LA PASIÓN DE CRISTO
Los lunes y martes suelen ser días muy aburridos en el cine. La gente suele esperarse a los miércoles porque es el día del espectador y la entrada es más barata. Luego los jueves tampoco suelen venir porque esperan al viérnes que es día de estrenos. En resumen, lunes y martes no entran ni las moscas al cine. Si a esto le sumamos que en invierno las moscas se mueren, ¿qué nos queda? Nos queda un personal que no sabe que hacer, que se pasa todo el día cotilleando como un corro de dulces viejecitas y que de vez en cuando suelta esa frase de: ¡joer, es que aquí no entra ni Dios! ¡No pasa nada! Cuando se pronuncian estas frases, o similares, es momento de empezar a temblar, porque quiere decir que algo va a suceder muy pronto.
Martes, 8 de la noche. En la calle tiene que hacer mucho frío porque todo el mundo va abrigado hasta las orejas. ¡Qué lástima! Es mejor el verano, porque ya que tenemos que estar encerrados unas cuantas horas entre estas paredes, como mínimo al estar en la puerta te alegras la vista con los modelitos de las chicas tan guapas que pasan. Pero esas y otras cosas tiene el gélido invierno. Los aires del Norte están apunto de traer a alguien. Si, ya viene. Bueno, tal vez no es lo que esperábamos. En un Sr. que viene tambaleándose, haciendo unas imperfectas eses. La verdad es que tiene unas pintas espantosas. Casi es mejor que pase de largo y no entre. Se acerca a la taquilla, empujando a un cliente que está comprando sus entradas. El Sr. lo mira asustado, da un par de pasos hacia atrás pero ve que la taquillera le deposita las entradas en la ventanilla. Dos gráciles pasitos hacia adelante, coge las entradas y nuevamente dos pasitos hacia atrás. (Esto me recuerda aquella canción de: Un, dos, tres... Dos pasitos pa’lante..., Maria... dos pasitos pa’tras....). El Sr. se ha marchado insofacto de taquilla y allí queda el Sr. S. Va de una punta a la otra, buscando una estabilidad que parece haberle abandonado hace unas cuantas horas. Se acerca a la puerta, pero con el dedo le indico que no pase. Creo que no está borracho. Parece estar bajo los efectos de algún estupefaciente. Aunque parezca mentira me ha hecho caso y se ha quedado fuera. Da dos vueltas en el vestíbulo, observándolo todo. Para de girar y se queda mirando hacia el interior. Se sube las mangas de la chaqueta. ¡Con el frío que hace! ¡Qué hombre más raro! Cruza una pierna por delante de la otra, abre los brazos en cruz y... ¿Qué hace? No pensará... Sí, creo que lo piensa hacer. Se deja caer hacia adelante, cayendo de morros contra el suelo. ¡Ups! ¡Qué leche que se ha dado! Salgo al vestíbulo, me acerco a él, pero está sangrando por la boca, las manos... Me agacho junto a su cuerpo, para intentar ver si respira. Contempló sus antebrazos y los veo llenos de marcas de pinchazos. Me ha quedado claro que lo mejor es no tocarlo. ¿Se habrá muerto? ¡No! Se mueve, gira la cabeza hacia mi y me habla: ¿Qué pasa? Intenta incorporarse, pero no puede hacerlo. Finalmente decide que lo mejor es quedarse allí. Le pido por favor que intente levantarse. ¿De dónde puedo cogerlo si parece sangrar por todos lados? Llamamos a una ambulancia, pero se presenta la policia 35 minutos, y 17 entradas, más tarde. Los dos agentes se acercan para verlo, pero ninguno lo toca. Cuando ven que está vivo dan su sentencia: Éste lo que le pasa es que está completamente drogado. Ya espabilará cuando se le pase. ¿Drogado? Vaya, no me había dado cuenta. ¿Ya espabilará? ¿Y mientras tanto que hago yo? ¿Lo dejo allí tirado? ¿Pongo algo para que no lo pisen? ¿Y por qué no viene una ambulacia y se lo lleva? Me dicen que no pueden tocarlo, que una ambulancia no se lo llevará... blablabla... Finalmente, y ante mis protestas, ya que me parece incoherente todo lo que me dicen, deciden ponerse unos guantes y le ayudan a ponerse en pie. Lo apoyan contra la pared, lo llevan hasta la calle y lo ponen en la cera. Un pequeño empujoncito y lo ponen a caminar. Allá va el Sr. S, haciendo slalom en la ciudad. A saber cual es su destino. El mío de momento es limpiar toda la sangre que ha dejado en el suelo.
