Dias de Paz
Los dias pasaron con tanta tranquilidad, que los enamorados olvidaron el temor de ser sorprendidos, la sensación de ambos frente a la situación era de tanta tranquilidad, que más bien parecían estar de vacaciones, gozando de los limpios aires del sur. El Jota encontró un trabajo temporal como lavacopas en un pequeño restaurant de la zona y aunque el trabajo era mucho y mal pagado, él estaba contento de estar perdidos en ese rincón del mundo mimetizados ya con los habitantes del lugar. Por las tardes caminaban de la mano por la playa de negras arenas, gozando de la brisa marina y del paisaje, antes de encerrarse temprano en la pensión que por el momento era su oculto nido de amor.
En el trabajo, el Jota conoció a Marcos, un joven garzón con el que hizo muy buenas migas, el chico llevaba una vida mas bien bohemia y casi todas sus noches eran de juergas y alcohol, la energía y vitalidad juvenil mantenían el ritmo con que vivía su soltería. Las invitaciones a salir de noche eran frecuentes y al Jota se le hacía cada vez más difícil encontrar excusas para no acompañarlo. A Laurie no le gustaba ese modo de divertirse, decía que la noche y el alcohol transformaba a los hombres. --Hoy es mi cumpleaños, ¿me vas a compañar a celebrarlo?--, mintió Marcos esta vez. --El Jota complicado no pudo negar la invitación y llamó a la pensión para avisar a Laurie que llegaría tarde, noticia que molestó a la chica.
Marcos guió a su amigo hasta un local clandestino cobijados por la oscuridad a través de las calles del centro. Llegaron de pronto hasta una discreta puerta resguardada por un hombre en la penumbra y dicha la contraseña la puerta se abrió tragándolos en su vorágine de lujuria. Las chicas bailaban semidesnudas asidas a un fierro ubicado al centro de un estrecho escenario entre la estridente música, las luces y el espeso humo, desplegando toda su sensualidad a los ojos absortos de los clientes. En un rincón un hombre manoseaba a una mujer que besándolo sentada en sus piernas se dejaba tocar entre pequeños quejidos. En otros rincones también oscuros se intuía movimiento aunque no se lograba ver con claridad.
Los recién llegados se acercaron a la barra y pidieron cerveza; apenas se sentaron , dos "copetineras" se acercaron y entablaron una frívola conversación. El Jota frunció el ceño tratando de recordar el familiar rostro de la chica que conversaba animadamente con ellos. Pasados unos momentos, la imagen le trajo a la memoria el ácido momento en que la había conocido llenándolo de rabia. --Oye, tu eres Antonieta, robaste el dinero de mi billetera en Mulchén cuando yo te ayudé--, dijo cada vez más alterado. La mujer lo miró con sorpresa como si hubiese sido sorprendida con la billetera en las manos...La Fuga
Decidieron fugarse a la semana siguiente; antes debían resolver pequeños detalles, conseguir dinero para un tiempo entre otras cosas. Evitaron verse hasta la fecha elegida, era preferible no levantar sospechas.La noche anterior, junto a la complicidad de la soledad y el silencio, Laurie llenó una discreta mochila escolar con la mejor de sus ropas, algunas fotos de su familia y una muñeca de trapo que conocía desde que tenía uso de razón y que había pertenecido a su abuela y luego a su madre, ella esperaba verla en las manos de su hija en cuanto tuviese una. El juguete evocó otros momentos; se sentó en la cama y recordó escenas de su infancia jugando con mamá, riendo contentas, despreocupadas; seguras de que ese lazo no se rompería jamás. Un nudo apretó su garganta y una lágrima silenciosa corrió a unírsele. Decidió escribir una carta a sus seres queridos pidiendo perdón por enamorarse.
Todavía oscuro, el Jota terminó de empacar y salió a la oscuridad del amanecer caminando rápido hasta la plaza donde acordaron juntarse, el sol y el nerviosismo comenzó a atacar la matinal tranquilidad, pasaron quince minutos y ella no aparecía, veinte minutos y nada, cuando el Jota comenzó a caminar de vuelta oyó por fin la voz de ella que lo llamaba mientras corría hacia él. El rojo y tibio amanecer parecía presagiar una nueva y bella vida junto a la mujer que siempre soñó. Sentirla a su lado era el sueño máximo a que el hombre aspiraba y nada se interpondría en este amor, ...por lo menos así lo esperaba él.
