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HISTORIAS DEL PUTO CINE
Alguna vez has pensando como se siente el currante de un cine?
Acerca de
7 años dan para mucho. Y en un cine dan para más. Te pasas el día viendo personas de todo tipo: buenas, malas, educadas, raras, alocadas, locas... y no sólo del público comen mis neuronas... pues tampoco hay que olvidar a los que están por encima tuyo, aquellos seres de oficinas que te miran por encima del hombro por estar sentados en una silla y tener fiesta el fin de semana. ¿Y los compañeros? ¡Dios, no me permitas ser muy cruel! Y vosotros... dejar que os explique.... dejar que os explique... Sabem aquell què diu...?
Sindicación
 
CORTOCIRCUITO
Visto que el mes de agosto es penoso en visitas en mi blog, y puesto que he tenido unos días de descanso, he decidido que ya era hora de volver. No por mucho tiempo, pues en un par de semanas me iré de vacaciones durante un otro par de semanitas. Pero en fin... como los pocos que me leen se lo merecen, hay va otra de mis pequeñas historias.

Corría el año 98, aún no me habían salido canas y todavía pensaba que trabajar en un cine era lo mejor que me podía pasar en la vida. Era una matinal de esas tristes, penosas y patéticas porque no entraba ni Dios. ¡Vaya, como en mi blog! Y encima era verano y el aire acondicionado parecía no funcionar. ¡Divino! No llevábamos ni dos semanas trabajando y ya aparecían las primeras averías. Mi compañero decidió bajar al cuarto donde están todos los paneles de aires, luces... ¿Por qué tardará tanto? Como el aburrimiento era aburrido como compañero de charlas y no tenía nada mejor que hacer, decidí que lo mejor era bajar y ver que pasaba. No era normal que mi compañero tardara tanto en subir. Recorrí un pasillo , bajé unas escaleras y el olor a humo entró en mis fosas nasales. Corrí escaleras abajo, una puerta se abrió bruscamente y una sombra salió corriendo, perseguido por un bochornaso humo. ¡Fuego! ¡Fuego! Era imposible entrar en aquel cuarto, así que decidimos llamar a los bomberos. Pero parecía que cada vez había menos humo. Así que como buenos cotillas asomamos la cabecita por la puerta y vimos que realmente no había fuego. Entramos, observamos y nos preparamos para correr. ¡No había fuego! Pero uno de los paneles estaba completamente chamuscado y gran parte de las luces de los pasillos estaban apagadas. ¡Qué asco de sistema de incendios! Se habían quemado unos cuantos cables, que habían estado a punto de producir un cortocircuito. Según el técnico el local se había librado, por los pelos, de arder hasta lo más profundo de sus cimientos. ¡Y nosotros con él! ¡Para qué digan que nuestro trabajo no es peligroso!

PRÓXIMAMENTE: He decido abrir un pequeño paréntesis y dedicar un ciclo a los frikis que he conocido durante todos estos años. El primero, y tal vez el más querido, MANOLO DE HUELVA.

* CORTOCIRCUITO
TITULO ORIGINAL Short Circuit
AÑO 1986
DURACIÓN 95 min.
PAÍS
DIRECTOR John Badham
GUIÓN S.S. Wilson & Brent Maddock
MUSICA David Shire
FOTOGRAFÍA Nick McLean
REPARTO Steve Guttenberg, Ally Sheedy, Fisher Stevens, Austin Pendleton, G.W. Bailey, Brian McNamara
PRODUCTORA TriStar Pictures
GÉNERO Y CRÍTICA Comedia. Un robot militar escapa de la base donde lo han creado. Se integra en la sociedad, mientras es perseguido por su creador y el ejército, sintiéndose cada vez más humano.


 
LLUVIA PÚRPURA
Antes de empezar, mis saludos a los primeros "comentarios" del mes de agosto: Jehanna (Leto como el Duque) y lainma. Gracias por estar ahí.

WC, Servicio, Lavabo, Sanitario, Meadero... Llámese como quiera, pero ese receptáculo donde hay un lugar indicado para orinar, es el único sitio donde debería orinarse cuando una persona va al cine. ¿Pero para qué usar el lavabo, si las necesidades se pueden hacer en otro sitio? La gente es rara creo haber dicho en alguna ocasión, pero hay algunos que se llevan la palma.

