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Historias de Natalie
...te esperaré despierta en esta oscuridad...
Acerca de
Soy como la noche... Te rodeo, te envuelvo, te ahogo, sin ofenderte, sin ni siquiera tocarte...
Sindicación
 
Insatiable

Cuando llego a su casa, la puerta está ligeramente entreabierta. Me sorprendo, pero sonrío con picardía, imaginando que se trata de alguno de sus juegos perversos. No puedo evitar excitarme y sentir cómo la humedad empieza a inundar mi deseo...

Una puerta entornada siempre indica que hay alguien al otro lado que anhela que entres, así que la empujo con firmeza y me introduzco en el interior de la casa. Todo está oscuro, él no me está esperando ansioso como de costumbre, las persianas bajadas, las ventanas cerradas... mucho calor. Ninguna luz indirecta, tenue y cálida, tampoco música sensual para calentar el ambiente.

Cuando mis ojos se acostumbran a la oscuridad, al otro lado de la habitación distingo su figura en uno de los sillones. Camisa blanca ligeramente entreabierta, pantalón de traje gris plomo, acompañado de un whisky con hielo en vaso bajo. Tiene todo el aspecto del vividor que regresa a su apartamento al amanecer llevando los excesos de la noche adheridos al rostro... el semblante de la provocación...

...envuelto en el humo blanco de un cigarrillo que se consume entre sus dedos, me mira desafiante... yo no fumo y él, siempre respetuoso y gustoso de cuidar todos los detalles durante nuestros encuentros, nunca antes lo había hecho, pero esa noche sus ojos me dicen que le apetece retarme y llevar el control.

Sobre la mesa, su corbata, unas esposas, un bote de aceite lubricante y una fusta, que se me antoja perfecta para mis zapatos negros de tacón de aguja. Todo indica que le apetece jugar fuerte... por mí perfecto, y parece que él ya se ha encargado de delimitar los roles.

Su prepotencia y actitud chulesca me calientan, su gesto duro e inalterable me inducen a desear que utilice todos los juguetes sexuales en mi cuerpo sin esperar... cruzo la distancia que nos separa lentamente, con una sonrisa maliciosa en los labios, mientras me desabrocho los botones de la camisa muy despacio bajo su atenta mirada...

"No hace falta que me lo digas... un día duro, ¿verdad?"

Me acomodo sobre su sexo, rodeándole con mis piernas. Su cuerpo se muestra excitado en extremo, da un sorbo a su copa y me besa sin preguntar... me encanta cómo sabe, me vuelve loca su lengua... un torbellino de pasión, artífice del deseo obsesivo y adictivo que sentimos... Sus manos exhiben sin pudor lo caliente que está, clavándolas en mis nalgas y frotando éstas con su entrepierna...

Tu sonrisa me dice que vas a usarme...
...la mía te confirma que vas a concederme todos los caprichos y vamos a enloquecer de placer.


Me desabrocha el pantalón y sus dedos se cuelan en mi interior... me estremezco con el contacto, mi cuerpo tiembla por completo y ahogo un gemido mordiéndome el labio inferior. Continuamos haciéndonos gozar mientras conversamos entre suspiros...

- ¿Por qué no he podido verte en toda la semana?

- Trabajo, sabes que he estado fuera... mmm...

- Anoche quedé con una amiga, estuvimos cenando, la invité a casa... oh, sigue...

- Carlos, puedes ahorrarte los detalles... pero no pares...

- No pasó nada. Quería hacerlo, pero no me excité. Sólo pensaba en ti y en las ganas que... joder... cuando se fue no pude evitar masturbarme imaginándote... no deseo a ninguna otra mujer...

- ¿Y por eso vas a castigarme?


En el éxtasis de mi orgasmo, sin previo aviso, muerde con fuerza uno de mis pezones, provocándome un placer y dolor indescriptibles. Mis uñas se clavan en su espalda mientras desliza la lengua suavemente por la herida, lo que me hace perder el control...

"Me encanta tu rostro cuando te castigo... pareces un ángel malévolo y seductor. Y ahora... tienes demasiada ropa... ¡desnúdate!"

No es una invitación, y esa noche sus deseos son órdenes. Pone música sensual... Insatiable, una canción que inspira erotismo y sexualidad en cada una de sus estrofas, perfecta para quitarse la ropa al ritmo de su melodía...