PRÓXIMAMENTE: ASESINATO. Relato de un crimen.
*LA PASIÓN DE CRISTO.
TITULO ORIGINAL The Passion Of The Christ
AÑO 2004
DURACIÓN 126 min.
PAÍS
DIRECTOR Mel Gibson
GUIÓN Mel Gibson & Benedict Fitzgerald
MUSICA John Debney
FOTOGRAFÍA Caleb Deschanel
REPARTO James Caviezel (AKA Jim Caviezel), Monica Bellucci, Maïa Morgenstern, Francesco Cabras, Rosalinda Celentano, Claudia Gerini, Ivano Marescotti, Sergio Rubini, Hristo Jivkov
PRODUCTORA Newmarket Film Group presenta una producción Icon Productions
WEB OFICIAL http://www.thepassionofthechrist.com
GÉNERO Y CRÍTICA Drama. Religión / SINOPSIS: Año 30 de nuestra era. En la provincia romana de Palestina, un misterioso carpintero judío llamado Jesús de Nazareth comienza a enseñar públicamente y a anunciar la llegada del "reinado de Dios". Durante siglos, el pueblo judío había esperado la aparición del prometido libertador conocido como el Mesías -un personaje que les devolvería su antigua dignidad, y les liberaría su patria sagrada de todo mal y sufrimiento-. En las mentes de muchos, Jesús parecía ser el Mesías. Rodeado de un grupo central de doce discípulos, Jesús comienza a atraer a una multitud masiva de seguidores de los pueblos de Galilea y Judea, quienes le alabarán como su Mesías y su rey. Al mismo tiempo, Jesús tenía tambien muchos enemigos en Jerusalen. El Sanedrin, el consejo de gobierno compuesto por los sacerdotes judíos y los fariseos más influyentes, conspira para condenar a Jesús a la muerte. Con la ayuda de Judas Iscariot, un miembro del círculo íntimo de Jesús, el sanedrín logra arrestar a Jesús, entregándole a las autoridades seculares romanas acusándole sin fundamento de traición contra Roma. Aunque Jesús les explicaba que su reino era celestial y espiritual, el procurador romano Poncio Pilato, enfrentado con la posibilidad de un motín, ordena expulsar a Jesús de la ciudad y que le crucifiquen como a un vulgar criminal.
Martes, 8 de la noche. En la calle tiene que hacer mucho frío porque todo el mundo va abrigado hasta las orejas. ¡Qué lástima! Es mejor el verano, porque ya que tenemos que estar encerrados unas cuantas horas entre estas paredes, como mínimo al estar en la puerta te alegras la vista con los modelitos de las chicas tan guapas que pasan. Pero esas y otras cosas tiene el gélido invierno. Los aires del Norte están apunto de traer a alguien. Si, ya viene. Bueno, tal vez no es lo que esperábamos. En un Sr. que viene tambaleándose, haciendo unas imperfectas eses. La verdad es que tiene unas pintas espantosas. Casi es mejor que pase de largo y no entre. Se acerca a la taquilla, empujando a un cliente que está comprando sus entradas. El Sr. lo mira asustado, da un par de pasos hacia atrás pero ve que la taquillera le deposita las entradas en la ventanilla. Dos gráciles pasitos hacia adelante, coge las entradas y nuevamente dos pasitos hacia atrás. (Esto me recuerda aquella canción de: Un, dos, tres... Dos pasitos pa’lante..., Maria... dos pasitos pa’tras....). El Sr. se ha marchado insofacto de taquilla y allí queda el Sr. S. Va de una punta a la otra, buscando una estabilidad que parece haberle abandonado hace unas cuantas horas. Se acerca a la puerta, pero con el dedo le indico que no pase. Creo que no está borracho. Parece estar bajo los efectos de algún estupefaciente. Aunque parezca mentira me ha hecho caso y se ha quedado fuera. Da dos vueltas en el vestíbulo, observándolo todo. Para de girar y se queda mirando hacia el interior. Se sube las mangas de la chaqueta. ¡Con el frío que hace! ¡Qué hombre más raro! Cruza una pierna por delante de la otra, abre los