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Hitting the fan
Llenando la www con más basura todavía.
Acerca de
When the shit hits the fan.
Sindicación
 
Propósitos para 2007
Ya puse este vídeo aquí alguna vez, pero quiero despedir el año repitiéndolo, pues condensa, en apenas 3 minutos, lo que será mi entrenamiento físico durante 2007. Además de ser de una belleza plástica casi perfecta.

Disfrutad y, sobre todo, no intentéis hacer esto en casa. Ni en ningún otro sitio.

 
Mensaje para pádrule
Pádrule.

Hace ya nueve días que apagué el teléfono. Y que dejé de masticar y de hablar en voz alta. He descubierto que la vida ha adquirido una dimensión nueva y desconocida y, como quería, me he reencontrado a mí mismo. Es bueno saber que ni el mundo se para porque yo desaparezca ni yo me desvanezco por estar fuera de contacto.

Sin embargo, ésta va a ser la primera vez que no te felicito el año nuevo de viva voz. Y, puesto que mi único contacto con el mundo exterior es internet, he pensado en mandarte un abrazo a través de este rincón mío.

Sé que hace un tiempo entrabas aquí de vez en cuando, pero últimamente no me fijo mucho en el tráfico e ignoro si lo sigues haciendo. Si lees esto, deja un comentario. Aún tardaré casi una semana en volver a asomar la cabeza para el resto de los mortales, así que aprovecha ahora.

Feliz 2007, pádrule. No te escandalices ni por lo que aquí escribo ni por algunos comentarios. Ya sabes que suelo tener las hormonas bastante activas en mi estado fundamental. De tal palo, tal astilla. Qué te voy a contar a ti, que me conoces como si me hubieras hecho.

Un abrazo. Te quiero.

Ah, para los que no son pádrule... No os molestéis en colocarme un comentario pretendiendo ser pádrule, porque conozco su IP. Con vuestra verdadera identidad sí que está bien que comentéis, por supuesto. Incluso, por ser fin de año, aceptaré donaciones por una vez. Y no sólo económicas. Especialmente no económicas, en realidad. Y eso va por alguna...





 
Mi héroe
Hace cosa de un mes me compré un diario para 2007 encuadernado en piel. Caro, muy caro.

¿Por qué iba a pagar alguien 30 libras por un libro en blanco?

Os diré por qué. Porque ese libro va a contener mi más pura esencia. Y me lo pensaré muy mucho antes de escribir cada frase. Pues la idea no es sólo organizarse, que también, sino plasmar en un lugar físico al yo que anida en mi cabeza y que me tiende una mano en los momentos duros, que son abundantes en los últimos tiempos.

Os puede parecer una idea imbécil. A mí me parece mortalmente serio, porque me conozco.

Sí, yo soy muchos. Y no todos buenos. Pero hay un yo que se eleva sobre el resto, un yo que, probablemente, todos tenemos y que no es otra cosa que un héroe. Y a veces me miro al espejo y creo reconocerlo en mis ojos. No ocurre tan a menudo como quisiera, pero sí con la suficiente frecuencia como para saber que sigue ahí, partiéndose la pana con los otros miserables que también me constituyen.

Ese otro yo es el que me hace ignorar el dolor cuando algo hiere, el que me hace correr esa milla de más, el que me hace apretar los dientes en la última repetición del ejercicio que sea aunque crea que me van a estallar las venas, el que me obliga a leer un artículo más por la noche cuando se me cierran los ojos, el que me anima a ignorar el cansancio de dedos y brazos cuando me da por estudiar piano. El que me enseña a sonreír en cualquier circunstancia, a ignorar el hambre si no hay otro remedio... El que quiere, tal vez algún día, existir de verdad, en mi cuerpo físico y para siempre.

Y necesito tenerlo a mi lado más a menudo, porque no siempre es capaz de acudir. Por eso he decidido abrirle una puerta más amplia al mundo a través de un libro en blanco.

Un libro que hoy he abierto por primera vez y en el que he escrito, en la primera y demasiado blanca página, una sola frase con mi letra rebelde.

"I demand more from myself than anybody else could possibly dream of".

Me ha parecido un buen comienzo. Un buen título, si se quiere.

El resto de lo que escriba ahí en el futuro, me lo quedaré para mí.
 
Salsa
Cómo se me ha podido pasar hasta ahora contar aquí mis escarceos con el baile. Sí, también me ha dado por ahí. En realidad, no importa en qué afición penséis, lo más seguro es que me haya dado por ella en algún momento de mi vida. Bueno, salvo, tal vez, la taxidermia.

La cosa comenzó en el baile aquél en que le hice claras mis intenciones a El Cuerpo por primera vez. En cuanto vi que ella no hacía más que mirar a los tíos que bailaban mejor y se lanzaba a pedirles un baile, una imagen se instaló en mi mente: clases de danza. La web del Club de Danza de la Universidad ofrecía un abanico de opciones bastante amplio. Casi para todos los gustos: Offbeat, Tango argentino, Dancesport (aún no sé qué cojones es eso), Salsa, Rock 'n Roll y bailes de salón en general. Como esa semana ya se me había pasado la clase de Salsa, me dije que, para una primera toma de contacto, el Tango argentino me iba a servir como cualquier otra cosa. Además, pensé, se baila bien agarradito.

Así pues, un viernes por la tarde cogí la bici tras el trabajo y me planté en la clase de Tango. Con dos cojones. Llegué tarde, por supuesto, y al entrar vi que el profesor estaba enseñando algunos pasos básicos rodeado de gente. De gente... bastante... hum... mayorcita, por así decirlo. Volví a salir de la clase. Desanduve el pasillo, tic, tac, tic, tac. Sonrisa a la recepcionista que, por lo que parecía, era la única que aún iba a ver los cuarenta en aquel edificio. Asomo la cabeza por la puerta principal hacia la calle. Miro hacia arriba. "St Columba's Hall". Os juro que yo esperaba ver "Geriatric", "old people's home" o algo parecido. Pero no.

Se me presentaron entonces dos opciones, claras como los cabellos de los tangueros (de los que aún tenían cabello, digo). A saber: saltar en mi bici y alejarme de allí lo más rápidamente posible, cualquier dirección vale, para no volver jamás o volver como un machote y tratar de aprender algo, ya que estaba allí. Como, por una parte, me apasiona probar cosas nuevas y por otra la curiosidad por saber si era capaz de encadenar un punta-tacón sin dislocarme las rodillas (lo de mi descoordinación física es motivo de una entrada aparte en este blog) me estaba consumiendo, decidí respirar hondo y volver al matadero.

