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Historias de Natalie
...te esperaré despierta en esta oscuridad...
Acerca de
Soy como la noche... Te rodeo, te envuelvo, te ahogo, sin ofenderte, sin ni siquiera tocarte...
Sindicación
 
Caperucita y el Lobo
Hace un año, Caperucita decidió dar un giro inesperado al cuento. Cambió la candidez por la picardía, una relación perfecta junto a un hombre perfecto por vivir peligrosamente, y la cestita por unos zapatos de tacón de aguja.

Ahora Caperucita procura que no entren en sus exposiciones los razonamientos categóricos, porque no puede defender algo que puede cambiar mañana. Porque ya no cree en el "para siempre", sino en el ahora. Porque asume que lo que piensa hoy puede verse alterado en cualquier momento, y no porque no confíe firmemente en lo que siente hoy, sino porque la vida es un cambio constante. Porque fue víctima de sus instintos y se descubrió haciendo cosas que jamás soñó hacer... por eso se ríe de si misma cuando la vida decide ponerla a prueba y tropieza, y aprende... y sonríe... porque de nuevo le ha enseñado una importante lección, y es entonces cuando el "Nunca" pasa a ser "¿Quién puede saberlo?".

Caperucita ya no se llama así, prefiere algo menos delatador... mucho más sugerente. Caperucita se ha deshecho de su caperuza, aunque conserva los zapatos rojos que reserva para las noches especiales en las que cruza el bosque, donde los lobos se esconden y aúllan, hambrientos por seducir jovencitas... Ya no hay madre que la espere en casa ni abuelita que la reciba. Lamentablemente, por no haber, no hay apenas lobos.

Caperucita sabe muy bien lo que quiere. No busca que la adulen, no anhela que la digan que es maravillosa, preciosa y encantadora... Caperucita está cansada de cursilerías. Busca algo diferente, busca acción, busca morbo, busca alejarse de lo moral y busca rendirse a sus deseos. No busca sexo de una noche, eso sería demasiado fácil, y a ella le apasionan los retos. Ya no pretende resultar interesante a los ojos de los hombres, sino seductora, misteriosa y cautivante. Caperucita desea que la halaguen con las manos, con caricias encendidas bajo el mantel de algún restaurante caro, con miradas lascivas, con intenciones claras, con noches interminables de sexo salvaje. Busca sexo, busca pasión, busca fuego y seducción de la auténtica... de la que sólo los lobos pueden ofrecer.

Necesita un lobo... un buen lobo, como los que había antes, como los que la miraban por la calle cuando era una niña vestida de rojo... como los que su madre decía que eran peligrosos. Caperucita busca eso, busca deseo, busca maldad y busca mentira. Busca un hombre capaz de engañar a su mujer y a su amante para irse con ella, un hombre que sin conocerla de nada, vaya hacia ella y le diga que la desea, que quiere morder sus labios... busca algo más que malas intenciones y bromas maliciosas. Busca hombres. Hombres sin reparos, capaces de dar placer hasta la extenuación, hombres a quien no les importe lo que dice la sociedad sobre las jovencitas y lo que no pueden hacer. Busca un hombre que no le importe su estado civil o su edad, uno que sólo se preocupe del tamaño de sus pechos y de cómo besa... uno que no quiera enamorarse, ni comprometerse, uno que no la pida el teléfono para volverse a ver, aunque inevitablemente ambos saben que será así... uno que sólo quiera lo que ella quiere.

Se arregla y sale a la calle, radiante y espléndida. Hoy incluso lleva una prenda íntima roja, a juego con los zapatos, el bolso y los labios. Podría entregarse a cualquier hombre interesante que le propusiera algo, pero para despertar su interés, entender su mirada y descifrar que ha cruzado el bosque demasiadas veces, tendría que ser un lobo... y quedan pocos.

Entra en un bar desconocido y pide un capuchino. Cruza las piernas con lentitud y comprueba el largo de su falda. De repente, nota una mano en su hombro, una mano cálida y sutil que dibuja una caricia. Se gira esperando encontrar al lobo que ha estado buscando y sonríe. Lee en los ojos verdes de su acompañante el deseo anhelado, la lujuria, la pasión y la maldad más puras que nunca antes imaginó. Atractivo en extremo, carismático y mujeriego, un canalla, un sinvergüenza... encantador.

Esa noche, hace ocho meses, Caperucita se rinde por primera vez a los placeres que le brinda esa mano experta... la misma mano que hoy continua siendo esclava de sus deseos por tiempo indefinido.

Cada mañana, después de una noche intensa de sexo, una de tantas, su lobo se despierta y ella le sonríe, maliciosa y desnuda desde el tocador. Caperucita piensa entonces en lo que dice siempre su amiga Sandra mientras entrelaza el dedo índice con sus rizos rubios:

Olvídate de ese lobo, Caperucita

Y Caperucita sonríe de nuevo... y vuelve a la cama del lobo una mañana más, sedienta de más sexo...

