Coplas groseras
Antes de colgar un resumen de mis últimas dos semanas en Florida haciendo física y disfrutando cual enano caminando desnudo por un campo de girasoles, voy a poner otro trocito de mi universo poético, esta vez más asilvestrado. Mañana me salto el Canal de la Mancha y, ya de vacaciones, tendré suficiente tiempo para redactar un informe post-conferencia digno de este blog.
De momento, esto es lo que salió de mi intento de felicitar el cumpleaños a alguien por quien merecería la pena ampliar el diccionario ya que la palabra amigo se queda corta para describirlo.
Alfonso, esto es tuyo. Sé que eres una de las pocas personas que lo sabe todo sobre mí. A pesar de ello, me amas. Gracias, Al. Gracias.
Nota al lector: soy consciente de que desenrevesar los siguientes versos es un pelín jodido. No obstante, y habiéndolo consultado con distintas personas, sé que es posible. Persevere usted y tendrá la recompensa de unos versos con sentido. El precio, como siempre, demasiado alto: se perderá ritmo y rima.
Allá va. Disfrútelo el que pudiere.
FLORESTAN: ¡Huy, qué prisas! ¡Huy, qué prisas!
EUSEBIUS: Pues claro, hombre, que llegamos unos cuantos días tarde. Y eso me pasa por consentirte que escribas tú los versos este año. Estoy seguro de que el Cielo me guarda merecido castigo por eso. De momento, retraso. A ver, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo, que habíamos quedado aquí el sábado?
FLORESTAN: Pues qué voy a estar haciendo, buscando rimas…
EUSEBIUS: Lo dices como el que busca rovellones. Y qué, ¿has encontrado muchas?
FLORESTAN: 14 no más. Las necesarias.
EUSEBIUS: Bueno, suena bien. Y espero que, este año que has creado tú la obra, me dejes a mí ser la voz.
FLORESTAN: Vale, sé la voz.
EUSEBIUS: Serela, serela…
FLORESTAN: Serasla, serasla…
EUSEBIUS: (Empezando a asustarse) (Sapristi, sapristi…) Ejem… Yyyyy, ¿dónde has estado escribiendo tu inmortal composición?
FLORESTAN: Quieres decir… ¿que dónde he escrito el escrito?
EUSEBIUS: Exacto, ¿dónde has escrito el escrito?
FLORESTAN: Pues en el lecho donde lecho.
(…)
EUSEBIUS: ¡Florestán! ¡Que puede haber niños! ¿Qué es eso de que lechas?
FLORESTAN: (Asustado, intenta enmendar el error con prisa) …Eeeeeeeeh, digo, en el yugo donde yago… mientras yago con el yugo… Aaaaahahaha (lloriquea) hago yoga, mas no llego…
EUSEBIUS: Leguleyo, leguleyo… Vamos a ver, alárgame el papel.
(Florestán trata de alargar el papel estirando desde sus extremos, y acaba por rasgarlo)
RAAAAAAAAAASH!!!!!
EUSEBIUS: (Llevándose las manos a la cabeza) ¿Qué has hecho, insensato?
FLORESTAN: Tú me dijiste que lo alargara…
EUSEBIUS: Tu estupidez nunca dejará de sorprenderme. Espero que aún sea legible. Dame, que voy a intentar recomponerlo.
FLORESTAN: Que te crees tú eso. Yo lo compuse y yo lo recompondré.
EUSEBIUS: (Perdiendo la paciencia) Florestán, que ya llevamos bastante retraso para que andes con tonterías. Venga, el año pasado escribí yo y leíste tú. Justo es que este año sea al contrario. Dame la hoja.
FLORESTAN: Que no. El año pasado salió mal y este año he trabajado para que salga bien. Y he decidido que, como se ha roto el poema por tu culpa, lo voy a leer yo.
EUSEBIUS: (Aterrorizado) ¡No! No lo permitiré. Trae acá.
FLORESTAN: No. Es mío. Lo escribí yo.
EUSEBIUS: ¡Dame!
FLORESTAN: ¡No!
EUSEBIUS: ¡Sí!
FLORESTAN: ¡No!
(Luchan entre un remolino de brazos y piernas. Su entorno va sembrándose de trocitos de papel. Al cabo, extasiados, se detienen, como sin ganas. Miran alrededor y se les cae el alma a los pies).