Cuando volví a entrar en la clase la escena no había cambiado: corrillo del inserso alrededor del profesor de baile. Que, por cierto, no tenía un pelo de tonto. Ni de listo. Ustedes ya me entienden. No tardó en pedirnos que encontráramos pareja para empezar a practicar lo que acababa de demostrar. Y yo, allí en una esquina, tratando de hacerme chiquitito, chiquitito, para no llamar mucho la atención mientras me preguntaba si no era mejor que me sacara a bailar uno de los abueletes, porque la oferta femenina era... digamos que... En fin, dejémoslo en que a mí nunca me había atraído especialmente bailar con mi abuela.

Y entonces se me abrió el cielo. Porque, sí, entre tanto Matusalén se hallaba una doncella que no pasaba de los cincuenta. Y antes de hacer un chequeo mental previo de la ninfa ya estaba yo frente a ella con los brazos en cuarta posición y con los ojos suplicantes. La muchacha aceptó. Y sólo entonces me di cuenta de que tampoco me había salido muy bien la jugada. Porque delante de mí tenía lo más parecido a Carrie que he visto fuera del celuloide: falda hasta los tobillos y más allá, aire de novicia, ojos de qué casta soy, válgame el cielo el uno y de cásate conmigo el otro. Y, no hace falta decirlo, mirada de psicópata de pata negra.

Pasé toda la clase tratando de no mirarla a los ojos y de no trastabillarme los pies. Lo primero, no fue difícil. Lo segundo empecé a sospechar que iba a ser de todo punto imposible. Cuando salí de la dichosa clase sabía que no iba a volver a bailar Tango en mi puta vida.

La semana siguiente acudí por fin a la clase de Salsa. Lo primero que me llamó la atención, muy gratamente, fue que la media de edad era como unos cuarenta años más baja que en la clase de Tango. Lo segundo, que aquello estaba de bote en bote. La leche, cuánta afición. Las clases de Salsa las daba un tal Russell. Que, no sé si por coincidencia o por exigencias de contrato, también tenía el cráneo más brillante que Mr. Proper. Y el cuerpo de Dani de Vito. Nada que ver con el estereotipo, si es que eso existe, de profesor de baile latino. Pero me bastaron dos minutos para comprobar que el tipo bailaba bien. Y hacía la clase amena. Me lo pasé bastante bien durante aquella primera clase. Mucho one-and-two-and-three-and-close, muchas miraditas a la fila de enfrente (Russell nos había separado por sexos en dos filas enfrentadas) donde la progesterona aún se hallaba en cantidades considerables, mucho open basic y menos tropezones que en el tango. Cuando llegó la hora de encontrar pareja a mí ya se me caía la baba de buenas que me parecía que estaban todas. Me lancé a por una de cabellos largos y rizados, levemente más alta que yo y un aire en el rostro a lo Audrey Hepburn. Ah, y cintura de avispa. Y no sólo estaba pero que muy follable, sino que además no me miraba como si fuera a pasarme a cuchillo de un momento a otro. Ya saben qué miradas digo, esas de ojos sin párpados. Y sonreía.

Al cabo, terminamos cruzando unas cuantas frases y ella me dijo que yo bailaba bastante bien. Como por mi acento se colije enseguida que no soy de Newcastle, me preguntó que de dónde era. Se lo dije. "Por eso bailas bien, claro. Lo llevas en la sangre". A esas alturas lo que yo llevaba en la sangre era un cóctel de feromonas fortísimo. Mezclado, no agitado.

Semana siguiente, segunda clase de Salsa, segunda oportunidad de estrechar lazos con Audrey. Antes de que Russell hubiera terminado de pronunciar "Find a partner" ya estaba yo agarrado a mi objetivo como una lapa. "Hola", dije, "eras Anna, ¿verdad?" "No", dijo ella. "Allison". Mierda. Para un nombre que tengo que recordar y mi memoria me sale rana. "Ah", traté de arreglarlo mientras mis ojos recorrían al resto de la clase, "entonces Anna debe de estar por aquí en alguna parte". Ni qué decir tiene que Allison no volvió a bailar conmigo. Tampoco yo volví a intentar hacerlo, hay miradas que advierten y sé reconocerlas. En principio, no debería de ser tan grave el no haber recordado su nombre, pero hay gente rara por ahí.

A partir de entonces las cosas empezaron a ir mal. En las siguientes dos clases no anduve fino al elegir pareja y acabé siendo yo el elegido. Por supuesto, me tocó lo que nadie quería. La primera fue una mujer madura, y cuando digo madura estoy hablando de unos 87 años, con la peor halitosis que he olido en mi vida y que, os lo juro, bailaba como si estuviéramos jugando al corro de la patata. La segunda, una japonesa que, si bien me dio buenas vibraciones en un principio, porque las japonesas suelen bailar bien, en cuanto empezó a moverse me di cuenta de que era un caso perdido. Ni bailaba bien ni iba a bailar bien aunque practicara cada uno de los minutos que le quedaban por vivir. Aceptémoslo, hay gente que no tiene ritmo en el cuerpo, será un gen ausente o algo así. No hay nada de malo en ello, por supuesto, tampoco es que yo sea Fred Astaire. Es sólo que en aquellos momentos no me hizo mucha ilusión.

Tardé poco en dejar las clases de Russell. No tanto por miedo a la anciana, que tras el primer contacto ya no me había apartado los ojos, como por puro aburrimiento de repetir los mismos pasos una y otra vez, semana tras semana. Así que dejé a Russell y su Salsa Beginners y me apunté a la sesión de Salsa Intermediates. Sesión que era impartida por una tipa muy pequeñita, con cara de tigresa en celo y que movía las caderas como si no hubiera hecho otra cosa en este mundo. Claro, entre que era una clase para gente más avanzada y que yo ya me había perdido, entre Tangos y Russells, más de medio trimestre, la primera vez no me enteré ni de si tenía que coger la mano de mi compañera de forma pronada o supinada (que, por cierto, es pronada). Pero uno sólo aprende de verdad cuando se sale un poco de su zona de confort y la verdad es que en las cuatro clases que recibí de Catwoman aprendí bastante. Ahora mismo, por ejemplo, no me cortaría un pelo en sacar a bailar Salsa a cualquier dama. Así, en frío y todo.