El viaje nuevamente fue al sur, esta vez a la comuna de Lota, cercana a la ciudad de Concepción, a las frías aguas del pacífico y a las negras venas de las minas de carbón que otrora dieran riqueza y esplendor a la zona y que hoy sólo oscurecían la piel y las esperanzas de los habitantes. Llegaron al atardecer, felices aunque cansados, buscaron una pensión donde dejaron sus pertenencias y salieron a conocer los alrededores.
En esta ciudad la pobreza suele confundirse con el carbón que pinta de negro cualquier luz de optimismo o alegría en los ojos de sus habitantes; los rostros de jóvenes y viejos que pusieron alguna vez sus esperanzas en el negro mineral, hoy otean el horizonte de su futuro hacia otros medios de subsistencia, como son las mezquinas pesqueras ahora dueñas del litoral los más jóvenes o como "chinchorreros", personajes dedicados a recolectar trozos minúsculos del mineral que el mar arrastra hasta las orilla de la playa los más viejos; otros, los más osados se convierten en "pirquineros", mineros independientes que horadan las entrañas de la tierra en peligrosas minas ilegales casi sin medidas de seguridad obteniendo el carbón "coke" para consumo local.
El parque de Lota es un hermoso recinto dedicado a la vegetación nativa y exótica y algo de fauna silvestre que habita el parque en total libertad; fundado por la familia Cousiño, los antiguos dueños de la mina de carbón y ahora abierto al público, posee un tranquilo paseo y cómodos y románticos miradores que ofrecen además una bella vista del océano que baña la costa de este pueblo tan sufrido y que ahora observaba en silencio la recién llegada pareja.Observando la puesta de Sol, el Jota pensó que no era el mejor lugar para formar una familia o para criar hijos, sin embargo era un lugar donde no los buscarían y podrían estar tranquilos por un buen tiempo, quizás los años que hacían falta para que Laurie alcanzara la mayoría de edad, después de eso no habría fantasmas de los que huir...
El Reencuentro
El sol tras la cordillera asomaba tímidamente cuando el bus llegó a Santiago, el aire enrarecido por el smog coloreaba el cielo del amanecer pero nada de eso tenía importancia ahora que volvía. Cansado tomó un taxi que hizo el trayecto hasta el departamento en poco tiempo y pronto Mick abría la puerta con una sonrisa soñolienta. Un amistoso abrazo acompañado por un café bien cargado fue el inicio de la conversación en que el Jota narró su aventura por encontrarla. --¿Donde está ahora?--, preguntó al fin. --Sé que está en la casa de su tía Ana, desde el paseo al Cajón del Maipo--. El Jota traspasó la taza del café con la mirada meditabunda del que planea una acción hasta que dijo: --¿Sabes Mick lo que haría si estuviera aquí, ahora?--, --Nada cuerdo, supongo--, respondió Mick con una sonrisa. --Me la raptaría, me la llevaría al Sur y me casaría en secreto con ella, me quedaría viviendo en medio de los cerros, criando pollos, terneros y niños, quiero hacerme viejo junto a ella--, dijo con un suspiro melancólico, --Mírate como estás de enamorado, ¿qué te fumaste con esa pendeja?--, dijo Mick irónico sin esperar respuesta. --¿Ahora que has vuelto que vas a hacer?--, preguntó Mick luego de un rato, --¡Voy a hablar con la Gata!, quiero saber que tiene que ver en esto-- dijo con una sombra en la mirada.
