Hitting the fan renaissance
El nuevo sitio está listo. Límpiense los pies antes de entrar.
Hitting the fan renaissance
Y, dicho esto, doy carpetazo a este blog de manera definitiva.
Hitting the fan renaissance
Y, dicho esto, doy carpetazo a este blog de manera definitiva.
Telón
Voy a abandonar este blog y a abrir otro en un sitio más competente. La principal razón es que me he dado cuenta de que los contenidos aquí carecen de orden y no tengo modo de organizarlos. Algunas cosas que cuento les interesan a unos, otras a otros, la mayoría a nadie. Y sería bueno hacer una clasificación por categorías, para que el que entre pueda ir al grano.
Ni siquiera voy a decir que fue bonito mientras duró, porque si hay un blog chapucero en internet, es éste. Me voy de aquí con alegría. Cuando el nuevo sitio esté listo, dejaré un enlace en esta misma entrada.
Aún he de decidir en qué idioma escribiré en el futuro, pues no me atrae la idea de crear un blog bilingüe. Sin embargo, hay cosas, sobre todo cuando escribo sobre física, que me horroriza traducir al español al mismo tiempo que adoro mi lengua materna y necesito expresarme en ella. Dilema, uno más.
Gracias por perder vuestro tiempo. Las que aquí habéis pasado son horas de vuestras vidas que ya no váis a recuperar. Si a alguien le ha merecido la pena, acepto cheques (ellos) y carne (ellas).
El nuevo sitio tardará un tiempo nada despreciable en estar listo. Quiero crearlo de tal modo que me sienta como en casa y eso implica trabajo. Mientras tanto, y siempre que tenga algo que me apetezca compartir, seguiré escribiendo aquí como hasta ahora.
Ni siquiera voy a decir que fue bonito mientras duró, porque si hay un blog chapucero en internet, es éste. Me voy de aquí con alegría. Cuando el nuevo sitio esté listo, dejaré un enlace en esta misma entrada.
Aún he de decidir en qué idioma escribiré en el futuro, pues no me atrae la idea de crear un blog bilingüe. Sin embargo, hay cosas, sobre todo cuando escribo sobre física, que me horroriza traducir al español al mismo tiempo que adoro mi lengua materna y necesito expresarme en ella. Dilema, uno más.
Gracias por perder vuestro tiempo. Las que aquí habéis pasado son horas de vuestras vidas que ya no váis a recuperar. Si a alguien le ha merecido la pena, acepto cheques (ellos) y carne (ellas).
El nuevo sitio tardará un tiempo nada despreciable en estar listo. Quiero crearlo de tal modo que me sienta como en casa y eso implica trabajo. Mientras tanto, y siempre que tenga algo que me apetezca compartir, seguiré escribiendo aquí como hasta ahora.
Planche training
Por si a alguien le interesa. Aparte de a mí.
A lo Copperfield
No el de Dickens, el otro.
Ayer terminé mi enclaustramiento y mi voto de silencio. Que no mi dieta líquida, razones de lo cuál daré, o no, más adelante. No tenía pensado ir al laboratorio hasta mañana jueves, pero ayer recibí un mensaje de Oxford Instruments pidiéndome que les mandara la bomba del MX2 para repararla. El mensaje no me hizo ninguna gracia, pues yo esperaba que me mandaran un técnico para reparar la bomba "in situ" o, al menos, para que se la llevara él solito. El hecho de tener que mandarles la bomba implicaba, en primer lugar, sacarla del cuarto de bombas. Tarea de mil demonios, como vamos a ver a continuación.
Primera impresión al llegar al laboratorio: lo echaba de menos. Hasta a mí se me ha hecho extraña la sensación, dadas las ganas con las que salí de allí hace menos de dos semanas. Supongo que no ver a ser humano alguno durante este tiempo ni emitir más que sonidos guturales no identificados ha tenido algo que ver en mi alivio al volver a la civilización.
