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Hitting the fan
Llenando la www con más basura todavía.
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When the shit hits the fan.
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Fauna de aquí. Segunda entrega: la "calor que te torras"
Son las nueve de la mañana y me dispongo a prepararme un café bien cargado de agua para poder lidiar con las vicisitudes que el criostato tenga a bien ofrecerme hoy. Entro en la cocina y me encuentro a Sheila, la secretaria del departamento, con una vigilante de la playa. Aquí agua tenemos mucha, pero playa, lo que se dice playa, no la vemos ni hartos de ponche. Así que me pregunto qué hace este espécimen de hembra tan lejos de su entorno natural.

Y en un departamento de física, para más inri.

Mientras le doy al botoncito para calentar el agua, me siento observado. Mi intrusión en la cocina se ha visto acompañada de un incómodo silencio. Hace un par de años, cuando los niños me paraban por la calle para pedirme autógrafos creyendo que yo era Don Pimpón, me habría sentido incómodo con cualquier par de ojos femeninos hincándoseme en la nuca. Pero hoy no. Ya no. Ahora soy maratoniano, tengo un 10% de grasa corporal y calculo que para el próximo otoño habré conseguido el tan ansiado sueño del cuerpo perfecto. Un peldaño más en mi búsqueda de Leonardo.

Así que me dejo querer. Cuando me vuelvo compruebo con pesar que los ojos que me escrutan son los de Sheila que, siendo la secretaria más eficiente y competente del Reino de aquí, es el complemento a uno de Monica Belucci. Apuesto a que en su boda todos besaron al novio.

Por su parte, "calor qué tetorras" le hace ojitos a las baldosas del suelo. Es la nueva ayudante de secretaria y estará en el departamento durante el verano. Sheila nos presenta y yo muevo un poquito las tetas de puros nervios. Es lo que tiene hacer press de banca, que a uno le dan tics en los pectorales en los momentos más inoportunos y no hay manera de contenerse. Como además uso camisetas que parecen pintadas en mi piel, pues el pecheo es evidente.

Mientras oigo el nombre de la moza me enfado conmigo mismo por estar nervioso. Yo soy un hombre comprometido y ni un ejército de sirenas ninfómanas podría hacer tambalear mi monogamia. Atribuyo mis nervios al australopiteco que anida en mi seno y me sirvo el tanquenazo de café. Me doy cuenta de que no he pillado el nombre y me parece grosero preguntarlo otra vez, con el consiguiente bamboleo de tetas por mi parte.

Como los hervidores de agua del departamento son una mierda caliente, el agua se desparrama por la encimera y Sheila me mira, severa. "Calor qué tetorras" sonríe mientras le pestañea a los baldosines. Sheila comenta que soy español, no sé si para justificar mi acento o mi falta de pericia en el escanciar.

A media mañana el departamento es un hervidero de testosterona. Los chiquillos recién licenciados andan dando botes por los pasillos tras ver a Calor e incluso uno de ellos me pregunta si he visto el monumento que han puesto en secretaría. Le digo que sí con indiferencia y el tipo me pregunta si es soltera. Pues ni zorra. Tú a quien tienes que preguntar es a Dennis, que para estas horas ya debe saber hasta el color del tanga de la madre de la chiquilla. El tipo asiente con mirada de Homer Simpson frente a un donut, con babas y todo. Tiene un granillo pajero junto a la comisura de la boca que hace que se me corte el agua del café en el estómago.

Dennis se me acerca tras el almuerzo a contarme las nuevas que para mí no lo son.

- Me he enamorao - comenta.

- ¿Cuántas veces desde esta mañana? - respondo.

Porque a Dennis le gusta todo lo que lleva faldas. No tiene sentido del ridículo y eso hace que tenga éxito donde quiera que ponga el punto de mira. Dennis merecerá su propio capítulo de "Fauna de aquí" un día de estos.

Aprovecho para preguntarle el nombre de Pamela Andersson.

- Po-ppy - dice.

- ¿Mande?

- Po-ppy.

- ...

- Po-ppy.

- ...

- Sí, joder, como Mary Poppins.

- Mary Poppins. Ya. Bueno, yo la llamaré "Calor", que es más fácil.

Me mira con extrañeza y me pasa una mano por el hombro. Se vuelca un poquito en mí y me aprieta un pecho.

- Estás echando tetas - comenta, un día más.

- Es lo que tienen las almendras, que son muy ricas en grasas insaturadas pero hacen mucho pecho.

Y nos alejamos así, juntitos, por el pasillo camino del criostato, gastándonos bromas que sólo él y yo, por ser ambos mediterráneos, comprendemos.

Al pasar por la puerta de secretaría Dennis, aún con la mano en mi pecho, le tira un beso sonoro y tal vez un pelín demasiado largo a "Calor". Ella sonríe mientras yo pienso que antes de septiembre habrá caído en las redes de Dennis.

Con el italiano colgado de mis teteras y la Bombi luciendo pestañas a su paso no puedo evitar sentirme parte de una película de Luis Buñuel.
 
Comentario:
Sac, el honor es mío.

... Y propongo dejar de tutearnos.

Un saludo.
 
Comentario:
Señor Cziffra, cuidese usted de la la señorita "Calor" que estas nunca dan ninguna alegría a gente humilde. Quizá su amigo Dennis consiga lo que otros desearíamos, pero a los españolitos nos están destinados otros menesteres. Y si como dice, es usted monógamo hasta la muerte, ducha de agua fría, y si hace falta, morir de hipotermia.

Fue toda una sorpresa y un honor encontrar su comentario en mi blog, y como buen compañero físico/músico, le correspondo con este otro.

Le vaya a usted bien por tierras anglosajonas.
No