Por la tarde, unos golpes a la puerta despertaron al Jota que se recuperaba del cansacio producido por el viaje. Se levantó tambaleante y se dirigió a la puerta con los ojos semicerrados, abrió entre un bostezo que interrumpió al encontrarse de frente con la Gata y su sonrisa infantil --¡Por fin volviste, no sabes cuánto te echamos de menos!--, dijo abrazándolo del cuello y besándole la mejilla a la vez que lo empujaba hacia adentro. --¡Oye espera un minuto, ¡quiero saber por qué dijiste que Laurie estaba en Mulchén y quiero saber donde está ahora!--, dijo el hombre molesto previendo alguna jugarreta de la chica. --¡Eso fue lo que oí cuando habló con su mamá, apenas lo supe vine a decírtelo!, no puedes culparme si decidieron hacer otra cosa, además ahora vine para darte una buena noticia; ...alguien quiere verte en la plaza de enfrente--, dijo la chica en tono cómplice mientras el corazón del Jota atragantaba la siguiente pregunta.
Bajo la sombra de un árbol, la delicada silueta escolar se perfiló ante los ojos de él, que se acercaba flotando en una nube de incertidumbres hipnotizado por la frágil figura de Laurie, ella corrió hacia él, se enlazaron en un abrazo interminable cargado de la emoción y el afecto contenido hasta ese momento. Los brazos de él, rodearon la cintura de ella suave y con firmeza, los brazos de ella, apresaron su cuello deseando fundirse con él, sus labios ardientes se buscaron ansiosos y ambas exhalaciones se mezclaron en un hálito cálido de amor y deseo que a los demás pareció eterno. La tarde transcurrió entre caricias y tiernas miradas. --¡No puedo vivir sin ti!--, dijo al fin el Jota con evidente emoción, --¿Te escaparías conmigo?--, preguntó él tartamudeando, la mujer lo miró a los ojos intuyendo la verdad de sus palabras, --Si--, respondió ella...
El Regreso
--¿Donde está?--, volvió a preguntar ansioso el Jota a su amigo Mick, presionando el auricular a su oído para no perder detalle. --No me vas a creer, ella nunca salió de Santiago, se la llevaron a la casa de una tía, ella está bien y te envió saludos--. Una impotente rabia se apoderó del Jota y su vista quedó perdida en los números del aparato, buscando una explicación que de momento no encontraría. --Vuelvo a Santiago cuanto antes--, alcanzó a decir a Mick antes que la comunicación se cortara. Revisó sus bolsillos y encontró algunas monedas que dificilmente alcanzaban para un emparedado. Caminó cabizbajo pensando el mejor modo de hacer dinero rápido para viajar cuanto antes. Ahora su único objetivo.Sin darse cuenta llegó a un maloliente basural en el que se adentró con curiosidad. Las moscas volaban desordenadas por millones a su alrededor de modo que era necesario, como en determinados momentos, mantener la boca cerrada; hurgando entre los desechos encontró algunos elementos que servirían para un incipiente plan que tomaba cuerpo en su mente. Un rallador, un destapador de baños, un asiento de bicicleta y un asiento de water, los que guardó en un bolso que también encontró entre la basura. Recordando la vieja costumbre que todavía se encuentra en nuestra locomoción colectiva de hacer espectáculos en el vehículo con pasajeros; el Jota sacó de su mochila una camisa blanca, una corbata y unos pantalones de vestir que llevaba de emergencia para ocasiones especiales. Se los puso y pidió en un pequeño negocio le guardaran la mochila. Con aquellas ropas y el bolso deportivo, parecía un pobre oficinista atrasado para el gimnasio. Abordó una "micro" local, en voz baja pidió permiso al chofer para su espectáculo a lo que el conductor accedió y se enfrentó a los pasajeros que viajaban distraídos mirando por las ventanas serio e imperturbable. --A continuación y por encargo de la empresa AutoMarket les traigo esta inigualable promoción--, comenzó diciendo, --Como todos ustedes saben, los pasamanos de las micros contienen infinidad de gérmenes ya que todo el mundo pone sus manos en ellos, a veces las "micros" vienen llenas y usted no sabe de donde agarrarse, AutoMarket ha pensado en el pobre pasajero que viene cansado del trabajo, de pie y ha creado para ellos el "pasamanos portátil"--, al tiempo que sacaba el destapador de baños y con un fuerte impulso lo dejaba pegado del techo del vehículo, --Como pueden ver el nuevo "pasamanos portátil" es práctico y seguro para el pasajero ya que lo mantiene en su lugar con firmeza y seguridad-- mientras oscilaba de un lado a otro agarrado del destapador demostrando