Segunda impresión: todo el mundo sigue de vacaciones. Menos, obviamente, aquéllos cuyo contrato les exige estar al pie del cañón a partir del día dos, léase secretarias, técnicos, mantenimiento y demás fauna.
Eso complica un poquito la tarea de sacar la bomba del cuarto, pues voy a contar con escasa ayuda; más bien ninguna. Nada más llegar, encuentro a Shaggy y le comento el problema al que me enfrento. Shaggy es, sin duda alguna, el estudiante más brillante del grupo, probablemente el estudiante más brillante que ha pasado por el Cavendish desde Josephson. Con un par de tenedores y unos alicates es capaz de hacer un tubo de transferencia en menos de una hora. Shaggy comenzó su doctorado más o menos al mismo tiempo que yo el mío. La vida, injusta como es, ha querido que yo ahora sea postdoc en su grupo mientras él sigue haciendo malabarismos para ganarse las lentejas como estudiante. Pues si algo ha quedado claro a lo largo de estos diecinueve meses que llevo escribiendo aquí es que la buena fortuna me persigue. Terminé mi tesis un mes antes de lo previsto. Sólo conozco un caso en física experimental de bajas temperaturas que pueda compararse: el del Dr. Moroni. Y ya digo, eso no ocurrió gracias a mi brillantez como científico, sino a pesar de mi incompetencia. Soy un capullo con suerte, eso es todo.
Comentándole a Shaggy el asunto, decía, pronto estuvimos ambos de acuerdo en que la solución más fácil para sacar la bomba de allí era hacer un agujero en la pared y sacarla por el lado opuesto a la puerta. Me explico, el camino desde la bomba hasta la puerta está plagado de cosas inamovibles: la jaula de las roots y las traps de Nitrógeno, además de los dos IGHs y la bomba del MX1. La bomba del MX2 está en el rincón más alejado de la puerta, y apuesto a que el lumbreras que salió con esa disposición del instrumental no pensó en su puta vida que la bomba iba a necesitar ser sacada algún día. Por no haber, no hay casi espacio ni para llegar hasta la bomba.
Yo siempre pensé, de crío y en mi comprensible inocencia, que las casas que contaban con piano de cola se habían construido en torno al instrumento. No hallaba otra manera de explicar el hecho de que ningún piano de cola suele caber por la puerta de la habitación en que se halla. Hoy día, sé que no es así. En el caso de la bomba, sin embargo, apuesto el culo a que la jaula de las roots se construyó después de colocar las bombas en el jodido rincón.
Para que se hagan ustedes una idea, éste es el aspecto que presenta el cuarto de bombas con todos sus complementos.

Acojona, ¿eh? Pues añadamos otra dificultad a la ecuación. La bomba no es lo que se dice ligera. Shaggy me dice que aun en el caso de que pueda levantar a peso muerto los 60 kg que pesa la bomba, no voy a poder hacer nada con ella en las manos. Una vez levantada, no hay manera de moverse. A menos que extienda las manos y algún Sansón de fuerza parecida pueda cogerla desde el otro lado de las traps, girar en redondo y depositarla fuera del cuarto. Le comento a Shaggy que, si algo tengo muy claro, es que soy capaz de levantar, no 60, sino más de 120 kg a peso muerto. Pero sólo verticalmente. También le hago notar que he leído en alguna parte que Bruce Lee era capaz de mantener 60 kg frente a sus ojos, con los brazos perfectamente rectos. El hecho de que la anécdota circule con cierto aroma a leyenda implica que, no sólo la cosa no es fácil, sino que, probablemente, no haya muchos individuos en el mundo capaces de tal hazaña. Quiero decir, no he leído en ningún sitio que Bruce Lee pudiera hacer 10 sentadillas con 50 kg a sus espaldas. Y, obviamente, podía... Puedo hasta yo.
Además... La bomba está lejos de pesar 60 kg. Una ojeada al manual me confirma que pesa 93.
