Carta abierta a Javier Montaño
Querido Javier.
Me encuentro con la grata sorpresa de que, no sólo mi último post te ha inspirado para hacer públicos tus sueños, sino que me has enlazado en tu bitácora, convirtiendo este vaivén de ilusiones en, probablemente, el meme más efímero del mundo.
Hace tiempo que los comentarios de este blog no son sino una especie de correspondencia entre tú y yo, cosa que me place y honra. Correspondencia, por otra parte, pública, pues leerme, lo que se dice leerme, hay gente que me lee. Sin embargo, y sé que no lo haces por eso, no te harás célebre comentando en mi pequeño rincón. El récord de visitas está en 28 (!). No te digo más. O sí te digo, porque, reconozcámoslo, gusta que nos comenten. Gusta del mismo modo que el naúfrago que lanza su mensaje al mar se holgaría de saber que dentro de cien, doscientos años, alguien va a leerlo, muy tarde ya, sí, para acudir al rescate. Así que te agradezco tanto tus comentarios aquí, como tu mención a esta página en tu blog.
La entrada sobre tus sueños me suscitó tantos comentarios y observaciones que consideré oportuno dedicarle un pequeño texto en este espacio. Veamos. Comienzas mencionando a Kafka, Hesse (para mí el mejor novelista del s. XX tras, tal vez, James Joyce) y... Saramago. Aún más, cuelgas la portada de "Ensayo sobre la ceguera". Pues verás... "Ensayo sobre la ceguera" sea tal vez lo único que me haya disuadido de escribir la novela que hace años anida en mi mente. La tenía planeada, desarrollada, compuesta en la imaginación. Había hecho mis pequeñas investigaciones para no dejar cabos sueltos. Prometía tener un mínimo de originalidad. Entonces va Saramago y publica "Ensayo sobre la ceguera". Si yo escribiera mi novela y, supongamos, que es mucho suponer, me hiciera un nombre en los puestos de ventas, las acusaciones de plagio no tendrían fin. No es que sea el mismo argumento, ni mucho menos. No tienen nada que ver. Y sin embargo... Comparten una característica que la gente no vería como casual. Dicha característica no es el núcleo de mi novela, pero sí su catalizador. En suma, se me ha quedado en la recámara. Tal vez la acabe escribiendo, al fin y al cabo. ¿Quién publicaría semejante tira de diálogos lacrimógenos?
Quieres trabajar en el MIT. ¿Qué te impide hacerlo? La realizabilidad de ese sueño depende de lo importante que sea para ti. Si tienes otros sueños más importantes, descártalo (de momento). Si eso es algo sin lo que tu vida no sería plena, hazlo. Trata de conseguir el mejor expediente posible y llama a las puertas del MIT una y mil veces. Hasta que te abran, aunque sea por cansancio. Si yo tuviera claro dónde quiero trabajar, mi búsqueda de empleo se simplificaría enormemente. Sólo tendría que insistir. Ahora, dentro de un año, dos... Hasta conseguirlo.
Infiero que ya has participado en la Ruta Quetzal. Un amigo y yo, durante el instituto, bromeábamos con apuntarnos al concurso. Desafortunadamente, no éramos más que unos bocas y la cosa, como tantas, se quedó en proyecto. Eres verdaderamente afortunado. Te insto a que cuentes esa experiencia un día en tu blog. Nunca he conocido a nadie que participara en una aventura así.
Lo de invitar a tu familia a comer... Es una de esas cosas sencillas de la vida que la hacen tan hermosa. Si estás pensando en invitar a tu famillia a comer, de nuevo te digo, tienes suerte. Mi familia, por ejemplo, es una merienda de negros. Dos horas antes de dejar mi domicilio familiar para siempre (nunca he vuelto a pisarlo desde entonces ni volveré a hacerlo, entre otras cosas porque fue derruido hace unos tres años) estaba yo en gallumbos y calcetines tocando el piano en mi cuarto. Era una noche fría y nada auguraba que ya nunca más dormiría en aquella, mi cama. Los detalles de lo que pasó aquella noche me los reservo, pero colegirás que, dado lo intempestivo de la hora, la emigración no estuvo planificada. Salí de casa con una muda y una partitura. De Ravel. La relación familiar ha mejorado desde entonces. Un poco. Pero mi núcleo familiar, sencillamente, ya no existe. Cada uno vamos por nuestro lado. Mis padres acabaron separándose. Ya no habrá más cenas de nochebuena y a menudo pienso que no sé a quién cojones invitar a mi boda, porque juntarlos de nuevo crearía una atmósfera "tensa", por decirlo suavemente. Por eso haces bien en preocuparte por tu familia. Nunca sabes cuánto va a durar.