las ventajas del producto. Los pasajeros rieron sorprendidos por este pseudovendedor mientras el Jota continuaba sumando ventajas al "pasamanos portátil", lo despegó del techo y lo pegó en la ventana diciendo, --lo puede poner en cualquier superficie, en cualquier posición, si usted viene con un amigo, los dos lo pueden usar--, añadió simulando conversar con un acompañante imaginario, --cuando no lo necesite lo limpia, lo desinfecta y lo vuelve a su envase, todo esto por la módica suma de cien pesos (un euro vale 630 pesos)--, dijo metiéndolo nuevamente al bolso. Los pasajeros se contagiaron de la risa y siguieron interesados la divertida situación, --Pero como esta es una promoción y para que le resulte verdaderamente conveniente, AutoMarket a sumado a esta económica promoción el "asiento portátil"-- dijo sacando del bolso el asiento de bicicleta, --Cómodo, estético, forrado en verdadero cuero sintético y con elegantes resortes cromados--, con un rápido movimiento apoyó el fierro del asiento en el piso y se sentó en él alabando las ventajas del "asiento portátil", --cuando la "micro" viene llena, la señora embarazada, el anciano, la abuelita, ya no tienen que preocuparse de que el niño, el escolar o el caballero le cedan el asiento, ellos sacan de su cartera o del bolsillo, su propio "asiento portátil" y se sienta; firme, seguro y fácil de llevar, todo esto por la insignificante suma de cien pesos--, completó acompañado por las risas de su improvisado público, --pero eso no es todo, porque AutoMarket ha pensado en todo y quiere hacer de esta la mejor promoción, también le trae un "portaretrato tamaño natural", para el regalo, para la señora, para el hogar--, dijo sacando esta vez la tapa de water que puso frente a sí, enmarcando su propio rostro, --Trae su propia tapa para que el cristal no se raye, el vidrio no se empaña como pueden ver y todo esto por la módica suma de cien pesos--, agregó echando su aliento sobre la ficticia superficie acompañado de las risas y carcajadas de los pasajeros cada vez más involucrados en
el juego. --Y para terminar y de regalo por la compra de la promoción que AutoMarket le trae, este fino "raspa durezas" viene absolutamente gratis con el set de productos que AutoMarket ha pensado para usted--, dijo sacando del bolso esta vez el rallador de verduras, pasándoselo por el taco del zapato. --Para la señora, el caballero y todo por la módica suma de cien pesos--, la gente reía abiertamente y esperaban más, cuando el Jota se puso serio y solicitó la cooperación de los pasajeros a la causa que movía sus pasos. Todos los pasajeros le dieron monedas. Al cabo de unas horas repitiendo el itinerante espectáculo ya contaba con dinero más que suficiente para el pasaje de regreso. Recuperó su mochila, apurado se cambió de ropa en el baño del terminal de buses y compró un boleto de retorno a Santiago para esa misma noche, por fin volvería a Laurie; anhelaba sentir sus juveniles abrazos, reflejarse en sus vivaces ojos, descansar en sus tiernos labios, no existía mejor sensación que la de amarla y sentirse amado por ella...
Arrepentimiento
Los labios húmedos de Karina se posaron sobre los temblorosos del Jota que buscó en ellos el sabor de Laurie, él se dejó llevar por aquel beso disfrazado de amor, esperó encontrar en esa unión a quién había perdido. La unión duró un minuto en que él se dejó arrastrar por la pasión que ella entregaba, Karina excitada, exploró con sus manos el cuerpo del hombre acariciando su piel, entregándose por entero al deseo y la pasión que el momento brindaba. De pronto el Jota rechazó bruscamente a la muchacha que lo observó con sorpresa, --No puedo hacer esto a Laurie, llegué aquí buscándola-- dijo nervioso, --no puedo ser infiel a su recuerdo, siento que ella piensa en mi y yo no puedo dejar de pensar en ella, lo siento Karina las cosas habrían sido distintas si ella no existiera--, un incómodo silencio cayó entre ellos y Karina todavía alterada, bajó la vista avergonzada. El hombre trató de abrazarla a modo de consuelo pero ella lo rechazó de inmediato. --Nunca me habían humillado así--, dijo por fin tras un rato. --No fue mi intención hacerte daño, debí evitarlo antes--, dijo el Jota, --me dejé llevar por el parecido; no te apenes, eres una chica muy bella y estoy seguro de que encontrarás un hombre para ti--. Se excusó nuevamente tratando de ser condescendiente, --tu sabes por que estoy aquí--, agregó reforzando su posición.
