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Hitting the fan
Llenando la www con más basura todavía.
Acerca de
When the shit hits the fan.
Sindicación
 
Fauna de aquí. Primera entrega: el "ouya"
Se llama Graham y es entrañable. Sonríe mucho para disimular, tal vez, la tristeza que mana de su mirada perdida. Graham es delgado con la cabeza grande. Calva Anasagasti y hombros caídos. Al hombre parece que cada noche un águila se le come el hígado, como a Prometeo, y éste le vuelve a crecer durante el día para que se repita la tortura. La tercera edad lo tiene agarrado por el cuello y carece de viajes del inserso con los que sacudírsela (la edad, se entiende).

Graham es menudo y tiene un latiguillo: "Ouya". Si te cruzas con él en los pasillos, te saluda con un ouya. Si le llamas por teléfono, contesta con un ouya. Si tiene una entrega que hacerte, te reclama, "Ouya!". Graham es el encargado del almacén del departamento. Allí acudo de manera más o menos periódica para abastecerme de bolígrafos, cuadernos de laboratorio, carpetas, archivadores, resistencias, cables, tubos de goma, guantes de látex...

Al principio lo atribuí a mi macarrónico nivel de inglés. Yo subía al almacén:

-Hola, Graham.

-Ouya.

-¿Tienes pilas tipo AAA?

-Claro. ¿Cuántas quieres?

-Pónmelas todas.

Y así cada vez. En ocasiones, la cosa llegaba más lejos:

-Hola, Graham.

-Ouya. What can I do foya?

-Glups. Nada, nada, no te molestes. Me acabo de acordar de que ya tengo rotuladores azules en el botiquín.

Tardé unos catorce meses en enterarme del significado de tan místico vocablo. Un día mi postdoc y yo nos cruzamos con Graham por el pasillo:

-Hola, Graham.

-Ouya.

Y, claro, finalmente le pregunté al postdoc que qué era eso, si era galés o irlandés, porque escocés yo sabía que no era...

-Ha dicho "How are you?".

-¿Ein?

How are you. Entonces foya era for you y yo tenía que haber pedido los rotuladores de todas formas.

Ouyas aparte, cada vez que veo a Graham por ahí, rondando como alma en pena, me entran ganas de abrazarle igual que a un gusiluz, para ver si brilla. La de Graham es una de esas caras que quieren ser amigas a toda costa.

Todo el mundo quiere a Graham. Yo lo adoptaría como tío abuelo sin más miramientos. Graham es ese "tito Juan" que todos quisimos tener, ése que te daba veinte duros los domingos a escondidas de tus padres, con un guiño cómplice y sin nunca pedir nada a cambio.

Graham no tiene familia.

Hace unos cuatro meses entré a la cocina del departamento a prepararme mi ración de cafeína, único vicio que me permito, y vi en la sala de estar a Graham en un sillón, la mirada perdida, la sonrisa ausente por completo de sus rasgos. Se le veía a la legua que tenía el alma como un ecce homo. A su lado, mi postdoc le hablaba con dulzura, la cabeza inclinada hacia el rostro de Graham, su brazo cubriendo los hombros escuálidos e inermes.

Graham había perdido a su padre el día anterior.

La única presencia real en su mundo irreal. Uno de los pocos motivos, posiblemente, por los que Graham se levantaba cada mañana para ir al labo a aguantar estudiantes chillones en el almacén. Vivían juntos. Quién sabe cuán vacía estaría ahora la casa de Graham, cómo surgirían espacios de la nada, sin ser llamados, donde antes había ouyas y padres que necesitaban cuidados.

La sonrisa de Graham volvió al cabo de una semana o así. Sus ouyas, temporal y extrañamente escasos, volvieron a dejarse oir con la frecuencia habitual. Desde entonces, cada vez que lo veo, me adelanto a su saludo:

-Ouya- digo, y sonrío mucho.

El me devuelve la sonrisa multiplicada por cien y atenuada por sus ojos tristes.

-Ouya.

Y, mientras oigo sus tenues pasitos apagarse a mi espalda, no puedo menos que pensar que si hay algo bueno al otro lado de este ir y venir que llamamos vida, este hombre tiene allí un lugar reservado.
 
Preludio
Hola, no me llamo Cziffra, tengo 28 años y no sé lo que es tener una ex-novia. Soy ateo, solipsista, corro 10 km. al día y levanto pesas cuatro veces por semana. Tengo un par de amigos que me quieren y menos enemigos de lo aconsejable. Gracias a Google no tendré que explicar el título de este blog.

Yo siempre quise ser Leonardo da Vinci. Pronto me di cuenta de que mi sueño no iba a poder hacerse realidad porque no soy gay. De modo que decidí dejar a un lado los pequeños detalles para centrarme en lo que de verdad importaba. Quise dejar mi sello en las artes y las ciencias.

Me hice pianista. Dicen por ahí que no demasiado malo. Sin ayuda de nadie alcancé las más altas cotas de la mediocridad interpretativa partiendo de cero. Los días tenían demasiadas horas y yo demasiadas inquietudes. Así que me hice físico. Me licencié en la Universidad de Zaragoza y me faltó tiempo para emigrar en busca de pastos más verdes. Nadie es profeta en su tierra.

Pasé medio año en Escocia aprendiendo a decir tacos en inglés mientras servía tostadas y en cuanto me sentí lo suficientemente seguro mandando a la gente a la mierda en la lengua de Shakespeare, acepté una beca de doctorado en la Royal Holloway University of London para estudiar la superfluidez del helio tres en geometrías confinadas. El proyecto empezó en enero de 2003 y parece que en menos de medio año ya voy a ser doctor.

Toda esta presentación debería ser suficiente para que el cualquier lector pulse Alt+F4 y coja un buen libro. Sin embargo, por algún motivo, tengo la sensación de que habrá gente que leerá esto.

Este blog nace con dos propósitos: uno, pulir mi técnica literaria para poder ganar un día el Nobel de Literatura y cenar por segunda vez con los reyes de Suecia (la primera será con motivo del Nobel de Física), y dos, tener un espacio en el que volcar todos esos pensamientos y vivencias que me envenenan el alma si no les doy salida. En ese sentido, esto será un complemento (paupérrimo) de la genial visión que da Pilimindrina sobre la vida y costumbres en la pérfida Albión.

Entre retazos de realidad y fantasía, entre sucesos cotidianos y visiones trascendentales, iré soltando datos sobre mí mismo para que los lectores se sientan felices por no ser yo. El retablo que constituye mi vida cuenta con una galería de personajes lo suficientemente suculenta como para que se cree una horda de adictos a este blog en un decir Jesús. Ya los iréis conociendo.

Y hala, para el primer día, ya vale, ya...