CLIENTE 1: Minority Report. Sala abarrotada. Es hora de acabar la película y todo el mundo se marcha. Dejan sus bolsas de patatas, cartones de palomitas, vasos de bebidas... repartidos en un caótico orden por toda la sala. Me agacho a recoger un vaso. ¿Está caliente? No puede ser, los vasos conservan la bebida fresca. ¿Será...? No puede ser. Pero tal vez sí que es... Abro lentamente la tapadera y... ¡Guarros! ¡Serán guarros! ¡Alguien ha meado dentro del vaso! ¡Y todo por no ir al lavabo y perderse 2 minutos de película! Pero la pregunta es ¿cómo ha podido sacársela y orinar con gente a menos de 10 cm. por cada lado. Si cogiera al cliente que lo ha hecho, le pondría el vaso por sombreso.

CLIENTE 2: Estamos en el vestíbulo del local, charlando mientras controlamos las películas desde los monitores que tenemos. Junto a estos monitores hay otros monitores de las respectivas salidas de emergencia. Una luz nos indica que se acaba de abrir una salida de emergencia. Vemos a un Sr. salir corriendo, raudo y veloz atravesando el pasillo que lleva a unas escaleras, que a su vez lleva a la salida. Se detiene, dándose cuenta que ese no es el camino hacia los lavabos. Lleva la mano en la entrepierna. Mira a un lado. Mira al otro. Se acerca a la papelera, baja su cremallera y rebusca algo en sus pantalones. ¡Está orinando en la papelera! No se ha dado cuenta que hay cámaras que lo están viendo todo. Y lo que no sabe es que hay otras salas saliendo y que la gente está observando a alguien orinar en una papelera. Las risas todavía se oyen, pero nosotros ya tenemos un motivo más para no meter las manos dentro de las papeleras. Pero parece ser que el rastro de este cliente atrae a una Sra. y su hija, que finalmente y viendo que allí no hay lavabos, decide sentar a su hija en la papelera (la misma de antes) y dejar que haga allí sus cositas.

CLIENTE 3: ¡Hora de merendar! Cafés por aquí, pastitas por allá... y de repente un chorro que baja por el pasillo. ¿Se habrá roto alguna tubería? Seguimos el rastro y... ¡Sorpresa! Una señora agachada en la esquina, junto a la puerta de la sala, haciendo sus necesidades como si estuviera en el campo. Nos mira, nos sonríe, se levanta la ropa interior y... Todavía estamos agarrando a un compañero que la quería morder y meter el mocho por el...

PRÓXIMAMENTE: CORTOCIRCUITO. ¡Fuego!

* LLUVÍA PÚRPURA.
TITULO ORIGINAL Purple Rain
AÑO 1984
DURACIÓN 111 min.
PAÍS
DIRECTOR Albert Magnoli
GUIÓN Albert Magnoli & William Blinn
MUSICA Michel Colombier
FOTOGRAFÍA Donald Thorin
REPARTO Prince, Apollonia Kotero, Morris Day, Clarence Williams III, Olga Karlatos, Jerome Benton, Billy Sparks, Charles Huntsberry, Jill Jones
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures
GÉNERO Y CRÍTICA Musical. Drama / SINOPSIS: The Kid, un músico pobre y atormentado por los problemas familiares, reproduce el maltrato que su padre da a su madre en su relación amorosa. Luchando por sobrevivir a una turbulenta vida familiar y a su propia ira, su talento se refugia en su música y en su relación con la cantante Apollonia. Además, la tensión aumenta cuando su rival intenta conquistar a su novia y obtener la exclusividad del bar donde ambos cantan

 
ASESINATO
¡De esta yo me libré! ¡Sólo por unos minutos me libré! Y lo cierto es que no me importa, porque seguro que de estar yo allí la noche habría sido muy, pero que muy larga. Durante todos los años que llevo trabajando en el cine, el título de gafe lo he compartido con otro de mis compañeros. Realmente no sé quien es más gafe, cenizo... o como se le quiera llamar.