Aquella noche durmió en la amplia sala de estar, volvió a soñar con Laurie; montando un brioso corcel blanco, atravesando los campos de trigo como una romántica amazona, se baja en la estación de trenes, le saluda con la mano desde la escalerilla de un vagón de tren que ya inicia la marcha y el Jota corre detrás con la angustiosa sensación de pérdida anudándole la garganta. Despertó cerca de las cinco con la misma sensación que lo agobiaba. Se levantó sin hacer ruidos, se vistió, escribió una nota que dejó sobre la mesa del comedor y salió a la fría y oscura mañana convencido que el sueño era un aviso.Apenas llegó a Mulchén decidió llamar a su compañero de Departamento para saber si en Santiago tenían alguna noticia de Laurie; ansioso marcó el número. Mick contestó con voz soñolienta y gutural, --¡Jota!, ¿eres tu?, esperaba que me llamaras, ¡tengo noticias de Laurie!--, El corazón de Jota casi se detuvo, --¿Sabes donde está?, preguntó al borde del colapso...
Paso por Quilaco
Caminando cabizbajo hacia el terminal de buses, tropieza en una esquina con la chica a quien la tarde anterior regalara con la pequeña flor de alambre, el repentino contacto entre los cuerpos produjo la caída de la bolsa que ella llevaba y su contenido se desparramó sobre la acera, diligente el Jota se apresuró a ayudar a la muchacha a recuperar sus pertenencias mientras expresaba disculpas. --No te preocupes, no pasó nada grave--, dijo ella guardando sus cosas en desorden, -- Venía pensando en alguien y no te ví--, se disculpaba el hombre con sentimiento de culpa, --¿Como están tus flores?--, preguntó la chica, --¿Cómo dices?--, preguntó él, --¡Tus flores, aquellas de alambre como la que me diste ayer!--, ¡Ah, esa flor!, oh bueno, el jardín está cerrado por ahora--, --¡Pues te quedó muy bien!, la encontré muy tierna, ahora la llevo como prendedor!--. El parecido con Laurie dejó al Jota absorto, sólo atinó a sacar entre sus cosas, la fotografía que ya parecía un poco desgastada por quienes la habían visto, --Te pareces mucho a ella, ¿la conoces?, --Quizás seamos familiares, nos parecemos mucho, creo que podrías preguntarle a mis padres, ellos recuerdan bien a todos los integrantes de la familia--, --¿Y donde están ellos?--, preguntó él, --Vivimos en Quilaco, un poblado al interior, rodeado de grandes bosques entre cerros dorados, lo cierto es que por allí no pasa locomoción más que por una ruta de acercamiento, es difícil llegar, pero el lugar es hermoso--, graficó ella con una sonrisa radiante que hacía gozar el lugar. --¿Quieres acompañarme?, justamente me voy ahora al campo--, preguntó Karina al pensativo hombre, El Jota imaginó encontrar por fin a Laurie entre parientes campesinos, alimentando a las gallinas y acariciando polluelos rescatados entre la hierba. Se imaginó corriendo hacia ella, tomándola por la cintura entre sus brazos y girando ambos en un abrazo eterno, besándose enamorados rodando colina abajo, cual romántica película en blanco y negro. --¿Quieres acompañarme?--, repitió Karina, remeciéndolo por el brazo, --¡Por supuesto que si!--, respondió el Jota, despertando de su ilusión. Se dirigieron al terminal en el que abordaron un viejo aunque cómodo bus. El viaje se hizo corto entre anécdotas, el polvo que se colaba por las ventanas y el calor que calentaba las latas del destartalado vehículo. Bajaron por fin en un punto donde se cruzaban dos caminos de tierra. La partida del bus los dejó sumergidos en una espesa nube que pronto se disipó dejando a la vista un lugar lleno de vegetación que transmitía paz y tranquilidad, caminaron por el sendero cerca de una hora bajo el ardiente sol hasta dar con un arroyo que atravesaba un humilde rancho cobijado por la sombra de un nogal, dos