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Historia de Borrachos 2
Continuación de una Historia perdida...
Acerca de
Esta es la continuación de la Historia iniciada en "blogs.ya.com/historiadeborrachos", para aquellos que deseen saber como comenzó todo, por favor dirigirse a esa dirección...
Sindicación
 
Brusco aterrizaje
Lanzó impotente la toalla al suelo y gritó su malestar con todas sus fuerzas hasta que en sus pulmones no quedó aire más que para un sollozo rabioso. Se sentó en el borde de la cama, tomó su cabeza entre las manos y respiró agitado planeando venganza, después de un rato y ya más tranquilo, se resignó comprendiendo que el mundo está hecho para todos.

El cansancio lo venció y se recostó sobre la cama desnudo como estaba, sus ojos se cerraron y en la penumbra olvidó el rostro de quién reciente lo burló. Voló con su imaginación a través del tiempo y el fantasmal rostro de Laurie le sonrió cómplice invitándolo a seguirle. Creyó ver una silueta cruzar la ventana y se despertó sobresaltado de su letargo al oír una voz etérea que lo conminaba a alejarse. Abrió los ojos tratando de ver en la oscuridad mientras buscaba asustado la luz en la mesita de noche. Su corazón galopaba sobre sus sentidos y el movimiento en la ventana cesó. Esta vez permaneció despierto mirando fijamente la cortina esperando asustado una aparición. Sin embargo la única aparición fue la del Sol, asomándose tímidamente primero, imponente después.

Cansado y asustado, se vistió rápido y alistó la mochila con sus pocas pertenencias, no pensaba dormir otro día en un lugar donde oía voces que le insinuaban cosas; Marwa barría la cocina en donde parecía pasar todas las horas de su vida; sonriente se dió la vuelta cuando lo oyó entrar y su rostro cambió cuando lo vió con la mochila preparada, --¡no me va a decir que ya se va oiga!, ¡si recién viene llegando cómo se va a ir! --, --En mi habitación hay un fantasma y no me gusta convivir con ellos señora--, dijo el Jota con seriedad --¡usted lo sabía, debió decirmelo!-- , Sorprendida Marwa abrió los ojos y se quedó en silencio unos instantes, lentamente se sentó usando la escoba como apoyo, comenzó a relatar el suicidio de una joven estudiante en esa misma habitación años atrás. Otros huéspedes le advirtieron del fantasma pero ella nunca lo había visto, quizás por las pastillas para dormir, por lo que prefería guardar silencio. El Jota dejó la pensión y se dirigió al centro de la pequeña ciudad evaluando los pasos a seguir.

Luego de tres días no tenía la más insignificante pista del paradero de Laurie y su dinero estaba en otras manos. Como primera medida debía generar ingresos, en la plaza de armas, se sentó en el suelo, tomó el rollo de alambre y los pequeños alicates con los que comenzó a doblar el delgado material con destreza hasta formar con él una delicada flor que regaló a una chica joven que pasaba por el lugar y que pagó su cortesía con una amable sonrisa, luego confeccionó un vistoso par de aros artesanales que puso en el suelo sobre un paño negro; al cabo de unas horas ya tenía varios pares, anillos y pinzas "matacolas", la gente se detenía a observar su maestría y las pequeñas baratijas se vendían con facilidad, sin darse cuenta, sobre el improvisado punto de venta, comenzaron a aparecer algunas monedas y billetes.

Hacer artesanías siempre atraía a más de algún personaje hipnotizado por la sencillez del oficio; por la tarde ya tenía un nuevo amigo artesano instalado a su lado. Gorky el mago, un hombre maduro de larga barba con manchas de tabaco, dedicado a vivir el día a día con alcohólica alegría y a introducir barcos en botellas que el mismo se encargaba de vaciar. Por la tarde enseñó al jota a meter los pequeños veleros desarmados dentro de las botellas y a levantar los mástiles dentro de ellas con unas pocas delgadas herramientas y un pulso que hacía peligrar la operación; por fin el Jota logró apresar una embarcación en aquella cárcel de cristal y se dió por satisfecho de las enseñanzas del mago, éste a su vez se dió por satisfecho de su aprendiz y como seguidor asiduo de los conjuros etílicos invitó al Jota con una caña de vino "bigoteado" para celebrar su nuevo nombramiento como "constructor de sueños embotellados", a lo que el Jota no se negó. La venta de las artesanías resultó mejor que lo esperado y le permitió comer como no lo hacía varios días y beber junto a su nuevo amigo, lo distrajo de su objetivo principal por unas horas, pero al fragor de las copas, el recuerdo de Laurie reapareció y dió de lleno en su emoción reventando el Jota en un llanto de borracho que sólo contuvo el abrazo filial de Gorky, --No llore compadre, el amor es así--, sentenció el más viejo a modo de consuelo, con la lengua traposa, --Ahora sigamos tomando ¡que si no vino a este mundo a tomar vino! ¿entonces a que vino?--, dijo alzando un vaso con una carcajada. El "pipeño" corría por la barra como agua y los hombres reían y conversaban alegremente al margen de los acontecimientos del mundo y sólo parecían ocupados en vaciar los vasos para volverlos a llenar. Las imagenes se hicieron borrosas y de pronto ya no supo más de su entorno, el Jota simplemente flotó en los vapores sedantes, adormecido sin voluntad.

Despertó tiritando al amanecer, sentado a las puertas de la estación de trenes, abrazado a Gorky que roncaba a su lado relajado y ausente.
la cabeza le latía intensamente y el sabor agrio le daba vueltas en la boca, vió que sus cosas todavía estaban con él y en sus bolsillos tenía dinero suficiente para enfrentar el día. Remeció a su nuevo amigo y este reaccionó lentamente hasta que abrió los ojos tratando de reconocer al Jota, Gorky se restregó los ojos entre un bostezo y un estirón y poniendose de pie invitó al Jota a desayunar, --Que le parece compadrito que nos vamos a tomar un "harinao", ¡para despertar no hay nada mejor que el vino con harina tostada!--, dijo Gorky, mientras se sacudía la ropa. --Lo siento amigo mío, pero tengo que seguir mi camino, además no tomo antes de mediodía--, argumentó el Jota, echándose la mochila en la espalda, --Entonces nos estaremos viendo cualquier vuelta de página pues compadre y que encuentre lo que perdió--, y dándose un fuerte abrazo, ambos recién conocidos, se separaron para no volverse a ver...