Turn the lights down low...
...take it off...
...let me show...
My love for you... Insatiable...
Turn me on...
...never stop...
...wanna taste every drop...
My love for you... Insatiable...


Suenan los últimos acordes... el acto de quitarse el cinturón y el sonido metálico de la hebilla rozando la mesa me hacen enloquecer...

...Breathe in, breathe out,
there is no sound...
We move together up and down...
We levitate, our bodies soar...
Our feet don't even touch the floor...


Dobla el cinturón por la mitad y se acerca peligrosamente a mí... estoy desnuda, únicamente con los zapatos de tacón, le miro con gesto obsceno y provocador... él toma la corbata y la anuda a mi cuello, susurrándome...

"¿Alguna vez te han hecho el amor sin respirar?"



 
Miradas que Hablan

- Natalie, has estado toda la tarde "haciéndole ojitos".

- ¿Ojitos? ¿Te refieres a que he coqueteado con él?

- Yo nunca te he visto mirar a un hombre de la manera que le miras a él... se te ilumina la cara, te brillan los ojos y tu sonrisa es más que elocuente.

- Sandra, yo le quiero, y eso es algo que no puedo ni pretendo maquillar. Le admiro como hombre, le respeto, disfruto mucho de su compañía, de su conversación y de la química que siempre habrá entre ambos. De todas formas, ¡yo siempre sonrío! aunque tal vez tengas razón y con él mi sonrisa sea reveladora...

- ¿Y qué me dices de él? La manera de cogerte la mano, de acariciarte con sus palabras, sus ojos... Si las miradas hablan las vuestras todavía dicen "amor" a gritos.

- Lástima que no sea tan sencillo. Le miro y, un año después, sólo recuerdo momentos increíbles a su lado. He arrinconado todo el dolor, pero de lo que no puedo desprenderme, lo que me sigue persiguiendo y me quita el sueño cada noche son mis propios fantasmas...

- Natalie, lo intento, pero no te entiendo. Os merecéis una segunda oportunidad, por los dos, por la historia que compartisteis y por todo el amor que sigue vivo. Os unen más cosas de las que os separan... no sigas torturándote.

- Sandra, no puedo... todavía no...

- ¿Desde cuándo piensas tanto las cosas y no te dejas llevar por lo que te dice el corazón? Ésa no es la Natalie que yo conozco.

- Desde que descubrí que mis instintos y mis deseos pueden llegar a ser más fuertes que lo que me dictan la mente y el corazón juntos. Vives en una burbuja, un mundo perfecto que han creado para ti, pero inevitablemente hay circunstancias que no puedes controlar, ni siquiera él puede hacerlo, y es entonces cuando descubres todas tus imperfecciones. Eso es duro y me convierte en sumamente vulnerable.

- No estarás condicionada por el artífice de la "marca de guerra" que tienes en el brazo, ¿verdad?

- ¿Por Carlos? todo lo contrario, él es justo lo que necesito. Es inteligente, sexy, ardiente, apasionado, nada pudoroso... me vuelve loca... tengo más señales, todas fruto del sexo desenfrenado, ¿quieres verlas?

- ¿Durará?

- Seguramente no, pero lo estoy disfrutando al máximo... dolores constantes por todo el cuerpo...

- No me cansaré de repetírtelo, ¿qué hace una chica como tú con un hombre como él? ¿qué puede aportarte?

- Más de lo que te imaginas, créeme. Sandra, me conoces desde hace más de veinte años... ¿me podrías decir qué me convierte en mejor persona que Carlos? Me sobrestimas.

- No sé toda la verdad de lo que ocurrió en aquel viaje, ¿me equivoco?

- Hay mucho más y nadie lo sabe.

- Sea lo que sea, yo te adoro y él te quiere con locura. Ya es hora de que tú empieces a perdonarte. Sólo quiero verte siempre tan feliz como ahora, con o sin él. Venga, enséñame esas huellas en tu piel... y cuéntame todos los detalles morbosos...




 
Yo no soy un Ángel

Si un desconocido tuviera acceso, por ejemplo, a mi teléfono móvil me asociaría forzosamente a la perversión y a la degeneración, muy lejos de la imagen que me acompaña de chica sofisticada e inocente. Podría pensar también, sin ninguna duda, que la propietaria del teléfono es alguien vulgar que mantiene un affaire con un hombre igual de ordinario; un canalla sin escrúpulos que la trata sin ningún respeto y sólo la dedica groserías subidas de tono, a las que ella responde, como si de una competición de provocar la excitación se tratase, con otras mucho más indecentes.

