Juanito, el Computador y un Amor Inconcluso.
Javier: Bienvenido al club...me gustó tu página.
ApC: Gracias por el comentario en tu web. Sos muy generoso.
Choi: Sabés que te quiero mucho...(bueno, ahora lo sabés)
Canalla: Gracias por el comentario. Felicitaciones por tu página.
Jessica: Genia!! No te escribo pero sigo leyendo tu web. Un besote :)
Oranx: Gracias por la visita...¿Qué tiempo?¿Climático o social? Te quiero mucho. Te mando un beso
Bueno ...Gracias por los comentarios y Feliz Navidad para todos....
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Seguimos con Guido Pacheco Jimenez
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El rostro demacrado del padre parecía sonreír dentro del ataúd.
Juanito, su hijo, lo contemplaba con una extraña mezcla de estupor y
curiosidad. Ese estado era una embrionaria sensación que mucho tiempo después se transformaría en la vulgar pena y así parecían descifrarlo los rostros condolidos de las vecinas que asistían al velatorio. Las frases de costumbre se deshilaban entre susurros que los labios temblorosos de las más ancianas articulaban despaciosamente. -¡Tan joven y morirse! Pobre viuda….pobre niño… Juanito sospechaba que aquí estaba ocurriendo algo trascendental. A sus cinco años, la muerte era un asunto que no le incomodaba en lo más mínimo y sólo se daba cuenta que el rostro deslavado de su madre, ese féretro reluciente con olor a barniz y esa gente que permanecía sentada alrededor de la pieza, acontecimientos que no ocurrían todos los días, era más que probable que no significaran nada bueno. Meses después, el pequeño sentiría en carne propia el significado de la palabra muerte, traducido en una persistente ausencia de ese hombre robusto, demasiado grande para él, pero tan pródigo en ternuras y caricias fraternas.
-¡Mamaaaá!- bramó el pequeño a su madre, quien se secaba las manos en su delantal de cocina. ¡Papito me escribió un mensaje en el computador!
-¿Queee? –preguntó su madre.
–Siiii –contestó Juanito, que, alborotado, empujaba a la madre a su cuarto. La mujer, enflaquecida por la pena, sonrió con dulzura y remeciendo suavemente los remolinos amarillentos del cabello del niño, lo acompañó al dormitorio. Allí restallaba la pantalla azulosa en la semipenumbra. La mujer acercó sus ojos al texto y leyó los breves caracteres destacados en negrita: Hijo mío. No tengas pena. Ahora estoy bien y aunque sea invisible para ti, siempre estaré a tu lado. Tu papito Arturo. La madre se enjugó una lágrima que perduraba en esos ojos ya secos de llanto.
–Debe ser una broma de alguien- se dijo para sí, tratando de no desencantar al niño.
–Yo sabía que mi papito vendría a verme- exclamó con inocencia Juanito, resolviendo de este modo en su tierna almita regalona, la ineluctable condición de la muerte.
Los mensajes continuaron sucediéndose en el ordenador de Juanito, quien los deletreaba trabajosamente. La madre no desalentaba al niño argumentándole que bien pudiera ser que alguien les estuviese jugando una pesada broma, sino más bien, se hizo un poco cómplice de este asunto, contestando los escritos y pidiéndole al menor que le
escribiera algo a su padre.
La madre escribió una carta a Arturo su esposo y como era ilógico que la remitiera al cementerio, al cielo o a cualquier lugar impreciso en donde posiblemente residiera el alma del fallecido, la guardó con amor en un cajón de su cómoda. Se sintió más ligera, la pena la había sufrido en todas sus etapas y el acto de expresarla en esas pocas y sentidas letras, le procuró un poco de alivio. El correo electrónico de Juanito con su padre se mantenía con plena vivacidad. El niño narraba sus avances escolares y sus imperdibles travesuras y el padre le conminaba a seguir perseverando en sus estudios y a respetar y amar a su madre por sobre todas las cosas.