El caso es que un rápido vistazo a la situación deja claro que la bomba es inaccesible por su parte superior, debido a la imposibilidad de maniobrar con un mínimo de holgura, y el camino a ras de suelo hasta la puerta está plagado de obstáculos, algunos insalvables como la bomba del MX1 que, al estar en pleno funcionamiento, hace imposible apartarla. Tras pensarlo un rato, decido que hay que detener el MX1, desmontar todas las traps y desconectar la bomba del MX1. Eso conlleva unos cuantos días, posteriormente, para volver a bombear toda la línea antes de conectar de nuevo la bomba del MX1. A Penderecki, que tiene su experimento rodando en esos mismos momentos, no le va a hacer gracia. A mí tampoco me entusiasma la idea. Pero tengo que sacar la bomba de esa habitación hoy. Llevo casi un año sin tomar datos de ningún tipo y esto no puede seguir así. No quiero que mi carrera científica termine en julio de 2009 con mi contrato en el Cavendish. No voy a andarme con miramientos. Le escribo un email a Penderecki, que no está en el laboratorio y es probable que hoy no acuda, haciéndole saber que pintan bastos. Mientras espero su respuesta, me siento en la jaula de las roots a pensar mientras miro la bomba, desafiante en su rincón, con muy mala leche.
Y entonces lo veo todo claro.
En menos de cinco minutos tengo la bomba fuera de la habitación. Sin más herramientas que mi cerebro, mis manos y un cable de USB que he pillado por ahí. El cable USB ha quedado para el cubo de la basura. Pero la bomba ya estaba fuera.

La nota negativa ha sido que, durante la operación, he confundido longitudinalidad con subnormalidad y la bomba me ha caído con todo su peso sobre el pie izquierdo. No estoy seguro, pero tengo la impresión de que me he destrozado uno de los cuneiformes. Al principio no ha dolido mucho, por estar en caliente, pero mañana estoy seguro de que mi pie no va a presentar una imagen agradable.
David Copperfield se las ingenió para hacer desaparecer la estatua de la Libertad. Le costó su tiempo idear la manera de hacerlo. Yo, en menos de cinco minutos, he sacado una bomba de 3He de un rincón absolutamente inaccesible. A partir de hoy, los magos ya no me impresionan tanto.
Tras la operación, me he sentado con aire triunfal sobre la bomba como un cazador se sienta sobre la pieza abatida para sacarse la foto que colgará sobre la chimenea. En éstas aparece Shaggy y, al verme allí, sobre la bomba, fuera de la habitación se queda de piedra, con unos ojos que se diría no iban a volver a parpadear jamás de los jamases. Hacía menos de un cuarto de hora que habíamos hablado de la imposibilidad de sacar la bomba del rincón y allí estaba yo, con la bomba fuera y una mirada victoriosa y muy poco modesta.
No os voy a contar cómo lo he hecho. Os voy a dejar una pista.

Como se puede apreciar en la imagen, la bomba del MX1 está conectada al IGH por medio de una línea de bombeo (belows) que no permite acercar la bomba a la pared más de lo que se aprecia en la foto. En esas condiciones, el camino para la otra bomba hasta la puerta estaba lejos de hallarse expedito. El rincón, que en la foto se ve ya vacío, es donde se encontraba la bomba del MX2. No os digo el truco, primero porque perdería la magia y segundo porque no os lo creeríais.
No me sentía tan acojonantemente bien conmigo mismo desde que llegué a la final del concurso de piano de San Sebastián allá por 1998. En días como el de hoy uno se da cuenta de que merece la pena trabajar en un laboratorio de investigación.
Ayer terminé mi enclaustramiento y mi voto de silencio. Que no mi dieta líquida, razones de lo cuál daré, o no, más adelante. No tenía pensado ir al laboratorio hasta mañana jueves, pero ayer recibí un mensaje de Oxford Instruments pidiéndome que les mandara la bomba del MX2 para repararla. El mensaje no me hizo ninguna gracia, pues yo esperaba que me mandaran un técnico para reparar la bomba "in situ" o, al menos, para que se la llevara él solito. El hecho de tener que mandarles la bomba implicaba, en primer lugar, sacarla del cuarto de bombas. Tarea de mil demonios, como vamos a ver a continuación.