Oí a alguien, en cierta ocasión, decir que por cada hora de clase de baile hay que practicar unas seis para sacarle provecho. Si bien yo no he llegado a tanto por falta material de tiempo, también es verdad que tengo a la fregona de casa hasta el mango de ensayar conmigo. El Cuerpo es un capítulo pasado de mi vida y la razón que me impulsó a aprender a bailar en un principio ya no es válida. Pero he encontrado otras. Siempre necesito terminar lo que empiezo. Y, joder, me está empezando a gustar mucho lo de bailar Salsa, no sé si por las caderas de Catwoman o porque ya no parece que voy pisando uvas. Así que el trimestre que viene voy a seguir con ello.

Y no, no voy a colgar ningún vídeo aquí de un servidor bailando Salsa. Sé que os iba a alegrar el día después de unos segundos de vergüenza ajena, pero todo tiene un límite en esta vida y yo ya he sobrepasado el mío en esta entrada.
 
Ah... Esos maravillosos criostatos
Penderecki está teniendo problemas con su criostato, MX1, y nos manda un email a El Cuerpo y a mí. A El Cuerpo, porque es la encargada de MX1 y a mí porque soy el encargado de todos los criostatos del laboratorio en general.

Al parecer, Penderecki no puede meter la unidad en el criostato. Se queda atascada unos 4 cm por encima del tope. Apuesto a que, una vez más, éste es el problema.

Solid air inside cryostat

El hielo, que no es más que aire sólido, impide que la parte central de la unidad entre a través del imán. Tres soluciones se me han ocurrido y así se lo he hecho saber. La primera, la fuerza bruta. Puede parecer una medida un tanto extrema cuando estamos hablando de los precios que estamos hablando, pero a mí me viene funcionando ya durante meses en el MX2, aunque allí el problema no es el hielo, sino que la unidad está doblada (y bien doblada, se aprecia a simple vista) porque algún ingeniero de Oxford Instruments se pasó de rosca al atornillar la parte donde se coloca la muestra experimental en la unidad.

Otra solución, coger un palo bien largo y quitar el hielo como buenamente se pueda. Nada del otro mundo. Un palo y una linterna. Y a barrer.

Por último, lo que ninguno queremos hacer, pero que garantizaría la solución del problema. Calentar el criostato a temperatura ambiente. Una semanita para calentar, otra para enfriar, y casi que nos plantamos en febrero sin haber tomado datos.

Le he mandado todo esto a Penderecki (CC a El Cuerpo) y, cuando le he dado al botón de Enviar, el servidor de la Universidad me había hecho un logoff de los que hacen afición. Me he cagado en unas cuantas personas a las que no conozco y he vuelto a redactarlo todo con una paciencia que hacía tiempo no encontraba en mí.

Es digno de encomio que Penderecki se coma los turrones o lo que quiera que se coma en este país junto al criostato, pero mis días de estudiante ya pasaron y mis vacaciones y madrugadas en el laboratorio, también. Así que lo último que voy a hacer es poner mi culo en la bici y chuparme los veintitantos kilómetros de ida y vuelta al Cavendish para hacer fuerza encaramado a un criostato.

Como consultor a distancia, lo que quieran. Como mano de obra, que se vayan olvidando.
 
V-Diet FAQs
Q: So, how come you decided to do this stupid thing?

A: 'Cause I'm nuts. And, more often than not, I fancy doing the opposite. And because I know what I'm doing. And it feels good to prove that I have the necessary willpower and self control. And it will take my body to new and unsuspected levels of development. And also because in the present society, when facing the choice of eating or not, usually not eating is the way to go. And because intermitent mild hunger is healthy. And, and, and... You see, I have a ton of reasons. You probably have none, and I'm OK with that.

Q: Are not you gonna lose lean mass on this diet?

A: Definitely. The low carb intake, for one thing, will make me lose a ton of water weight during the first few days. That's not a problem at all. Lean mass is not only muscle. Anything that is not fat is lean mass. However, once the initial and dramatic drop in weight is stabilized, the fat will keep melting like butter in the oven. I forecast to lose about 2 lbs of fat a week with little or no muscle loss. The diet is designed to preserve muscle mass. I even expect to increase strength in the gym during this period.

Q: I think you are eating too little.

A: And I think you are eating too much. You see, my RMR is about 2500 kcal/day. I'm taking an average of 1500 kcal/day over a whole week. 7000 kcal/week of deficit. Since a pound of fat has 3500 kcal of energy, 2 pounds of pure fat loss a week seems reasonable. In order to direct my body towards the fat storage when it comes to obtain energy, I need to make of it a fat burner. Between the thermogenic and the low carb intake I manage to do the trick.

Q: Can I see how one of your meals does look like?

A: Ask and ye shall receive.

Christmas feast


Q: I really, really, really want to do the same!!! What do you suggest?

A: First thing, you need to be already fairly lean to start with. Say, about 10% bodyfat if you are a male, about 16% if you are a gorgeous chick. If not, follow a more balanced diet until you get there. This one, for example, is a guaranteed winner. Once you can see your abs not flexing, you can embark the V-Diet. Rules are easy. Eat (10.2 x bodyweight + 879) x .50 kcalories on your non-training days and (10.2 x bodyweight + 879) x .60 kcalories on your training days. Following a workout is the only moment you want to have simple sugars. Dextrose or maltodextrine are the best options. Keep the rest of your carbs to a minimum and you are golden. Also, don't forget to have enough fiber and vitamins in your diet.

Q: You are only having liquids, are you still pooping?

A: Yes, I am.

Q: For how long are you gonna keep doing this?

A: 'Til I decide it's enough. Minimum is 10 days, maximum 28. From the convenience point of view, nothing beats this: I don't need to cook, don't need to do the dishes and the shopping list is just inexistent. Also, I don't need to think what I'm gonna eat each day. After the first couple of days, things become much easier. Once the diet is finished, though, mind you: the transition into a balanced nutritional intake has to be done slowly. I will incorporate two solid meals a day for the first two weeks, and my energy intake will be increased by about 200-300 kcal/day. Then I will slowly ditch the shakes.

Q: How about some before/after pics?

A: You have plenty of before pics in this site. Do a search. Regarding the after, I promise I'll post one once I'm done with this thing.

Q: What do those shakes taste like?

A: That's a tough one. But I'll try to give you the idea. Imagine a good 6 ozs of soft dog's poo mixed with another 6 ozs of bathroom cleaner (the pine variety). Throw in a bit of cinnamon and aspartame to the equation and you might get something similar in taste. Don't substitute the shakes for the above recipy, though, if you are looking for results.

Q: Your blog sucks.

A: I know. Actually, that's a compliment. My intention is that losers like you realize they are wasting their time in the web while reading this shit. So get out, get a life, get fucking laid... I never aimed for quality here. The web is already full with junk, I'm doing nothing but adding a bit more. It's fun and it lets my dad know I'm still alive.
 
