<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[CUENTOS Y LEYENDAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Pequeña antología de diversos relatos .]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Juanito, el Computador y un Amor Inconcluso.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_18.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><br/><b>Javier: </b>Bienvenido al club...me gustó tu página.<br/><b>ApC: </b>Gracias por el comentario en tu web.  Sos muy generoso.<br/><b>Choi: </b>Sabés que te quiero mucho...(bueno, ahora lo sabés)<br/><b>Canalla: </b>Gracias por el comentario. Felicitaciones por tu página.<br/><b>Jessica: </b>Genia!! No te escribo pero sigo leyendo tu web. Un besote :)<br/><b>Oranx: </b>Gracias por la visita...¿Qué tiempo?¿Climático o social? Te quiero mucho. Te mando un beso <br/><br/><br/>Bueno ...Gracias por los comentarios y Feliz Navidad para todos....<br/>.............................................<br/><br/>Seguimos con Guido Pacheco Jimenez <br/><br/>..............................<br/><br/><br/>El rostro demacrado del padre parecía sonreír dentro del ataúd. <br/>Juanito, su hijo, lo contemplaba con una extraña mezcla de estupor y <br/>curiosidad. Ese estado era una embrionaria sensación que mucho tiempo después se transformaría en la vulgar pena y así parecían descifrarlo los rostros condolidos de las vecinas que asistían al velatorio. Las frases de costumbre se deshilaban entre susurros que los labios temblorosos de las más ancianas articulaban despaciosamente. -¡Tan joven y morirse! Pobre viuda&#8230;.pobre niño&#8230; Juanito sospechaba que aquí estaba ocurriendo algo trascendental. A sus cinco años, la muerte era un asunto que no le incomodaba en lo más mínimo y sólo se daba cuenta que el rostro deslavado de su madre, ese féretro reluciente con olor a barniz y esa gente que permanecía sentada alrededor de la pieza, acontecimientos que no ocurrían todos los días, era más que probable que no significaran nada bueno. Meses después, el pequeño sentiría en carne propia el significado de la palabra muerte, traducido en una persistente ausencia de ese hombre robusto, demasiado grande para él, pero tan pródigo en ternuras y caricias fraternas. <br/><br/>-¡Mamaaaá!- bramó el pequeño a su madre, quien se secaba las manos en su delantal de cocina. ¡Papito me escribió un mensaje en el computador!<br/>-¿Queee? &#8211;preguntó su madre. <br/>&#8211;Siiii &#8211;contestó Juanito, que, alborotado, empujaba a la madre a su cuarto. La mujer, enflaquecida por la pena, sonrió con dulzura y remeciendo suavemente los remolinos amarillentos del cabello del niño, lo acompañó al dormitorio. Allí restallaba la pantalla azulosa en la semipenumbra. La mujer acercó sus ojos al texto y leyó los breves caracteres destacados en negrita: Hijo mío. No tengas pena. Ahora estoy bien y aunque sea invisible para ti, siempre estaré a tu lado. Tu papito Arturo. La madre se enjugó una lágrima que perduraba en esos ojos ya secos de llanto. <br/>&#8211;Debe ser una broma de alguien- se dijo para sí, tratando de no desencantar al niño. <br/>&#8211;Yo sabía que mi papito vendría a verme- exclamó con inocencia Juanito, resolviendo de este modo en su tierna almita regalona, la ineluctable condición de la muerte. <br/><br/>Los mensajes continuaron sucediéndose en el ordenador de Juanito, quien los deletreaba trabajosamente. La madre no desalentaba al niño argumentándole que bien pudiera ser que alguien les estuviese jugando una pesada broma, sino más bien, se hizo un poco cómplice de este asunto, contestando los escritos y pidiéndole al menor que le <br/>escribiera algo a su padre. <br/><br/>La madre escribió una carta a Arturo su esposo y como era ilógico que la remitiera al cementerio, al cielo o a cualquier lugar impreciso en donde posiblemente residiera el alma del fallecido, la guardó con amor en un cajón de su cómoda. Se sintió más ligera, la pena la había sufrido en todas sus etapas y el acto de expresarla en esas pocas y sentidas letras, le procuró un poco de alivio. El correo electrónico de Juanito con su padre se mantenía con plena vivacidad. El niño narraba sus avances escolares y sus imperdibles travesuras y el padre le conminaba a seguir perseverando en sus estudios y a respetar y amar a su madre por sobre todas las cosas.<br/><br/>Cuando Juanito cumplió los quince, transformándose en un mocetón muy parecido a su fallecido padre, la madre, que no había vuelto a casarse, le preparó una hermosa fiesta de cumpleaños. Se invitó a un gran número de adolescentes que bailaron, degustaron los dulzones tragos que se prepararon para la ocasión y acompañaron al agasajado en esa aburrida ceremonia que es la entrega de regalos. <br/><br/>Al desenvolver el inmenso paquete que destacaba del resto, Juanito no pudo ocultar un gesto de extrañeza. Un moderno computador, una <br/>maquinaria soñada por todos los jóvenes, estaba allí y le había sido <br/>obsequiada por alguien que no quiso identificarse. El no necesitaba <br/>aquel regalo ya que su cuarto era un arsenal de equipos de última <br/>generación. Motivado por la curiosidad, se desentendió de aquel <br/>ambiente festivo y partió a su cuarto a instalar el equipo. Grande fue <br/>su sorpresa al encender el aparato y ver como se desplegaba la página de textos con la siguiente leyenda: Ya eres hombre, hijo mío. Te seguiré acompañando desde este lugar. Tu padre. Es obvio que la <br/>reacción del joven ante este evento no fue de absoluta credulidad sino <br/>más bien de molestia. Alguien se había confabulado para molestarlo <br/>sistemáticamente y ese alguien debía ser un conocido que en el <br/>anonimato se burlaba de él. Pensó en sus compañeros, en sus primos, hasta en su madre. ¿Por qué no podía ser su madre si, después de todo, en los extraños mensajes se filtraban datos que sólo eran conocidos por ella y por su fallecido padre?