FLORESTAN: (Entre sollozos) ¡Mi poema!
EUSEBIUS: Eso es lo que pasa por ser tan cabezón, Florestán ¿Ves? A ver ahora qué hacemos.
FLORESTAN: (Llora) ¡Mi poemaaaaaaaa…!
EUSEBIUS: Bueno, bueno, lo dice como si hubiera escrito “La divina comedia”, el tío.
(Mientras uno llora, el otro, con infinita paciencia, se agacha a recoger el confeti y se afana en recomponer el texto como su razón mejor le da a entender. Cuando cree tenerlo listo, se acomoda los quevedos y recita).
EUSEBIUS:
Cuando arruñan las cámpidas lilladas
sobre el piño lambedra de la pieso,
y tita, cual preyán, no más surgeso,
Eolo trasñas membras despelladas…
Y emanan las penas acanalladas,
o tal vez los rellegan sin ceduesos,
o cuando dé la huda con sus viesos
en las troritas ristes transilladas…
Seré fipa comel, Alfonsañero,
manándote siemprigo la amitendie.
Me sinque el quemazón incoracendie
el alpla tu macuerdo reñidero.
Restonte regrequí de tu aso pendie.
¡No désesme perar esgasque haspero!
FLORESTAN: (Los ojos ya secos y como platos) Eusebius, ¿eres disléxico?
EUSEBIUS: Recuérdame que te olvide el año que viene.
BOTH: ¡Feliz cumpleaños, chiquirriquitín!
De momento, esto es lo que salió de mi intento de felicitar el cumpleaños a alguien por quien merecería la pena ampliar el diccionario ya que la palabra amigo se queda corta para describirlo.
Alfonso, esto es tuyo. Sé que eres una de las pocas personas que lo sabe todo sobre mí. A pesar de ello, me amas. Gracias, Al. Gracias.
Nota al lector: soy consciente de que desenrevesar los siguientes versos es un pelín jodido. No obstante, y habiéndolo consultado con distintas personas, sé que es posible. Persevere usted y tendrá la recompensa de unos versos con sentido. El precio, como siempre, demasiado alto: se perderá ritmo y rima.
Allá va. Disfrútelo el que pudiere.
FLORESTAN: ¡Huy, qué prisas! ¡Huy, qué prisas!
EUSEBIUS: Pues claro, hombre, que llegamos unos cuantos días tarde. Y eso me pasa por consentirte que escribas tú los versos este año. Estoy seguro de que el Cielo me guarda merecido castigo por eso. De momento, retraso. A ver, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo, que habíamos quedado aquí el sábado?
FLORESTAN: Pues qué voy a estar haciendo, buscando rimas…
EUSEBIUS: Lo dices como el que busca rovellones. Y qué, ¿has encontrado muchas?
FLORESTAN: 14 no más. Las necesarias.
EUSEBIUS: Bueno, suena bien. Y espero que, este año que has creado tú la obra, me dejes a mí ser la voz.
FLORESTAN: Vale, sé la voz.
EUSEBIUS: Serela, serela…
FLORESTAN: Serasla, serasla…
EUSEBIUS: (Empezando a asustarse) (Sapristi, sapristi…) Ejem… Yyyyy, ¿dónde has estado escribiendo tu inmortal composición?
FLORESTAN: Quieres decir… ¿que dónde he escrito el escrito?
EUSEBIUS: Exacto, ¿dónde has escrito el escrito?
FLORESTAN: Pues en el lecho donde lecho.
(…)
EUSEBIUS: ¡Florestán! ¡Que puede haber niños! ¿Qué es eso de que lechas?
FLORESTAN: (Asustado, intenta enmendar el error con prisa) …Eeeeeeeeh, digo, en el yugo donde yago… mientras yago con el yugo… Aaaaahahaha (lloriquea) hago yoga, mas no llego…
EUSEBIUS: Leguleyo, leguleyo… Vamos a ver, alárgame el papel.
(Florestán trata de alargar el papel estirando desde sus extremos, y acaba por rasgarlo)
RAAAAAAAAAASH!!!!!
EUSEBIUS: (Llevándose las manos a la cabeza) ¿Qué has hecho, insensato?
FLORESTAN: Tú me dijiste que lo alargara…
EUSEBIUS: Tu estupidez nunca dejará de sorprenderme. Espero que aún sea legible. Dame, que voy a intentar recomponerlo.