Si ese supuesto desconocido me conociera en persona después de haberse deleitado descubriendo mi lado más salvaje, seguramente su opinión sobre mí evolucionaría radicalmente. Cambiaría el adjetivo ordinaria por deseable, mujerzuela por fascinante y soez por excitante. Voy más allá, probablemente le costaría creer que soy la autora de los mensajes y los vídeos.

Desde que conozco a Carlos, mi cuerpo, así como mi móvil y mis numerosas fantasías, le pertenecen. Todos los mensajes de texto tiernos y románticos que conservaba de mi relación anterior han dado paso a otros mensajes, fotografías y vídeos... obscenos... muy obscenos. Podría endulzar mis palabras diciendo que todos poseen un "alto contenido erótico", pero con esta descripción me quedaría corta. Siendo sincera, he de reconocer que son guarros... muy guarros, y os lo dice alguien para quien las palabras "guarro" y "sexo" tienen que ir íntimamente unidas.

Fuera del dormitorio me gusta seducir, insinuar, mostrar, incitar, jugar, sugerir y crear interés sin ser nunca demasiado evidente o fácil... por el contrario, en la cama, con el hombre adecuado, no tengo límites, complejos, inseguridades o tabúes. Lo que me fascina es que puedo ser la más viciosa y lasciva y mis amantes no dejarán de verme irresistible, sensual, dulce, tierna... y encantadora.

La relación que tengo con Carlos es perfecta. Actualmente, después de mi ruptura sentimental, estoy muy volcada en mi carrera profesional y no podría dedicarle el tiempo necesario a una pareja estable. Muchos proyectos y muchas horas dedicadas a sacarlos adelante, muchos éxitos por llegar a corto plazo y nuevas ambiciones por conseguir... quiero más... yo siempre quiero más. Estresada, cansada, extenuada, pero me sería imposible renunciar a su droga... trabajo y sexo... sexo y trabajo...

No quiero inseguridades, ni inestabilidad, ni titubeos, ni celos, ni inmadurez, ni el propósito de posesión fuera de la cama, ni preguntas indiscretas, ni miedos de ningún tipo... y digo sí al placer supremo, a la incitación, a los juegos salvajes, a disfrutar del momento y a ser excesivos...

Sólo deseo que, tras una intensa jornada laboral, me siga recibiendo en su casa, sediento de mi cuerpo, dispuesto a poseerme y a recrearse en mi humedad. Me he acostumbrado a nuestro juego a través de mensajes constantes, que me calientan de una manera explosiva y me hacen exigirle que cuando me abra la puerta no pierda el tiempo en saludarme, únicamente se aplique en besarme, quitarme la ropa y darme sexo salvaje.

Es un juego perverso en el que se cambian los papeles tradicionales: yo soy la que llega agotada del trabajo, elegantemente vestida con mi vestido y mis zapatos de diseño, y él me recibe en vaqueros, con el torso desnudo, la iluminación y temperatura adecuadas, un buen vino y muchas ganas de complacerme...

Terminamos exhaustos y siempre me besa, me acaricia, me vuelve a besar, alimenta mi ego y aprovechamos para saludarnos...

... beber vino...

... y hablar...

- ¿Te cansarás de mí?

- ¿Y si lo haces tú antes?

- Yo no podría cansarme de ti.

- .... dijo el hombre maduro y mujeriego a la inocente jovencita.

- Cinco meses deseándote, pensando en ti a cada momento, imaginándote, buscándote... es la primera vez que me pasa y no soy precisamente un adolescente.

- ¿Cuentas los meses? Carlos, conmigo estás echando por la borda toda tu reputación...

- Cuento los meses y los días que no puedo verte.

- (Sonrisa)

- ¿No dices nada? ¿Por qué te ríes?

- No me río... sonrío.

- ¿Sonríes?

- Sonrío porque me gustas.

- Y tú a mí me vuelves loco.

- Carlos...

- Dime.

- Quiero más... -¿he dicho ya que yo siempre quiero más?

- Y lo tendrás, aunque termines conmigo...


No me gusta lo previsible, lo obvio, lo fácil, ni lo monótono. La vida y algunas personas son, afortunadamente, una caja de sorpresas... y yo también.

Non, je ne suis pas une ange...