<br/><br/>La madre se enjugó sus lágrimas al recordar ese pasado que se quedó trunco al fallecer su marido. Nunca había logrado olvidar el cariño que le prodigó en esos cortos seis años de matrimonio su fallecido Arturo. De pronto recordó aquella sentida carta que ella le había escrito pocos meses después de su partida. Con manos trémulas buscó y rebuscó entre sus objetos hasta encontrar un papel amarillento: era la carta que ahora aparecía, extemporánea, deslavada, pero guardando todo el sentimiento que ella pudo entregarle en ese momento. Cual no sería su extrañeza y estupor al leer bajo su propio escrito las siguientes palabras: Amada mía. Siempre estaré a tu lado, cuidándote. Arturo. ¡Era su letra!, ¡Aquel trazo firme de caracteres bien delineados que parecían relumbrar en el papel! No. No era una broma. Su varonil caligrafía era inconfundible. No era una broma, no, no lo era.<br/><br/>Todos los días Juan, el destacado profesional, se toma su tiempo para encerrarse en su habitación y escribir en su computador, ese que misteriosamente recibió de regalo hace unos quince años. Su madre falleció de un ataque cardiaco dos años atrás. En realidad, Juan sabe que no fue así, tiene claro que lo que llevó a la tumba a esa mujer, fue la inmensa pena que nunca pudo sacudirse de su alma, un dolor que llevó consigo a perpetuidad. Eso él lo sabe porque ella se lo ha confesado, más bien dicho, se lo ha escrito en el procesador de texto con el cual se comunica con su hijo y dentro del cual convive junto a su marido, aquel hombre que fue y será hasta la eternidad su gran y único amor.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[La leyenda de los enamorados]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_17.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><br/><b>Canalla: </b>Buena Suerte Compañera!!<br/><b>Rut: </b>Aprecio tu visita, me gustan tus poemas. Un beso.<br/><b>Palmtop: </b>Gracias por el comentario. Me gustaría escuchar esa versión de  Serrano.<br/><b>Jessica: </b>Reina, gracias por la visita. Te quiero mucho.<br/><b>Choi Noel !! </b>Bienvenida. Espero que disfrutes los relatos (Actualizo los miercoles) Te mando un besote.<br/><br/>...............................<br/><br/>Hoy un relato de Guido Pacheco Jimenez .<br/><br/><br/>...................................<br/><br/><br/>1<br/>El smog era tan denso que las generaciones posteriores creyeron que eran ciegas.<br/><br/>2<br/>El tacto era la vista de aquellos seres.<br/><br/>3<br/>La niña se sabía bella puesto que sus manos se lo habían dicho.<br/><br/>4<br/>El joven Rodín, su pretendiente, también sabía que ella era bella puesto que sus manos se lo habían dicho.<br/><br/>5<br/>Copérnico, el joven sin brazos, tenía sus ojos en sus mejillas, con ellas reconocía a sus semejantes y a los objetos.<br/><br/>6<br/>El color no era noción en aquel país que sólo reconocía formas y texturas.<br/><br/>7<br/>Copérnico tropezó con Helena la bella y eso sólo lo supo cuando rozó su mejilla con la de ella y pudo formarse un perfecto panorama de la armonía de formas que envolvían su cuerpo.<br/><br/>8<br/>Helena se enamoró de Copérnico porque este era sutil y no la recorría con las manos como los demás, sino que le susurraba bellos poemas al oído.<br/><br/>9<br/>Todos conocían a Copérnico y le estimaban porque su suavidad y su don de gentes lo alzaban a la categoría de ser perfecto.<br/><br/>10<br/>Helena, a tientas, dio con la casa de Copérnico. La puerta no tenía aldaba. Desde el interior se dejaba oír una bella romanza.<br/><br/>11<br/>Copérnico cantaba con voz melodiosa esa antigua canción que le había enseñado su madre.<br/><br/>12<br/>Helena se acercó al joven y uniendo su mejilla a la de él, le pidió que le cantase a su oído.<br/><br/>13<br/>Ambos se acariciaron con pasión. Ella con sus manos sedosas, recorrió el rostro y el cuerpo de él. Copérnico viajó con su mejilla ardiente por toda la geografía de ella.<br/><br/>14<br/>Una intensa lluvia que duró varios días comenzó a deshacer la gelatina espesa del smog. Cuando las punzantes gotas que caían como guijarros se batieron en retirada, los hombres de esa ciudad comprendieron que habían descubierto un mundo nuevo.<br/><br/>15<br/>Las grisáceas sombras dieron paso a la luz y al color. Helena se contempló por primera vez en un espejo de agua y confirmó con sus ojos adormecidos los continentes de su hermosura.<br/><br/>16<br/>Copérnico lloró al verse a si mismo como un ser incompleto al cual le faltaban las alas.