Primera impresión al llegar al laboratorio: lo echaba de menos. Hasta a mí se me ha hecho extraña la sensación, dadas las ganas con las que salí de allí hace menos de dos semanas. Supongo que no ver a ser humano alguno durante este tiempo ni emitir más que sonidos guturales no identificados ha tenido algo que ver en mi alivio al volver a la civilización.
Segunda impresión: todo el mundo sigue de vacaciones. Menos, obviamente, aquéllos cuyo contrato les exige estar al pie del cañón a partir del día dos, léase secretarias, técnicos, mantenimiento y demás fauna.
Eso complica un poquito la tarea de sacar la bomba del cuarto, pues voy a contar con escasa ayuda; más bien ninguna. Nada más llegar, encuentro a Shaggy y le comento el problema al que me enfrento. Shaggy es, sin duda alguna, el estudiante más brillante del grupo, probablemente el estudiante más brillante que ha pasado por el Cavendish desde Josephson. Con un par de tenedores y unos alicates es capaz de hacer un tubo de transferencia en menos de una hora. Shaggy comenzó su doctorado más o menos al mismo tiempo que yo el mío. La vida, injusta como es, ha querido que yo ahora sea postdoc en su grupo mientras él sigue haciendo malabarismos para ganarse las lentejas como estudiante. Pues si algo ha quedado claro a lo largo de estos diecinueve meses que llevo escribiendo aquí es que la buena fortuna me persigue. Terminé mi tesis un mes antes de lo previsto. Sólo conozco un caso en física experimental de bajas temperaturas que pueda compararse: el del Dr. Moroni. Y ya digo, eso no ocurrió gracias a mi brillantez como científico, sino a pesar de mi incompetencia. Soy un capullo con suerte, eso es todo.
Comentándole a Shaggy el asunto, decía, pronto estuvimos ambos de acuerdo en que la solución más fácil para sacar la bomba de allí era hacer un agujero en la pared y sacarla por el lado opuesto a la puerta. Me explico, el camino desde la bomba hasta la puerta está plagado de cosas inamovibles: la jaula de las roots y las traps de Nitrógeno, además de los dos IGHs y la bomba del MX1. La bomba del MX2 está en el rincón más alejado de la puerta, y apuesto a que el lumbreras que salió con esa disposición del instrumental no pensó en su puta vida que la bomba iba a necesitar ser sacada algún día. Por no haber, no hay casi espacio ni para llegar hasta la bomba.
Yo siempre pensé, de crío y en mi comprensible inocencia, que las casas que contaban con piano de cola se habían construido en torno al instrumento. No hallaba otra manera de explicar el hecho de que ningún piano de cola suele caber por la puerta de la habitación en que se halla. Hoy día, sé que no es así. En el caso de la bomba, sin embargo, apuesto el culo a que la jaula de las roots se construyó después de colocar las bombas en el jodido rincón.
Para que se hagan ustedes una idea, éste es el aspecto que presenta el cuarto de bombas con todos sus complementos.

Acojona, ¿eh? Pues añadamos otra dificultad a la ecuación. La bomba no es lo que se dice ligera. Shaggy me dice que aun en el caso de que pueda levantar a peso muerto los 60 kg que pesa la bomba, no voy a poder hacer nada con ella en las manos. Una vez levantada, no hay manera de moverse. A menos que extienda las manos y algún Sansón de fuerza parecida pueda cogerla desde el otro lado de las traps, girar en redondo y depositarla fuera del cuarto. Le comento a Shaggy que, si algo tengo muy claro, es que soy capaz de levantar, no 60, sino más de 120 kg a peso muerto. Pero sólo verticalmente. También le hago notar que he leído en alguna parte que Bruce Lee era capaz de mantener 60 kg frente a sus ojos, con los brazos perfectamente rectos. El hecho de que la anécdota circule con cierto aroma a leyenda implica que, no sólo la cosa no es fácil, sino que, probablemente, no haya muchos individuos en el mundo capaces de tal hazaña. Quiero decir, no he leído en ningún sitio que Bruce Lee pudiera hacer 10 sentadillas con 50 kg a sus espaldas. Y, obviamente, podía... Puedo hasta yo.
