Magnet Quench
Hoy he asistido por primera vez en mi vida a un Magnet Quench. En vivo, un espéctaculo inolvidable por lo espantoso. Algo así como ver un rayo y oir el trueno al mismo tiempo. Acojona.
Un imán superconductor es un almacén de energía eterno. Una vez que se ha suministrado la corriente necesaria, al tener resistencia cero, no hay disipación y la corriente se mantiene por los siglos de los siglos. Eso, claro, siempre que el imán esté cubierto de helio líquido que lo mantenga por debajo de su temperatura de transición.
Un quench ocurre cuando parte del imán se torna resistiva, ya sea por una fricción de origen mecánico o por otra causa. Algo así como lo que ocurre al encender una cerilla. Una vez que existe una mínima resistencia en el imán, el efecto Joule produce que se libere más calor, lo que hace al imán más resistivo. Eso libera, a su vez, más calor... Más resistencia, más calor... Os podéis imaginar el resto: decenas de litros de helio líquido (y centenares de euros) evaporados instantáneamente y todos los tubos que recogen los gases del criostato haciendo chirivitas.
Cuando se enfría un imán superconductor, suelen producirse pequeñas zonas de estrés, o "arrugas", que representan un peligro durante la normal operación del sistema. Esas arrugas pueden dar lugar a quenches en mitad de un experimento y hacer que aquello acabe como el rosario de la aurora. Para evitar esas arrugas lo que se hace es "entrenar" al imán. Se le suministra la corriente lenta y controladamente hasta el campo más alto para el que está diseñado a fin de que en el futuro corrientes tan grandes no le sean ajenas. Si el imán es buen estudiante, el entrenamiento es efectivo y todo va de perlas. Si no... Bueno, sálvese quien pueda.
El caso es que estábamos Penderecki y yo entrenando al imán. Penderecki quería dejar al ordenador controlar la secuencia de suministro de corriente y yo quería hacerlo con estas manitas que esto escriben. Porque en general, no me fío ni de mi padre, mucho menos de un ordenador. Aunque, bien pensado, debería fiarme más de un ordenador que de mi padre. Pero a lo que vamos. Mientras Penderecki pone a punto el programa, yo comienzo a subir la corriente. A 10 Teslas a un ritmo de 0.8 Teslas/minuto. 10 Teslas no es cosa de broma (el campo magnético de la Tierra es de unos 30 microteslas en la superficie). En eso que me entran ganas de hacer pis. Le digo a Penderecki que vuelvo enseguida mientras doy saltitos con una pierna. A la vuelta descubro que Penderecki ha dejado que el ordenador tome los mandos. No sé si ha interrumpido el suministro momentáneamente para iniciar el programa o lo ha hecho a pelo. El caso es que al llegar a 10 Teslas, el ordenador cambia el ritmo automáticamente a 0.3 Teslas/minuto. Pocos segundos después se oye un chasquido en el suministrador de potencia, la corriente cae a cero Amperios en cosa de décimas de segundo y las válvulas de seguridad del criostato se van a tomar por culo. Ni tiempo le ha dado a mis vellos a erizarse.
En lugares cerrados, tal evento es sumamente peligroso. No se trata ya de coger un globo de Helio y respirarlo y hablar como el Pato Donald durante 15 segundos. No. Cuando la liberación de gas es tanta y tan rápida el Helio desplaza al Oxígeno y uno estira la pata con la sonrisa aún en la boca. Estamos hablando de morirse antes de darse cuenta de lo que ocurre. Afortunadamente, el criostato está situado dentro de una habitación apantallada para evitar interferencias magnéticas en los experimentos y eso ha mantenido a raya a la mayor parte del gas.
Pero el acojone no me lo quita nadie.
Yo sigo pensando que la culpa ha sido del ordenador. Penderecki piensa que no. He sugerido repetir la maniobra mañana (tras volver a llenar el criostato de Helio, claro) manualmente. Si ocurre otra vez, sabremos que NO fue culpa del ordenador. Si no ocurre, tal vez fuera el ordenador, tal vez no...
Si dentro de unos días, semanas o meses no he vuelto a escribir aquí, ya sabéis dónde buscar mis restos.
Salud.
Un imán superconductor es un almacén de energía eterno. Una vez que se ha suministrado la corriente necesaria, al tener resistencia cero, no hay disipación y la corriente se mantiene por los siglos de los siglos. Eso, claro, siempre que el imán esté cubierto de helio líquido que lo mantenga por debajo de su temperatura de transición.