Cuando Juanito cumplió los quince, transformándose en un mocetón muy parecido a su fallecido padre, la madre, que no había vuelto a casarse, le preparó una hermosa fiesta de cumpleaños. Se invitó a un gran número de adolescentes que bailaron, degustaron los dulzones tragos que se prepararon para la ocasión y acompañaron al agasajado en esa aburrida ceremonia que es la entrega de regalos.
Al desenvolver el inmenso paquete que destacaba del resto, Juanito no pudo ocultar un gesto de extrañeza. Un moderno computador, una
maquinaria soñada por todos los jóvenes, estaba allí y le había sido
obsequiada por alguien que no quiso identificarse. El no necesitaba
aquel regalo ya que su cuarto era un arsenal de equipos de última
generación. Motivado por la curiosidad, se desentendió de aquel
ambiente festivo y partió a su cuarto a instalar el equipo. Grande fue
su sorpresa al encender el aparato y ver como se desplegaba la página de textos con la siguiente leyenda: Ya eres hombre, hijo mío. Te seguiré acompañando desde este lugar. Tu padre. Es obvio que la
reacción del joven ante este evento no fue de absoluta credulidad sino
más bien de molestia. Alguien se había confabulado para molestarlo
sistemáticamente y ese alguien debía ser un conocido que en el
anonimato se burlaba de él. Pensó en sus compañeros, en sus primos, hasta en su madre. ¿Por qué no podía ser su madre si, después de todo, en los extraños mensajes se filtraban datos que sólo eran conocidos por ella y por su fallecido padre?
La madre se enjugó sus lágrimas al recordar ese pasado que se quedó trunco al fallecer su marido. Nunca había logrado olvidar el cariño que le prodigó en esos cortos seis años de matrimonio su fallecido Arturo. De pronto recordó aquella sentida carta que ella le había escrito pocos meses después de su partida. Con manos trémulas buscó y rebuscó entre sus objetos hasta encontrar un papel amarillento: era la carta que ahora aparecía, extemporánea, deslavada, pero guardando todo el sentimiento que ella pudo entregarle en ese momento. Cual no sería su extrañeza y estupor al leer bajo su propio escrito las siguientes palabras: Amada mía. Siempre estaré a tu lado, cuidándote. Arturo. ¡Era su letra!, ¡Aquel trazo firme de caracteres bien delineados que parecían relumbrar en el papel! No. No era una broma. Su varonil caligrafía era inconfundible. No era una broma, no, no lo era.
Todos los días Juan, el destacado profesional, se toma su tiempo para encerrarse en su habitación y escribir en su computador, ese que misteriosamente recibió de regalo hace unos quince años. Su madre falleció de un ataque cardiaco dos años atrás. En realidad, Juan sabe que no fue así, tiene claro que lo que llevó a la tumba a esa mujer, fue la inmensa pena que nunca pudo sacudirse de su alma, un dolor que llevó consigo a perpetuidad. Eso él lo sabe porque ella se lo ha confesado, más bien dicho, se lo ha escrito en el procesador de texto con el cual se comunica con su hijo y dentro del cual convive junto a su marido, aquel hombre que fue y será hasta la eternidad su gran y único amor.
La leyenda de los enamorados
Canalla: Buena Suerte Compañera!!
Rut: Aprecio tu visita, me gustan tus poemas. Un beso.
Palmtop: Gracias por el comentario. Me gustaría escuchar esa versión de Serrano.
Jessica: Reina, gracias por la visita. Te quiero mucho.
Choi Noel !! Bienvenida. Espero que disfrutes los relatos (Actualizo los miercoles) Te mando un besote.
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Hoy un relato de Guido Pacheco Jimenez .
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1
El smog era tan denso que las generaciones posteriores creyeron que eran ciegas.
2
El tacto era la vista de aquellos seres.
3
La niña se sabía bella puesto que sus manos se lo habían dicho.
4
El joven Rodín, su pretendiente, también sabía que ella era bella puesto que sus manos se lo habían dicho.
5
Copérnico, el joven sin brazos, tenía sus ojos en sus mejillas, con ellas reconocía a sus semejantes y a los objetos.
6
El color no era noción en aquel país que sólo reconocía formas y texturas.
