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Hitting the fan
Llenando la www con más basura todavía.
Acerca de
When the shit hits the fan.
Sindicación
 
Volodos
Hace cosa de un mes, mi jefe me dijo que me iba a asignar dos proyectos. En uno de ellos se trata de hacer NMR en hilos cuánticos. Los spines de los núcleos atómicos pueden polarizarse y hacen posible el estudio de la interacción hiperfina con los electrones unidimensionales del hilo. El caso es que, como yo hice un uso extensivo de la técnica de NMR durante mi tesis, pues se ha pensado que quién mejor que yo. El otro experimento es algo a más largo plazo, pero igualmente apasionante. Se trata de estudiar el entanglement de dos electrones en un hilo cuántico. Eso aún no lo he estudiado mucho, así que lo he dejado aparcado por el momento.

El primer experimento trae un inconveniente asociado: el estudiante encargado de él. Volodos, que así lo conoceremos aquí, llevaba más de dos meses sin aparecer por el laboratorio y sin responder ni a los correos ni a las llamadas de sus supervisores. Mi jefe me dijo que es un tipo increíblemente brillante pero que tiene serios problemas mentales. De puta madre, lo que me faltaba. Que un genio medio autista acabe degollándome al pie de un criostato porque no he querido usar su diseño del modulador de frecuencia. Lo que hace falta, me dijeron, es tacto. Hablar con él es un arte cuyos secretos no se adquieren en unos días. Hay que hacer un profundo estudio psicológico del personaje antes de discutir con el de física. De otra manera se corre el riesgo de que se nos escape el polluelo, o de que acabemos descuartizados a la orilla del río Cam. Y ya que ahora éste es también mi experimento, mejor resignarse y ponerse al tajo. Mala suerte, compañero, me han dicho. Te ha tocado.

Volodos volvió de repente al laboratorio la semana pasada. El asunto resultó ser peor de lo que yo pensaba: el rapaz mide unos dos metros de altura y otros dos de espalda. Le echo unos 1600 kg de masa magra y otros 1700 de grasa. Bofetada que da, familia que viste de luto. Hice de tripas corazón y fui a presentarme. "Soy el postdoc designado para ayudarte con tu proyecto". Volodos me miró friamente, como se mira a esos desgraciados a los que se ve que les quedan sólo siete u ocho minutos de vida. "¿Y qué sabes tú de NMRRRRRRRRRRRRR?" El acento ruso acojonaba, he de reconocerlo. Me pareció que el mismo Stalin se había reencarnado en una enorme mole para darme mi merecido por el resto de los tiempos. Procurando hablar con un tono firme y calmado, le expliqué mi tesis en cinco minutos. "Bueno, hablarrrrrrrrremos del experrrrrrrrimento la semana que viene. Yo tengo un deseñio del cirrrrrrcuito parrrrrrrra estudiarrrrrrrrr la polarrrrrrrrización espontánea de los spines. Soy bastante mejorrrrrr ingenierrrrrrro electrrrrrrrónico que las compañías que venden instrrrrrrumentos de medida. En Ucrrrrrrrrania no podíamos comprrrrrrrrrarrrrrrrrrrr generrrrrrradorrrrrrrres de pulsos, así que los frrrrrrrabicábamos nosotrrrrrrrrros mismos". Cuando terminé con él me metí un momento en el baño y no me encontré los huevos.