<br/><br/>17<br/>Todos se reconocieron y reconocieron a los demás, ya no hubo misterios en ninguna fisonomía. Copérnico fue repelido por su anomalía y expulsado del país.<br/><br/>18<br/>Al pie del abismo, Copérnico lloraba desconsoladamente. La dicha de todos había propiciado su desdicha. Ahora quedaba una sola salida. Miró la profunda oquedad y se despidió de sus recuerdos.<br/><br/>19<br/>Cuando estaba a punto de saltar, escuchó una hermosa melodía cantada por un ángel. Era Helena que venía en busca del suave roce de su mejilla.<br/><br/>20<br/>Cuando ambos estaban entrelazados en el febril abrazo del reencuentro, una voz tronante vino a disipar sus ensoñaciones.<br/><br/>21<br/>Era Rodín que venía a disputar el amor de Helena a ese ser sin alas. Ella se interpuso entre ambos para evitar que su pretendiente le hiciera daño al inocente muchacho.<br/><br/>22<br/>En el forcejeo, un puñal se elevó por sobre la tragedia, onduló como si quisiera despistar al destino e impulsado por la mano iracunda de Rodín, se fue a clavar en el corazón de la bella Helena.<br/><br/>23<br/>Loco de ira y de pena, el joven asesino acometió como un animal salvaje, sin darse cuenta que el precipicio lo aguardaba.<br/><br/>24<br/>Copérnico comprendió que Helena nunca le había pertenecido. Besó su lívida boca y acariciándola con su mejilla, quiso guardar esa imagen para la posteridad. A pesar de contemplar su cadáver tendido en el suelo, su memoria íntima la retenía por medio de su fino tacto. Luego se quedó inmóvil hasta que Dios se apiadó de él y lo transformó en árbol.<br/><br/>25<br/>Dicen que en las noches de luna, se puede apreciar a una hermosa joven que se desliza como si lo hiciera sobre algodones para desaparecer en el follaje de un árbol que pareciera implorar al cielo con sus ramas caídas. Desde el fondo del precipicio se escucha al viento que aúlla y muchos juran que es similar al llanto de un hombre&#8230;<br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Leyenda Colombiana del Amor]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_16.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><br/><br/><br/>Esta historia ocurrió hace tanto, pero tantos siglos, que sobre la faz de <br/>la tierra no existían ni los hombres ni las mujeres, sólo cohabitaban los vicios y las virtudes.<br/><br/>Una tarde de esas en que el calor del trópico arreciaba y todos sudaban y sudaban la gota gorda del calor y el aburrimiento, alguien habló:<br/><br/>Dijo la Ocurrencia:<br/><br/>-Amigos, ¿qué tal si jugamos a las escondidas?<br/>-Muy bien-respondió la Prudencia- yo podría contar,1....2...3....4.....5.....-comenzó ella con su cautela habitual.<br/><br/>De pronto se oyó un grito espeluznante:<br/><br/>-¡No, no, no! ¡Nada de eso, salí de acá!-dijo la Locura- Voy a contar  yo-le dió un fuerte empujón a la prudencia y comenzó:<br/>-1,2,3,45677891011121141451617........<br/><br/>Todos corrieron a esconderse <br/><br/>Haciendo gala de su mejor cualidad, La Soberbia dijo:<br/><br/>-Ni lo piensen, el mejor lugar será para mí.<br/><br/>La Riqueza se marchó hacia la derecha y la Corrupción la siguió.<br/><br/>La Humildad se internó en los pétalos de una tierna violeta.<br/><br/>La Alegría se colgó de un rayito de sol.<br/><br/>La Indecisión y la Inseguridad tomaditas de la mano iban y venían muy<br/>nerviosas sin saber en dónde ocultarse.<br/><br/>La Inteligencia se deshizo entre los granos de la tierra.<br/><br/>El Odio se sumergió en el fango podrido y maloliente de la laguna.<br/><br/>Cuando todos habían desaparecido se escuchó otra vez el conteo de la Locura:<br/><br/>-5733...-Y se dio vuelta bruscamente-¿En dónde están? ¿En dónde están todos? ¿Eh? ¿En dónde se han escondido?....¡Ah! Allá veo a la parejita dinámica...-se escuchó burlona-¡Libre para la Indecisión y la Inseguridad! ¡Aún andan buscando en dónde meterse! <br/><br/>¡Libre para la Riqueza y la Corrupción! ¡Libre para la Alegría!...<br/><br/>Y así siguió la Locura librándolos a todos. Cuando estaba a punto de<br/>declararse ganadora indiscutida del juego de las escondidas, habló el<br/>Odio:<br/><br/>-Locuraaaa....Locurita....Me parece que todavía no podés declararte<br/>vencedora, eh?<br/>-¿Cómo?¡Qué decís!- exclamó enojada la Locura.<br/>-Aquí falta alguien-sostuvo el Odio- falta el verdadero culpable de<br/>nuestras desdichas, aquí falta el Amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...<br/><br/>-¡Epa! Tenés razón- gritó la Loca- ¿En dónde está? ¿En dónde está el<br/>amor? ¿Eh? ¿En dónde?- Y la Loca se volvió más y más y más loca. <br/>Pateó piedras, arrancó flores, dragó el fondo de la laguna, y del Amor...ni no-ti-cias.<br/><br/>En ese momento intervino la Inteligencia:<br/><br/>-¿Por qué no te tranquilizás y pensás un poco? El Amor siempre se<br/>esconde en el sitio más bello del jardín, a la vez en el más espinoso. El Amor no es evidente...por lo que...<br/><br/>-Ya sé, ya sé! El Amor está en el rosal, en las raíces del rosal, las <br/>raíces son amargas, pero son las que dan fruto al amor más dulce, a la rosa más hermosa. Pásenme una pala, pásenmela, vamos!- Dijo desenfrenada la Loca.