 
Comentario:
Gracias niña, lo intentaré...
Se te echa de menos por aquí...

Un besito
 
Comentario:
joder nena, no veas como me "manques", te espero impaciente!!

muak
 
Comentario:
Me encantaría contaros que mi ausencia se debe a una etapa de lujuria desenfrenada en la que anda inmerso mi pecaminoso cuerpo, pero me temo que el trabajo es el máximo (aunque no el único)responsable.

De todas formas, amenazo con volver en breve.

Elizalde & Mei, muchas gracias por vuestro interés.

Bisous.
 
Comentario:
Espero ansiosa un nuevo relato, entro cada día a ver si hay suerte. Andarás ocupada...

un besito.
 
Comentario:
Te echo de menos... Espero que estés bien, Natalie, bonita. Un beso...
 
Comentario:
Nada interesante que contar que no veas tú. Vamos a hacer lo que dijimos????
Yo por mí si....
 
Comentario:
Coincido plenamente en lo de haber dejado un poco mas lejos el "para toda la eternidad", para agarrarme al "aqui y ahora, y luchemos para que dure lo que ambos queramos".

Respecto a los lobos....poco puede aportarte un coyote.

Besos
 
Comentario:
No queda más que felicitarte, me gusta como escribes y me encata que una mujer escriba acerca de sexualidad, por ello tre agregué a mi blog: www.eldivanrojo.com

Saludos colombianos
 
Comentario:
Buff, me gusta volver y que todo siga igual, con las mismas emociones y la misma Natalie, grande. Un pedazo de beso guapa.
 
Comentario:
No lo he pillao"

Tú eres caperucita?

No me hagas reir, lobita feroz...

Cuídate
 
Comentario:
¡Acabé mis exámenes de septiembre y mis posteriores y breves vacaciones! Qué bueno volver con fuerza...
Y leyéndote... ¿Cuanto juego ha dado a lo largo de los años el cuento de Caperucita, verdad? Me ha encantado el relato, un beso Natalie...
 
Comentario:
siempre he odiado a las niñas buenas de todos los cuentos, como no existian las caperucitas como las del tuyo, yo fantaseaba con las malvadas brujas

bisous
 
Comentario:
No se si recuerdas o conoces a la orquesta Mondragón... y una famosa canción.... (1980)....

Un beso
 
Comentario:
Al final, el lobo no resultó tan fiero como Caperucita esperaba, pero esa parte del cuento la contaré otro día.

Para mí, la moraleja de esta historia no es que las niñas inocentes deberían apartarse de de los bosques donde hay lobos, sino que son los lobos los que tendrían que tener cuidado con las jovencitas de aire inocente.

Y colorín colorado...

Gracias a tod@s por vuestros comentarios.

Bisous.
 
Comentario:
Gracias al comentario que dejaste en mi blog he podido descubrir el tuyo, un blog realmente excitante, erótico y lleno de imaginación. pasaré a verte por aqui mas a menudo.

Besos traviesos
 
Comentario:
¡Cómo ha cambiado el cuento desde que era pequeña! ¿Para cuándo una version X de los 3 cerditos?
Besos
 
Comentario:
¿y algún día aparecerá el cazador que destroze al lobo y rescate a Caperucita?
 
Comentario:
Ayss como siempre un gustazo leerte niña jejeje
Te he dejado un regalito en mi blog, pasate cuando quieras ;)
Besazos!!!
 
Comentario:
Todas llevamos una caperucita dentro, solo hay que esperar a que algún lobo la despierte :)

un beso.
 
Comentario:
A mi también me gustan los zapatos de Caperucita.

Un besito
 
Comentario:
Uys, uys, uys que caperucita más mala. jajajajaja.
 
Comentario:
Ay, Caperucita, Caperucita ¿Qué diría tu abuelita si te viera? :D

Disfruta y cuídate del hambre lobuna.

Besos
 
Comentario:
Yo también quiero un lobo de los de antes; que no sé asuste de una caperuza roja y menos de unos zapatos también rojos...pero te debiste quedar con el último!!!
 
Comentario:
No sabes cuántas Caperucitas hay por el mundo y qué pocos lobos..., o si los hay dónde se esconden? Jejeje.

Un placer leerte reina. Delicioso.

KissxxX
 
Comentario:
.....y tu sigues siendo esclava del deseo que esa mano y esos ojos verdes te proporcionan desde hace ocho meses.
De todos disfruta de ello.
besos
 
Comentario:
Unos zaptos preciosos, dignos de caperucita.
 
Comentario:
Caperucita no lo sabe, pero siempre había sido así. En los largos paseos en noches frías, de camino a casa de su abuela, abrigada por su capucha roja como una gota de sangre que se deslizaba entre los árboles, soñaba en secreto con la lengua cálida del lobo que empezaba a lamerle los pies... si, caperucita siempre anheló ser devorada.
No