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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Arman en el concierto de jazz
El Arman es un tío grande por dentro y por fuera. Por fuera es super grande, medirá uno ochenta y pico y pesará... bueno, bastante. Aunque ha adelgazado -si no pongo esto, cobro-. Pero todo lo que tiene de grande, lo tiene de remilgado. Todo le da asco. Le da asco si te tragas los mocos, no digamos si te los sacas con el dedo, se le salen los ojos de las órbitas si el tenedor chirría en el plato, hasta le sangran los oídos. Pero lo que más asco le da es la saliva. Saliva en cualquier lugar que no sea la boca de cada uno.
Mucho asco.
La saliva.

Pues aquel día de verano subimos a la ermita de Santa Cecilia, en mi pueblo, a ver actuar a un grupo de jazz. Como siempre -lo sabéis por el anterior post-, insistí para que nos pusiéramos en primera fila-. Su hermana -la Moni-, él y yo. Sillas de director y alatavoces Bose metidos en una iglesia románica, todo muy cool.

Pero no lo vimos venir. El caso es que el tío de la tompreta, un hippy descalzo con trenza, tocaba como un loco. Antes de la tercera canción, sacudió su tompreta y un hilillo de babas escapó del extremo de la misma.
- Dios -musitó el Arman. Su hermana y yo nos miramos por detrás de su espalda. Ella se tapó la cara, pero sus mejillas contraídas la delataban.
- Me cago en su puta madre -susurró el Arman, la vista fija en el hippy, como si en realidad viese a un marciano.
Al cabo de la siguiente canción, el trompetista volvió a sacudir su instrumento y esta vez el hilillo fue un, digamos, chorro.
- Hostia puta me cago en la hostia -proseguía Arman. Su hermana ya no podía sofocar la risa.
- No seas hijaputa. Me muero del asco.
- Si no me río de eso -intentaba disimular ella, en vano. Se llevó un codazo en todas las glándulas suprarrenales.

De pronto, el trompetista se levantó y empezo a deambular por el escenario. El primer sitio donde puso un pie fue en su charquito de babas. Las babas fueron esparcidas aquí y allá, dejando regueros irregulares por la tarima.
- Joder.
La garganta de Arman empezó a temblar. Su hermana y yo nos miramos, ya no podíamos aguantar el descojono. Cuando el músico volvió a extraer un chorro largo de babas, Armando ya no pudo más. Todo su cuerpo se convulsionó varias veces -nuestras sillas se movían con él, estaban todas pegadas- y, por fin, una arcada resonó arriba y abajo en la cruz central de la iglesia. Supongo que alguien lo confundió con un arrastrado atonal en la Gibson, pero no, fue mi amigo Arman que sintió cómo la merienda regresaba a su paladar. Se tapó la boca, farfulló algo -algo tipo "coged mi chaqueta"-, se levantó y corrió por la fila lateral hacia el exterior.
- Sal a ver qué le pasa -me instó su hermana.
- Sal tú, ¿no te jode?

La pieza de soft jazz llegó a su clímax y, cuando los aplausos terminaron, todos los asistentes pudimos escuchar una arcada agónica en el exterior, proseguida de un murmullo líquido. La peña arrugaba la cara en un gesto de desagrado y los músicos estiraban el cuello por encima de nuestras cabezas para tratar de ver qué pasaba.
-¡Puto cerdo! -se escucho gritar a nuestro amigo, y su última sílaba se fundió con un nuevo regüeldo.
-Hala, vamos para afuera -resolvió su hermana, dejando caer el programa en su regazo, como impaciente-. Está visto que no se puede ir con este chiguito a ningún sitio.

Así que ya lo véis: nunca llego a los bises en los conciertos de iglesias. Es mi sino. Besos para todos.
 
Comentario:
Enhorabuena por el acontessssimiento¡¡¡ casi ná, tenemos novio formal de los de salir¡¡
Pues no era por desanimarte, pero lo has dicho tu ya: te desnatarás, ya lo verás. Cuando se tiene la sonrisa de giliposhas todo el día, como que no se tiene mala leche, to er mundo é güeno... esas cosas, hasta la primera vez que os tireis los cacharros a la cabeza por una tontería, entonces volverás a ser tu bisbo, temporalmente, porque luego vendrá la primera reconciliación y te perderemos hasta la primera infidelidad... en fis... ojalá que NO sea así, de verdad, que me he acostumbrado a ver la vida por tu cristal y se me va a hacer mu cuesta arriba ...

Lo otro... te cae bien por ir a escuchar semejantes horrores, hijo...
pa qué están las Ventas??? ahí sólo tuve miedo de que se me clavara en un ojo alguna astilla del guitarra de los Maiden de las hostias que le daba, es que la música culta es MU peligrosa...
Gusto de leerte, mucho gusto.
No