<br/><br/>Y ya pala en mano cabó un hoyo de 8 metros de profundidad, pero no<br/>encontró al Amor. Tomó, entonces la palabra la Envidia:<br/><br/>-Yo sí soy una buena amiga tuya, digo yo, por qué no introducís en el hoyo un tridente, así le pincharías el cuerpito al amor, el tendría que gritar un poquitito por el dolor y vos podrías librarlo antes de que saliera del hoyo...no te parece querida?<br/><br/>-Sí, sí, sísisisisisisí. Dame el tridente, dále- y antes de que se hubiera <br/>movido un centímetro de su lugar, la Cizaña, otra buena amiga de <br/>desgracias, le alcanzó el tridente. La Loca lo tomó y lo introdujo <br/>brutalmente en el hoyo.<br/><br/>En ese mismo instante se oyó un grito desgarrador por demás. <br/><br/>Los vicios y las virtudes se asustaron y empezaron a correr y a llorar, pero el panorama aún empeoró más cuando el amor logró salir del hoyo.<br/><br/>El Amor era pequeño, pequeñito y estaba todo ensangrentado, tenía las manos llenas de tejidos y membranas, la locura, en su neurosis había reventado sus globos oculares, sus tiernos ojitos multicolores con los que miraba la vida.<br/><br/>La Loca advirtió lo que su descontrol y la influencia de las malas<br/>compañías habían logrado y también ella prorrumpió en desgarradores sollozos.<br/><br/>Pero finalmente todas las situaciones se resuelven. <br/><br/>La justicia tampoco había sido librada en el juego de las escondidas, aún permanecía oculta, de pronto se escuchó su voz equilibrada, nítida, brillante, y dijo :<br/><br/>-Ya deja de llorar, locura, incorpórate y piensa cómo vas a resarcirnos, <br/>lo que has hecho no tiene remedio. ¿Qué haremos las futuras generaciones de vicios y virtudes con un amor ciego, eh? ¿Qué haremos? Responde ya!<br/><br/>-Está bien, está bien-se oyó decir tímidamente <br/><br/>Y luego levantando la voz y el rostro, dijo la Locura:<br/><br/>- Está bien, amigos, es cierto, me dejé llevar por mis impulsos y por las malas compañías, pero yo soy buena, yo soy bien intencionada, nunca quise ocasionar un daño de esta magnitud, y menos al amor, yo quiero al amor, todos lo queremos, verdad? Por eso, amorcito, dame tu mano, yo te ofrezco la mía, tómala, sujétate. Yo seré tus ojos por el resto de la eternidad. Yo seré tu lazarillo.<br/><br/>Y así fue, el amor se tomó fuertemente de la mano de la locura y así<br/>circulan desde siempre por los senderos del universo.<br/><br/>..........................................<br/><br/><br/>(Versión de Celia Alejandra Chaab)]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Carta de un Padre a su Hijo que Egresa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_15.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b> <br/><br/>.............................<br/>Hola a todos !! Estoy aquí de nuevo.Gracias a los que me escribieron y perdon para alguno que dejé olvidado...(Perdon Jessica..!!)<br/><br/>Bueno, a lo nuestro...<br/>......................................................<br/><br/><br/>-"Son etapas. . .", dicen algunos.<br/>-"Todo pasa. . .", comentan otros.<br/><br/>Cuando razonamos en profundidad y hablamos de la vida, de la persona, de la historia individual, ni son "etapas", ni "todo pasa", porque el ser humano es una unidad indivisa que acopia experiencia todo el tiempo.<br/><br/>El futuro no es, sino que ya está. Lo que varía son los matices y el<br/>contexto. Ser, existir y trascender, depende de cada uno de nosotros. . . y muchas experiencias se repiten a favor o en contra.<br/><br/>Estás en tu propio futuro, subís escalones. ¿Hacia dónde?. Sólo vos podés decidirlo; los que te acompañamos podemos orientarte, pero a la vida vas haciéndola vos.<br/><br/>Cuando uno tiene que jugar el partido de la vida, debe conocer bien el estado de la cancha (la sociedad, el mundo) donde va a disputarlo.<br/>A los jóvenes hoy les toca una cancha "embarrada", donde están bastardeadas las palabras: honestidad, ética, verdad, valores, principios, solidaridad, virtud, seriedad, equidad, amor.<br/><br/>Han dado un "golpe de estado al cerebro", han atacado la fortaleza de las neuronas; decretaron la vigencia del "Plan Estupidez", que permite dominar fácilmente a los ciudadanos.<br/><br/>Tenés que estar relativamente contento, hijo, porque vos podés salir a<br/>jugar el partido, pero. . . ¿sabés cuántos chicos y chicas ni siquiera tienen la oportunidad de intentarlo, de pensarlo, de planificarlo?.<br/><br/>A partir de este "nuevo tiempo" tuyo, buscá tu futuro, pero no te olvides de los demás. Recordá que los cambios individuales y sociales deben ser en paz. Con energía y voluntad, pero pacíficamente. Hay una fuerza que sirve y es la de la convicción, la fe y la esperanza.<br/><br/>Fuiste chico y sos chico.<br/>Fuiste grande y sos grande.<br/>Fuiste pasado y sos pasado.<br/>Fuiste futuro y sos futuro.<br/>Estás en el presente y serás el presente.<br/><br/>¿Qué dimensión y qué tiempo vas a conjugar?<br/><br/>Nadie lo sabe y es una de las incógnitas a develar.<br/>Recordá que no hay nada más fuerte que nuestros sueños y hoy, más que nunca, llega el momento de poner toda la voluntad y la perseverancia para luchar por ellos.<br/><br/>¿Qué no entendés bien el mensaje?.<br/><br/>Hijo, pensá, reflexioná, meditá. . . el futuro será nuestro por trabajo, honradez y convicción.<br/><br/>Guillermo Sturla<br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Acerca de los artículos publicados]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_14.