7
Copérnico tropezó con Helena la bella y eso sólo lo supo cuando rozó su mejilla con la de ella y pudo formarse un perfecto panorama de la armonía de formas que envolvían su cuerpo.
8
Helena se enamoró de Copérnico porque este era sutil y no la recorría con las manos como los demás, sino que le susurraba bellos poemas al oído.
9
Todos conocían a Copérnico y le estimaban porque su suavidad y su don de gentes lo alzaban a la categoría de ser perfecto.
10
Helena, a tientas, dio con la casa de Copérnico. La puerta no tenía aldaba. Desde el interior se dejaba oír una bella romanza.
11
Copérnico cantaba con voz melodiosa esa antigua canción que le había enseñado su madre.
12
Helena se acercó al joven y uniendo su mejilla a la de él, le pidió que le cantase a su oído.
13
Ambos se acariciaron con pasión. Ella con sus manos sedosas, recorrió el rostro y el cuerpo de él. Copérnico viajó con su mejilla ardiente por toda la geografía de ella.
14
Una intensa lluvia que duró varios días comenzó a deshacer la gelatina espesa del smog. Cuando las punzantes gotas que caían como guijarros se batieron en retirada, los hombres de esa ciudad comprendieron que habían descubierto un mundo nuevo.
15
Las grisáceas sombras dieron paso a la luz y al color. Helena se contempló por primera vez en un espejo de agua y confirmó con sus ojos adormecidos los continentes de su hermosura.
16
Copérnico lloró al verse a si mismo como un ser incompleto al cual le faltaban las alas.
17
Todos se reconocieron y reconocieron a los demás, ya no hubo misterios en ninguna fisonomía. Copérnico fue repelido por su anomalía y expulsado del país.
18
Al pie del abismo, Copérnico lloraba desconsoladamente. La dicha de todos había propiciado su desdicha. Ahora quedaba una sola salida. Miró la profunda oquedad y se despidió de sus recuerdos.
19
Cuando estaba a punto de saltar, escuchó una hermosa melodía cantada por un ángel. Era Helena que venía en busca del suave roce de su mejilla.
20
Cuando ambos estaban entrelazados en el febril abrazo del reencuentro, una voz tronante vino a disipar sus ensoñaciones.
21
Era Rodín que venía a disputar el amor de Helena a ese ser sin alas. Ella se interpuso entre ambos para evitar que su pretendiente le hiciera daño al inocente muchacho.
22
En el forcejeo, un puñal se elevó por sobre la tragedia, onduló como si quisiera despistar al destino e impulsado por la mano iracunda de Rodín, se fue a clavar en el corazón de la bella Helena.
23
Loco de ira y de pena, el joven asesino acometió como un animal salvaje, sin darse cuenta que el precipicio lo aguardaba.
24
Copérnico comprendió que Helena nunca le había pertenecido. Besó su lívida boca y acariciándola con su mejilla, quiso guardar esa imagen para la posteridad. A pesar de contemplar su cadáver tendido en el suelo, su memoria íntima la retenía por medio de su fino tacto. Luego se quedó inmóvil hasta que Dios se apiadó de él y lo transformó en árbol.
25
Dicen que en las noches de luna, se puede apreciar a una hermosa joven que se desliza como si lo hiciera sobre algodones para desaparecer en el follaje de un árbol que pareciera implorar al cielo con sus ramas caídas. Desde el fondo del precipicio se escucha al viento que aúlla y muchos juran que es similar al llanto de un hombre…
Leyenda Colombiana del Amor
Esta historia ocurrió hace tanto, pero tantos siglos, que sobre la faz de
la tierra no existían ni los hombres ni las mujeres, sólo cohabitaban los vicios y las virtudes.
Una tarde de esas en que el calor del trópico arreciaba y todos sudaban y sudaban la gota gorda del calor y el aburrimiento, alguien habló:
Dijo la Ocurrencia:
-Amigos, ¿qué tal si jugamos a las escondidas?
-Muy bien-respondió la Prudencia- yo podría contar,1....2...3....4.....5.....-comenzó ella con su cautela habitual.
