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CUENTOS Y LEYENDAS
Pequeña antología de diversos relatos .
Acerca de
Hola! me llamo Marcelo, soy músico, de Tauro, del 23/4/69 y me gusta muchísimo recolectar cuentos y leyendas de diversos autores. Si me lo permiten, me gustaría compartirlos con ustedes.
Sindicación
 
Carpinteria "El siete"


Quiero empezar agradeciendo los comentarios que recibí:

UranusGracias por tus palabras... sos una persona maravillosa!!
Jen chanGracias por el comentario.
ArdeliaMaestra!! Gracias por escribirme, gracias por todo.

Ahora sí, hoy, encontré una historia que me pareció muy atractiva...


Era una pequeña casucha, casi un ranchito en las afueras de la ciudad. Un pequeño taller adelante con unas pocas máquinas y herramientas, dos piezas, una cocina y un rudimentario baño atrás.

Sin embargo, Joaquín no se quejaba, en estos dos años el taller de carpintería "El Siete" se había hecho conocer en el pueblo y él ganaba suficiente dinero como para no tener que recurrir a sus magros ahorros.

Esa mañana, como todas, se levantó a las seis y media para ver salir el sol. No obstante, no llegó al lago. En el camino, a unos doscientos metros de su casa, casi tropezó con el cuerpo herido y maltrecho de un joven.

Con rapidez, se arrodilló y apoyó su oido contra el pecho del joven...debilmente, allá en el fondo, un corazón luchaba por mantener lo que quedaba de vida en ese cuerpo sucio y hediente a sangre, mugre y alcohol.

Joaquín fué a buscar y trajo una carretilla, sobre la que cargó al joven. Al llegar a la casa tendió el cuerpo sobre su cama, cortó las raídas ropas y lo higienizó cuidadosamente con agua, jabon y alcohol.

El muchacho, además de su borrachera había sido golpeado con salvajismo. Tenía heridas cortantes en las manos y la espalda, y su pierna derecha estaba fracturada.

Durante los siguientes dos días, toda la vida de Joaquin se centró en la salud de su obligado huésped: curó y vendó las heridas, entablilló su pierna y alimentó al joven de a pequeñas cucharadas con caldo de pollo.

Cuando el joven despertó, Joaquín estaba a su lado mirándolo con ternura y ansiedad.

-¿Cómo está?- preguntó Joaquín.
-Bien...Creo- respondió el joven mientras se miraba su cuerpo aseado y curado-¿Quién me curó?
-Yo.
-¿Por qué?
-Porque estabas herido.
-¿Solo por eso?
-No, también porque necesito un ayudante.
Y ambos rieron con ganas.

Bien comido, bien dormido y sin beber alcohol, Manuel, que así se llamaba el joven, se fortaleció enseguida.

Joaquín intentaba enseñarle el oficio y Manuel intentaba rehuir del trabajo todo lo que podía. Una y otra vez Joaquín inculcaba en aquella cabeza deteriorada por la vida transcurrida, las ventajas del buen trabajo, el buen nombre y de la vida buena. Una y otra vez, Manuel parecía entender y dos horas o dos días después, volvía a quedarse dormido o se olvidaba de cumplir con la tarea que Joaquín le había encomendado.

Pasaron meses. Manuel estaba curado. Joaquín habia destinado para Manuel la habitación principal, una participación en el negocio y el primer turno del baño, a cambio de la promesa del joven, de dedicación al trabajo.

Una noche, mientras Joaquín dormía, Manuel decidió que seis meses de abstinencia eran bastante y creyó que una copa en el pueblo no le haría daño. Por si Joaquín se despertaba en la noche, cerró la puerta de su habitación desde adentro y salió por la ventana dejando la vela encendida para dar la impresion de que se encontraba allí.

A la primera copa siguió la segunda, y a esta la tercera, y la cuarta, y otras muchas...

Cantaba con sus compañeros de tragos, cuando pasaron los bomberos por la puerta del boliche haciendo sonar la sirena. Manuel no asoció este hecho con lo ocurrido hasta que de madrugada, tambaleándose hasta su casa, vió la muchedumbre reunida en su cuadra...

Solo alguna pared, las máquinas y unas pocas herramientas se salvaron del incendio. Todo lo demás quedó destruido por el fuego. De Joaquín sólo se encontraron cuatro o cinco huesos chamuscados, que enterraron en el cementerio bajo una lápida donde Manuel hizo escribir:

"LO HARÉ, JOAQUÍN, LO HARÉ"

Con mucho trabajo, Manuel, reconstruyó la carpintería. Él era vago, pero hábil y lo que aprendió de Joaquín alcanzó para llevar adelante el negocio.

Siempre sentía que, desde algún lugar, Joaquín lo miraba y lo alentaba. Manuel lo recordaba en cada logro: su casamiento, el nacimiento de su primer hijo, la compra de su primer auto...



...A quinientos kilometros de allí Joaquín, vivito y coleando, se preguntaba si era lícito mentir, engañar y prenderle fuego a esa casa tan bonita solo para salvar a un joven.

Se contestó que sí, y rió de solo pensar en la policia de pueblo que confunde huesos humanos con huesos de cerdo...

Su nueva carpintería era un poco más modesta que la anterior, pero ya era conocida en el pueblo..,se llamaba...

Carpinteria "El ocho"


 
Comentario:
Ha estado muy bien , una buena historia ...pero ... ¿lo del número de la carpintería era por las veces que había hecho una buena obra?


En fin ... muy buen blog , creo que lo visitaré a menudo ...
Besos
Jessica
 
Comentario:
En serio, m encantan..esta hostoria me ha puesto los vellos de punta, ..no dejes de escribirlas, que las iré guardando una a una
No