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b>Los textos publicados (haya sido aclarado o no ) pertenecen a distintos autores y están entresacados de diversos soportes.<br/><br/>Como todos saben, esta intención recopilatoria está sugerida en el título de la página, donde uso la palabra "antología"... Y está precisada en el apartado " Acerca de.."<br/><br/>Gracias.<br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Arena]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><br/><b>MONICA: </b>Gracias por acercarte..!!   Yo siempre visito tu página, pájaros es una de mis favoritas. Te quiero mucho. Te mando un beso. <br/><br/><b>DONJON: </b>Maestro...Gracias por el comentario.                     <br/><br/>...............................<br/>Aprovecho para pedirles disculpas a todos. Estoy publicando poco por falta de tiempo. Igual gracias por  todas las visitas.<br/><br/>Hoy vamos con otro cuento de Dolina . Este habla de la Arena...<br/>...............................<br/>&#9;<br/><br/><br/>Los paganos admitían la existencia de divinidades toscas, imperfectas, chapuceras. <br/><br/>Los dioses no sólo estaban sujetos a toda clase de vaivenes éticos sino que también cometían numerosos errores en el ejercicio de su profesión: creaban universos endebles, se dejaban engañar por los humanos, desconocían el futuro, fallaban en sus cálculos.<br/><br/>Las grandes religiones monoteístas acuñaron la idea de la infalibilidad divina, de un poder sin grietas. <br/><br/>No es nuestro propósito ejercitarnos ociosamente en la lógica para entretenernos con esas paradojas que tanto divierten a los gandules agnósticos. Ahorraremos al lector la modesta perplejidad de pensar si Dios es capaz de crear un objeto tan pesado que él mismo no pueda levantar.<br/>&#9;<br/>Sin embargo, la historia de la arena comienza con una distracción de un  Dios omnipotente.<br/>&#9;<br/>Las tradiciones islámicas dicen que, habiendo finalizado la creación, el Señor advirtió que faltaba la arena. Grave defecto, si bien se mira. Los hombres estarían privados de la deliciosa voluptuosidad que sienten al caminar junto a los mares. El fondo de los ríos sería siempre ríspido, los arquitectos carecerían de un material indispensable, los caminos no podrían suavizarse, las huellas de los enamorados serían invisibles.<br/>&#9;<br/>Dispuesto a remediar su olvido, Dios envío al arcángel Gabriel con una enorme bolsa de arena a que la desparramara allí donde fuera necesario. <br/>&#9;<br/>Pero el Enemigo trabaja siempre para estropear la obra divina. Mientras Gabriel volaba con su carga inconcebible, el diablo le agujereó la bolsa. Esto sucedió exactamente sobre la región que hoy es Arabia. Casi toda la arena se volcó en ese lugar, de modo tal que las nueve décimas partes del país quedaron convertidas para siempre en un desierto de arena.<br/>&#9;<br/>Advertido de esta catástrofe, Dios resolvió ofrecer a los árabes algunos dones compensatorios.<br/>&#9;<br/>Les dio un cielo lleno de estrellas como no hay otro, para que miraran siempre hacia lo alto.<br/>&#9;<br/>Les dio el turbante, que bajo el sol del desierto es mucho más valioso que una corona.<br/>&#9;<br/>Les dio la tienda, que es mejor que un palacio.<br/>&#9;<br/>Les dio la espada. Les dio el camello. Les dio el caballo.<br/>&#9;<br/>Y les dio algo más precioso que todas las otras cosas juntas: la palabra, el oro de los Arabes. <br/>&#9;<br/>Otros pueblos modelan en la piedra o los metales. Los árabes modelan en el verbo.<br/>&#9;<br/>El poeta ( el chair ) es sacerdote, juez, médico, jefe. El poeta es poderoso: puede traer alegría, tristeza, encono. Puede desencadenar la venganza y la guerra. Puede matar con la palabra. <br/>&#9;<br/>Los errores de Dios, como los de los grandes artistas, como los de los verdaderos enamorados, desencadenan tantas reparaciones felices que cabe desearlos. <br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Cecco Angioleri]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><b>ORANX</b>: Gracias por la visita. Te quiero mucho!!<br/><b>DONJON</b>: Bienvenido. Gracias por el comentario.<br/><br/>......................................<br/><br/>Melisenda fue una verdadera musa. Pero hay damas que no son tan eficaces, o hay poetas que usted no los inspira ni tirándole a las nueve musas encima. Tal fue el caso de Cecco Angioleri, el enemigo del Dante...<br/>..........................................<br/><br/>Cecco Angioleri era un poeta nacido en Siena en 1265, el mismo año en que nacía Dante en Florencia. Cecco estaba enamorado de Becchina, la hija de un zapatero, que era hermosísima. La primera vez que oyó los cantos que Dante había escrito a Beatrice de Portinari, Cecco dijo al zapatero que eran malos versos. Becchina le dijo entonces:<br/><br/> -Te burlas de ese Dante, pero seguramente no sabrías escribir en mi honor unos versos parecidos-. Cecco Angioleri lo tomó como un desafío.<br/><br/>Compuso un soneto en loa a Becchina, que no sabía leerlo y que se reía a carcajadas cuando él lo recitaba. <br/><br/>Lo que escribía Angioleri procedía de la literatura goliárdica, un género literario en latín vulgar que practicaban los clérigos errantes y los estudiantes díscolos de toda Europa. Los argumentos estaban relacionados con el vino, los amores ilícitos, los juegos de azar y las fiestas.