Además... La bomba está lejos de pesar 60 kg. Una ojeada al manual me confirma que pesa 93.
El caso es que un rápido vistazo a la situación deja claro que la bomba es inaccesible por su parte superior, debido a la imposibilidad de maniobrar con un mínimo de holgura, y el camino a ras de suelo hasta la puerta está plagado de obstáculos, algunos insalvables como la bomba del MX1 que, al estar en pleno funcionamiento, hace imposible apartarla. Tras pensarlo un rato, decido que hay que detener el MX1, desmontar todas las traps y desconectar la bomba del MX1. Eso conlleva unos cuantos días, posteriormente, para volver a bombear toda la línea antes de conectar de nuevo la bomba del MX1. A Penderecki, que tiene su experimento rodando en esos mismos momentos, no le va a hacer gracia. A mí tampoco me entusiasma la idea. Pero tengo que sacar la bomba de esa habitación hoy. Llevo casi un año sin tomar datos de ningún tipo y esto no puede seguir así. No quiero que mi carrera científica termine en julio de 2009 con mi contrato en el Cavendish. No voy a andarme con miramientos. Le escribo un email a Penderecki, que no está en el laboratorio y es probable que hoy no acuda, haciéndole saber que pintan bastos. Mientras espero su respuesta, me siento en la jaula de las roots a pensar mientras miro la bomba, desafiante en su rincón, con muy mala leche.
Y entonces lo veo todo claro.
En menos de cinco minutos tengo la bomba fuera de la habitación. Sin más herramientas que mi cerebro, mis manos y un cable de USB que he pillado por ahí. El cable USB ha quedado para el cubo de la basura. Pero la bomba ya estaba fuera.

La nota negativa ha sido que, durante la operación, he confundido longitudinalidad con subnormalidad y la bomba me ha caído con todo su peso sobre el pie izquierdo. No estoy seguro, pero tengo la impresión de que me he destrozado uno de los cuneiformes. Al principio no ha dolido mucho, por estar en caliente, pero mañana estoy seguro de que mi pie no va a presentar una imagen agradable.
David Copperfield se las ingenió para hacer desaparecer la estatua de la Libertad. Le costó su tiempo idear la manera de hacerlo. Yo, en menos de cinco minutos, he sacado una bomba de 3He de un rincón absolutamente inaccesible. A partir de hoy, los magos ya no me impresionan tanto.
Tras la operación, me he sentado con aire triunfal sobre la bomba como un cazador se sienta sobre la pieza abatida para sacarse la foto que colgará sobre la chimenea. En éstas aparece Shaggy y, al verme allí, sobre la bomba, fuera de la habitación se queda de piedra, con unos ojos que se diría no iban a volver a parpadear jamás de los jamases. Hacía menos de un cuarto de hora que habíamos hablado de la imposibilidad de sacar la bomba del rincón y allí estaba yo, con la bomba fuera y una mirada victoriosa y muy poco modesta.
No os voy a contar cómo lo he hecho. Os voy a dejar una pista.

Como se puede apreciar en la imagen, la bomba del MX1 está conectada al IGH por medio de una línea de bombeo (belows) que no permite acercar la bomba a la pared más de lo que se aprecia en la foto. En esas condiciones, el camino para la otra bomba hasta la puerta estaba lejos de hallarse expedito. El rincón, que en la foto se ve ya vacío, es donde se encontraba la bomba del MX2. No os digo el truco, primero porque perdería la magia y segundo porque no os lo creeríais.
