Olor (11-10-15)... DE APARIENCIAS
Si me dieran a elegir...
Un arbusto alto, flacucho, de hojas esbeltas y pálido verde.
Dos flores...
... una de color rosa, frondosa de pétalos, suave, tierna e impertinente.
... otra de color rojo pálido, pobre en pétalos, tirando a áspera (dentro de lo áspera que puede ser una flor), despeinada y afable.
La primera olía a flor común. Olía simplemente, nada más.
La segunda desprendía una fragancia hermosa. Atrapaba simplemente, sin nada más.
¿Todavía prefieres ser atractiva?
Un arbusto alto, flacucho, de hojas esbeltas y pálido verde.
Dos flores...
... una de color rosa, frondosa de pétalos, suave, tierna e impertinente.
... otra de color rojo pálido, pobre en pétalos, tirando a áspera (dentro de lo áspera que puede ser una flor), despeinada y afable.
La primera olía a flor común. Olía simplemente, nada más.
La segunda desprendía una fragancia hermosa. Atrapaba simplemente, sin nada más.
¿Todavía prefieres ser atractiva?
OLOR (05/08/05)... A AQUEL TIEMPO VIEJO
Dos pilistras de grandes hojas verdes en la entrada.
El fresquito de la escondida alcoba.
Y la casa es más grande o no tan pequeña según se mire.
Tenemos los recuerdos entapados con
la cal de la inmaculada pared,
las cenizas de lo que se quemó,
el polvo de los cojines de las sillas,
la sal derramada ya insípida,
la tierrecilla del abono de las plantas del patio,
las motas que viajan alrededor de la molestia...
Y ciegos con tanta monotonía...
... pero olemos a limpio, crecemos y desprendemos vida.
Dos pilistras de delgadas hojas amarillas en la entrada.
Restos de matrimonio con babas de niño.
Y la casa es más pequeña o no tan grande según se mire.
Inhálate un chute de hierbabuena si quieres ver algo nuevo...
... y respira el aire fresco que invisible cruza los pasillos.
Si riegas las plantas te regalaran su aliento,
¿no crees que es un buen pasatiempo?
El fresquito de la escondida alcoba.
Y la casa es más grande o no tan pequeña según se mire.
Tenemos los recuerdos entapados con
la cal de la inmaculada pared,
las cenizas de lo que se quemó,
el polvo de los cojines de las sillas,
la sal derramada ya insípida,
la tierrecilla del abono de las plantas del patio,
las motas que viajan alrededor de la molestia...
Y ciegos con tanta monotonía...
... pero olemos a limpio, crecemos y desprendemos vida.
Dos pilistras de delgadas hojas amarillas en la entrada.
Restos de matrimonio con babas de niño.
Y la casa es más pequeña o no tan grande según se mire.
Inhálate un chute de hierbabuena si quieres ver algo nuevo...
... y respira el aire fresco que invisible cruza los pasillos.
Si riegas las plantas te regalaran su aliento,
¿no crees que es un buen pasatiempo?
OLOR (27-06-05)... IMPOTENTE
Impotencia
al recordar su caminar
y no su fragancia.
Ella.
Su físico, su vestido, sus tacones y su color.
Una casualidad.
Desconocida.
Delgada, blanco de flores, de ocho centímetros y marrón.
Una persecución.
Lo acepto, fue por su aspecto, eso fue lo que me atrajo y por ello me acerqué a su lado.
Un escalón menos subiendo en las mecánicas del metro y... de repente un fragancia.
Venía y se marchaba, por segundos.
Era un olor fuerte, pero tan fino que se hacía débil dentro de la jaula de transpiraciones.
Y lo perdí.
Seguí los pasos que lo emanaban, me desvié de mi camino, aspiré hondo tres veces y ni rastro de encontrarlo, aunque continuaba lanzando el anzuelo de mi esperanza diez centímetros más arriba.
La rabia bullía porque tenía su fragancia en el cerebro, cosa curiosa, y no podía reproducirla.
No supe imaginarla incluso sabiendo como era.
Impotente... ¿yo o él?
al recordar su caminar
y no su fragancia.
Ella.
Su físico, su vestido, sus tacones y su color.
Una casualidad.
Desconocida.
Delgada, blanco de flores, de ocho centímetros y marrón.
Una persecución.
Lo acepto, fue por su aspecto, eso fue lo que me atrajo y por ello me acerqué a su lado.
Un escalón menos subiendo en las mecánicas del metro y... de repente un fragancia.
Venía y se marchaba, por segundos.
Era un olor fuerte, pero tan fino que se hacía débil dentro de la jaula de transpiraciones.
Y lo perdí.
Seguí los pasos que lo emanaban, me desvié de mi camino, aspiré hondo tres veces y ni rastro de encontrarlo, aunque continuaba lanzando el anzuelo de mi esperanza diez centímetros más arriba.
La rabia bullía porque tenía su fragancia en el cerebro, cosa curiosa, y no podía reproducirla.
No supe imaginarla incluso sabiendo como era.
Impotente... ¿yo o él?
OLOR (13-06-05)... DE LLUVIA
Ojalá la lluvia no llegara a su destino.
Las gotas huelen a cielo mientras caen, una vez en la ciudad apestan.
Hieden cuando se tumban sobre el chicle pegado en la acera, cuando resbalan por el cristal ya marrón del coche abandonado, cuando mojan la paloma aquella que se rompió una ala, cuando se deslizan sobre la esquina manchada por un perro, cuando se arrastran vilmente por los verdes toldos, cuando tapan milimétricamente la luz de las farolas...
Algunas, en un intento desesperado de huir, se acaban lanzando a alguna corriente de barro, otras a negros charcos de carretera, y es en ese momento cuando firman su propio suicidio: las alcantarillas tragan sin masticar y todo viaje parece más bello.
- Es el fin del trayecto.
Entonces sus almas se alzan hacía las nubes en forma de hastío hecho olor.
- ¿Por qué están fastidiadas las gotas?
- Respira hondo los días de lluvia en una ciudad, y podrás deducir cuáles son sus verdes sueños.
Por eso el perfume a lluvia no es el mismo que el de lluvia.
Porque las gotas se deshacen en la naturaleza
y se estrellan en las aceras.
OLOR (sin fecha)... A TI
Tu olor...
conmigo y sin ti,
por favor.
Odio la gente que huele a ti.
Las odio en parte porque me agrada tu olor.
Me gusta de la misma manera que me gustaría a veces olvidaro, con todas las ganas del mundo.
Cuando percibo tu fragancia no tengo que buscar de qué la reconozco, porque en el fondo la llevo en mi.
No se trata de buenos ni malos recuerdos.
Cuando me llega un ramalazo de tu olor no me asaltan pensamientos e imágenes.
Me agarra a latigazos simplemente una sensación, una misma sensación agradable.
Sé que es así porque al no relacionarla directamente contigo hago que así sea. Y no solo eso, sino que intento por todos los medios robártela, hurtársela a todo el mundo que tiene una esencia parecida... para convertirla en algo personalmente impersonal.
Quiero que tu olor no pertenezca a nadie, ni si quiera a ti, pero que sea mio.
Me pregunto...
¿A qué olerá el Mundo?