De pronto se oyó un grito espeluznante:
-¡No, no, no! ¡Nada de eso, salí de acá!-dijo la Locura- Voy a contar yo-le dió un fuerte empujón a la prudencia y comenzó:
-1,2,3,45677891011121141451617........
Todos corrieron a esconderse
Haciendo gala de su mejor cualidad, La Soberbia dijo:
-Ni lo piensen, el mejor lugar será para mí.
La Riqueza se marchó hacia la derecha y la Corrupción la siguió.
La Humildad se internó en los pétalos de una tierna violeta.
La Alegría se colgó de un rayito de sol.
La Indecisión y la Inseguridad tomaditas de la mano iban y venían muy
nerviosas sin saber en dónde ocultarse.
La Inteligencia se deshizo entre los granos de la tierra.
El Odio se sumergió en el fango podrido y maloliente de la laguna.
Cuando todos habían desaparecido se escuchó otra vez el conteo de la Locura:
-5733...-Y se dio vuelta bruscamente-¿En dónde están? ¿En dónde están todos? ¿Eh? ¿En dónde se han escondido?....¡Ah! Allá veo a la parejita dinámica...-se escuchó burlona-¡Libre para la Indecisión y la Inseguridad! ¡Aún andan buscando en dónde meterse!
¡Libre para la Riqueza y la Corrupción! ¡Libre para la Alegría!...
Y así siguió la Locura librándolos a todos. Cuando estaba a punto de
declararse ganadora indiscutida del juego de las escondidas, habló el
Odio:
-Locuraaaa....Locurita....Me parece que todavía no podés declararte
vencedora, eh?
-¿Cómo?¡Qué decís!- exclamó enojada la Locura.
-Aquí falta alguien-sostuvo el Odio- falta el verdadero culpable de
nuestras desdichas, aquí falta el Amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...
-¡Epa! Tenés razón- gritó la Loca- ¿En dónde está? ¿En dónde está el
amor? ¿Eh? ¿En dónde?- Y la Loca se volvió más y más y más loca.
Pateó piedras, arrancó flores, dragó el fondo de la laguna, y del Amor...ni no-ti-cias.
En ese momento intervino la Inteligencia:
-¿Por qué no te tranquilizás y pensás un poco? El Amor siempre se
esconde en el sitio más bello del jardín, a la vez en el más espinoso. El Amor no es evidente...por lo que...
-Ya sé, ya sé! El Amor está en el rosal, en las raíces del rosal, las
raíces son amargas, pero son las que dan fruto al amor más dulce, a la rosa más hermosa. Pásenme una pala, pásenmela, vamos!- Dijo desenfrenada la Loca.
Y ya pala en mano cabó un hoyo de 8 metros de profundidad, pero no
encontró al Amor. Tomó, entonces la palabra la Envidia:
-Yo sí soy una buena amiga tuya, digo yo, por qué no introducís en el hoyo un tridente, así le pincharías el cuerpito al amor, el tendría que gritar un poquitito por el dolor y vos podrías librarlo antes de que saliera del hoyo...no te parece querida?
-Sí, sí, sísisisisisisí. Dame el tridente, dále- y antes de que se hubiera
movido un centímetro de su lugar, la Cizaña, otra buena amiga de
desgracias, le alcanzó el tridente. La Loca lo tomó y lo introdujo
brutalmente en el hoyo.
En ese mismo instante se oyó un grito desgarrador por demás.
Los vicios y las virtudes se asustaron y empezaron a correr y a llorar, pero el panorama aún empeoró más cuando el amor logró salir del hoyo.
El Amor era pequeño, pequeñito y estaba todo ensangrentado, tenía las manos llenas de tejidos y membranas, la locura, en su neurosis había reventado sus globos oculares, sus tiernos ojitos multicolores con los que miraba la vida.
La Loca advirtió lo que su descontrol y la influencia de las malas
compañías habían logrado y también ella prorrumpió en desgarradores sollozos.
Pero finalmente todas las situaciones se resuelven.
La justicia tampoco había sido librada en el juego de las escondidas, aún permanecía oculta, de pronto se escuchó su voz equilibrada, nítida, brillante, y dijo :
-Ya deja de llorar, locura, incorpórate y piensa cómo vas a resarcirnos,
lo que has hecho no tiene remedio. ¿Qué haremos las futuras generaciones de vicios y virtudes con un amor ciego, eh? ¿Qué haremos? Responde ya!