 
Gracias

El viernes recibí una llamada del padre de D. Me alegré mucho, hacía tiempo que no hablábamos. Él tenía que hacer unas gestiones en la zona de mi ciudad donde trabajo actualmente, así que aprovechamos para vernos y comer juntos.

Mi relación con la familia de D. siempre ha sido excepcional y me agrada que, a pesar de nuestra ruptura, sigamos conservando el contacto y el cariño. Mi familia también adora a D, de hecho en mi casa siempre ha sido -y sigue siendo- uno más, y entre ambas familias la relación es cordial y estrecha.

Valoro sobretodo el respeto que tuvieron ambas familias en relación a nuestra separación. Ninguno de ellos la compartió, sé que durante mucho tiempo sufrieron casi tanto como nosotros, pero siempre nos apoyaron a ambos. Cuando los hilos que unen son tan estrechos resulta difícil no involucrarse, pero todos entendieron que en el momento que una relación de pareja empieza a tambalearse sin solución, lo más sensato es darse un respiro. Los meses pasan, los problemas y las discusiones aumentan, y es muy común sumergirse en una espiral de destrucción que no lleva a ningún sitio. Cuando verdaderamente se quiere salvar la relación y hay amor, analizar la situación desde la distancia, con perspectiva, a veces ayuda.

"Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a ti, será tuyo para siempre. Si no regresa, no te pertenecía desde el principio".

Cuando has compartido cuatro años con una persona a la que has amado con locura, en mi forma de entender la vida no cabe la posibilidad de querer romper con todo lo que está relacionado con esa persona. Hacerlo sería traicionarme a mí misma, ya que mucho de lo que soy ahora es gracias a él. Yo he crecido a su lado, he madurado, he vivido, he reído, he llorado, he sentido, he disfrutado, he compartido y he aprendido tantas cosas... Desprenderme de recuerdos, fotografías, canciones, palabras e incluso de gente maravillosa, como él -sí, lo es- y su familia, no tendría ningún sentido. Sería una opción inmadura e ilógica.

Particularmente, siempre he sentido debilidad por el padre de D, a pesar de lo tormentosa que ha sido en ocasiones la relación entre ellos. D, en su continuo afán por protegerme, nunca quiso que yo le conociera: "Es un hombre complicado, no quiero que diga o haga algo que pueda hacerte daño" , "Siempre ha criticado mis decisiones y a todas mis parejas". Para sorpresa de todos, congeniamos a la perfección desde el primer día. Él sentía adoración por mí y el sentimiento era mutuo.

Le miro a él y veo a D. dentro de veinte años. Personalidades totalmente opuestas, pero ambos derrochan elegancia y carisma, el mismo físico, idénticos los rasgos, semejantes gestos y forma de hablar, la misma sonrisa. Lo curioso es que físicamente yo también me parezco mucho a la madre de D. cuando tenía mi edad. Ver una fotografía de sus padres hace veinte años y vernos a nosotros en la actualidad es volver a repetir la misma historia.

Comimos juntos en un restaurante italiano precioso y después le enseñé la nueva oficina. Disfruté mucho de su compañía y de su conversación. Al despedirnos me abrazó y no fue necesario decir nada más. Le rodeé fuerte con mis brazos y no pude evitar las lágrimas.

Esta noche, un pequeño inciso en mi blog. Éste es un pequeño homenaje para ellos... para todos ellos... por haberme hecho sentir tan querida durante tantos años, por haber estado siempre ahí... y por seguir estándolo.

Muchas gracias, de corazón.



 
Networking

La semana pasada descubrí un portal en Internet muy interesante. Al darte de alta ofrece la posibilidad de contactar con profesionales de muy distinta índole para la creación y/o ampliación de una red de contactos. Para ello, sólo hay que introducir algunos datos personales básicos (nombre y edad), la experiencia profesional y el cargo y la empresa para la que se trabaja actualmente. Una vez realizada la inscripción se accede a una comunidad virtual y a los correspondientes directorios profesionales. A través de ellos se puede contactar con posibles clientes, emprendedores, directivos de RRHH, headhunters, expertos en múltiples temas, consultores y muchos otros profesionales de cualquier sector que pueden resultar de interés.