No me sentía tan acojonantemente bien conmigo mismo desde que llegué a la final del concurso de piano de San Sebastián allá por 1998. En días como el de hoy uno se da cuenta de que merece la pena trabajar en un laboratorio de investigación.
¿Lo cuelgo? ¿No lo cuelgo? Joder, es que igual se me descojonan...
Aquí el que firma no tiene sentido del ridículo. Y para demostrarlo, ahí va una felicitación de año nuevo un tanto asín.
Missing Schanen
How do I miss you, Roch. The message you sent me yesterday was a perfect way to start what I expect to be a perfect year. If I miss one thing from my PhD years (well, apart from transfers) is your permanent smile, your unconditioned optimism, your friendship, your physics knowledge and experimental expertise (Ok, that was more than one thing). It was really motivating talking to you about general and profound quantum mechanics questions only to let the conversation slip into more mundane yet equally amusing subjects. I can honestly say, hands down, that you were, probably along with Phil Glasson, the only person in the lab with which talking about physics was truly stimulating. And, if that wasn't enough, you were also the kind of person anybody would want as a friend.
One thing I really like about you, a very rare quality in people nowadays, is that you really were consistent with your life. During the day you could be confounded with the lab equipment and during the evening you could be confounded with the furniture at The Holy Tree. For years on. It was refreshing to join you for a drink every so often on my way home. If I had had a rough day at the lab and needed a friendly shoulder to cry upon, I had the certainty that yours would be always available at The Holy Tree. I have to admit that the piano they had there was a pretty good incentive, as well, but not as good as your conversation.
I haven't known from you for a couple of months. My fault, since I should phone you more often. I will, probably, this week. But I just wanted to dedicate you the first post of 2007, for no special reason, but because you deserve it as much as any other. Actually, more than most.
Hope everything is fine and research is going along smoothly. On my side, life is getting better by the minute. Remember that I'm up for giving a seminar at Manchester, not because of the seminar itself, but because it would be the perfect excuse to see you. I have switched research fields and it is therefore unlikely that we will coincide in a conference anytime soon. Needless to say, you are more than welcome to give a seminar at the Cavendish. Just tell me you want to and I will arrange everything nicely for you. Expenses will be paid and beers are on me.
I miss you, seriously. Keep smiling. And quit smoking, if you haven't already: I'd like to have you around a bit longer.
You rock, Roch (excuse the pun). Hopefully 2007 will be the best of your years so far and the worst of all the years to come.
Love,
A.
One thing I really like about you, a very rare quality in people nowadays, is that you really were consistent with your life. During the day you could be confounded with the lab equipment and during the evening you could be confounded with the furniture at The Holy Tree. For years on. It was refreshing to join you for a drink every so often on my way home. If I had had a rough day at the lab and needed a friendly shoulder to cry upon, I had the certainty that yours would be always available at The Holy Tree. I have to admit that the piano they had there was a pretty good incentive, as well, but not as good as your conversation.
I haven't known from you for a couple of months. My fault, since I should phone you more often. I will, probably, this week. But I just wanted to dedicate you the first post of 2007, for no special reason, but because you deserve it as much as any other. Actually, more than most.
Hope everything is fine and research is going along smoothly. On my side, life is getting better by the minute. Remember that I'm up for giving a seminar at Manchester, not because of the seminar itself, but because it would be the perfect excuse to see you. I have switched research fields and it is therefore unlikely that we will coincide in a conference anytime soon. Needless to say, you are more than welcome to give a seminar at the Cavendish. Just tell me you want to and I will arrange everything nicely for you. Expenses will be paid and beers are on me.
I miss you, seriously. Keep smiling. And quit smoking, if you haven't already: I'd like to have you around a bit longer.
You rock, Roch (excuse the pun). Hopefully 2007 will be the best of your years so far and the worst of all the years to come.
Love,
A.