Gominolas de osito
"La vida es un limón y quiero que me devuelvan el dinero" dice una canción de Meat Loaf -bienvenidos al primer gay de vuestra vida que es fan del Meat Loaf-. Me cago en todo, porque tenía medio log escrito y se me ha borrao por gilipollas, por ejecutar el correo, todo para ver una gilipollez de mensaje cadena -a lo mejor no me duran los novios porque nunca mando a 10 amigos mi animal preferido y si he llorado alguna vez por una chica; sí, lloré una vez por la tía Lici, fue cuando salió del Cantábrico en la playa del Sardinero cual Neptuno, y tardó hasta tener el agua por los tobillos en darse cuenta de que la ola que la había tumbado le había bajado el bañador hasta el ombligo; nadie en la primera cala del Sardinero se perdió aquel momento glorioso de carne libre y gozo sensual; sí, lloré por ella, y menudas carcajadas me eché; ella, que siempre había sido tan suya, que sólo su marido había disfrutado antes de semejante paisaje y ahora entraba de golpe en el Top Five del Cantabria Sexy Grandma-.
Pues me jode porque tenía ya contado lo de mi Motorola V50 -Peq, que mide 1,90 y por eso le llamamos así, me lo sugirió-, que voló por los aires por la carretera de la Coruña porque me lo había olvidado en el capó de mi Corsa y las piezas aparecieron decenas de metros unas de otras, una de ellas en un carril de la propia N-VI, y de cómo me arrojé ante la atónita mirada de los programadores de Oracle a la inmisericorde fila de coches en dicha autovía, insultos, frenazos, pitidos, pero recuperé mi móvil, lo monté de nuevo y, os lo creáis o no, funcionaba. Ya no lo uso, pero lo tengo en casa expuesto en una vitrina -esto sí es broma-.
Pues sí, la vida es un limón y se acerca el día de los enamorados. Yo no estoy enamorado, y hace cuatro años, cuando tampoco lo estaba pero andaba en tratos con un chico, fue la única vez que he recibido regalos por dicha fecha. Fue una peli de Woody Allen y una bolsa de gominolas. El chaval era azafato del Ave y me traía siempre gominolas de osito de fresa que yo compartía con mis compis de entonces -Peq entre ellos-. Fue el novio mío de la época que más les gustó -también me regalaba botellitas de Chivas- y lo lamentaron sinceramente cuando me dejó. Me dijeron que me había portado mal y que era un agonías, todo por las gominolas de osito. Nos quedamos todos sin gominolas de osito, y desde entonces siempre quisieron que me liara con chicos de cuyos curros se pudiera sacar algo -comestible, a ser posible- gratis. Fue demasiada presión. Mis hermanas querían para mí novios con carrera, ellos novios con trabajos culinariamente generosos... así que sigo soltero. No aguanto la presión.
Pues me jode porque tenía ya contado lo de mi Motorola V50 -Peq, que mide 1,90 y por eso le llamamos así, me lo sugirió-, que voló por los aires por la carretera de la Coruña porque me lo había olvidado en el capó de mi Corsa y las piezas aparecieron decenas de metros unas de otras, una de ellas en un carril de la propia N-VI, y de cómo me arrojé ante la atónita mirada de los programadores de Oracle a la inmisericorde fila de coches en dicha autovía, insultos, frenazos, pitidos, pero recuperé mi móvil, lo monté de nuevo y, os lo creáis o no, funcionaba. Ya no lo uso, pero lo tengo en casa expuesto en una vitrina -esto sí es broma-.
Pues sí, la vida es un limón y se acerca el día de los enamorados. Yo no estoy enamorado, y hace cuatro años, cuando tampoco lo estaba pero andaba en tratos con un chico, fue la única vez que he recibido regalos por dicha fecha. Fue una peli de Woody Allen y una bolsa de gominolas. El chaval era azafato del Ave y me traía siempre gominolas de osito de fresa que yo compartía con mis compis de entonces -Peq entre ellos-. Fue el novio mío de la época que más les gustó -también me regalaba botellitas de Chivas- y lo lamentaron sinceramente cuando me dejó. Me dijeron que me había portado mal y que era un agonías, todo por las gominolas de osito. Nos quedamos todos sin gominolas de osito, y desde entonces siempre quisieron que me liara con chicos de cuyos curros se pudiera sacar algo -comestible, a ser posible- gratis. Fue demasiada presión. Mis hermanas querían para mí novios con carrera, ellos novios con trabajos culinariamente generosos... así que sigo soltero. No aguanto la presión.