En mi trabajo el networking es esencial, así que no me lo pienso y me creo un perfil solicitando el ingreso en la comunidad que corresponde a mi sector profesional. Tengo la posibilidad de incorporar una fotografía a mi perfil, pero opto por no hacerlo. Ni que fuera una página de contactos... Aquí estamos para hacer negocios. En el plazo de dos días me comunicarán si la solicitud ha sido aprobada, qué nervios, cuánto secretismo, qué manera de mantener la incertidumbre, cuánta formalidad... debe de tratarse de un grupo bastante selecto, gente importante, me gusta.

Efectivamente, dos días después recibo un e-mail a mi dirección de correo particular del Coordinador de la Comunidad con fotografía incluída. Cuánto glamour. El asunto del mensaje: "Solicitud de Ingreso - Perfil Incompleto".

¿Perfil incompleto? Bueno, debe de ser porque no incluí la experiencia profesional previa a mi trabajo actual. Abro el mensaje.

Estimada Natalie,

Hemos recibido tu solicitud de ingreso en la Red xxxx – La Comunidad xxxx en Internet.

Aunque Red de xxxx tiene un carácter abierto, pensamos que sus miembros deben reunir unos requisitos mínimos de información, como son tener el perfil completado con foto, y experiencia profesional, de tal manera que la relación con el resto de miembros de la comunidad pueda ser más enriquecedora.

Por ello, te animamos a que completes tu perfil y nos reenvíes de nuevo tu solicitud.

Muchas gracias por tu interés y un cordial saludo.


Resumiendo, que si no hay fotografía no hay contactos. Me debato entre mis principios y mis aspiraciones profesionales, y termina imponiéndose la ejecutiva ambiciosa. Dedico más de media hora en escoger una fotografía adecuada y retocarla para que tenga el tamaño que exige la página. La toco, la retoco y la vuelvo a tocar hasta que queda perfecta. No incluyo el resto de mi CV, a ver qué pasa.

Recibo contestación inmediata de bienvenida del Coordinador. He sido aceptada y no ha sido necesario adjuntar toda mi experiencia profesional. Ole por mí y por mi fotografía. ¿No se tratará de una página de contactos camuflada? Empiezo a dudar.

Esa misma noche, en la intimidad de mis aposentos, abro de nuevo el correo electrónico. Para mi sorpresa tengo varios mensajes de bienvenida de miembros masculinos de la comunidad. Qué caballeros, cuánta amabilidad, así da gusto, me invade la emoción. Sonrío, el esfuerzo ha merecida la pena, venga, vamos a hacer negocios ya...

....perfiles interesantes, CVs impecables, puestos directivos en multinacionales importantes... "Están disponibles para cualquier asunto personal/profesional que pueda necesitar", qué maravilla, todo son facilidades.

Negocios no sé si haré, pero... estoy trabajando en la red de contactos... ya sabéis, el networking...



 
Hot Temptation

Viajar es una de mis grandes pasiones. Suelo hacer dos viajes espléndidos al año, normalmente lejos de la Península, uno en verano y otro durante las navidades. En el primero siempre busco la playa, un lugar exótico e íntimo, hotel de lujo con atenciones constantes y ambiente selecto -huyo del turismo de masas y de todo lo que se le vincule de forma directa o indirecta-. En el segundo, por el contrario, me decanto por un destino cultural, un viaje a cualquier capital europea en la que perderse por sus calles en buena compañía haciendo sightseeing.

Me gusta especialmente el verano. Esta estación despierta el erotismo, la sensualidad, la seducción y el deseo. Con la llegada del buen tiempo los cuerpos están mucho más livianos, las ganas de acariciarse, de tocarse, de mirarse y de jugar se multiplican, los cuerpos se destapan, aumenta la temperatura, sobra la ropa y prolifera la búsqueda del placer y de nuevas sensaciones. Tanto ellos como nosotras estamos más predispuestas al contacto y a la comunicación y es en esta época, sin duda, cuando surgen más oportunidades de tener un romance apasionado, breve y fogoso...

Durante los años que duró nuestra relación siempre tuvimos una vida sexual muy intensa, pero en verano el ardor se veía incrementado aún más, si cabe, y con él mi entusiasmo. Hacíamos el amor a todas horas, cualquier momento o lugar eran adecuados para sobarnos, besarnos, poseernos sin miramientos... él se sentía mucho más desinhibido y dispuesto a sorprenderme, olvidaba su prudencia y recato habituales y me hacía disfrutar de una manera escandalosa, incluso con prácticas muy eróticas y sensuales de sexo outdoor.