Compromiso
Como veo que no hay manera de que me ponga a estudiar piano consistentemente (no he practicado más de una hora seguida desde algo así como el año 2001), me comprometo aquí y ahora a grabar y colgar en este blog a finales de enero el siguiente estudio.



Si falto a mi palabra tendréis absoluta libertad para aprovecharos de mí sexualmente, oxeador incluido.

EDIT: He encontrado la versión definitiva de este estudio. La pongo aun a riesgo de parecer a su lado el pianista de Cine de Barrio cuando me dé por grabarlo a mí.
 
Las carga el diablo
Me acabo de comprar esto



Os váis a hartar de ver fotos mías a partir de ahora, infelices. Pero no me remuerde la conciencia, seguro que os lo merecéis. Y creo que también trae vídeo, así que para qué queremos más... Tal vez hasta cuelgue algún vídeo partiéndome el cuello con los backflips que entreno en el parque.

Holidays ROCK.
 
Por llevar la contraria
Las Navidades dejaron de tener encanto para mí, más o menos, cuando empezaron a salirme pelos en el pecho. Hasta entonces sí que solía ilusionarme con las musiquillas, las películas con animalejos de la tele, los concursos de la radio y las gambas de Nochebuena. Yo tuve una adolescencia muy gilipollas. Luego, madurar, no se puede decir que madurara, pero me fui retrayendo. Y empecé a ver la verdadera cara de las Navidades.

Regalos a todo lo que se menea, te caiga bien o no, el caso es tirar de plástico. Hipotecarse hasta las trancas y pasarlas más putas en enero que el tamborcillo en las Navas de Tolosa. Reunirse con otros familiares a los que sólo ve uno precisamente en estas fechas y que son capaces de mantener conversaciones estúpidas durante un intervalo de tiempo increíblemente eterno. Compromisos idiotas, falta absoluta de libertad, anuncios de Freixenet, El Almendro y su puta madre... Mensaje de Suma Jestad, la Reina y yo, un par de arcángeles y la jodida corte celestial. Villancios, argh, quisiera no tener sentido del ridículo. Lotería (impuesto voluntario para la gente que no tiene ni pajolera idea de matemáticas, cough*mi padre*cough), un calvo soplándome desde la tele copos de nieve o lo que coño sea en toda la jeta, encefalograma plano universal e hipocresía para hundir tres Titanics.

... Y, por supuesto, comida. Mucha comida.

Yo creo, y he pensado en esto detenidamente, que hay gente, una cantidad estremecedora, que tiene una relación casi sexual con la comida (cough*mi padre*cough). Vamos a ver, criaturas del cielo, si no os termináis la puta langosta Thermidor esta noche, pues no pasa nada. El mundo no se acaba mañana. En serio. Os lo juro por la salsa rosa que os chorrea por la barbilla. Volveréis a comer. De verdad, confiad en mí, soy joven pero he pasado mucho tiempo a solas y he pensado horas largas sobre la vida y sus misterios. No hace falta que os comáis los seiscientos kilos de turrón que habéis comprado y os han regalado antes del día de reyes. Ya sé que caducan, sí, pero la última vez que lo miré no estaba prohibido comerlos en marzo. Y, por el amor del niñito Jesús que está en la cuna al lado del caganer, si sois seis a cenar en la mesa, no pongáis la misma cantidad de comida que Vito Corleone en la boda de su hija. Puede vestir mucho para una foto, pero la foto se transforma en naturaleza muerta cuando se ve a los comensales cumpliendo el rito.

Me dais asco.

Por eso, como ya comenté, he decidido hacer estas Navidades memorables. Lo que voy a hacer será tan reprobable como lo que he descrito más arriba, seguramente, pero una de las razones por las que lo hago es por tratar de sentirme diferente a aquello que más me repugna. Otra de las razones es la estimulación que me gusta hacer de mi fuerza de voluntad de cuando en cuando.

Os cuento el plan.

Durante los próximos 10 días, como mínimo, no voy a comer nada sólido. Dientes, para qué os quiero. La cosa es algo más sucinta. He aquí mi comida para todas las Navidades.



Como véis, no se trata de atracarse a zumos y bebidas de esas "con fauna bacterial". No. Si algo me asusta en esta vida, es perder el músculo que tanto me ha costado conseguir en los últimos dos años. Tantos madrugones y tantos gritos en la última repetición del press de banca no se van a esfumar en diez días, no puedo consentirlo. Hay, claro, soluciones para todo. La idea es sencilla: 1300 calorías en los días "sin pesas", martes, jueves, sábado y domingo. 1600 calorías en los días con pesas. Los días sin pesas constarán de cinco batidos de proteína, cinco, espaciados a lo largo del día. Si a alguien le interesa, que sé que no, la proteína de más calidad que hoy día se puede adquirir a este lado del charco es Metabolic Drive, de Biotest. Es caro, unas 40 libras el kilo, pero a mí me merece la pena. Además, en cuatro de los cinco batidos añadiré semillas de lino molidas. El día lo completarán 10 gramos de Psyllium Husks, para esos ratitos del baño que tanto han hecho por la literatura universal, una pastilla de multivitaminas, una cápsula de Hot-Rox (ésta tiene gracia; "eso no puede ser sano", me dijo un pavo en el laboratorio cuando me vio con el bote del quemagrasas mientras le daba un mordisco a su tercer donut de la mañana) y 16 cápsulas de aceite de salmón (omega-3 que estáis en los cielos). Lo del Hot-Rox no es tanto como para quemar grasa (¿qué grasa? parezco un mapa anatómico andante) como para preservar el músculo. El actor que hace de agente anticatabólico en esta función, vamos. Qué más. Pues una taza de café del bueno por la mañana, té verde ad libitum y agua, pues toda la que pueda procesar. Los días de pesas serán nutricionalmente casi iguales. Peeeeeeeeeero... En lugar de uno de los Metabolic Drive, tomaré un Surge, que es lo mismo pero con Maltodextrina y Dextrosa para que los músculos se recuperen con tiempo suficiente como para ser capaz de levantar algo más que la botella de agua cuando llegue la hora de la próxima sesión de pesas.

Sencillo, ¿verdad? Y gilipollas, pensaréis. Y pensaréis bien, porque vuestras metas no son las mías. Y si lo son, seguro que no tenéis cojones para hacer lo mismo, así que seguís por detrás de mí.

