<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[HISTORIAS DE LA PUTA MODA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasputamoda/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[El topo hijoputa que cuenta todo lo que ve en backstage]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[ESTIRADAS Y DE ETIQUETA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasputamoda/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[Una costumbre muy extendida entre l@s jefe/as de moda y estilistas es la de utilizar la ropa de los showrooms de prensa para lucir palmitos en fiestas y pasarelas.<br/>Cuando un@ hace este tipo de cosas debe andarse con especial cuidado de:<br/>1. Que no se te vean las etiquetas<br/>2. Que alguien del showroom no te vea por allí (y no olvidar lo de las etiquetas, sobre todas las cosas).<br/>Más de una vez he presenciado las "pilladas" del/la RR.PP. al/la estupend@ en cuestión y, lo que a una persona le parecería una situación embarazosa se convierte en una cómica hoguera de las vanidades en la que el gorrón / gorrona se convierte en perdonavidas y suelta: "mira, no te pongas así, con la publicidad que te estoy haciendo..." (si claro, bonit@, y la que te estás haciendo tú... la de choriz@)).<br/>Y cuando el/la  RR.PP. se pone como una furia, suelen decir: "mira, te lo metes por el culo, que total, para la mierda que diseña tu marca..." (si, cariño, pero es que resulta que diseña para vender, no para que tu gorrees).<br/>Me han contado una anécdota de una directora de moda de un periódico, que es absolutamente cierta, pues pude leer su nota de "agradecimiento" para el showroom que le había regalado unos zapatos muy, muy caros: "muchas gracias por el regalo, pero me iban grandes; de todas formas, habéis hecho feliz a la amiga a quién se los regalé".<br/>Lo dicho, margaritas a los cerdos...]]></description><author><![CDATA[KATEMOSS]]></author></item><item><title><![CDATA[UNA DE MODELOS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasputamoda/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[Como toda cosa cíclica, volvemos a las andadas con el tema de las modelos escuálidas. <br/>Este tema es como las Olimpiadas: vuelve cada 4 años. La última vez, la solución fue de lo más sencillo: coge una diminuta prenda de la talla 34 - 36 y pónle una etiqueta de la 38.<br/>Esa fue la consciencia que tuvieron "la gente de la moda" para que sus consciencias quedaran tranquilas.<br/>¿Qué ha pasado? Pues que esos cuerpos escuálidos y enfermizos no se pueden esconder. Si algo tiene la pasarela, es que, para bien o para mal, enseña. Se pueden ver bonita ropa, bonitos zapatos, pero esta vez ha enseñado las miserias de una industria para la que el modelo es el último mono.<br/>Porque, sí, hay "Top Models", que ganan una pasta por su trabajo, pero detrás de estas historias de yonkis con glamour (la mayoría de ell@s) hay una serie modelos que jamás dejarán de ser carnaza, carne de cañón, fracasados de 30 años, incapaces de enfrentarse a la vida. Su supuesta "profesión" les ha obligado a sacrificar salud, trabajo y amistades. Muchos de ellos no tienen estudios y algunos ni siquiera saben escribir (y doy fe, con esa ahora estilista pero antaño modelo).<br/>Lo que quiero decir es que las secuelas que deja ser modelo no solamente son las de una mala alimentación, anorexia o bulimia. La cuestión va mucho más allá.<br/>Tuvimos una época en la que las chicas de apariencia sana y con curvas eran las que triunfaban en las pasarelas (pero no por ello dejaban de ser menos yonkis y ligeri@s de cascos), pero ahora la cosa está en mujeres de apariencia hospitalaria, porque no es una cuestión de apariencia enfermiza... sino directamente enferma.<br/>Y ¿cómo acabar con esto? La cosa es complicada, mientras se permita que niñas con apenas 14 años puedan ser captadas por esta especia de secta del siglo 20 que es la industria de la moda, encabezada por las agencias de modelos y los directores artísticos de las pasarelas.<br/>A ver, todo esto es un contrasentido. Que se sepa, una de las luchas más importantes desde la Revolución Industrial hasta la fecha ha sido acabar con la explotación infantil. Sin embargo, la moda aún la permite.<br/>Y de la misma manera que debiera haber una edad mínima para trabajar en las pasarelas, también debiera haber unos mínimos de peso y medidas.<br/>Pero, mientras primen más los intereses económicos de un sector, la salud y las personas jamás serán tenidas en cuenta...<br/>Y ya no es sólo eso. Es que estas modelos suponen el ejemplo para muchas de las chicas jóvenes de todo el mundo.<br/>Es directamente escalofriante.]]></description><author><![CDATA[KATEMOSS]]></author></item><item><title><![CDATA[FARLOPENDOS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/historiasputamoda/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[No podía empezar este blog sin dedicárselo a todos los farlopendos de este mundo.<br/>Los farlopendos son una tribu especial, diferentes.<br/>Son capaces de estar en una recepción oficial, con presidente de estado incluido, y retirarse al baño poco antes del saludo para meterse. Son capaces de arrojar al suelo de moqueta su dosis y aspirarla con ácaros incluidos.<br/>Luego están los farlopendos de a pie. Ganan mucha pasta pero se arrastran. Entre farlopa y estupendeo se dejan el dinero y, sobre todo, la vida.<br/>No roban para drogarse, drogan para estupendear. Se dedican a pillar lo que pueden de los showrooms, se visten y calzan y luego lo devuelven todo hecho un cristo.<br/>Y los pobres del showroom tienen que vender una historia similar a cualquier excusa de escolar para que cliente no les diga: ¿pero que mierdas han hecho con esta prenda? cuando lo más sencillo sería denunciar al farlopendo, el showroom se achanta, no vaya a ser que el farlopendo se enfade y no les publique...<br/>¡Coño! Si estamos hablando que gana al mes como un kilo o varios. ¡No me digas que no tienes ni para ropa!]]></description><author><![CDATA[KATEMOSS]]></author></item></channel></rss>