-Está bien, está bien-se oyó decir tímidamente
Y luego levantando la voz y el rostro, dijo la Locura:
- Está bien, amigos, es cierto, me dejé llevar por mis impulsos y por las malas compañías, pero yo soy buena, yo soy bien intencionada, nunca quise ocasionar un daño de esta magnitud, y menos al amor, yo quiero al amor, todos lo queremos, verdad? Por eso, amorcito, dame tu mano, yo te ofrezco la mía, tómala, sujétate. Yo seré tus ojos por el resto de la eternidad. Yo seré tu lazarillo.
Y así fue, el amor se tomó fuertemente de la mano de la locura y así
circulan desde siempre por los senderos del universo.
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(Versión de Celia Alejandra Chaab)
Carta de un Padre a su Hijo que Egresa
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Hola a todos !! Estoy aquí de nuevo.Gracias a los que me escribieron y perdon para alguno que dejé olvidado...(Perdon Jessica..!!)
Bueno, a lo nuestro...
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-"Son etapas. . .", dicen algunos.
-"Todo pasa. . .", comentan otros.
Cuando razonamos en profundidad y hablamos de la vida, de la persona, de la historia individual, ni son "etapas", ni "todo pasa", porque el ser humano es una unidad indivisa que acopia experiencia todo el tiempo.
El futuro no es, sino que ya está. Lo que varía son los matices y el
contexto. Ser, existir y trascender, depende de cada uno de nosotros. . . y muchas experiencias se repiten a favor o en contra.
Estás en tu propio futuro, subís escalones. ¿Hacia dónde?. Sólo vos podés decidirlo; los que te acompañamos podemos orientarte, pero a la vida vas haciéndola vos.
Cuando uno tiene que jugar el partido de la vida, debe conocer bien el estado de la cancha (la sociedad, el mundo) donde va a disputarlo.
A los jóvenes hoy les toca una cancha "embarrada", donde están bastardeadas las palabras: honestidad, ética, verdad, valores, principios, solidaridad, virtud, seriedad, equidad, amor.
Han dado un "golpe de estado al cerebro", han atacado la fortaleza de las neuronas; decretaron la vigencia del "Plan Estupidez", que permite dominar fácilmente a los ciudadanos.
Tenés que estar relativamente contento, hijo, porque vos podés salir a
jugar el partido, pero. . . ¿sabés cuántos chicos y chicas ni siquiera tienen la oportunidad de intentarlo, de pensarlo, de planificarlo?.
A partir de este "nuevo tiempo" tuyo, buscá tu futuro, pero no te olvides de los demás. Recordá que los cambios individuales y sociales deben ser en paz. Con energía y voluntad, pero pacíficamente. Hay una fuerza que sirve y es la de la convicción, la fe y la esperanza.
Fuiste chico y sos chico.
Fuiste grande y sos grande.
Fuiste pasado y sos pasado.
Fuiste futuro y sos futuro.
Estás en el presente y serás el presente.
¿Qué dimensión y qué tiempo vas a conjugar?
Nadie lo sabe y es una de las incógnitas a develar.
Recordá que no hay nada más fuerte que nuestros sueños y hoy, más que nunca, llega el momento de poner toda la voluntad y la perseverancia para luchar por ellos.
¿Qué no entendés bien el mensaje?.
Hijo, pensá, reflexioná, meditá. . . el futuro será nuestro por trabajo, honradez y convicción.
Guillermo Sturla
Acerca de los artículos publicados
Los textos publicados (haya sido aclarado o no ) pertenecen a distintos autores y están entresacados de diversos soportes.
Como todos saben, esta intención recopilatoria está sugerida en el título de la página, donde uso la palabra "antología"... Y está precisada en el apartado " Acerca de.."
Gracias.
Como todos saben, esta intención recopilatoria está sugerida en el título de la página, donde uso la palabra "antología"... Y está precisada en el apartado " Acerca de.."
Gracias.