La parte no nutricional de mis vacaciones consistirá en apagar el puto móvil y no decir más de tres frases en alto hasta el día 3 (ó 4, aún no lo he decidido) que vuelvo al curro. Quizás no llegue ni a dos frases. Total, la compra no la voy a tener que hacer. Más cosas. Lunes, miércoles y viernes, como ya habrá deducido el avezado lector, son días de pesas. El programa será una sesión de cuerpo completo por día, en lugar de las divisiones espalda/bíceps, pecho/tríceps, piernas y hombros que venía haciendo hasta ahora. Hago esto porque el mejor programa de pesas es el que uno no hace; es decir, el cuerpo se acostumbra enseguida a lo que le echen y cualquier programa deja de ser efectivo a las pocas semanas. Éste era un buen momento para cambiar. Los días que no haga pesas no serán de descanso. En primer lugar, estiramientos, pasivos e isométricos, haré a diario. Handstands a diario también. Los días sin pesas entrenaré la planche y el L-sit. Y creo que no me dejo nada.

Por otra parte, tengo muchas cosas pendientes por leer y van a caer antes de enero. Por un lado, LOTR, completo. Por otro, un par de libros sobre técnicas de reducción de ruido en física experimental y unos cuarenta artículos sobre la estructura hiperfina en nanoestructuras semiconductoras.

... Y poco más: internet encendido constantemente, mucho sexo con mi mano y todas las películas que pueda ver en el tiempo libre que me quede, si me queda. También estoy dudando, visto cómo está el panorama, si usar los cinco minutos que me va a costar hacer la digestión en bajarme a la playa o en salir a pasear bajo el tórrido sol que baña mi jardín.



Feliz Carnaval.
 
Eureka, pero menos
Acabo de llegar a casa con la adrenalina goteándome por la nariz. Día intenso y fructífero. El leak del que hablé hace unos días aún estaba por ahí escondido. Ayer, cuando me fui del laboratorio, lo dejé acorralado entre la línea de la still que va del IGH a la bomba de Helio 3 y la parte trasera de la bomba. Para que nos aclaremos todos con lo que voy a explicar conviene tener presente la siguiente imagen.





Es decir, el leak estaba escondido entre el punto donde pone "3He pumping" y las válvulas V13A y V13B. De eso estaba seguro porque cerrando V6, V13A, V13B, V5 y V9 y dejando la bomba en funcionamiento, G2 aumentaba a un ritmo de unos 10 milibares por hora. Es decir, algo se estaba colando en el sistema y el agujero estaba entre los puntos mencionados.

Mal asunto, porque la bomba forma parte del tramo sospechoso y es bastante delicado hacerle un leak test. La presión que se lee en G2 es debida a la mezcla. Para poder comprobar si la bomba era el elemento corrupto del sistema hay que poner primero la mezcla a buen recaudo. No sólo es cara, sino que también consta de una cantidad relativa de 3He y 4He que es muy difícil de conseguir una vez perdida. Pero, claro, detrás de la bomba no tenemos otra bomba para guardar la mezcla mientras se hace el leak test. La solución se llama cryopump. Una cryopump no es más que un cilindro dentro del cuál se coloca algún material poroso, como por ejemplo el grafito, que, una vez enfriado, hace que las partículas gaseosas se adhieran a su superficie. No conozco a ningún físico experimental a quien le guste usar una cryopump para vaciar la bomba de 3He de mezcla. A mí tampoco me hace mucha gracia. Pero hoy era el día marcado y la bomba era lo único que aún no había comprobado. Lógicamente, antes de hacer el test yo ya habría apostado mis próximos diez polvos a que el leak estaba en la bomba misma. Había otras posibilidades, como que estuviera en alguna parte de la línea que va de V6 a la bomba, o en V6 misma, o incluso en los Oil Mist Filters (OMF en la imagen), pero eso se me antojaba extraño y no podía encontrar una explicación para un leak en esos sitios. No sería la primera vez que veo un leak en una bomba de 3He, sin embargo.

Así que esta mañana he comenzado por "cryopumpear" G2. Para eso se hace lo siguiente. Se asegura uno de que la cryopump está vacía. Se sumerge (la cryopump) en un dewar de Helio líquido. Se conecta la cryopump al punto donde dice Vent y, por medio de la bomba auxiliar (Auxiliary), se bombea la línea que conecta la cryopump a Vent (la cryopump tiene una válvula manual que la aisla de dicha línea y que de momento habremos cerrado) abriendo V2A y V5A. Una vez la cryopump fría y a presión cero, se abre V7, V11A y V13A, con lo que el gas en G2 empezará a meterse en la cryopump. Cuando G2 deje de bajar, se cierran V11A y V13A y se abren V2 y V4. Entonces se calienta la cryopump, con mucho cuidado de vigilar lo que hace G1. Si G1 sube a más de una atmósfera estaremos metidos en un buen lío (los números rojos que véis están en milibares, como ya indica la figura). Porque ocurre que si la cryopump misma tiene un leak, empezará a chupar aire que es un primor y cuando llegue la hora de calentarla, pues eso... que puede que haya tal cantidad de aire dentro que, a temperatura ambiente, se desarrollen presiones de varias atmósferas. Lo suficiente para hacer reventar al aparato y la cara del que pille cerca. Por algo se llama bomba, digo yo... Por eso digo, ojito con G1. Aunque no creo que vayan a ser muchos los lectores que se encuentren en esa situación en un futuro, el que avisa no es traidor. Si G1 aumenta razonablemente, abriremos la válvula manual de las Dumps, que es donde se almacena la mayor cantidad de la mezcla. Una vez G1 deje de disminuir, volveremos a enfriar la cryopump (G1 se hará 0), cerraremos V2 y V4 y repetiremos el proceso.

Bueno, pues pongamos que ya tenemos G2 a cero bares (que a mí me ha costado varias horas y a vosotros un par de párrafos, canallas). Lo que he hecho entonces ha sido desconectar la línea que conecta la parte delantera de la bomba con V6. He comprobado que P1 no cambiaba, por lo que el leak no estaba en la válvula V6. Estupendo, se seguía confirmando mi hipótesis. Para terminar con la incertidumbre, he desconectado los OMF, así, a pelo. Nunca en mi vida había hecho nada parecido, ni había visto a nadie hacerlo. Con ciertas cosas no se juega, pero pónganse en mi situación: un leak que se hace el esquivo durante dos semanas, una cola de cinco o seis estudiantes que aún tienen que usar el criostato antes que yo y unas necesidades tremendas de publicar algo antes de que se me acabe el contrato en julio de 2009. Así que he trepado sobre las trampas de Nitrógeno y he desconectado los OMF en un decir Jesús. O me despiden o me corono. He cegado el frente de la bomba y me he puesto a bombear en la parte de atrás con otra bomba. Cuando he visto que la presión bajaba a 0.4 milibares, he dejado de bombear durante 5 minutos. A continuación he comprobado la presión y he visto que era de 70 milibares. De 0.4 a 70 en 5 minutos. Igualico que un Ferrari. Ahí lo tenéis, al hijo de la gran puta. Menudas dos semanas me ha dado. Te pillé cabrón. Ahora vas a ir a tocarles los cojones a los malnacidos de Oxford Instruments que te parieron.