<br/><br/>Cecco Angioleri compuso 150 sonetos dedicados a Becchina, pero la muchacha no le dio bolilla. La casaron con un vendedor de aceite.<br/><br/>Las bodas se hicieron a comienzos de 1295.<br/><br/> Dicen que Cecco imitó el dolor de Dante, pero Becchina no murió. Trató de seducirla y en una ausencia del aceitero, ella le dio un beso en la boca, pero después lo despidió para siempre.<br/><br/>Cecco Angioleri compuso versos inflamados y sintió odio. Amenazó suicidarse en la puerta de Becchina. Lo sacaron a patadas. Se recluyó en una abadía pero fue peor. Se ensañó luego con Alighieri y le envió unos versos injuriosos.<br/><br/> Al fin se fue a luchar junto a los güelfos negros. Solamente porque Dante Alighieri era partidario de los güelfos blancos. Cuando murió su padre heredó una fortuna y se presentaba ante todos como Cecco Angioleri, de noble linaje, señor de Arccidoso y de Montegiovi, más rico que Dante y mejor poeta...<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Jaufré Rudel]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><br/><b>SPYRO:</b> Gracias por la visita y por la historia del seat 600..!!<br/><br/>................................<br/><br/>Contaré, si ustedes me permiten, la historia de un trovador provenzal que es verdaderamente ejemplar.<br/>.................................<br/><br/><br/>En la corte de Leonor de Aquitania, había un trovador que gozaba de gran fama. Las damas y las doncellas no se cansaban de escucharlo. El trovador se llamaba Jaufré Rudel.  Era un tipo solitario que soñaba con un amor ideal y aguardaba a la que supiera inspirarlo. <br/><br/>Por aquellos años, a principios del siglo XII los cruzados que volvían de Jerusalén relataban las peripecias de sus viajes. No sólo se referían a episodios de guerra, sino también a la ardiente belleza de las mujeres orientales y también a las hermosas francas nacidas en Tierra Santa, donde no pocos cruzados se habían casado con armenias o levantinas. <br/><br/>Jaufré Rudel escuchaba. Pronto los viajeros comenzaron a referirse a una misma mujer, una cuyo esplendor superaba al de todas las demás.<br/><br/>La muchacha se llamaba Melisenda de Trípoli, era hija de Raimundo de Trípoli. Era de talle fino y formas perfectas, cutis claro y cabellera negra como el azabache. Vivía en un suntuoso palacio a orillas del mediterráneo, precisamente en la ciudad de Trípoli. <br/><br/>Jaufré Rudel se enamoró de Melisenda, aunque no la había visto nunca. Esperaba ansioso que llegaran más relatos de los cruzados. Las damas y doncellas de la corte le parecían insignificantes comparadas con la lejana belleza que describían los aventureros. <br/><br/>A partir de entonces, Melisenda fue su musa. Escribía sus versos pensando en ella. Pasaron algunos años y Rudel pensó en declararle sus sentimientos. Pero su salud era precaria y no tenía dinero. <br/><br/>Como no escribía más que para Melisenda, tuvo la idea de confiar sus escritos a los caballeros que partían hacia tierra santa, para ver si alguno podía entregárselos a su amada. Pero el tiempo pasaba y Rudel no obtenía respuesta alguna.<br/><br/>Desesperado, decidió partir, su salud declinaba y quería encontrarse con Melisenda antes de morir. Empezó a economizar, moneda tras moneda, para pagar su viaje a bordo de una nave. Cuando finalmente reunió la suma necesaria, partió y llegó a Trípoli sumamente enfermo después de una travesía terrible. <br/><br/>Tambaleando quiso ir al castillo donde vivía Melisenda. Golpeó la puerta y solicitó ver a la muchacha. Los guardias lo echaron a patadas. Es que Jaufré Rudel parecía un pordiosero.<br/><br/>El trovador insistió. Regresó al otro día y los días siguientes. Por fin, cuando Melisenda advirtió su presencia, lo hizo ingresar de inmediato. Es que habían llegado hasta ella las canciones de Rudel a través de otros viajeros. Melisenda estaba enterada de la existencia de aquel hombre que le expresaba su amor desde hacía tantos años y quería conocerlo.<br/><br/>Jaufré tembló de emoción cuando fueron a buscarlo. Delgado y pálido, apenas caminaba. Lo hicieron entrar en el gran salón. Frente a él estaba Melisenda. Jaufré avanzó lentamente, se arrodilló frente a ella y no pudo hacer nada. Sólo permaneció mirándola durante largo tiempo. <br/><br/>La muchacha se inclinó y besó largamente a Rudel en la boca.<br/><br/> Lamentablemente aquí termina la historia. Apenas se separó de la doncella, Jaufré Rudel cayó muerto. Tenía 50 años de edad. Nada más se sabe de Melisenda de Trípoli.<br/><br/> Esto ocurrió hace más de 800 años. Las más bellas canciones de Jaufré Rudel, las que escribió para su princesa lejana eternizaron su amor e hicieron de él uno de los más grandes poetas de la Edad Media.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[Chiang Ching]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/><b>MARIA:</b> Que pregunta interesante mujer!..El escritor Alejandro Dolina es el autor del texto. Y si no lo interpreté mal, tiene una gran influencia platónica que, según se ha dicho, considera al amor como un camino a la divinidad. Gracias por la visita.