Transcurría una oscura noche de invierno. La ciudad estaba asolada por las ventiscas, pero todavía había algunos valientes que se atrevían a salir a la calle. Lo que no comprendíamos era como había gente que podía dormir sin tener su sesión de cine. Yo miraba el reloj. Los 20 últimos minutos de la jornada laboral no acababan de pasar nunca. Era como si alguien me parara la aguja del reloj sin yo saberlo. Pero eso era imposible, y finalmente el minutero marcó la hora de marcharse a casa. Al grito de: ¡Bip, bip...! ¡Correcaminos!, ya iba quitándome la corbata por el pasillo, desabrochándome los botones de la camisa... ¡Oh, qué frío al salir por la salida de emergencia para ir al vestuario! Pero en esos momentos todo se soporta, y más sabiendo que es hora de marcharse. Sales corriendo, sin mirar atrás, por si acaso a alguien se le ocurre pedirte que te quedes unos minutos más. Dices adiós, adiós... y ¡LIBRE! Atrás se queda el otro gafe. Que no le pase nada... Pero algo pasó. Un Sr. se aproxima al cine y a cuatro metros de la puerta se desploma. Los pocos transeuntes que hay se apiñan a su alrededor... ¿Qué le ha pasado? ¡Tiene varias puñaladas! ¡Creo que está muerto! ¡Qué alguien llame a la policía! Aparece el Séptimo de caballería, los hombres de Harrelson y Robocop. ¿Algún testigo de los hechos? ¿Quién ha encontrado el fiambre? Entonces una voz divina dice: ¡Creo que he visto entrar en el cine a un hombre con una navaja! Robocop fija la mirada en el cine y hacia allí dirige sus pasos... plom... plom... Pregunta por el encargado, le dice que ha de cerrar las salidas de emergencias, parar las películas y sacar a todo el mundo. Pactan esperar 20 minutos para dejar que las películas acaben. El público sale de las salas y se encuentra todo lleno de hombres y mujeres de la ley. Empieza los registros a los más sospechosos, se les pide identificación... Unos chicos, los típicos porretas, se asustan y van al cuarto de baño. Vacían sus bolsillos de hierbas y chocolates varios, pensando en un primer momento que los buscan a ellos. ¡A saber porque piensan eso! La noche se alarga y se alarga... Todo es muy lento, hasta que finalmente se dan cuenta que allí no está el asesino. ¿Dónde está el testigo? Hace mucho que se marchó. ¿O tal vez hace mucho que huyó? Crimen sin resolver. CASO CERRADO.

PRÓXIMAMENTE: LLUVIA PÚRPURA. ¿Dejar de ver una película para ir al lavabo? ¡Ni locos!

*ASESINATO.
TITULO ORIGINAL Murder!
AÑO 1930
DURACIÓN 92 min.
PAÍS
DIRECTOR Alfred Hitchcock
GUIÓN Alma Reville (Obra: Clemence Dane & Helen Simpson)
MUSICA
FOTOGRAFÍA Jack Cox (B&W)
REPARTO Herbert Marshall, Nora Baring, Phyllis Konstam, Edward Chapman, Miles Mander, Esme Percy, Donald Calthrop
PRODUCTORA British International Pictures
GÉNERO Y CRÍTICA Intriga. Suspense / SINOPSIS: Un hombre es acusado de asesinato y juzgado por ello. Todo el jurado popular cree en su culpabilidad salvo una mujer que hará todo lo posible por defender su inocencia.


 
LA PASIÓN DE CRISTO
Los lunes y martes suelen ser días muy aburridos en el cine. La gente suele esperarse a los miércoles porque es el día del espectador y la entrada es más barata. Luego los jueves tampoco suelen venir porque esperan al viérnes que es día de estrenos. En resumen, lunes y martes no entran ni las moscas al cine. Si a esto le sumamos que en invierno las moscas se mueren, ¿qué nos queda? Nos queda un personal que no sabe que hacer, que se pasa todo el día cotilleando como un corro de dulces viejecitas y que de vez en cuando suelta esa frase de: ¡joer, es que aquí no entra ni Dios! ¡No pasa nada! Cuando se pronuncian estas frases, o similares, es momento de empezar a temblar, porque quiere decir que algo va a suceder muy pronto.