Porque ésa es otra, la bomba es nueva, como quien dice. Comprada en marzo de este año. Y se ha jodido ella sola. Mañana llamo a Oxford Instruments, tras leerme previamente un par de periódicos para que me entre algo de mala leche, y los pongo de puta para arriba. Y quiero una bomba nueva antes de mitad de enero, o nos veremos en los tribunales.

Mañana, último día de trabajo del año. Tengo que dejar el criostato lleno de Helio para que me aguante frío los 10 días de vacaciones y hacer algo de burocracia. Lo que viene a partir del sábado os lo cuento en la próxima entrada, tal vez esta misma noche.
 
Esos críos y sus putos móviles
Está claro que la función de vídeo de este móvil no sirve ni para cascarla. El pobre bicho no puede seguirme las manos y la toma de sonido es desastrosa. Y sí, lo sé, los pantalones de mi pijama son horteras hasta decir basta.

Por otra parte, no he puesto especial cuidado en la interpretación; me acababa de levantar y la primera toma tenía que ser también la última. Ahora voy a tener que acercarme al piano con la escoba y barrer todas las notas falsas que he esparcido en menos de tres minutos.



Acabaré borrando este vídeo en cuestión de días. Hagamos una cosa. Yo me regalo a mí mismo una cámara como ha de ser, no porque sea Navidad, sino porque yo lo valgo, y ustedes esperan un mesecito más para volver a ver esto con un mínimo de calidad.

Mientras tanto, esto es lo que hay. Y que me perdone Alexandr.
 
Liszt spanish rhapsody
Sólo las dos primeras páginas. La obra completa dura 13 minutos y no tengo suficiente memoria en el móvil. En la cabeza sí. Tal vez la semana que viene me anime y grabe un estudio de Scriabin, esta vez completo. Toda crítica mordaz y destructiva es, como siempre, bienvenida.

 
De leaks y otros demonios
No he levantado pesas desde que grabé el vergonzoso vídeo de más abajo el pasado domingo. Consecuencia: depresión brutal. El motivo ha sido un leak que he descubierto en mi criostato y que me ha dado una semanita para enmarcar. Si hubiera planeado las cosas un poco mejor hubiera sin duda podido meter mis sesiones de pesas entre leak test y leak test, pero como he ido improvisando, pues al final se me acababan los días y no me encontraba con energías para atacar las mancuernas.

Y no me estoy excusando con el trillado "no he tenido tiempo". Lo que no he tenido es plan. Fail to plan = Plan to fail.

Leaks. Están ahí siempre, rondando cualquier lugar donde un refrigerador de dilución se halle presente. Son frustrantes como pocas cosas y esquivos cual doncellas vírgenes. Un leak es, para entendernos, un escape. Un agujero en una tubería o en una unión entre tuberías. Claro, que estos agujeros no se ven y por eso suele hacer falta echar mano de un detector de leaks (que, como ya he dicho aquí otras veces, no es más que un espectrómetro de masas, 15 mil euretes del ala). El refrigerador de dilución enfría hasta unos pocos milikelvin por medio de la circulación de una mezcla de 3He y 4He. La mezcla se halla constantemente en un circuito cerrado a presiones que oscilan entre 100 y 600 milibares, dependiendo del criostato en particular y de la temperatura a la que se opere. Por lo tanto, cuando hay un leak en algún punto del ciclo, lo que ocurre es que entra aire debido a la diferencia de presiones, pero la mezcla, gracias a dios (ups, que soy ateo) al demiurgo no se pierde. Afortunadamente, porque perder la mezcla significaría

1- Pagarla de mi bolsillo. Unas 5000 esterlinas de nada.

2- Empezar a buscar otro empleo, probablemente no en investigación porque no estaría el personal para escribirme cartas de recomendación.


Bien, pues mi criostato, de nombre MX400, tiene un leak. Se hizo evidente en algún momento del fin de semana pasado, pues las traps se bloqueaban en cuestión de horas. El ciclo de 3He-4He consta de dos traps (sí, digo traps y no trampas porque hay términos que no soy capaz de traducir, tan extraños suenan a mi oído en mi lengua natal; me ocurre también con los términos y expresiones leak, labjack, gauge, bellow, clamp o I'd do her, por poner un puñado de ejemplos). Dos traps, digo, una sumergida en Nitrógeno líquido que atrapa todo lo que no es Helio o gases nobles y otra sumergida en Helio líquido que atrapa el resto de la porquería con un punto de ebullición por debajo de los 77 Kelvin del Nitrógeno. Y, como digo, las traps se bloqueaban en un decir Jesús. El bloqueo era tan inmediato que no me preocupé demasiado por el problema. En efecto, un leak de tales proporciones no podía ser difícil de detectar.

Ja. El lunes y el martes me los pasé usando el detector de leaks en todos los puntos del ciclo que se hallaban fuera de la unidad sumergida en Helio líquido. El detector de leaks me decía que, si había leak, el no lo veía. Mientras tanto, las traps se seguían bloqueando que daba gloria verlas. Tuve la sospecha de que el leak podía hallarse dentro de la unidad, y crucé los dedos para que no fuera así. Un leak en el refrigerador propiamente dicho suele ser no sólo difícil de detectar, sino también increíblemente caro de reparar. Para salir de dudas, y en lugar de calentar el refrigerador (que lleva un par de días), opté por una práctica que, si bien poco ortodoxa, acabó resultando exitosa: desconectando las tuberías del refrigerador y uniendo la línea de condensación con la de bombeo, pude convencer a las traps de que había un refrigerador conectado al ciclo cuando en realidad no lo había. Me puse a circular una pequeña parte de la mezcla y las traps acabaron bloqueándose otra vez.

Suspiro de alivio. El leak no estaba en el refrigerador. Sin embargo la presión de la mezcla aumentaba a razón de 10 milibares por hora. Virgen santa, un leak de tales proporciones debería de ser audible, ni detector de leaks ni hostias.