Lo que me lleva a otro punto: lo de ser un padre y marido diferente. Es muy loable que te plantees las cosas así, porque el 90% de los padres deberían tener prohíbido concebir. Es curioso que todo el mundo tenga derecho a algo sobre lo que poca gente tiene la más repajolera idea: educar a un hijo. Mi consejo para que tus hijos besen el suelo por donde pisas es que aprendas a redescubrir el mundo con ellos. Comparte todo lo que puedas, pasa con ellos el mayor tiempo posible. Y, sobre todo, dales la oportunidad de cometer sus propios errores y aprender de ellos. Nunca dejes de ofrecerles tu mano, pero sin interferir demasiado. No sé si es un buen consejo, pero es lo que yo más he echado en falta en mi vida, el derecho a cometer mis propios errores. El tiempo, irónicamente, me ha terminado dando la razón y mis padres han terminado reconociéndolo. Demasiado tarde, sin embargo. Cuánto dolor he dejado atrás.
Y, bueno, esto era lo que quería decirte, Javi. Nada más. Tienes la vida bien encaminada. Eres joven y tu futuro está lleno de maravillas. Simplemente, no interfieras. Déjalas que ocurran.
Eso es. Déjalas que ocurran.
Salud, camarada.
Me encuentro con la grata sorpresa de que, no sólo mi último post te ha inspirado para hacer públicos tus sueños, sino que me has enlazado en tu bitácora, convirtiendo este vaivén de ilusiones en, probablemente, el meme más efímero del mundo.
Hace tiempo que los comentarios de este blog no son sino una especie de correspondencia entre tú y yo, cosa que me place y honra. Correspondencia, por otra parte, pública, pues leerme, lo que se dice leerme, hay gente que me lee. Sin embargo, y sé que no lo haces por eso, no te harás célebre comentando en mi pequeño rincón. El récord de visitas está en 28 (!). No te digo más. O sí te digo, porque, reconozcámoslo, gusta que nos comenten. Gusta del mismo modo que el naúfrago que lanza su mensaje al mar se holgaría de saber que dentro de cien, doscientos años, alguien va a leerlo, muy tarde ya, sí, para acudir al rescate. Así que te agradezco tanto tus comentarios aquí, como tu mención a esta página en tu blog.
La entrada sobre tus sueños me suscitó tantos comentarios y observaciones que consideré oportuno dedicarle un pequeño texto en este espacio. Veamos. Comienzas mencionando a Kafka, Hesse (para mí el mejor novelista del s. XX tras, tal vez, James Joyce) y... Saramago. Aún más, cuelgas la portada de "Ensayo sobre la ceguera". Pues verás... "Ensayo sobre la ceguera" sea tal vez lo único que me haya disuadido de escribir la novela que hace años anida en mi mente. La tenía planeada, desarrollada, compuesta en la imaginación. Había hecho mis pequeñas investigaciones para no dejar cabos sueltos. Prometía tener un mínimo de originalidad. Entonces va Saramago y publica "Ensayo sobre la ceguera". Si yo escribiera mi novela y, supongamos, que es mucho suponer, me hiciera un nombre en los puestos de ventas, las acusaciones de plagio no tendrían fin. No es que sea el mismo argumento, ni mucho menos. No tienen nada que ver. Y sin embargo... Comparten una característica que la gente no vería como casual. Dicha característica no es el núcleo de mi novela, pero sí su catalizador. En suma, se me ha quedado en la recámara. Tal vez la acabe escribiendo, al fin y al cabo. ¿Quién publicaría semejante tira de diálogos lacrimógenos?
Quieres trabajar en el MIT. ¿Qué te impide hacerlo? La realizabilidad de ese sueño depende de lo importante que sea para ti. Si tienes otros sueños más importantes, descártalo (de momento). Si eso es algo sin lo que tu vida no sería plena, hazlo. Trata de conseguir el mejor expediente posible y llama a las puertas del MIT una y mil veces. Hasta que te abran, aunque sea por cansancio. Si yo tuviera claro dónde quiero trabajar, mi búsqueda de empleo se simplificaría enormemente. Sólo tendría que insistir. Ahora, dentro de un año, dos... Hasta conseguirlo.
Infiero que ya has participado en la Ruta Quetzal. Un amigo y yo, durante el instituto, bromeábamos con apuntarnos al concurso. Desafortunadamente, no éramos más que unos bocas y la cosa, como tantas, se quedó en proyecto. Eres verdaderamente afortunado. Te insto a que cuentes esa experiencia un día en tu blog. Nunca he conocido a nadie que participara en una aventura así.