Martes, 8 de la noche. En la calle tiene que hacer mucho frío porque todo el mundo va abrigado hasta las orejas. ¡Qué lástima! Es mejor el verano, porque ya que tenemos que estar encerrados unas cuantas horas entre estas paredes, como mínimo al estar en la puerta te alegras la vista con los modelitos de las chicas tan guapas que pasan. Pero esas y otras cosas tiene el gélido invierno. Los aires del Norte están apunto de traer a alguien. Si, ya viene. Bueno, tal vez no es lo que esperábamos. En un Sr. que viene tambaleándose, haciendo unas imperfectas eses. La verdad es que tiene unas pintas espantosas. Casi es mejor que pase de largo y no entre. Se acerca a la taquilla, empujando a un cliente que está comprando sus entradas. El Sr. lo mira asustado, da un par de pasos hacia atrás pero ve que la taquillera le deposita las entradas en la ventanilla. Dos gráciles pasitos hacia adelante, coge las entradas y nuevamente dos pasitos hacia atrás. (Esto me recuerda aquella canción de: Un, dos, tres... Dos pasitos pa’lante..., Maria... dos pasitos pa’tras....). El Sr. se ha marchado insofacto de taquilla y allí queda el Sr. S. Va de una punta a la otra, buscando una estabilidad que parece haberle abandonado hace unas cuantas horas. Se acerca a la puerta, pero con el dedo le indico que no pase. Creo que no está borracho. Parece estar bajo los efectos de algún estupefaciente. Aunque parezca mentira me ha hecho caso y se ha quedado fuera. Da dos vueltas en el vestíbulo, observándolo todo. Para de girar y se queda mirando hacia el interior. Se sube las mangas de la chaqueta. ¡Con el frío que hace! ¡Qué hombre más raro! Cruza una pierna por delante de la otra, abre los brazos en cruz y... ¿Qué hace? No pensará... Sí, creo que lo piensa hacer. Se deja caer hacia adelante, cayendo de morros contra el suelo. ¡Ups! ¡Qué leche que se ha dado! Salgo al vestíbulo, me acerco a él, pero está sangrando por la boca, las manos... Me agacho junto a su cuerpo, para intentar ver si respira. Contempló sus antebrazos y los veo llenos de marcas de pinchazos. Me ha quedado claro que lo mejor es no tocarlo. ¿Se habrá muerto? ¡No! Se mueve, gira la cabeza hacia mi y me habla: ¿Qué pasa? Intenta incorporarse, pero no puede hacerlo. Finalmente decide que lo mejor es quedarse allí. Le pido por favor que intente levantarse. ¿De dónde puedo cogerlo si parece sangrar por todos lados? Llamamos a una ambulancia, pero se presenta la policia 35 minutos, y 17 entradas, más tarde. Los dos agentes se acercan para verlo, pero ninguno lo toca. Cuando ven que está vivo dan su sentencia: Éste lo que le pasa es que está completamente drogado. Ya espabilará cuando se le pase. ¿Drogado? Vaya, no me había dado cuenta. ¿Ya espabilará? ¿Y mientras tanto que hago yo? ¿Lo dejo allí tirado? ¿Pongo algo para que no lo pisen? ¿Y por qué no viene una ambulacia y se lo lleva? Me dicen que no pueden tocarlo, que una ambulancia no se lo llevará... blablabla... Finalmente, y ante mis protestas, ya que me parece incoherente todo lo que me dicen, deciden ponerse unos guantes y le ayudan a ponerse en pie. Lo apoyan contra la pared, lo llevan hasta la calle y lo ponen en la cera. Un pequeño empujoncito y lo ponen a caminar. Allá va el Sr. S, haciendo slalom en la ciudad. A saber cual es su destino. El mío de momento es limpiar toda la sangre que ha dejado en el suelo.

PRÓXIMAMENTE: ASESINATO. Relato de un crimen.


*LA PASIÓN DE CRISTO.
TITULO ORIGINAL The Passion Of The Christ
AÑO 2004
DURACIÓN 126 min.
PAÍS
DIRECTOR Mel Gibson
GUIÓN Mel Gibson & Benedict Fitzgerald
MUSICA John Debney
FOTOGRAFÍA Caleb Deschanel
REPARTO James Caviezel (AKA Jim Caviezel), Monica Bellucci, Maïa Morgenstern, Francesco Cabras, Rosalinda Celentano, Claudia Gerini, Ivano Marescotti, Sergio Rubini, Hristo Jivkov
PRODUCTORA Newmarket Film Group presenta una producción Icon Productions
WEB OFICIAL http://www.thepassionofthechrist.com
GÉNERO Y CRÍTICA Drama. Religión / SINOPSIS: Año 30 de nuestra era. En la provincia romana de Palestina, un misterioso carpintero judío llamado Jesús de Nazareth comienza a enseñar públicamente y a anunciar la llegada del "reinado de Dios". Durante siglos, el pueblo judío había esperado la aparición del prometido libertador conocido como el Mesías -un personaje que les devolvería su antigua dignidad, y les liberaría su patria sagrada de todo mal y sufrimiento-. En las mentes de muchos, Jesús parecía ser el Mesías. Rodeado de un grupo central de doce discípulos, Jesús comienza a atraer a una multitud masiva de seguidores de los pueblos de Galilea y Judea, quienes le alabarán como su Mesías y su rey. Al mismo tiempo, Jesús tenía tambien muchos enemigos en Jerusalen. El Sanedrin, el consejo de gobierno compuesto por los sacerdotes judíos y los fariseos más influyentes, conspira para condenar a Jesús a la muerte. Con la ayuda de Judas Iscariot, un miembro del círculo íntimo de Jesús, el sanedrín logra arrestar a Jesús, entregándole a las autoridades seculares romanas acusándole sin fundamento de traición contra Roma. Aunque Jesús les explicaba que su reino era celestial y espiritual, el procurador romano Poncio Pilato, enfrentado con la posibilidad de un motín, ordena expulsar a Jesús de la ciudad y que le crucifiquen como a un vulgar criminal.