Aquel mes de agosto lo pasamos en una de las maravillosas playas del mar Caribe, en un hotel de un gusto excelente situado en un enclave privilegiado, ideal para olvidarse de las preocupaciones cotidianas y disfrutar de nuestra pasión. Durante las vacaciones me relajo, dejo atrás el agobiante ritmo de vida de mi ciudad, me siento más sexy, aumenta mi libido y mis ganas de sexo... más piel, deliciosos combinados, bailes, más ganas de divertirme...

Una tarde, después de una jornada intensa de baños de sol y sal, él se quedó jugando al fútbol en la playa y yo decidí irme a descansar antes de la cena. Me puse el pareo a juego con el bikini blanco que acentuaba mi bronceado, y mientras me alejaba por el camino que conducía a la habitación escuché unos pasos detrás de mí que se acercaban apresurados. Me detuve y al girarme descubrí a un hombre moreno y fornido que me sonreía. Nuestras miradas ya se habían cruzado antes, solíamos coincidir todos los días con él y su pareja en el bar de la piscina tomando Daiquiris. Una pareja con clase que rondaba la cuarentena, ambos muy atractivos y con mucho estilo, aunque ella era la que definitivamente cautivaba todas las miradas.

Se presentó, confesándome que le habría gustado hacerlo antes, pero no había encontrado el momento ya que D. no se separaba de mí en ningún momento. Me hizo sonreír al declarar que tanto a él como especialmente a su pareja les parecía preciosa y que estarían encantados de invitarnos a una copa a ambos por la noche para hablar con más calma, conocernos mejor...

Me decidí a participar en su juego. Tenía una conversación pícara, muy seductor, y una mirada oscura, intensa y penetrante que transmitía mucho más de lo que decía. Jugaba con las palabras y los dobles sentidos de manera muy perspicaz y consiguió despertar mi interés, mi deseo y mis ganas de experimentar. Me fascina sentirme deseada y jugar con las fantasías de los demás, y la idea de una noche de coqueteo inocente entre dos parejas, de seducción, de provocación... de dejarnos llevar... se me antojaba muy tentadora.

Ya en la habitación mi imaginación hizo de las suyas y curiosamente no pensé en él, sino en ella, preguntándome si me ansiaría, si yo formaría parte de sus fantasías... me recosté sobre la cama y distinguí claramente el brillo de su melena rubia, la curva voluptuosa de sus pechos, un cuerpo deseable y cuidado, muy estilizada y sensual, puro objeto de deseo...

No hay fronteras en mis pensamientos, me dejo llevar y fantaseo hasta límites insospechados... me erotizo, me estimulo, me caliento... deseaba que D. llegase a la habitación, me moría por compartir con él las indecencias que me tenían encendida, ansiaba besarle y sentirle muy dentro...

Creo que uno de los aspectos fundamentales de las fantasías sexuales es tener en quién confiar para llevarlas a la práctica. Para mí no hay nada comparable a cumplir esos inconfesables desvaríos eróticos con quien amo y me ama. La fantasías compartidas en pareja son una de las manifestaciones eróticas más placenteras...

Pedí una botella de champagne al servicio de habitaciones, preparé el jacuzzi, música sensual de fondo, mis braguitas más sexys y la melena rubia recogida en dos trenzas para volverle loco. Cuando llegó yo estaba de rodillas sobre la cama, seductora como una gatita en celo. Nuestras bocas se devoraron, su mano se coló en mi interior y sus dedos alimentaron mi humedad, ya casi incontrolable...

Le confesé lo ocurrido por la tarde y él sonrió. "Para media hora que te dejo sola... lógico, he visto cómo te miran ambos". No le gustó la situación, le conozco, afloraron los celos, era suya y jamás me compartiría con nadie. Él calló y en su silencio comprendí que una vez más, pese a sus principios, había decidido complacerme, aunque se encargaría de poner los límites. Levanté despacio la cabeza y rocé mimosa sus labios con los míos. No dijo nada, sólo suspiró y me atrajo contra su cuerpo, rozándome con su sexo a punto de estallar. Le besé con más fuerza y entonces sentí que sus labios se crispaban... me aparté y clavé mi mirada en la suya. Sonrió de nuevo, me tumbó con fuerza sobre la cama y me hizo el amor con furia, con embestidas salvajes que me dejaron muy claro que era totalmente suya... su posesión, su pasión, su locura...

Aquella noche bebimos Daiquiris... sí, los bebimos acompañados. Deliciosos...