FLORESTAN: Que te crees tú eso. Yo lo compuse y yo lo recompondré.
EUSEBIUS: (Perdiendo la paciencia) Florestán, que ya llevamos bastante retraso para que andes con tonterías. Venga, el año pasado escribí yo y leíste tú. Justo es que este año sea al contrario. Dame la hoja.
FLORESTAN: Que no. El año pasado salió mal y este año he trabajado para que salga bien. Y he decidido que, como se ha roto el poema por tu culpa, lo voy a leer yo.
EUSEBIUS: (Aterrorizado) ¡No! No lo permitiré. Trae acá.
FLORESTAN: No. Es mío. Lo escribí yo.
EUSEBIUS: ¡Dame!
FLORESTAN: ¡No!
EUSEBIUS: ¡Sí!
FLORESTAN: ¡No!
(Luchan entre un remolino de brazos y piernas. Su entorno va sembrándose de trocitos de papel. Al cabo, extasiados, se detienen, como sin ganas. Miran alrededor y se les cae el alma a los pies).
FLORESTAN: (Entre sollozos) ¡Mi poema!
EUSEBIUS: Eso es lo que pasa por ser tan cabezón, Florestán ¿Ves? A ver ahora qué hacemos.
FLORESTAN: (Llora) ¡Mi poemaaaaaaaa…!
EUSEBIUS: Bueno, bueno, lo dice como si hubiera escrito “La divina comedia”, el tío.
(Mientras uno llora, el otro, con infinita paciencia, se agacha a recoger el confeti y se afana en recomponer el texto como su razón mejor le da a entender. Cuando cree tenerlo listo, se acomoda los quevedos y recita).
EUSEBIUS:
Cuando arruñan las cámpidas lilladas
sobre el piño lambedra de la pieso,
y tita, cual preyán, no más surgeso,
Eolo trasñas membras despelladas…
Y emanan las penas acanalladas,
o tal vez los rellegan sin ceduesos,
o cuando dé la huda con sus viesos
en las troritas ristes transilladas…
Seré fipa comel, Alfonsañero,
manándote siemprigo la amitendie.
Me sinque el quemazón incoracendie
el alpla tu macuerdo reñidero.
Restonte regrequí de tu aso pendie.
¡No désesme perar esgasque haspero!
FLORESTAN: (Los ojos ya secos y como platos) Eusebius, ¿eres disléxico?
EUSEBIUS: Recuérdame que te olvide el año que viene.
BOTH: ¡Feliz cumpleaños, chiquirriquitín!
Un mesecito de publiacidez
Me voy a Florida hasta el día 22. Ahí os quedáis. Yo, a jugarme la vida en el metro de Londres primero, y en el aeropuerto de Londres después. Cuando vuelva, tendré el tiempo justo para lavar los calzoncillos (por supuesto, sólo los que ya haya usado por ambos lados) y de nuevo a la aventura de los aeropuertos para intentar viajar a España.
El 16 de septiembre estoy de vuelta. Si he sobrevivido a los controles de aduana (porque yo soy muy propenso a salir corriendo cuando me entra el gusanillo, sin razón ninguna, simplemente por instinto neandertal, supongo) ofreceré una extensiva y detallada crónica de mis vacaciones. Apuesto a que me va a pasar de todo. Y poco bueno.
Me extendería más, pero todavía me tengo que duchar y pasarme el hilo dental.
Feliz verano a todo el mundo. Yo voy a ver si les limpio a los orlandeses (?) todo aquello de ratas, que me han dicho que las hay de casi dos metros de altura.
Hala, feliz navidad. A cascarla.
El 16 de septiembre estoy de vuelta. Si he sobrevivido a los controles de aduana (porque yo soy muy propenso a salir corriendo cuando me entra el gusanillo, sin razón ninguna, simplemente por instinto neandertal, supongo) ofreceré una extensiva y detallada crónica de mis vacaciones. Apuesto a que me va a pasar de todo. Y poco bueno.
Me extendería más, pero todavía me tengo que duchar y pasarme el hilo dental.
Feliz verano a todo el mundo. Yo voy a ver si les limpio a los orlandeses (?) todo aquello de ratas, que me han dicho que las hay de casi dos metros de altura.
Hala, feliz navidad. A cascarla.
