Mrs. White
No diré el nombre de aquella profesora de clases particulares para no implicar a terceros, que bastantes he implicado ya. Llamémosla Mrs. White -los más avezados lo pillarán-. Y no creáis que no me cuesta hablar de lo que voy a hablar, que es las metidas de gamba. Es un tema muy íntimo, éste. Piensas en metidas de gamba cuando estás a punto de dormirte y te desvelas y tienes q dar unas cuántas vueltas en la cama para quitártelas de la cabeza. Reconocedlo.
-Qué pesado está mi marido -decía Mrs. White-. Quiero que me lleve a ver la Expo el año que viene -fijaos si hace tiempo- y dice que vale, pero entonces él se compra el todoterreno. A ver cómo le convenzo de que lo primero sí, lo segundo no.
-Pues amenázale con quedarte embarazada -dije yo, levantando mi cabeza de la trigonometría. De dónde sacaría yo semejante cosa, es q era un inocente, lo vengo diciendo.
Silencio en la sala. Miradas fulminantes. Rubor por doquier.
-A ver, gilipollas -me dijo la Moni a la salida-, ¿eres el único en este pueblo que no sabe que Mrs. White no puede tener niños?
Así que la White era esméril y yo ni puta idea. Pues, como esas, cientos.
O mi cuñao, que me pilló una vez recién salido de la ducha -no quiero abundar mucho en este episodio, es que aún me da vergüenza- sin poner el albornoz y hablando por teléfono, y con una diadema que había pillado por ahí puesta en la cabeza, porque era cuando tenía pelo y me dejaba un flequillo muy volado, y con la diadema hacía un truqui para que me quedara el flequillo guay mientras se me secaba, pero toda mi intimidad se vino abajo porque mi cuñao entró en casa con la compra y me cazó de semejante guisa: en bolas, con una diadema en la cabeza y hablando por teléfono.
Dios, por qué cuento estas cosas. No lo necesito.
De todas formas, la White era un recurrente foco de las ínfulas adolescentes. Silvi Aparicio -toma, aquí pongo hasta el apellido, a tomar por culo- le dijo una vez a la White:
-Joder, White, me estás escupiendo los apuntes.
-Es que tengo un problema en las glándulas salivales... -empezó a decir la White, que se armaba de paciencia.
-Que no, joder -la Silvi es que tenía un carácter que para qué-, que me los estás escupiendo y punto. Apunta para otro lado.
Y luego venía la Marisa con sus pájaros prehistóricos o sus cartas del club de fans de los New Kids on the Block -ver uno de mis primeros posts- y para qué querías más. La White se ganaba el cielo. Me consta que ya no da clases particulares.
Y que visitó la Expo.
-Qué pesado está mi marido -decía Mrs. White-. Quiero que me lleve a ver la Expo el año que viene -fijaos si hace tiempo- y dice que vale, pero entonces él se compra el todoterreno. A ver cómo le convenzo de que lo primero sí, lo segundo no.
-Pues amenázale con quedarte embarazada -dije yo, levantando mi cabeza de la trigonometría. De dónde sacaría yo semejante cosa, es q era un inocente, lo vengo diciendo.
Silencio en la sala. Miradas fulminantes. Rubor por doquier.
-A ver, gilipollas -me dijo la Moni a la salida-, ¿eres el único en este pueblo que no sabe que Mrs. White no puede tener niños?
Así que la White era esméril y yo ni puta idea. Pues, como esas, cientos.
O mi cuñao, que me pilló una vez recién salido de la ducha -no quiero abundar mucho en este episodio, es que aún me da vergüenza- sin poner el albornoz y hablando por teléfono, y con una diadema que había pillado por ahí puesta en la cabeza, porque era cuando tenía pelo y me dejaba un flequillo muy volado, y con la diadema hacía un truqui para que me quedara el flequillo guay mientras se me secaba, pero toda mi intimidad se vino abajo porque mi cuñao entró en casa con la compra y me cazó de semejante guisa: en bolas, con una diadema en la cabeza y hablando por teléfono.
Dios, por qué cuento estas cosas. No lo necesito.
De todas formas, la White era un recurrente foco de las ínfulas adolescentes. Silvi Aparicio -toma, aquí pongo hasta el apellido, a tomar por culo- le dijo una vez a la White:
-Joder, White, me estás escupiendo los apuntes.
-Es que tengo un problema en las glándulas salivales... -empezó a decir la White, que se armaba de paciencia.
-Que no, joder -la Silvi es que tenía un carácter que para qué-, que me los estás escupiendo y punto. Apunta para otro lado.
Y luego venía la Marisa con sus pájaros prehistóricos o sus cartas del club de fans de los New Kids on the Block -ver uno de mis primeros posts- y para qué querías más. La White se ganaba el cielo. Me consta que ya no da clases particulares.
Y que visitó la Expo.
Comentario:
Ayer vi a Mrs.white , me la imaginaba mucho mayor,perdona no te habia visto le espetó a mi marido,tambien fue su alumno.
Comentario:
Hablas de meteduras de pata? Preguntame que soy una esperta
Comentario:
Puede parecer jilipoyas(y lo es ) pero me e tirado riendome una ora kn l segundo parrafo a partir d k e leido esmeril nopude parar asta ke me empece a aogar y tube k tomar aire
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Puede parecer jilipoyas(y lo es ) pero me e tirado riendome una ora kn l segundo parrafo a partir d k e leido esmeril nopude parar asta ke me empece a aogar y tube k tomar aire
Comentario:
Si tu no necesitas contar estas cosas, nosotros si¡¡¡ sigue sigue, no pares, sigue sigue, ai nid dis estories so fannies¡ amos, es que me faltaría algo ya, fíjate que se las leo a mi santo y todo, es que necesito compartirlas, que son mucho para una persona sola... XDDDDD
Comentario:
Estoy conociendo mucho sobre tu pueblo jejeje. Ayer de casualidad me encontré el blog de tu amiga la moni
Comentario:
Qué recuerdos... Ay, Mrs White, qué santa era con todos nosotros y nuestras pajas mentales... Me voy a poner triste otra vez (pues no, ahora mismo me voy al bar de abajo de mi curro y me voy a pedir una cervecita, coño).
Besucos y a ver si nos vemos el weekend (lo dudo, tengo un examen el lunes y no sé si saldré a pendonear por ahí), m.
Besucos y a ver si nos vemos el weekend (lo dudo, tengo un examen el lunes y no sé si saldré a pendonear por ahí), m.





