Coplas groseras revisited
Hace tiempo prometí una nueva entrega de Florestán y Eusebius, siempre con Alfonso como objeto final de las coplas. A estas alturas ya es costumbre que mi regalo de cumpleaños para Alfonso sea en forma de verso.
Sin embargo, he de confesar que este año falté a mi compromiso. Y estoy de todo menos orgulloso.
Lo que presento hoy es anterior en el tiempo a la primera entrega de las coplas. Ocurre como con los conciertos para piano Nos. 1 y 2 de Beethoven: el orden de publicación fue inverso al de composición.
Basta de charla. Aquí dejo una tontería más con la que engordar mi triste y dudosa reputación.
EUSEBIUS: (Susurrando) Florestán.
FLORESTAN: (Susurrando) ¿Eusebius?
EUSEBIUS: Chssst... Menos mal que has venido. Te he
citado aquí igual que
hace un año porque es el cumpleaños de Alfonso.
Después del espectáculo que
diste decidí hacerlo yo todo por mi cuenta, pero al
final he pensado que yo
sin ti, mal que me pese, tampoco soy nada, así que
te he tenido que avisar.
Le he escrito un pequeño poema. No hagas ruido, ha
de ser una sorpresa.
FLORESTAN: Pero, si tú lo has escrito, ¿qué voy a
hacer yo?
EUSEBIUS: Nada. Ya diste muestras de tu habilidad
creativa el año pasado. No
permitiré que arruines otra celebración.
FLORESTAN: ¡Déjame leérselo a mí, Eusebius!
EUSEBIUS: ¿Qué? Ni que estuviera loco. ¡Que no! No
conseguirás convencerme
jamás.
FLORESTAN: Venga, Eusebius, por favor...
EUSEBIUS: De acueeeeeerdo. Pero esta oportunidad que
te doy ha de servir
para que te ganes mi confianza de cara al futuro.
¡Ojito con lo que haces!
FLORESTAN: ¡Estupendo! Dame el manuscrito.
EUSEBIUS: No es manuscrito, lo he imprimido usando
el word.
FLORESTAN: Eeeeeh... Bueno, da igual, tú dame el...
el... ¡dame eso!
EUSEBIUS: (Suspiro) Aquí tienes.
FLORESTAN: Y guarda silencio, por favor, mientras
recito.
EUSEBIUS: Encima exigencias. Está bien, quedo quedo.
FLORESTAN: ¿Quedas quedo?
EUSEBIUS: No, querrás decir ¿quedo quedas?...
FLORESTAN: Pues no doy nada. Si acaso, vendo.
EUSEBIUS: ¿Vendas?
FLORESTAN: Sí, heridas, a veces
EUSEBIUS: ¡Qué suerte! Otras son muertas siempre...
FLORESTAN: Y otras son siemprevivas.
EUSEBIUS: ¡Oh!, como aquella partida de ajedrez...
humm, ¿quiénes jugaban?
No consigo recordar... ¿Tú recuerdas cómo quedó,
Florestan?
FLORESTAN: Sí, creo que quedó quedo...
EUSEBIUS: ¡No quieras cerrar el círculo, y no me
hagas perder el hilo!
FLORESTAN: No, no, tranquilo, Eusebius, aún recuerdo
qué desgracia cuando
perdiste la aguja... ¿en un pajar, fue?
EUSEBIUS: Habráse visto tamaño bufón... Ya no
recuerdo ni por dónde íbamos
ni qué hacemos aquí un año después, ni nada...
FLORESTAN: ¿Que nade?
EUSEBIUS: Sí, anda, a ver si te ahogas y puedo
terminar yo solo, que me
cundirá más... ¡Ah!, ya recuerdo, la siempreviva,
Anderssen versus Dufresne,
Berlin, 1852
FLORESTAN: ¿Versus? Eso me recuerda algo,
Eusebius... ¡Los versos para
Alfonso!
EUSEBIUS: Florestán, creo que es la primera vez en
tu vida que dices algo
con sentido.
FLORESTAN: ¡Eh! que a mí nunca me han mimado, que
tuve una infancia muy
difícil.
EUSEBIUS: Vamos a ver, con
...
(lunga pausa)
...
¡Sentido!
FLORESTAN: Ah, lo tomo como un halago, gracias
Eusebius. Voy allá, a leer
estos versículos que con tanto amor hemos preparado.
EUSEBIUS: (Hemos, dice... ¿Tendrá morro?)
FLORESTAN:
Ayer burlaba mi espanto
con trotas y serenabas.
Ayer mi burlo llantaba,
llantaba contra mi canto.
Y el extasio se me almaba
de estar, amado, a tu ligo.
Y contida era la vigo
cual arrulla que nanaba.
Hoy se postan los cierrigos
que tu abrisa sonreía.
El luzo que en ti solía
es sombra de tu mendigo.
Será el deliz en tu fía
lo que hoy entrañen mis cantas,
y que me aganen las guantas
para poebar la acasía.
Mientras alen las levantas
Alfillo, los pajaronsos,
mientras muertos al responso
iglesien a las encantas,
Alfigo, seré tu amonso.
Quedo, espaciente, a tu impera.
Quererte volver a viera
porque, Alforo, yo te añonso.
EUSEBIUS: Bueno, no es eso lo que yo había escrito,
exactamente. Lo que no
sé es cómo te las has arreglado para que rime.
FLORESTAN: Perdón, me lié después del primer verso.
EUSEBIUS: El único que leiste bien...
FLORESTAN: Si quieres, lo repito.
EUSEBIUS: No, déjalo, que podría salir peor. Ya has
tenido tu capricho.En
cualquier caso, Alfonso sabrá apreciarlo en su justa
medida. Y no dejará de
tener en cuenta a quién fue encomendada su lectura.