<br/><br/><b>ORANX:</b> Espero no haberte decepcionado...  Si querés puedo vestir minis y tacos para vos..!!<br/><br/><b>EMeKaTe:</b> Gracias por la visita (Já! El que está lleno de argentinos es el Barsa..!!)<br/><br/>..........................................<br/><br/>Seguimos con las musas. Hoy una muy, muy especial....<br/><br/>...........................................<br/><br/><br/><br/>En 1965 Mao Tsé Tung concibió la idea de lo que se llamó la revolución cultural. <br/><br/>En ese momento, China estaba gobernada por un triunvirato: el propio Mao, el jefe de estado Liu Shao-chi y el jefe del ejército Lin Piao. <br/><br/>Mao decidió abordar indirectamente la nueva obra y empujó hacia el centro de la escena a su esposa, la actriz cinematográfica Chiang Ching.<br/><br/>Se habían casado en 1939. Ella había actuado en Shangai durante los años treinta, utilizando el nombre profesional de Lang Ting. Durante los primeros veinte años de su matrimonio Chiang Ching se mantuvo en un plano muy secundario. Pero de pronto se convirtió en el centro de un grupo de intelectuales descontentos, escritores fracasados, actores de segundo orden, y en general, de un grupo que deseaba ejercer el dominio de las artes y radicalizarlas. <br/><br/>Chiang Ching tuvo su oportunidad cuando Mao le permitió organizar el festival de la ópera de Pekín, acerca de temas contemporáneos, en el gran salón del pueblo. Eran 37 óperas nuevas, casi todas sobre la revolución, representadas por 28 compañías proletarias provenientes de 19 provincias. Lo que es todavía más sorprendente, Mao le permitió pronunciar un discurso, el primero a cargo de una mujer desde que él había tomado el poder. <br/><br/>Chiang Ching arremetió contra el teatro clásico Chino, dominado por los antiguos temas de héroes, heroínas, emperadores, príncipes, eruditos y, sobre todo, espectros y demonios. <br/>Recomendó la representación universal de ciertas óperas modelo, por ejemplo una que se llamaba Incursión sobre el regimiento del tigre blanco y captura de la montaña del tigre mediante la estrategia. <br/><br/>Todo esto molestó al alcalde de Pekín, el mandarín y erudito Peng Chen, que se negó de plano a seguir las instrucciones de Chiang Ching. La señora juró venganza. Se instaló junto a Mao en Shangai.<br/>Peng Chen, el mandarín, fue despedido y ella fue designada asesora cultural de todas las fuerzas militares. <br/><br/>El 20 de marzo de 1966, Mao convocó a la juventud iletrada. Chiang Ching se convirtió en el espíritu rector de un grupo de activistas y fue designada especialmente por Mao para encabezar la revolución cultural. <br/><br/>Los primeros guardias rojos aparecieron a fines de mayo. Pertenecían a la enseñanza secundaria. Tenían de 12 a 14 años. Pronto se les unieron otros, que desataron una revolución contra los intelectuales, contra los que admiraban lo extranjero, contra los maestros y contra todos aquellos que según ellos eran contrarrevolucionarios. <br/><br/>Empezaron los famosos carteles de caracteres grandes, donde se leían amenazas. Las pandillas recorrían las calles y cortaban el pelo a las muchachas que usaban trenzas, a los varones que usaban pantalones de estilo extranjero se los destrozaban. Se organizaron fogatas callejeras con los artículos prohibidos, que incluían naipes, juegos de ajedrez, discos de jazz y una amplia gama de objetos de arte. Las bibliotecas fueron saqueadas y clausuradas. <br/><br/>Entre tanto, Chiang Ching se había dedicado a gobernar el mundo de la cultura y a hablar en mitines de masa, en los cuales denunciaba al capitalismo, el jazz, el rock and roll, el impresionismo, el arte abstracto, etc. Aprovechó para saldar cuentas pendientes con el mundo del teatro y el cine de los años treinta. En una ocasión llevó a todos sus enemigos, incluido en antiguo alcalde de Pekín, al estadio de los trabajadores con pesados carteles de madera colgados del cuello.<br/><br/>Las pandillas de Chiang Ching se apoderaron de la televisión, los diarios y las revistas. Confiscaron todas las películas existentes y las presentaron corregidas. Chiang Ching asistía a los ensayos de la orquesta filarmónica central y zarandeaba al director Li Te Lung. En el ballet, prohibió los dedos de orquídeas y las palmas vueltas hacia arriba, y en cambio favoreció los puños cerrados y los movimientos violentos para demostrar el odio a la clase terrateniente.<br/><br/>Después de prohibir prácticamente todas las formas de expresión artística, Ching Ching se esforzó con desesperación por llenar el vacío, pero no fue posible producir gran cosa: dos obras orquestales, cuatro óperas y dos ballet. Tampoco pudieron producirse muchas películas. Chiang Ching decía que había sabotaje. A fines del verano de 1967, Mao ordenó a Ching Ching que suspendiese toda la actividad. En el otoño Mao retiró todo el apoyo oficial a la revolución cultural y utilizó al ejército popular de liberación para restablecer el orden. <br/><br/>Chiang Ching, la musa de la revolución cultural, fue perdiendo poder.