Hoy estaba yo llenando un criostato con nitrógeno líquido cuando Volodos se ha presentado de repente. "Tenemos que hablarrrrrrrrrr del experimento". "Ok, Volodos, mira, en estos momentos estoy preparando el nitrógeno para llenar el criostato. Si me das 5 minutos, pongo el proceso en marcha y te atiendo". Todo esto lo digo mientras trato de arrastrar un dewar de nitrógeno cerca del criostato. Cabe justito entre la pared y una mesa enorme donde se hallan un par de ordenadores que controlan los experimentos. Tan justito, que acaba atascándoseme. De repente, la mesa empieza a levitar. Como la madera no es un material magnético, mi mente ha rechazado enseguida la idea del efecto Meissner. En efecto, ha sido Volodos. Me vuelvo hacia él. Me mira serio, muy serio. Tiene una mano en el bolsillo y con la otra aún agarra la mesa. Trago saliva. Le doy las gracias. Tras comenzar el llenado del criostato, que tardará unas cuatro horas, me dirijo a él. "Estoy libre", le digo. "Muy bien. Éste es el cirrrrrcuito que he deseñiado". Y lo dibuja. "No he empleado moduladorrrrrrrr. ¿Qué sugierrrrrrres tú?" La verdad es que no tengo ni pajolera idea de qué sugerir. Le digo las dos primeras cosas que me parecen más razonables y evidentes. "Bien. Si eso es todo lo que me puedes aconsejarrrrrrrrr tal vez sea mejorrrrrrrr que hable con el prrrrrrrrrrrofesorrrrrrr Pepperrrrrrrrrrrrrr". La madre que lo parió. Aún va a tener cojones de quejarse de mí, después de que hace medio año le dejaron a cargo de un criostato y lo abandonó a su suerte, estando a punto de tirar a la mierda medio millón de libras esterlinas en equipo y criogénicos. Por un momento sopeso la posibilidad de dar un tirón al tubo de silicona que aún sostengo en mi mano, esperando a que se congele para que adquiera la forma correcta, y dirigir el chorro de Nitrógeno líquido a la cara del engendro que me amenaza. "Mira, chaval. Me da lo mismo que seas el puto Stephen Wolfram con acento de película de Bond. Llevo menos de dos meses aquí y necesito tiempo para ponerme al día con la física del transporte cuántico. Si tienes paciencia y me das tiempo, tal vez podamos publicar algo juntos y tú tendrás ayuda con tu experimento. Si lo que pretendes es que te diseñe una maravilla de la tecnología que, no sólo funcione, sino que además nos dé un Nóbel, te vas a decepcionar bastante. Tú mismo. En investigación no sólo importa el conocimiento (que sí) sino también la derivada de la cantidad de conocimiento con respecto al tiempo. Y en mi caso, esa pendiente es muy alta y positiva. Llevémosnos bien y no correrá la sangre". Volodos me mira serio e inexpresivo. Parece estar decidiendo si matarme de un solo golpe o lentamente. Le sostengo la mirada con firmeza. Y con muy mala leche. "Cuando sepas más sobrrrrrrrre física volverrrrrrrremos a hablrrrrrrrarrrrrrr", dice. Y se va sin más.

Me he pasado las dos siguientes horas cagándome en mi puta suerte. Hasta que ha aparecido El Cuerpo por allí. No la había visto desde el viernes, cuando la juerga loca. ¿Y sabéis lo primero que ha hecho? Pues sonreirme y guiñarme un ojo. Lo que me faltaba. ¿Cómo voy a concentrarme así en estudiar el confinamiento cuántico ahora que mi vida depende literalmente de ello?

Bonus track: Tengo una foto de El Cuerpo. El que tenga curiosidad que me lo diga y, si es alguien de confianza, lo direccionaré para que pueda verla. Sólo si es de confianza, que luego estas fotos acaban en un sitio guarro, vía Photoshop, y no me apetece que me echen de este trabajo antes de poner mi nombre en un artículo junto a Volodos. Eso se ha convertido ahora en un reto personal.
 
Comentario:
Suerte con la masa chaval, no se quien lo tiene peor, el menda se pasa 12 horas al dia dando horas a viejecitas en un ambulatorio...
 
Comentario:
Wow. Oye, cuando ganeis el Nobel, ¿estás dispuesto a colaborar en el guión de la película?(la cosa, tal como la cuentas, tiene pinta de peli :P).

Por si las moscas, un placer conocerte xD.

¡Ala suerte! :)

P.S.: Yo ando a la espera de que los referees no me sangren mucho :S.
 
Comentario:
cattaneo, no creo que sea cuestión de mala suerte. Tal vez ése sea el camino. Es muy pronto aún para saberlo.
 
Comentario:
wow
tu necesitas una limpia para acabar con sa mala suerte,
suerte con tu nuevo "conocido"

espero volverme de tu coonfianza

ke te sea leve

nos vemos
 
Comentario:
Al menos, Estefanía, esa promesa no implicaba no comentar en sus blogs.

Un abrazo.
 
Comentario:
"Es un tipo increíblemente brillante pero que tiene serios problemas mentales"

Eso me recuerda cierta promesa que me hice a mí misma sobre los físicos y similares hace algún tiempo... >:P

¡Qué te sea leve y ánimo! :)
No