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Otras Historias de Otra Taberna
Personajes, vivencias, miedos, alegrias... de todo hay en esta taberna
Acerca de
Billy Boy, Aprendiz de Tabernero, recogió los Apuntes del Lobo Solitario y empezó su propia historia continuando una anterior, desde su particular visión de las cosas
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Personajes Entrañables
Rincones Entrañables donde acudo cuando estoy muy sólo o muy triste
Mis sueños entrañables, que no podían faltar.... mi rincón pirata
Sindicación
 
NO
Adverbio de negación NO.

NO es justo que me levante y, cuando mi único interés es tomarme un café tranquilamente, sin agobios ni oprobios, la única cafetería que cumple esos requisitos, esté cerrada.

NO es lícito que, yendo nuevamente hacia mi casa, el único lugar que me pilla de camino donde puedo comprarme una fanta Naranja (mi nueva, única y espectacular obsesión y adicción), esté cerrado.

NO es de recibo que, subiendo a mi casa, me tenga que comportar como un abuelo gruñón cuando suben, detrás de mí, tres niños dando zapatazos y haciendo estallar el muro de silencio que bendecía.

NO es ni medio normal el crío que oigo llorar desde la ventana, (lleva ya 22 minutos, empezó a las 10 en punto) a grito pelao y a moco tendido. Menuda forma de despertar al barrio.

NO es necesario que me coma tanto el tarro con la multitud de cosas que tengo que hacer y con las pocas que quiero hacer y no puedo por falta de tiempo o de ánimos.

Ayer me dijo alguien importante para mí..... "Estás negativo" y yo respondí, sin saber que tenía razón, con un adverbio de negación, el mismo con el que me he levantado esta mañana:

NO.
 
A veces......

A veces dan ganas de mandar a todos a tomar por saco.

Por la mañana, 5 llamadas a un móvil que se me había quedado sin batería justo después de la primera, que no me dio tiempo a coger:

- "oye, necesito que vengas a la taberna a currar, que yo tengo que irme al nuevo local"

- "vale, jefe"

Por la noche, después de que hubiera poca faena, cenando "en familia" con los maridos y novios de las cocineras

-"¿que, mucha faena?

-¡qué va....! me sobran camareros.. bueno, alguno

Yo estaba con la cabeza gacha, pero por las risas y el cambio de conversación cuando la levanté me dí por aludidísimo y me cabree un montón

-"Te sobran camareros a la hora de pagarlos, so joputa... a la hora de que vengan a las nueve, o para que tú estés sentado en la entrada mientras otros sacan la faena no sobran, no" -Pensé

Pero como soy así de tonto, me callé y seguí cenando.

Ya me echarán de menos, ya
 
Parafraseando....

... A Dean Koontz, en su libro "Visiones", (página 53 de la edición publicada por DeBolsillo)

Nunca le había interesado controlar a los demás, pero siempre había insistido en ser dueña de su propio destino. Podía cometer errores. Los cometía, muchos, muchos errores, pero si su vida estaba destinada a joderse, entonces, qué coño, prefería encargarse ella misma de la tarea.
 
La Máscara
Noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre... Festividad de todos los santos.

Esta noche se viene celebrando además últimamente en España (es odioso, pero es así), Halloween, fiesta pagana y yankee donde las haya que a mí, pobre y simple aprendiz de tabernero, no me gusta.

Pero en fin, también tengo mis contradicciones, mis antagonismos, y hago cosas que a veces ni yo mismo me explico. El caso es que, movido por un ímpetu juvenil que no era el mío, siguiendo la llamada del instinto y con ganas de no permanecer sólo en la noche en que todos los fantasmas salen a la calle y, por qué no, en mi espíritu, acabé en una zona más bien lejana a mi casa (enriqueciendo, de paso y nuevamente a un taxista en el trayecto), en mitad de un sarao con mogollón de gente disfrazada de cosas más o menos relacionadas con dicha fiesta.

En cuanto llegué me colocaron una máscara supersiniestrísima, como la denominé, haciéndola mía en el acto, Con la cual nadie, salvo la pequeña Martita y aquellas que me la colocaron me reconoció. Asï pues, embuchado en un trozo de calavera de plástico, y en completo silencio siguiendo la dinámica del personaje (un muerto), seguí al nutrido grupo de gente que me rodeaba.

Jamás podré describir, imagino, la sensación tan rara al no disponer de visión periférica. Ni como me sentía, entre avergonzado y curioso, un poco espía de aquellos que conocía que por otra parte eran bien pocos, aunque también, bien avenidos..

Noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre. La noche en que me asusté y enfurecí a un tiempo, mientras miraba, impasible curioso. Narrador extraño y ajeno, pero personaje a un tiempo, como ese especímen borracho de discoteca se le acercaba una y otra vez, mientras ella lo rechazaba una y otra vez de buenas maneras (haber empleado las malas, ¡coño!). Sintiendome implicado, pero al tiempo al margen, dejé que la máscara, con su rostro impasible y pétreo, tapara la angustia que me producía el no querer actuar, así como la alegría que me dio cuando (por fin) nos fuimos.

En la noche de Halloween, un trozo de plástico rígido e impasible cubrió mi rostro dinámico y expresivo... supongo que para eso sirven las máscaras, y qué diantre, desde aquella noche, me gustan un poco más.