<br/><br/>En 1973 ya no vivían juntos. <br/><br/>Poco antes de su muerte, Mao recibió un informe acerca del sistema educativo por parte del presidente de la universidad Qinghua, que había sido purgado por Chiang Ching y después rehabilitado. Mao le dijo que hablara sólo tres minutos. Recibió esta sombría respuesta <i>"Treinta segundos bastarán... Los alumnos universitarios estudian los textos de los alumnos secundarios y su nivel académico es el de las escuelas primarias".</i><br/><br/><br/><br/><br/>Mao falleció el 9 de septiembre de 1976. Los enemigos de Chiang Ching querían cortarla en 10 mil pedazos. Fue juzgada en 1981 y condenada a muerte. Dicen que durante el juicio llegó a desnudarse...<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item><item><title><![CDATA[La musa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasminimas/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[<b></b><br/> <br/>Los antiguos creían que los artistas no eran sino instrumentos de los dioses. La inteligencia, la destreza, el rigor de los aprendizajes, de poco servían sin la intervención de las musas. Por eso al comienzo de cada canto pedían explícitamente una ayuda sobrenatural, invocando a la diosa:<br/><br/><i>Canta, diosa, la venganza fatal<br/>de Aquiles de Peleo.</i><br/><br/>O más recientemente:<br/><br/><i>Pido a los santos del cielo<br/>que ayuden mi pensamiento</i>.<br/><br/>Sin la diosa, un poeta no era nada. La poesía es en verdad una invocación religiosa a la Musa. Y la recompensa del arte no es otra que la experiencia mágica de dicha y horror que la aparición de la diosa provoca.<br/><br/>Los griegos contaban que las musas eran nueve hermanas, hijas de Zeus, y fruto de otras tantas noches de amor con Mnemósine, que era la personificación de la memoria. Antes que nada eran cantoras. Las convidaban a las grandes fiestas del Olimpo y sus himnos deleitaban a Zeus. Vivían en un bosque sagrado, cercano al monte Helicón. Solían reunirse alrededor de Hipocrene, es decir la Fuente del Caballo, un manantial abierto por Pegaso, al dar sus cascos contra una roca. El agua de aquella fuente favorecía la inspiración poética.<br/><br/>Con el tiempo, cada una de las hermanas vino a tener una función determinada: Calíope se ocupó de la poesía épica; Clío, de la historia; Polimnia, de la pantomima; Euterpe, de la flauta; Terpsícore, de la danza; Erato, de la lírica coral; Melpómene, de la tragedia; Talía de la comedia; Urania, de la astronomía.<br/><br/>En los mitos escandinavos, Odín consiguió hacerse con unos frascos de miel y de sangre fabricados por los enanos y que son el secreto de la poesía. Por eso habla siempre en verso.<br/><br/>La psicología, esa colección de mitos de nuestro tiempo, desmiente la intervención de la diosa y la reemplaza por otros estímulos menos convincentes.<br/><br/>Lo cierto es que el artista siente, a veces, que le dictan o le cantan en el oído. O mejor todavía, siente que una fuerza que le es exterior lo impulsa a cumplir los arduos trabajos del arte. Se trata - es necesario decir - de fuerzas mucho más poderosas que las encarnadas por el ansia de fama, dinero o distinciones.<br/><br/>En rigor, no puede hablarse de placer de la creación artística, porque esta creación no siempre es placentera y la mayoría de las veces está rodeada de unas penurias tales que es necesario un enorme valor para evitar el desaliento.<br/><br/>Algunos deterministas sostienen que - a falta de musa - el artista es el inevitable resultado de las circunstancias sociales, económicas y políticas. Es decir, que examinadas las condiciones de una región en un momento histórico determinado, es posible conjeturar qué clase de obras se acuñarán allí. Así, se ha señalado que la vida pastoril, típica de la Pampa, produjo el Martín Fierro. Borges objeta que esta misma vida pastoril ha sido típica de muchas regiones de América, desde Montana y Oregón hasta Chile, pese a lo cual estos territorios se abstuvieron enérgicamente de redactar El gaucho Martín Fierro. <br/>Ciertamente, lo social y lo económico influyen en el arte. Pero es imposible saber de qué modo. El artista puede acompañar a su época o resistirla. Un régimen autoritario puede engendrar un riguroso arte oficial o una indignada rebelión romántica, o cualquier otra cosa.<br/><br/>Durante mucho tiempo me ha gustado creer que el verso perfecto estaba al final de un camino lleno de espantos y pena.<br/><br/>El puente Chinvat de los persas prometía un tránsito fácil para los justos e imposible para los malvados. Este sendero poético que me atreví a imaginar conducía al lugar más glorioso cuanto mayores eran los sufrimientos del camino. Y allí los malvados elegían el camino fácil, el que no llevaba a ninguna parte.<br/><br/>Más tarde, Robert Graves me reveló una verdad: la musa es la mujer que uno ama. El poeta inspirado se conecta con la diosa sólo a través de una mujer en la que ella reside hasta cierto punto. Un poeta verdadero se enamora absolutamente y su amor sincero es para él la encarnación de la musa.<br/><br/>Desventuras de última hora me hicieron ver que tal vez ambas intuiciones son ciertas. El camino difícil es el camino del enamorado y del poeta. <br/><br/>Ese camino es el que conduce a la diosa, que es la mujer amada y la única que conoce - o nos hace conocer - la música buscada.  <br/>]]></description><author><![CDATA[Chelo (desde Argentina)]]></author></item></channel></rss>