Tras otras cuantas horas de tanteo, opté por desconectar un trozo adicional en la línea de bombeo. Las presiones dejaron de subir. El leak estaba allí, sin duda. Tras conectar el detector de leaks al pedazo de línea bajo sospecha tampoco pude encontrar nada, de lo que acabé concluyendo que el leak estaba en la conexión entre las dos líneas y que me lo había ventilado al desconectarlas.

Llegados a este punto traté de condenssar la mezcla de nuevo para enfriar el sistema. Sin éxito: la mezcla estaba tan, pero tan llena de mierda, que el refrigerador se negaba a admitirla dentro. El resto de la semana me lo pasé limpiando la mezcla mediante las traps. Llené unas tres o cuatro veces las trap con una atmósfera de porquería y aún hoy, sábado, no está del todo limpia.

Karl, el estudiante en uso del sistema en estos momentos, va a tener que arreglárselas sin mí durante el fin de semana: ayer me fui de farra y llegué a casa en un estado lamentable a eso de las 5 de la mañana. No estoy, obviamente, en condiciones de ir al laboratorio y juguetear con el MX400.

Hay que ver, cuando las gentes honestas y trabajadoras se levantan para ir al curro y tener algo con que darle de comer a sus hijos yo estoy volviendo de juerga. El viaje de vuelta, además, no tuvo desperdicio. Pinché la rueda delantera porque, como iba que veía más bien poco, me metí en un hoyo del asfalto de unos 15 ó 20 cm de profundidad. En algún momento del camino también perdí la luz delantera. Creo que fue cuando me di un hostión de campeonato en la bajada del puente sobre el ferrocarril, pero no lo puedo asegurar. Afortunadamente, esta vez fui todo el rato por el carril izquierdo (creo), no como el día de la fiesta de Halloween, que regresé a casa en lo que yo llamo "continental european mode", es decir, por el carril derecho.

A veces me maravillo de seguir vivo.

Sobre la juerga de anoche, pues qué les voy a contar. Nos juntamos un buen puñado de postdocs en The Castle Inn y me bastó medio vaso de vino para empezar a sentirme un tanto puesto. Cosas de beber con el estómago vacío. En el grupo había una moza que yo no conocía, amiga de otra moza que trabaja en el laboratorio. La moza desconocida no es que fuera algo espectacular, más bien decentita. Fuckable, en cualquier caso, como solemos decir por aquí. Aunque a estas alturas cualquier cosa empieza a parecer fuckable a mis ojos. El caso es que, fuera por el vino, fuera porque uno de mis pasatiempos preferidos es cronometrar el tiempo que tardo en escandalizar a las doncellas que me acaban de presentar, me puse a decir unas burradas que habrían hecho enrojecer al marqués de Sade. La chica aguantó el tipo con honor durante más tiempo del que su inocente apariencia hubiera sugerido en un principio. Pero, al final, acabó inclinando la testa cuando alguien me llamó por teléfono (creo que fue el autor de mis días) y sonó un fragmento de "System of a Down". Ése que dice:

"Everybody, everybody, everybody livin' now
Everybody, everybody, everybody fucks

Everybody, everybody, everybody livin' now
Everybody, everybody, everybody sucks
"

La pobre moza miró su reloj nerviosamente y anunció que tenía cosas más urgentes que atender en otros parajes. Otra muesca en mi revólver. No me extraña que el celibato me persiga. No he mojado en caliente en los últimos tres meses. Y lo que te rondaré, morena. He de dejar el vicio de decir marranadas a desconocidas si quiero volver a catar la miel. Pero es que a veces es tan divertido...

Y, al cabo, muy al cabo, llegó El Cuerpo. En todo su esplendor. Obviamente, no le hice ni puto caso, primero porque no me hace ningún bien a mí mismo estar pendiente de ella, y segundo porque, lo creáis o no (que seguro que lo creéis), no me ha dirigido la palabra desde que hace una semana le dije lo que le dije. No me habla pero mirarme, me mira la muy perra. Y cómo me mira. Como si ella fuera el fruto prohibido que voy a estar deseando el resto de mi vida y, al mismo tiempo, como si no le importara untarme el cuerpo de nocilla y darse un banquete.

La verdad es que aguanté toda la noche como un campeón. Ya digo, ni puto caso. Fuimos a un par de discos, bastante cutres, la verdad, con una media de edad que rayaba los 45. Seguramente hubiera podido marcar un par de tantos en esos sitios, pero hace mucho, mucho, que perdí el complejo de Edipo. En su lugar me lo pasé en grande hablando con un postdoc, Farras, que juega conmigo en el equipo de fútbol del laboratorio y con quién no había hablado mucho en estos pocos meses aquí. Cuando me quejé de que aquella discoteca parecía un centro social del inserso y que sólo faltaba María Jesús y su acordeón (él no pilló el chiste) me dijo que no me preocupara, que después de Navidad él me iba a llevar a un par de sitios en Cambridge donde se juntan las doncellas más tiernas de la ciudad. A medida que me lo decía se me iba haciendo la boca agua.

Poco más que contar, excepto que, de todos los tíos que íbamos, yo fui el único que bailó. Y bailé con ganas y con no demasiado mal gusto. Y ya digo, volví a no comerme ni una rosca.

La próxima vez que coja a una por banda me temo que la voy a dejar andando una semana como las muñecas de Famosa se dirigen al portal.
 
Preacher curls
My last set of Preacher Curls during today's Back & Biceps workout.

Not the best form ever, but, man, the last couple of reps really hurted.



And then, of course, the Post Workout Shake is mandatory.

PWO Shake
 
It's over
Tonight, I talked to her.

I said: "I'm in love with you. I need you to tell me there is no hope. It'd make my life so much easier".

She said:"I'm seeing somebody at the moment I care a lot about".

"I'm seeing somebody at the moment I care a lot about".

"I'm seeing somebody at the moment I care a lot about".

I'm devastated.

I'm depressed. Life sucks.

Fuck me and fuck life itself.

"I'm seeing somebody at the moment I care a lot about".

We were at a club. WHERE THE FUCK WAS THAT GUY, BY THE FUCKING WAY???????????

I feel like a piece of shit.




 
Internet es muy mala
Me hace querer hacer cosas como éstas.
 