Lo de invitar a tu familia a comer... Es una de esas cosas sencillas de la vida que la hacen tan hermosa. Si estás pensando en invitar a tu famillia a comer, de nuevo te digo, tienes suerte. Mi familia, por ejemplo, es una merienda de negros. Dos horas antes de dejar mi domicilio familiar para siempre (nunca he vuelto a pisarlo desde entonces ni volveré a hacerlo, entre otras cosas porque fue derruido hace unos tres años) estaba yo en gallumbos y calcetines tocando el piano en mi cuarto. Era una noche fría y nada auguraba que ya nunca más dormiría en aquella, mi cama. Los detalles de lo que pasó aquella noche me los reservo, pero colegirás que, dado lo intempestivo de la hora, la emigración no estuvo planificada. Salí de casa con una muda y una partitura. De Ravel. La relación familiar ha mejorado desde entonces. Un poco. Pero mi núcleo familiar, sencillamente, ya no existe. Cada uno vamos por nuestro lado. Mis padres acabaron separándose. Ya no habrá más cenas de nochebuena y a menudo pienso que no sé a quién cojones invitar a mi boda, porque juntarlos de nuevo crearía una atmósfera "tensa", por decirlo suavemente. Por eso haces bien en preocuparte por tu familia. Nunca sabes cuánto va a durar.
Lo que me lleva a otro punto: lo de ser un padre y marido diferente. Es muy loable que te plantees las cosas así, porque el 90% de los padres deberían tener prohíbido concebir. Es curioso que todo el mundo tenga derecho a algo sobre lo que poca gente tiene la más repajolera idea: educar a un hijo. Mi consejo para que tus hijos besen el suelo por donde pisas es que aprendas a redescubrir el mundo con ellos. Comparte todo lo que puedas, pasa con ellos el mayor tiempo posible. Y, sobre todo, dales la oportunidad de cometer sus propios errores y aprender de ellos. Nunca dejes de ofrecerles tu mano, pero sin interferir demasiado. No sé si es un buen consejo, pero es lo que yo más he echado en falta en mi vida, el derecho a cometer mis propios errores. El tiempo, irónicamente, me ha terminado dando la razón y mis padres han terminado reconociéndolo. Demasiado tarde, sin embargo. Cuánto dolor he dejado atrás.
Y, bueno, esto era lo que quería decirte, Javi. Nada más. Tienes la vida bien encaminada. Eres joven y tu futuro está lleno de maravillas. Simplemente, no interfieras. Déjalas que ocurran.
Eso es. Déjalas que ocurran.
Salud, camarada.
Comentario:
Tu último párrafo te honra, Javi.
Yo también gané concursos literarios. Creo que esos concursos son el preludio de la muerte de un escritor.
Me hubiera gustado tener un padre que leyera a Hesse. Qué cojones, me hubiera gustado que mi padre fuera Hesse.
Yo también gané concursos literarios. Creo que esos concursos son el preludio de la muerte de un escritor.
Me hubiera gustado tener un padre que leyera a Hesse. Qué cojones, me hubiera gustado que mi padre fuera Hesse.
Comentario:
Vaya, me voy unos días de puente y caray con el tirón que le has pegado al blog...
De no ser por tu primer comentario, muy probablemente yo habría abandonado el blog hace ya bastante tiempo, como he hecho otras veces. No porque tu comentario fuera inspirador, sino porque hizo que me diera cuenta de que no escribía para nadie, lo cual siempre es motivante. A todo autor le gusta conocer el efecto de su "obra" en el público: directores de cine, escritores, periodistas,...
Mi autor por excelencia es Hesse. Lo descubrí leyendo hace ya bastantes años El lobo Estepario, y como los libros sólo son buenos en el momento oportuno, aquel era mi tiempo para leer el lobo. Me sentí retratado con el Tractat del Lobo Estepario... quizás gracias a poder verme en aquel espejo supe qué quería cambiar en mí, y lo hice.
La literatura me encanta, leer me encanta. De pequeño me regalaron la colección completa de cuentos de Julio Verne y desde entonces, no he parado de leer. A veces mucho y a veces nada. Siempre se aprende algo.
Escribir, sin embargo, me apasiona. De pequeño (de nuevo) ganaba todos los concursos literarios a los que me presentaba, lo que me dió gran confianza en lo que escribía pero me dejó un poco sordo de tanto aplauso. Hoy día va por rachas: a veces mucho y a veces poco.
Si tienes la idea para escribir un libro, escríbelo. No te encorsetes con el estilo, olvídate del estilo; crea estilo.
Lo del MIT, en verdad, dudo si es o no un sueño. En el fondo de mí sé que no podría llevar el estilo de vida que exige trabajar allí; ni antes ni después. No puedo clausurar mi vida al estudio y la investigación... si hago eso me muero. Mi vida será totalmente plena sin trabajar en el MIT, estoy seguro. Sin embargo, trabajando en el MIT mi vida muy probablemente no sería plena en absoluto. Quizás fue un delirio de grandeza... nose.