Dibujando sueños entre hienas
El próximo miércoles 10 me embarco para Florida y no estaré de vuelta hasta finales de mes. No tenía pensado actualizar más que para decir "ahí os quedáis, pardillos", pero el insomnio obliga.
Estoy bastante mosqueado. Es culpa mía, sí, porque tengo la boca muy grande. Y cuando algo me ilusiona no puedo evitar contarlo a todo el mundo (varias veces) y reconozco que puedo parecer presuntuoso. Los que me conocen saben que nada está más lejos de la realidad. Me ilusiona simplemente hablar de mis sueños. No es culpa mía que la mayor parte de la humanidad sea absolutamente incapaz de proponerse una meta y dar el 110 por ciento para alcanzarla.
Sí... Cuando hablo de mis sueños la gente se me rebota. Algunos no se cortan y se me ríen a la puta cara. Otros me dicen directamente que estoy gilipollas, lo que, pese a que sea probablemente cierto, no queda bonito ni aun en inglés. A alguno le he tenido que callar la boca con pruebas tangibles y físicas de que los sueños de los que se reía hace seis meses son tan reales como el churretillo de mayonesa que le cae por la regordeta comisura mientras pone los ojos en blanco presa de un subidón de glucosa.
Comencé este blog diciendo que iba a ganar el Nobel de Física y, tal vez, el de Literatura.
Lo dije en serio.
Se me ocurren dos razones por las que la gente no fue muy cruel. Una, principal, esto lo leen cuatro gatos, literalmente (lo de cuatro). Y los dos o tres que dejan comentarios son gente maja que, seguramente, pensaron que bromeaba. Esa es la segunda razón.
Bueno, pues no... No bromeaba. Cada noche cuando me acuesto vivo la escena de la entrega de premios de manos del rey de Suecia. Cada mañana me despierto con las palabras del discurso de recepción en mi cabeza. Cada día procuro hacer algo que me lleve un poco más cerca del premio, por pequeña que sea la distancia. El problema no es avanzar lentamente; el problema es detenerse.
Quien no me conozca no se podrá imaginar lo que ha cambiado mi vida en los últimos 18 meses. Llegué a meter 92 kg. dentro de mis escasos 165 cm. Cuando un día dije basta había pasado 27 años de mi vida comiendo porquería y sentado ante un piano día y noche. Además, era alérgico al ejercicio físico. En enero de 2004 decidí que ésa no era la vida que yo quería vivir. Empecé a hacer pequeños cambios que acabaron probándose milagrosos. Un día corrí 15 minutos y pensé que se me iba la vida por la boca. Otro día corrí 20 y me sentí mejor. Así hasta que hace unos meses me calcé el Maratón de Londres, cerré alguna boca y alegré otros pocos corazones.
El motivo por el que estoy ahora escribiendo esto, además de mi divorcio temporal con Morfeo, es que hace unos diez días que terminó el Tour de Francia. Y, para celebrarlo, pues se me ocurrió agenciarme un audiolibro de Lance Armstrong. Durante la semana pasada salí a correr cada día con las palabras de Lance en mis orejas y no pude menos que dejarme el alma en cada zancada oyendo sus programas de entrenamiento, su estilo de vida, sus metas, sus sueños, su insobornable y pura fuerza de voluntad, su coraje...
Por primera vez en mi vida hice 10 km. en menos de 45 minutos.
Una vez terminado el libro decidí que, no sólo voy a hacer el Ironman de Lanzarote en 2007. Voy a ir un paso más lejos y voy a hacer una marca que me permita acudir a los campeonatos del mundo de Ironman en Kona, Hawaii. Suena a coña, ¿verdad? Pues va a ser tan cierto como que mi madre está muerta y es lo que más quise en este mundo. Tal y como lo suelto aquí se me ha ocurrido soltarlo en el laboratorio y... Pa qué queréis que os cuente. Repito que la culpa es mía. Por arrojarlo así, sin anestesia.
He de aprender a cerrar la boca.
Así que lo vuelco aquí, para desfogarme y daos la oportunidad de que me digáis que estoy charumba perdido. Lo que, por otra parte, es cierto.
... Pero, al menos, mientras leo los comentarios no tengo que soportar el asqueroso churrete de mayonesa en el buzón del capullo que se ríe de mis ilusiones.