BOTH: ¡Feliz cumpleaños, corazón!
Sin embargo, he de confesar que este año falté a mi compromiso. Y estoy de todo menos orgulloso.
Lo que presento hoy es anterior en el tiempo a la primera entrega de las coplas. Ocurre como con los conciertos para piano Nos. 1 y 2 de Beethoven: el orden de publicación fue inverso al de composición.
Basta de charla. Aquí dejo una tontería más con la que engordar mi triste y dudosa reputación.
EUSEBIUS: (Susurrando) Florestán.
FLORESTAN: (Susurrando) ¿Eusebius?
EUSEBIUS: Chssst... Menos mal que has venido. Te he
citado aquí igual que
hace un año porque es el cumpleaños de Alfonso.
Después del espectáculo que
diste decidí hacerlo yo todo por mi cuenta, pero al
final he pensado que yo
sin ti, mal que me pese, tampoco soy nada, así que
te he tenido que avisar.
Le he escrito un pequeño poema. No hagas ruido, ha
de ser una sorpresa.
FLORESTAN: Pero, si tú lo has escrito, ¿qué voy a
hacer yo?
EUSEBIUS: Nada. Ya diste muestras de tu habilidad
creativa el año pasado. No
permitiré que arruines otra celebración.
FLORESTAN: ¡Déjame leérselo a mí, Eusebius!
EUSEBIUS: ¿Qué? Ni que estuviera loco. ¡Que no! No
conseguirás convencerme
jamás.
FLORESTAN: Venga, Eusebius, por favor...
EUSEBIUS: De acueeeeeerdo. Pero esta oportunidad que
te doy ha de servir
para que te ganes mi confianza de cara al futuro.
¡Ojito con lo que haces!
FLORESTAN: ¡Estupendo! Dame el manuscrito.
EUSEBIUS: No es manuscrito, lo he imprimido usando
el word.
FLORESTAN: Eeeeeh... Bueno, da igual, tú dame el...
el... ¡dame eso!
EUSEBIUS: (Suspiro) Aquí tienes.
FLORESTAN: Y guarda silencio, por favor, mientras
recito.
EUSEBIUS: Encima exigencias. Está bien, quedo quedo.
FLORESTAN: ¿Quedas quedo?
EUSEBIUS: No, querrás decir ¿quedo quedas?...
FLORESTAN: Pues no doy nada. Si acaso, vendo.
EUSEBIUS: ¿Vendas?
FLORESTAN: Sí, heridas, a veces
EUSEBIUS: ¡Qué suerte! Otras son muertas siempre...
FLORESTAN: Y otras son siemprevivas.
EUSEBIUS: ¡Oh!, como aquella partida de ajedrez...
humm, ¿quiénes jugaban?
No consigo recordar... ¿Tú recuerdas cómo quedó,
Florestan?
FLORESTAN: Sí, creo que quedó quedo...
EUSEBIUS: ¡No quieras cerrar el círculo, y no me
hagas perder el hilo!
FLORESTAN: No, no, tranquilo, Eusebius, aún recuerdo
qué desgracia cuando
perdiste la aguja... ¿en un pajar, fue?
EUSEBIUS: Habráse visto tamaño bufón... Ya no
recuerdo ni por dónde íbamos
ni qué hacemos aquí un año después, ni nada...
FLORESTAN: ¿Que nade?
EUSEBIUS: Sí, anda, a ver si te ahogas y puedo
terminar yo solo, que me
cundirá más... ¡Ah!, ya recuerdo, la siempreviva,
Anderssen versus Dufresne,
Berlin, 1852
FLORESTAN: ¿Versus? Eso me recuerda algo,
Eusebius... ¡Los versos para
Alfonso!
EUSEBIUS: Florestán, creo que es la primera vez en
tu vida que dices algo
con sentido.
FLORESTAN: ¡Eh! que a mí nunca me han mimado, que
tuve una infancia muy
difícil.
EUSEBIUS: Vamos a ver, con
...
(lunga pausa)
...
¡Sentido!
FLORESTAN: Ah, lo tomo como un halago, gracias
Eusebius. Voy allá, a leer
estos versículos que con tanto amor hemos preparado.
EUSEBIUS: (Hemos, dice... ¿Tendrá morro?)
FLORESTAN:
Ayer burlaba mi espanto
con trotas y serenabas.
Ayer mi burlo llantaba,
llantaba contra mi canto.
Y el extasio se me almaba
de estar, amado, a tu ligo.
Y contida era la vigo
cual arrulla que nanaba.
Hoy se postan los cierrigos
que tu abrisa sonreía.
El luzo que en ti solía
es sombra de tu mendigo.
Será el deliz en tu fía
lo que hoy entrañen mis cantas,
y que me aganen las guantas
para poebar la acasía.
Mientras alen las levantas
Alfillo, los pajaronsos,
mientras muertos al responso
iglesien a las encantas,
Alfigo, seré tu amonso.
Quedo, espaciente, a tu impera.
Quererte volver a viera
porque, Alforo, yo te añonso.
EUSEBIUS: Bueno, no es eso lo que yo había escrito,
exactamente. Lo que no
sé es cómo te las has arreglado para que rime.
FLORESTAN: Perdón, me lié después del primer verso.
EUSEBIUS: El único que leiste bien...
FLORESTAN: Si quieres, lo repito.
EUSEBIUS: No, déjalo, que podría salir peor. Ya has
tenido tu capricho.En
cualquier caso, Alfonso sabrá apreciarlo en su justa
medida. Y no dejará de
tener en cuenta a quién fue encomendada su lectura.
BOTH: ¡Feliz cumpleaños, corazón!
Comentario:
Y, como bien sabes, lo agradecí. Tanto o incluso más que las fotos en el post anterior a éste. Te veo en diez días.





