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Hitting the fan
Llenando la www con más basura todavía.
Acerca de
When the shit hits the fan.
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Escuchen. Me he leído hoy los dos primeros capítulos de mi tesis. Mañana leeré el tercero, el viernes el cuarto y el fin de semana quinto y apéndices. Lo estoy repasando para hacer tiempo, para no pensar en el incierto futuro, para no tener imágenes de paranoia recorriéndome las meninges. Porque, me pregunto, ¿qué demonios van a preguntarme? Si lo explico todo allí. Está todo explicado en la tesis, como para que lo entienda un niño de cuatro años.

Tal vez debiera examinarme un niño de cuatro años. ¿Debería prepararme una breve introducción de unos 15 ó 20 minutos por si me la piden? Bah... Paso. Si me lo piden, improviso. En Re mayor.

Ha sido curioso lo que me ha ocurrido (me está ocurriendo) en los últimos cuatro días. Me encuentro sumido en un pozo. Un pozo donde sólo yo me he metido y de donde sólo yo me puedo sacar.

No he hecho ejercicio desde las sentadillas que comenté el sábado pasado. Nada. Ni correr, ni pesas ni nada.

Me paso el día en mi cuarto, preguntándome en qué momento me aparté de la senda que me conducía por la vida. Mirando por la ventana. Corrigiendo exámenes. Leyendo el entramado de frases simplistas que constituye mi tesis. Imaginando que sólo soy pensamiento, puro concepto, nada material me ata al mundo.

Vuelo.

Hoy he estado pensando que me canso de llamar a la gente por teléfono. Lo he comprobado estos cuatro días, si yo no llamo a mi familia a mí no me llama nadie. Eso está bien en periodos como éste, donde lo que menos me apetece es oir que me cuenten lo que están viendo por la tele. Pero por otra parte pienso que si me diera un tabardillo ahora mismo, mientras escribo esto, pasarían varios días hasta que alguien se preguntara qué ha sido de mí y abrieran mi cuarto. Supongo que la escena no sería agradable.

Me molesta la gente que me llama sólo cuando no tienen otro recurso.

Dentro de unos días, semanas o meses leeré todo esto y me preguntaré si realmente fui yo quien lo escribió. No me gusta lo que escribo, no ya estilísticamente, sino el contenido. Estoy lleno de amargura.

Pero he de escribir. He de conocerme más a mí mismo, porque yo soy mi principal enemigo. Y, si quiero vencerme, he de aprender mis reacciones. Mis pensamientos.

Todos tenemos nuestro rinconcito oscuro. Yo estoy abriendo parte del mío aquí y lo que aparece no es bonito. Ando muy cerca de sentir odio y no quiero. El odio hace sentirse vivo y, al cabo del tiempo, es adictivo. Como el amor. No es malo sentir odio, pero ya hay suficiente odio en el mundo. No quiero añadir más. Quiero despertar y descubrir que tengo trece años y que puedo evitar todos los errores que cometí.

No... No funcionaría.

Cometería otros errores.

Que alguien me prohíba escribir por las noches.

Decía García Márquez que no hay mal, por grande que sea, que no se pueda aliviar con un par de horas de buena lectura. Aunque creo que exageraba, yo no me he acercado a una buena lectura en estos cuatro días. Sólo he leído cosas escritas por mí. He de leer algo bueno. Cualquier cosa. No. Cualquier cosa no. Cualquier cosa menos Nietzsche. Pero yo no tengo nada de Nietzsche en mi cuarto.

Miro mi pequeña biblioteca. Tengo a Galdós, a Joyce, a Tolkien... Pérez-Reverte, Sillitoe, Steinbeck. Conrad, O´Brian, Jane Austen. Ken Follett. ¿Ken Follett? ¿Cómo demonios acabó Ken Follet en mi estantería? Recuerdo. Se lo olvidó mi padre, en una de sus visitas. Se lo olvidó sin habérselo leído. Sólo he visto a mi padre leer una o dos veces en mi vida. Yo era muy niño. Aún vivía mi madre, creo. O no. Mi padre leía novelas de Marcial Lafuente Estefanía. Las cambiaba en el quiosco de la esquina. Cuando acababa una, la cambiaba por otra. Creo que ya no quedan muchos quioscos que hagan eso hoy día. Tal vez esa sea la causa de que mi padre ya no lea.

Un día recuerdo que comentó que había leído "Papillon" y que era una obra maestra.

No sé quién escribió "Papillon". No me importa. Lo único genial que yo conozco relacionado con la palabra papillon es la obra homónima de Schumann.

Tengo miedo del lunes. ¿Y si fallo? ¿Cómo podré volverme a mirar a la cara en el espejo si fallo? He conocido a gente en mi departamento que ha pasado la defensa sin saber la diferencia entre un bosón y un fermión. He conocido a postdocs que no sabían qué transferir a un criostato para mantenerlo a cuatro Kelvin. Eran doctores en física de bajas temperaturas.

Si fallo el lunes, nadie me convencerá nunca de que no soy mediocre. Si fallo el lunes, significará que hay justicia en el mundo.

Estoy cansado. No entiendo por qué me hago daño. No sé vivir sin disciplina monástica. Hace tiempo que perdí el manual de instrucciones para la vida. Vivo improvisando.

... Y no improviso bien.
 
Comentario:
Ánimo, mucho ánimo el lunes. Luego ya sólo te queda vivir; la mejor parte.

Un saludo!
No