Las orejas del lobo
El lunes próximo tengo reunión con el jefe. Solemos celebrar tan felices encuentros de higos a brevas. Cada, más o menos, vez que le sale a él de los cojones. Por lo demás, lo veo poco. Una vez a la semana, si acaso; los jueves cuando entro a la sala de postdocs a pillar un café porque los desgraciados de los estudiantes han terminado ya con las existencias de café para uso general, existencias que se reponen los miércoles, por cierto. No es extraño ver a la gente, los lunes por la mañana, con claros síntomas de abstinencia de cafeína. Los martes ya es de película de Lynch: doctorandos saltando por los pasillos con unos ojos que hacen que la rana Gustavo parezca japonesa, pulsando botones en los aparatos como si fuera a brotar de ellos el negro brebaje que tanto ansían.

Que se jodan y que se dosifiquen. Bueno es que los postdocs tenemos una salita con "material de emergencia". Nunca, por tanto, me falta café. Y, si por esta mala suerte mía, resulta que hay en esos momentos una reunión en la sala de postdocs, siempre puedo pedirle un sobrecillo a la secretaria.

Pero no me gusta desviarme, y menos en público. Decía que tengo reunión con el jefe. Y me pregunto de qué coño vamos a hablar. Llevo aquí cuatro meses y, entre todos, aún no han tenido cojones a llevar a cabo mi entrenamiento completo de la clean room. Consecuencia: no puedo entrar a la clean room sin ser acompañado por un "usuario competente" para poder trabajar en la muestra que tengo que fabricar. Entre tanto, el criostato me espera en febrero para tomar datos. Si para entonces no tengo una muestra voy a quedar con una cara de gilipollas que... Bueno, no sigo por ahí.

Construir una muestra no es asunto trivial. Primero hay que construir una Hall bar sobre el 2DEG que nos proporciona la gente del MBE. Después hay que hacer los contactos óhmicos y diseñar el patrón para las split gates. A continuación se le da el archivo con el patrón y el chip a la gente que trabaja con los Ebeam. Después se evaporan las gates y se hacen los enlaces con los cables. Finalmente se monta el chip en un soporte, se mete al criostato y se adquiere consciencia de que el aparato no funciona. Ése suele ser el resultado más habitual. Cada paso ofrece una infinidad de posibilidades de error y dichas posibilidades se multiplican conforme se avanza en el proceso. Un usuario experto puede conseguir un 70% de chips aceptables. Yo colijo que me las voy a ver putas. Muy putas.

Así que la reunión se va a basar en decir que no sólo aún no tengo mi muestra lista, sino que no tengo la más repajolera idea de cómo hacerla. No es mi culpa, y eso salta a la vista. Si han de rodar cabezas, que rueden. Por mi parte, tampoco he perdido el tiempo durante estos cuatro meses y me he hecho imprescindible en un par de áreas. Primero, el criostato que pusieron bajo mi responsabilidad tiene ciertos secretos que a día de hoy sólo yo conozco. Segundo, me he hecho "amigo" de los ingenieros de Leybold y he conseguido:

1-. Un descuento de un 30% en una nueva bomba turbomolecular que hemos comprado recientemente.

2-. Un filtro de solenoide completamente gratis. Tras solicitar el filtro me mandaron uno que no era (aunque pertenecía a la misma válvula). Me quejé. Me dijeron que el filtro que yo quería no se podía obtener solo, que tenía que comprar el solenoide entero. Negocié un poco. Un ingeniero acabó mangando un filtro de uno de sus solenoides y me lo mandó sin papeleo ni nada.

3-. El filtro mandado por error, también completamente gratis. El arriba mangante me dijo que, al fin y al cabo, podía necesitarlo en un futuro y que me lo regalaba "por las molestias".

Tras todas estas muestras de cariño cortesía de Leybold, El Cuerpo me dijo que cómo cojones me las había apañado para conseguir todo eso. Le dije que, por teléfono, tengo una voz con un magnetismo tremendo. Ella rió, pero sigue sin llamarme por teléfono. Tal vez le cueste un poco hacer la conexión causa-efecto, no sé... O es que me encuentra tan atractivo que piensa que debe de haber trampa. Que también podría ser.

Y hablando de El Cuerpo... No hay entrada digna de ese nombre en este blog en la que ella no salga, claro. Por algo me persigue su imagen cada noche durante la fase REM. Tras lo último que publiqué aquí la semana pasada, texto en el que me doy a conocer como un AFC de pata negra, dediqué sábado y domingo a meditar sobre los derroteros que está tomando mi vida. Me di cuenta, tras un poco de esfuerzo, de que estoy dejando que mi entorno dirija mi destino y decidí inmediatamente tomar las riendas. Primera decisión: se acabó el hacer el gilipollas con El Cuerpo. Este romance ha terminado antes incluso de empezar. Una retirada a tiempo es una victoria. Opté por negarle toda atención a El Cuerpo que no fuera estrictamente profesional. Hola y adiós y las inevitables discusiones sobre física. Incluso he estado comiendo en mi oficina durante toda la semana. El efecto que eso ha tenido sobre mí ha superado mis previsiones más optimistas. Puedo concentrarme mejor en las cosas y ya no ando por ahí esperando encontrármela y que me diga cualquier tontería.

Pero no todo iba a ser tan fácil en esta vida. Con sorpresa descubrí que era entonces ella la que se me acercaba con una frecuencia sospechosamente alta. Entre otras, estas son algunas de las cosas que me ha dicho esta semana, empezando desde el miércoles (cuando ya debió de darse cuenta de que algo había cambiado en mí):

- Has ganado peso. Buen peso, quiero decir. Músculo. Últimamente has ganado músculo.

- En una apuesta sobre si eres capaz de hacer 10 chinups consecutivas, yo pondría mi dinero a tu favor.

- Empuja más. Sí. Así. Oh... No pares. Como pares te mato. (Bueno, esto creo que lo soñé hace un par de noches, pero era tan vívido que aún estoy dudando).

En general, tengo que decir que me he portado como un machote y no he vuelto a recaer en mis amarguras ni en mis tonterías de niñato adolescente. Sigo fiel al plan que me tracé hace una semana. A partir de ahora, trabajo, ejercicio y numerosas conversaciones con esa persona que tan bien me cae y que no es otra que yo mismo.

Tal vez por eso será que he levantado la vista al frente y me he topado con que estamos casi a final de año y de investigación he hecho poco (por las razones arriba comentadas). Y sí, le he empezado a ver las orejas al lobo.

La semana que viene tengo que conseguir, como sea, hacerme con una llave clandestina de la clean room. Y entrar a trabajar de madrugada para no ser sorprendido con las manos en el chip. Sí, hay CCTV funcionando 24 horas, pero con la ropa que llevamos malo será que me identifiquen.