P. S. Feliz cumpleaños, vida mía.
P. P. S. Es tarde y no me apetece poner links. Tal vez lo haga mañana. Tal vez no.
Estoy bastante mosqueado. Es culpa mía, sí, porque tengo la boca muy grande. Y cuando algo me ilusiona no puedo evitar contarlo a todo el mundo (varias veces) y reconozco que puedo parecer presuntuoso. Los que me conocen saben que nada está más lejos de la realidad. Me ilusiona simplemente hablar de mis sueños. No es culpa mía que la mayor parte de la humanidad sea absolutamente incapaz de proponerse una meta y dar el 110 por ciento para alcanzarla.
Sí... Cuando hablo de mis sueños la gente se me rebota. Algunos no se cortan y se me ríen a la puta cara. Otros me dicen directamente que estoy gilipollas, lo que, pese a que sea probablemente cierto, no queda bonito ni aun en inglés. A alguno le he tenido que callar la boca con pruebas tangibles y físicas de que los sueños de los que se reía hace seis meses son tan reales como el churretillo de mayonesa que le cae por la regordeta comisura mientras pone los ojos en blanco presa de un subidón de glucosa.
Comencé este blog diciendo que iba a ganar el Nobel de Física y, tal vez, el de Literatura.
Lo dije en serio.
Se me ocurren dos razones por las que la gente no fue muy cruel. Una, principal, esto lo leen cuatro gatos, literalmente (lo de cuatro). Y los dos o tres que dejan comentarios son gente maja que, seguramente, pensaron que bromeaba. Esa es la segunda razón.
Bueno, pues no... No bromeaba. Cada noche cuando me acuesto vivo la escena de la entrega de premios de manos del rey de Suecia. Cada mañana me despierto con las palabras del discurso de recepción en mi cabeza. Cada día procuro hacer algo que me lleve un poco más cerca del premio, por pequeña que sea la distancia. El problema no es avanzar lentamente; el problema es detenerse.
Quien no me conozca no se podrá imaginar lo que ha cambiado mi vida en los últimos 18 meses. Llegué a meter 92 kg. dentro de mis escasos 165 cm. Cuando un día dije basta había pasado 27 años de mi vida comiendo porquería y sentado ante un piano día y noche. Además, era alérgico al ejercicio físico. En enero de 2004 decidí que ésa no era la vida que yo quería vivir. Empecé a hacer pequeños cambios que acabaron probándose milagrosos. Un día corrí 15 minutos y pensé que se me iba la vida por la boca. Otro día corrí 20 y me sentí mejor. Así hasta que hace unos meses me calcé el Maratón de Londres, cerré alguna boca y alegré otros pocos corazones.
El motivo por el que estoy ahora escribiendo esto, además de mi divorcio temporal con Morfeo, es que hace unos diez días que terminó el Tour de Francia. Y, para celebrarlo, pues se me ocurrió agenciarme un audiolibro de Lance Armstrong. Durante la semana pasada salí a correr cada día con las palabras de Lance en mis orejas y no pude menos que dejarme el alma en cada zancada oyendo sus programas de entrenamiento, su estilo de vida, sus metas, sus sueños, su insobornable y pura fuerza de voluntad, su coraje...
Por primera vez en mi vida hice 10 km. en menos de 45 minutos.
Una vez terminado el libro decidí que, no sólo voy a hacer el Ironman de Lanzarote en 2007. Voy a ir un paso más lejos y voy a hacer una marca que me permita acudir a los campeonatos del mundo de Ironman en Kona, Hawaii. Suena a coña, ¿verdad? Pues va a ser tan cierto como que mi madre está muerta y es lo que más quise en este mundo. Tal y como lo suelto aquí se me ha ocurrido soltarlo en el laboratorio y... Pa qué queréis que os cuente. Repito que la culpa es mía. Por arrojarlo así, sin anestesia.
He de aprender a cerrar la boca.
Así que lo vuelco aquí, para desfogarme y daos la oportunidad de que me digáis que estoy charumba perdido. Lo que, por otra parte, es cierto.
... Pero, al menos, mientras leo los comentarios no tengo que soportar el asqueroso churrete de mayonesa en el buzón del capullo que se ríe de mis ilusiones.
P. S. Feliz cumpleaños, vida mía.
P. P. S. Es tarde y no me apetece poner links. Tal vez lo haga mañana. Tal vez no.





