DETRÁS DE LA MÁSCARA
Mientras llovía sangre desde mi dolor, oculta bajo sutilezas, ellos reían y festejaban sus días de vendimia.Quería gritar para que mi voz retumbara como eco ensordecedor en sus oídos, quería que miraran más allá de lo que ven, más allá de lo que creen ver.
¿Que me queda después de mi? ¿Cuál es la esencia de mi existir?
Y tú creías que todo era sustancial, no lo hagas, hay más verdad en la mentira que en la propia verdad ¿O es la verdad lo que nos duele aceptar, por lo que la mentira toma forma? Donde vive la verdad nace con ella la falsedad.
Ayer fui lo que Dios quiso que fuera, hoy soy lo que yo quiero ser ¿Cuántas veces haz mentido ocultando la creación que proyectó en ti?
Quice gritar aquella verdad que se está pudriendo dentro de mi mente henchida de incertidumbres.
En esta tarde fría, donde sus robustas manos de viento golpeaban este pobre cuerpo entumecido y esta alma ajena al mundo, penetraste con tu mirar vestido de cielo, el mío opacado silenciosamente. Descubriste más hayá del horizonte de mis apariencias y rescataste a esta mujer que clamaba, en una lengua reprimida, quitaran su máscara opresora...
Esta historia como algunas más no son vivencias mías, sólo espero que ustedes descubran y conozcan personajes que tienen algo de mí, de tí y de lo que quizás algún día llegaremos a ser...
LA NOVIA DEL OCÉANO

...Rozaba mi cuello y mis hombros con sus dedos fríos como Julio. Mi piel se enroscaba, mi cuerpo reaccionaba con cada caricia.
Su respiración, brisa nocturna, se mezclaba con su aroma embriagante y el sudor de mi cuerpo excitado, incitando al amor.
Lo deseaba, deseaba ser suya.
Una vez más, con sus labios húmedos, viajó desde los míos hacia mis senos, mi vientre ...
Deseaba ser suya, deseaba pertencer a él. Ahogada entre cada beso lleno de lujuria, me hundía y me elevaba.
Entró en mí, ya eramos un sólo ser, fue mío y yo de él. Me guiaba entre cada movimiento, aveces leves, aveces rápidos y fuertes. Creía morir, creía vivir. En él veía mi libertad.
¡Qué labios más fríos! ¡Qué ojos más penetrantes y azules!
Sus manos eran dueñas de todo mi cuerpo, siempre cautivo para él.
Cada ola era un nuevo orgasmo, cada golpe contra aquella roca era extasis en mi.
Deseaba ser suya hasta que lo fuí. Deseaba morir allí ahogada en el mar, deseaba sumergirme entre sus olas que en mi agonía simulaban labios y su espuma, caricias de pasión.
CASUAL SUICIDIO

Camino entre esta niebla densa y pestilente. Su calor abrazador quema rezagadamente mi piel desnuda.
No veo más haya de mis pecados, de mis miedos y las mentiras que me dije tantas veces.
Qué obscuro mundo en el cual vivo o muero. No quice escuchar más hayá de mis escusas y hoy pago con mi aire todo lo que derramé sin pensar.
Incineré mi trabajo y el trabajo de otros en un vicio que, sin saberlo socavó mi tumba todo este tiempo.
Quiciera un poco de esa brisa que me dabas en mi niñez, esa brisa que llenó mis pulmones al nacer y me dio vida.
Quiero salir de este cuerpo que me ahoga, este cuerpo híbrido (vivo y muerto), en mi no hay nada más que órganos inertes, sangre sin fluir, estancada en los deshechos de ese vicio, que quemó mi vida, que en cenizas dejó mi alma.
En mi futuro, si es que llegara a tener uno, sólo existe aquel feto carbonizado, deformado, agonizando en esta misma niebla tóxica que asficcia indiferentemente...
EL FUNERAL DEL AMOR

Ansié tanto tenerte aquí, frente a mí. Aguardé el momento en el que mi cuerpo descansara entre tus brazos.
Cual niño sueña con los obsequios y fiestas de natividad, yo alusinaba con tu llegada.
Siempre vigente, en mi mente se esparcían las cenizas de aquellos ardientes besos, se enfriaba la tibieza de tus caricias.
Esperé todo este tiempo, inmolé cada día, cada segundo en ti, queriendo beber de tus labios y respirar de tu aire.
¡Qué mentiras engendraste en mi!
En estos momentos me encuentro en los suburvios del bien, absorta en mis ideas suicidas, ya indolientes son los golpes de razón.
Te esperé y quiciste esperarme, la distancia destrozó los hilillos que unían aquel amor infértil.
Heme aquí en este funeral, en mis brazos el cadáver de nuestro amor. Encendí una vela para que puedas encontrar su lápida alguna vez.