Un quench ocurre cuando parte del imán se torna resistiva, ya sea por una fricción de origen mecánico o por otra causa. Algo así como lo que ocurre al encender una cerilla. Una vez que existe una mínima resistencia en el imán, el efecto Joule produce que se libere más calor, lo que hace al imán más resistivo. Eso libera, a su vez, más calor... Más resistencia, más calor... Os podéis imaginar el resto: decenas de litros de helio líquido (y centenares de euros) evaporados instantáneamente y todos los tubos que recogen los gases del criostato haciendo chirivitas.
Cuando se enfría un imán superconductor, suelen producirse pequeñas zonas de estrés, o "arrugas", que representan un peligro durante la normal operación del sistema. Esas arrugas pueden dar lugar a quenches en mitad de un experimento y hacer que aquello acabe como el rosario de la aurora. Para evitar esas arrugas lo que se hace es "entrenar" al imán. Se le suministra la corriente lenta y controladamente hasta el campo más alto para el que está diseñado a fin de que en el futuro corrientes tan grandes no le sean ajenas. Si el imán es buen estudiante, el entrenamiento es efectivo y todo va de perlas. Si no... Bueno, sálvese quien pueda.
El caso es que estábamos Penderecki y yo entrenando al imán. Penderecki quería dejar al ordenador controlar la secuencia de suministro de corriente y yo quería hacerlo con estas manitas que esto escriben. Porque en general, no me fío ni de mi padre, mucho menos de un ordenador. Aunque, bien pensado, debería fiarme más de un ordenador que de mi padre. Pero a lo que vamos. Mientras Penderecki pone a punto el programa, yo comienzo a subir la corriente. A 10 Teslas a un ritmo de 0.8 Teslas/minuto. 10 Teslas no es cosa de broma (el campo magnético de la Tierra es de unos 30 microteslas en la superficie). En eso que me entran ganas de hacer pis. Le digo a Penderecki que vuelvo enseguida mientras doy saltitos con una pierna. A la vuelta descubro que Penderecki ha dejado que el ordenador tome los mandos. No sé si ha interrumpido el suministro momentáneamente para iniciar el programa o lo ha hecho a pelo. El caso es que al llegar a 10 Teslas, el ordenador cambia el ritmo automáticamente a 0.3 Teslas/minuto. Pocos segundos después se oye un chasquido en el suministrador de potencia, la corriente cae a cero Amperios en cosa de décimas de segundo y las válvulas de seguridad del criostato se van a tomar por culo. Ni tiempo le ha dado a mis vellos a erizarse.
En lugares cerrados, tal evento es sumamente peligroso. No se trata ya de coger un globo de Helio y respirarlo y hablar como el Pato Donald durante 15 segundos. No. Cuando la liberación de gas es tanta y tan rápida el Helio desplaza al Oxígeno y uno estira la pata con la sonrisa aún en la boca. Estamos hablando de morirse antes de darse cuenta de lo que ocurre. Afortunadamente, el criostato está situado dentro de una habitación apantallada para evitar interferencias magnéticas en los experimentos y eso ha mantenido a raya a la mayor parte del gas.
Pero el acojone no me lo quita nadie.
Yo sigo pensando que la culpa ha sido del ordenador. Penderecki piensa que no. He sugerido repetir la maniobra mañana (tras volver a llenar el criostato de Helio, claro) manualmente. Si ocurre otra vez, sabremos que NO fue culpa del ordenador. Si no ocurre, tal vez fuera el ordenador, tal vez no...
Si dentro de unos días, semanas o meses no he vuelto a escribir aquí, ya sabéis dónde buscar mis restos.
Salud.
Comentario:
No es humo. Es Helio gas recién evaporado. Su temperatura estará apenas por encima de los 4 Kelvin. Por si acaso, no metas la mano.
Si les dejo a los becarios que me entrenen el imán, antes de Navidad estamos sin imanes y sin becarios (sin ánimo de ofender, yo también fui becario y no tuve ni puta idea de entrenar imanes).
Si les dejo a los becarios que me entrenen el imán, antes de Navidad estamos sin imanes y sin becarios (sin ánimo de ofender, yo también fui becario y no tuve ni puta idea de entrenar imanes).
Comentario:
:s!
¿ese humo blanco es helio "condensado"?
Si tu eres jefe, deja a los becarios que se la jueguen :P.
Un saludo y vuelvo a mis técnicas experimentales... :s.
¿ese humo blanco es helio "condensado"?
Si tu eres jefe, deja a los becarios que se la jueguen :P.
Un saludo y vuelvo a mis técnicas experimentales... :s.