Efectivamente, participé en la Ruta Quetzal en el año 2000 (era la época en que lo ganaba todo), y viajé durante 54 días por España, EEUU y México acompañado de cerca de 400 expedicionarios más de 43 países diferentes. Ha sido la experiencia iniciática de mi vida; fue decisiva... otro tema sobre el que hablar en mi blog, es cierto.
Una de mis películas favoritas es la serie de El padrino. Hay muchísimo sobre lo que aprender y analizar en esta película, pero sin duda una de las lecturas que más han rebotado en mi mente desde que la ví es aquella de que "la familia es lo más importante; siempre hay que estar del lado de la familia". Por otro lado, hay un poema que oí recitar a Quintero que dice que cuando se ofende a un amigo, la amistad nunca vuelve a ser la misma; esto, sin embargo, no sucede con la familia. Nunca es tarde.
Hoy día el principal problema de los padres en lo referente a la educación de sus hijos es la sobreprotección. Esto hace que los niños salgan chulescos y altivos. A mí la tarea de educar todavía me queda grande, aunque en el fondo pienso que un hijo es algo tan ligado a tí que es imposible educarlo en tercera persona. Un buen hombre tendrá buenos hijos, y al contrario.
Para acabar. Este post dedicado me saca un poco los colores; gracias en cualquier caso. Si tu récord está en 28 visitas el mío está en 20 (lo he mirado hoy después de mucho tiempo). Y en verdad, cada vez estoy más contento... no quiero ser un blog mediático. Quiero seguir siendo yo.
Un saludo!.
De no ser por tu primer comentario, muy probablemente yo habría abandonado el blog hace ya bastante tiempo, como he hecho otras veces. No porque tu comentario fuera inspirador, sino porque hizo que me diera cuenta de que no escribía para nadie, lo cual siempre es motivante. A todo autor le gusta conocer el efecto de su "obra" en el público: directores de cine, escritores, periodistas,...
Mi autor por excelencia es Hesse. Lo descubrí leyendo hace ya bastantes años El lobo Estepario, y como los libros sólo son buenos en el momento oportuno, aquel era mi tiempo para leer el lobo. Me sentí retratado con el Tractat del Lobo Estepario... quizás gracias a poder verme en aquel espejo supe qué quería cambiar en mí, y lo hice.
La literatura me encanta, leer me encanta. De pequeño me regalaron la colección completa de cuentos de Julio Verne y desde entonces, no he parado de leer. A veces mucho y a veces nada. Siempre se aprende algo.
Escribir, sin embargo, me apasiona. De pequeño (de nuevo) ganaba todos los concursos literarios a los que me presentaba, lo que me dió gran confianza en lo que escribía pero me dejó un poco sordo de tanto aplauso. Hoy día va por rachas: a veces mucho y a veces poco.
Si tienes la idea para escribir un libro, escríbelo. No te encorsetes con el estilo, olvídate del estilo; crea estilo.
Lo del MIT, en verdad, dudo si es o no un sueño. En el fondo de mí sé que no podría llevar el estilo de vida que exige trabajar allí; ni antes ni después. No puedo clausurar mi vida al estudio y la investigación... si hago eso me muero. Mi vida será totalmente plena sin trabajar en el MIT, estoy seguro. Sin embargo, trabajando en el MIT mi vida muy probablemente no sería plena en absoluto. Quizás fue un delirio de grandeza... nose.
Efectivamente, participé en la Ruta Quetzal en el año 2000 (era la época en que lo ganaba todo), y viajé durante 54 días por España, EEUU y México acompañado de cerca de 400 expedicionarios más de 43 países diferentes. Ha sido la experiencia iniciática de mi vida; fue decisiva... otro tema sobre el que hablar en mi blog, es cierto.
Una de mis películas favoritas es la serie de El padrino. Hay muchísimo sobre lo que aprender y analizar en esta película, pero sin duda una de las lecturas que más han rebotado en mi mente desde que la ví es aquella de que "la familia es lo más importante; siempre hay que estar del lado de la familia". Por otro lado, hay un poema que oí recitar a Quintero que dice que cuando se ofende a un amigo, la amistad nunca vuelve a ser la misma; esto, sin embargo, no sucede con la familia. Nunca es tarde.
Hoy día el principal problema de los padres en lo referente a la educación de sus hijos es la sobreprotección. Esto hace que los niños salgan chulescos y altivos. A mí la tarea de educar todavía me queda grande, aunque en el fondo pienso que un hijo es algo tan ligado a tí que es imposible educarlo en tercera persona. Un buen hombre tendrá buenos hijos, y al contrario.
Para acabar. Este post dedicado me saca un poco los colores; gracias en cualquier caso. Si tu récord está en 28 visitas el mío está en 20 (lo he mirado hoy después de mucho tiempo). Y en verdad, cada vez estoy más contento... no quiero ser un blog mediático. Quiero seguir siendo yo.
Un saludo!.