perros famélicos salieron al encuentro de los recién llegados, espantando con sus ladridos a las gallinas que picoteaban frenéticas buscando granos. La madre de Karina asomó a la puerta de la casa y saludó con la mano a quienes se acercaban. --Te presento al Jota--, dijo la chica sonriendo luego de abrazar a su madre, --hola señora, es un gusto conocerla y este es un lugar muy agradable--. dijo el hombre saludando a la gruesa mujer que lo acogía como si le conociera desde siempre. Entraron directo a la cocina y se sentaron aliviados en torno a la mesa mientras la mujer diligente servía dos grandes vasos de "mote con huesillos" a los jóvenes, el brebaje frío, fue recibido como un tesoro por los sedientos recién llegados y bebieron con ganas mientras retomaban la conversación, --El anda buscando a su novia y piensa que puede ser familiar nuestro--, dijo Karina cuando su sed estuvo saciada, --ella se parece a mi--, agregó Karina ilusionada con un vuelco en su monótona vida, con una hermana perdida quizás. Lo cierto es que la chica era una soñadora imparable, consumidora voraz de novelas de amor; solía dedicarle horas a esa actividad que la dejaba cada cierto tiempo flotando en una nube rosa. El Jota acercó la foto de Laurie a la mujer, también esperanzado en encontrarla. --La verdad que se parece a la hija de mi hermana, pero a ellos no los veo desde que se fueron a Puerto Aisén hace como doce años--, El brillo en los ojos del Jota se apagó al oír esto último, ya que Laurie nunca había estado allí. La mujer notó el desánimo del Jota y le dió unas palmadas en la espalda, --No te preocupes hijo, estoy segura que la encontrarás--, le dijo maternalmente, --Por ahora creo que tendrás que quedarte hasta mañana, el bus pasa una vez a las siete de la mañana y a las cuatro de la tarde--. Por la tarde Don mario, el padre de Karina llegó arriando una carreta de bueyes cargada de fardos para sus animales y miró con el ceño fruncido al extraño que hablaba con su mujer y con su hija en el portal. La chica se apresuró a presentarlo y a contar la historia que lo llevó hasta ahí, el viejo miró al Jota de arriba a abajo y preguntó serio cuanto tiempo se quedaría, --Hasta asegurarme que ella no se encuentra por estos lados; de todos modos no quiero incomodarlos y puedo dormir en el granero o en cualquier rincón--, argumentó el Jota, --No tenemos muchas comodidades por acá y una mano de ayuda sería muy bienvenida--, agregó el viejo, --Al trabajo no le hago el quite si es que ayuda necesita--, indicó el Jota con disposición, --entonces gánese el puchero y ayudeme a bajar los fardos--, agregó el anciano encaminándose a la carreta para realizar aquella tarea.
Terminaron cuando el sol se ocultaba tras una colina sembrada de trigo, las espigas mecidas por el viento parecían un oceano anaranjado. Con la espalda adolorida por el brusco trabajo, el Jota se detuvo en la puerta a observar la inundación de colores con que el sol pintaba la tarde. Karina invitó al Jota a caminar junto al arroyo para conocer un poco más de aquel paraíso a lo que él accedió a pesar del cansancio. Caminaron bordeando el fresco arroyo que bajaba entre sauces cantando acompañado por saltamontes invisibles y se sentaron en el pasto observando como el agua jugueteaba entre las rocas. La conversación derivó de la búsqueda de Laurie al romanticismo de Karina y ella se sintió atraída por el hombre y su titánica tarea en pro del amor; estando tan juntos en medio de aquella soledad acercó su rostro al de él buscando un beso abrigado en la belleza de su rostro. El jota vió los rojos y temblorosos labios que lentamente buscaban los suyos y esperó el encuentro de estos entrecerrando los ojos sintiendo su respiración agitarse...




