El arresto
La habitación se llenó de luces y gritos dando ordenes a garabatos. Una mano agarró del pelo al Jota y lo tiró al suelo obligándolo a poner las manos sobre su cabeza. Laurie rompió en un sollozo histérico y un policía la puso contra una pared haciéndole separar las piernas de una patada en los talones y manosearla groseramente. El Jota fue esposado mientras los policías apuntaban a su cabeza. un grueso oficial lo tomó de la ropa y lo obligó a levantarse, leyó sus derechos y preguntó si había entendido. Luego de confirmar la identidad de la chica, ordenó soltarla. Caminó por la habitación mirando los objetos desinteresado y después de un rato de silencio se paró frente al Jota; -¿Sabías que eres famoso?, le preguntó el policía por fin. El Jota tragó saliva sin responder, no sabía que las noticias lo tenían en primer plano buscado como un criminal sexual que se había aprovechado de la edad de Laurie.El Jota salió esposado entre los policías que lo sacaron bajo fuerte custodia para romper la cadena de cámaras y periodistas que querían obtener las primeras imágenes del hombre que había raptado a una niña y probablemente violado hacía ya meses, las luces de las cámaras lo enceguecieron y las evitó bajando la cabeza mientras caminaba a tropezones. Varias manos lo agarraban de los brazos y lo condujeron rápido a un vehículo donde lo subieron de un empujón que lo dejó tendido en el piso.
Adentro de la casa Laurie ya más tranquila, fue interrogada por una mujer policía que indagaba el aspecto sexual del secuestro; la chica reconoció su amor incondicional hacia aquel hombre y que todas sus acciones habían sido bajo su consentimiento. No dejó pasar la oportunidad para expresar su preocupación por el hombre que la había hecho mujer y que además le entregaba todo el amor que esperaba recibir. La chica expresó con todo su corazón el sentimiento que la había llevado hacia aquella aventura desbocada con tal convicción, que la oficial sintió la franqueza de sus palabras dejando un ambiente de complicidad entre ellas. Después de dos horas de interrogatorio la condujeron a una estación policial donde esperaría el arribo de sus padres. Sus pensamientos estaban con él, quiso sentir su abrazo, pero sólo sintió el frío de la noche.
El Jota fue derivado directo a la cárcel de la ciudad en circunstancias que estaba siendo acusado del rapto y violación de Laurie; la camioneta entró de espaldas a la puerta del primer perímetro y se abrió en un patio donde algunos guardias armados esperaban su arribo. Lo bajaron de un tirón y lo llevaron por una puerta de barrotes que daba a una sala intermedia entre puertas cercadas por guardias y rejas. El nerviosismo del Jota era evidente, sus manos sudaban y su respiración era agitada por la presión de la situación y de las esposas sobre sus muñecas.
Después de tomar sus datos, lo condujeron a otra habitación pintada de verde claro e iluminada por un tubo fosforescente que albergaba sólo una mesa en un rincón. Le sacaron las esposas y lo obligaron a desnudarse y dejar sus pertenencias sobre ella, quedando el Jota sin pertenencia que no fuese su cuerpo. Bruscamente lo hicieron separar las piernas para revisar si llevaba algo en su ano, lo alumbraron con una linterna, unos rieron bromeando con sarcasmo sobre su virginidad y lo que le esperaba adentro. Todos los violadores seguían el ritual de la iniciación en todas las cárceles del mundo del mismo modo. Y a todos se lo hacían saber desde el primer momento, guardaron sus cosas en una bolsa a la que agregaron una etiqueta con su nombre y lo que llevaba al momento de su arresto, le entregaron sus pantalones sin cinturón, las zapatillas sin cordones y la camiseta de heavy metal que llevaba puesta para llevarlo pronto a la celda que sería asignado temporalmente. La noche pasaba y los guardias querían descansar, ellos también estaban prisioneros en este pequeño infierno aunque tenían varias ventajas sobre los reclusos.
Lo encaminaron a través del patio iluminado por luces amarillentas mientras los focos de las casetas revoloteaban por los edificios de los pabellones, el pánico estaba a punto de apoderarse del Jota que hacía cada vez más cortos sus pasos pensando que a nadie le importaba la verdad de sus sentimientos y tampoco si los gritara a los cuatro vientos.Llegaron hasta una celda ocupada por unos doce individuos repartidos en la oscuridad entre literas oscuras. Uno de los guardias ordenó alejarse de la puerta mientras apuntaba al interior con su arma, el otro guardia se acercó a la puerta y la abrió después de sacar el candado que la sellaba. Empujaron al Jota adentro que tropezando quedó parado al centro tratando de ver en la oscuridad remecido por el portazo detrás y el cerrojo alejándolo de su preciada libertad...





