtíberos, está a tomar por el culo. Al guía le faltaba el resuello y tartamudeaba y se le olvidaban algunas fechas.
Por cierto, que menuda pedazo de hostia que me pegué ayer cerrando el maletero de mi coche. Me lo cerré en la frente. Ahora tengo una especie de tercer ojo que lo ve todo, el futuro y el pasado. Mi compi el Yorch (Jorge) me ha dicho que, de paso, podía haber puesto el motor en marcha y haberme auto-atropellado, o algo. Ocurrió yendo al Carrefour de Majadahonda, y la semana pasada, que también fui, me quedé sin gasolina -mi hermana no me había advertido el pequeño detalle de que no funciona el puto piloto amarillo de "out of gas"-. Moraleja: la M50 en su tramo entre Pozuelo y Majadahonda está maldita. No la utilicéis jamás.
Marisa es lo más del mundo. Cuando teníamos 20 años, es decir hace un siglo, en una pizzería cutre de mi pueblo alguien le preguntó si era virgen. Hablábamos de sexo, en aquella época se practicaba más la teoría que el sexo en sí. Marisa pegó un mordisco de su porción de beicon y respondió:
- Digamos que soy virgen de mente, pero mi cuerpo está corrupto.
A mí la Coca-cola me salía por las narices. Igual que cuando entró en clases particulares -íbamos a clases particulares porque no había un dios que sacara el COU por ciencias puras- y dijo:
- Ay, Blanqui -blaqui era la profe-, hoy no des mucha caña que vengo que veo pájaros prehistóricos-. Y otras veces venía diciendo que tenía "la cabeza llena de datos", y otro día casi le da un síncope cuando recibió una carta fotocopia de fotocopia firmada del club de fans de los Backstreet Boys. Como lo oís. Necesitó un Valium por la vena. Y otro día tiró un pisapapeles de piedra encima del pie descalzo de su novio. La Marisa y yo nos ponemos a hablar de benzodiacepinas y nos quedamos solos. Anda que no hemos dado lecciones de psicotropos a médicos recién salidos de la carrera, que se creen que saben. Con las drogas de farmacia hay que experimentar, no vale leerlo en los libros.
Y en nuestro último finde en una casa rural, Marisa se paseó por las ruinas de Numancia, con el frío que hacía, con sus botas altas negras de tacón y su falda de flores rosas y rojas, que se veía desde el asentamiento romano del norte. No sé si conocéis Numancia, pero juro que el asentamiento romano del norte, donde se ponía el Escipión a putear a los celtíberos, está a tomar por el culo. Al guía le faltaba el resuello y tartamudeaba y se le olvidaban algunas fechas.
Por cierto, que menuda pedazo de hostia que me pegué ayer cerrando el maletero de mi coche. Me lo cerré en la frente. Ahora tengo una especie de tercer ojo que lo ve todo, el futuro y el pasado. Mi compi el Yorch (Jorge) me ha dicho que, de paso, podía haber puesto el motor en marcha y haberme auto-atropellado, o algo. Ocurrió yendo al Carrefour de Majadahonda, y la semana pasada, que también fui, me quedé sin gasolina -mi hermana no me había advertido el pequeño detalle de que no funciona el puto piloto amarillo de "out of gas"-. Moraleja: la M50 en su tramo entre Pozuelo y Majadahonda está maldita. No la utilicéis jamás.
Comentario:
Julio, corazón: nunca he sido fan fatal de los Bacestrisbois sino de los New Kids on the Block, los ñuquis para mi madre.
Eso sí, he de decir que a la vez me gustaban mucho U2 y los Cure. Afortunadamente en mi vida la música ha ido más por estos últimos derroteros musicales.
Besitos,m.
Eso sí, he de decir que a la vez me gustaban mucho U2 y los Cure. Afortunadamente en mi vida la música ha ido más por estos últimos derroteros musicales.
Besitos,m.
Comentario:
Hablando de eventos en la carretera, podías referir lo del móvil que te dejaste en el techo del coche y arrancaste cuando, al cabo de un trecho, se fue al suelo y oiste el ruido, y recogiste Llas piezas a lo largo de la N-VI... y lo montaste de nuevo y funcionaba, eso es de Mr Bean.