brazos en cruz y... ¿Qué hace? No pensará... Sí, creo que lo piensa hacer. Se deja caer hacia adelante, cayendo de morros contra el suelo. ¡Ups! ¡Qué leche que se ha dado! Salgo al vestíbulo, me acerco a él, pero está sangrando por la boca, las manos... Me agacho junto a su cuerpo, para intentar ver si respira. Contempló sus antebrazos y los veo llenos de marcas de pinchazos. Me ha quedado claro que lo mejor es no tocarlo. ¿Se habrá muerto? ¡No! Se mueve, gira la cabeza hacia mi y me habla: ¿Qué pasa? Intenta incorporarse, pero no puede hacerlo. Finalmente decide que lo mejor es quedarse allí. Le pido por favor que intente levantarse. ¿De dónde puedo cogerlo si parece sangrar por todos lados? Llamamos a una ambulancia, pero se presenta la policia 35 minutos, y 17 entradas, más tarde. Los dos agentes se acercan para verlo, pero ninguno lo toca. Cuando ven que está vivo dan su sentencia: Éste lo que le pasa es que está completamente drogado. Ya espabilará cuando se le pase. ¿Drogado? Vaya, no me había dado cuenta. ¿Ya espabilará? ¿Y mientras tanto que hago yo? ¿Lo dejo allí tirado? ¿Pongo algo para que no lo pisen? ¿Y por qué no viene una ambulacia y se lo lleva? Me dicen que no pueden tocarlo, que una ambulancia no se lo llevará... blablabla... Finalmente, y ante mis protestas, ya que me parece incoherente todo lo que me dicen, deciden ponerse unos guantes y le ayudan a ponerse en pie. Lo apoyan contra la pared, lo llevan hasta la calle y lo ponen en la cera. Un pequeño empujoncito y lo ponen a caminar. Allá va el Sr. S, haciendo slalom en la ciudad. A saber cual es su destino. El mío de momento es limpiar toda la sangre que ha dejado en el suelo.
PRÓXIMAMENTE: ASESINATO. Relato de un crimen.
*LA PASIÓN DE CRISTO.
TITULO ORIGINAL The Passion Of The Christ
AÑO 2004
DURACIÓN 126 min.
PAÍS
DIRECTOR Mel Gibson
GUIÓN Mel Gibson & Benedict Fitzgerald
MUSICA John Debney
FOTOGRAFÍA Caleb Deschanel
REPARTO James Caviezel (AKA Jim Caviezel), Monica Bellucci, Maïa Morgenstern, Francesco Cabras, Rosalinda Celentano, Claudia Gerini, Ivano Marescotti, Sergio Rubini, Hristo Jivkov
PRODUCTORA Newmarket Film Group presenta una producción Icon Productions
WEB OFICIAL http://www.thepassionofthechrist.com
GÉNERO Y CRÍTICA Drama. Religión / SINOPSIS: Año 30 de nuestra era. En la provincia romana de Palestina, un misterioso carpintero judío llamado Jesús de Nazareth comienza a enseñar públicamente y a anunciar la llegada del "reinado de Dios". Durante siglos, el pueblo judío había esperado la aparición del prometido libertador conocido como el Mesías -un personaje que les devolvería su antigua dignidad, y les liberaría su patria sagrada de todo mal y sufrimiento-. En las mentes de muchos, Jesús parecía ser el Mesías. Rodeado de un grupo central de doce discípulos, Jesús comienza a atraer a una multitud masiva de seguidores de los pueblos de Galilea y Judea, quienes le alabarán como su Mesías y su rey. Al mismo tiempo, Jesús tenía tambien muchos enemigos en Jerusalen. El Sanedrin, el consejo de gobierno compuesto por los sacerdotes judíos y los fariseos más influyentes, conspira para condenar a Jesús a la muerte. Con la ayuda de Judas Iscariot, un miembro del círculo íntimo de Jesús, el sanedrín logra arrestar a Jesús, entregándole a las autoridades seculares romanas acusándole sin fundamento de traición contra Roma. Aunque Jesús les explicaba que su reino era celestial y espiritual, el procurador romano Poncio Pilato, enfrentado con la posibilidad de un motín, ordena expulsar a Jesús de la ciudad y que le crucifiquen como a un vulgar criminal.





