De vuelta
Hace dos noches, conversaba con mi novia por Skype. Estábamos cansados, pero su voz brillaba y comenzamos a hablar de poesía. De pronto, comenzó a leerme su poema favorito en su lengua: estonio.
Me tradujo cada verso para hacerme imaginar la historia de una niña pequeña que juega en el patio con su paraguas rojo ¡Cuánto le gusta su paraguas rojo! Da vueltas y vueltas con él y el mundo parece sonreir feliz al verla. Entonces, su mamá le llama a comer. Deja su paraguas en el patio y entra. Durante la comida, sólo puede pensar en su paraguas y en cómo jugará con él en cuanto termine. Pero al salir, está roto. Y el sol ya no parece brillar como antes, y el mundo ya no ríe. Su mamá le dice que no esté triste, que le comprará otro. Pero ella no quiere otro. Y en ese momento, ha entendido... Lo cierto es que no recuerdo bien qué es lo que la niña había entendido, pero no es difícil de imaginar.
Pero compartir con ella este poema y cuanto hablamos me llevó a regresar sobre algunos poemas de Miguel Hernández y León Felipe que tengo en mi ordenador. Y a recuperar la poesía. Entonces recordé porqué tenía la obsesión por crear cuando tenía 15 años, por permanecer fiel a mi voz y no permitir que se confunda con los mensajes publicitarios o de evasión que me rodean. Comprendí porqué uno de mis maestros de redacción insite tanto en que leamos poesía a diario para impregnarnos de lenguaje, ya que es lenguaje en estado puro. Recordé y sentí la necesidad de volver a crear para crecer y entender mejor.
Por eso he retomado este blog: "Apuntes contra la alienación cotidiana". Porque necesito escuchar mi voz de nuevo, volver mirar con serenidad y recobrar la capacidad para utilizar el lenguaje como necesite. Por eso tengo que volver a escribir a diario. Desde hoy, trataré de narrar una pequeña imagen que me haya llamado la atención a lo largo del día, o desarrollar algún pensamiento o idea. Cualquier comentario es bienvenido.
¡Salud!
P.D: Más tarde, terminé de nuevo aquí: http://www.nodo50.org/mlrs/
Y entendí mucho mejor su manifiesto:
¿Y qué coño será esto?
Mejor te diremos qué no es: esto no es una página literaria, ni artística, ni cultural. No tratamos de alimentar nuestro prestigio personal. No buscamos interesados contactos culturales. Rehuimos la celebridad. No deseamos deslumbrarte. En realidad, apenas existimos.
Sin embargo, estamos aquí y ahora. Puedes incluso imaginarnos. Nosotros también tenemos un trabajo de mierda, sabemos qué significa ser teleoperador, peón de obra, costalero, administrativo, dependiente, barrendero o grabador de datos; comprobamos todos los días lo que significa desempeñar una labor estúpida que no tiene nada que ver con nosotros. Reconocemos la alienación. A nosotros también nos aplasta la publicidad, también tratan de convencernos de que la felicidad consiste en comprar una casa más grande, cambiar de coche, beber determinado güisqui o usar cierta compresa con alitas. También nos fuerzan para que seamos ciudadanos responsables y silenciosos, para que cumplamos nuestros horarios laborales y nos casemos, para que veamos fútbol y tengamos una cuenta bancaria, un seguro de vida y otro de muerte para pagar el entierro. E incluso nos vienen cada tres minutos con la historieta del éxito. Como te decía: estamos aquí y ahora.
No estamos aquí para quejarnos. Queremos cambiar la vida: para empezar la nuestra. Queremos robar cada vez mayores porciones de nuestra vida a a ese circulo mortal TRABAJO / CONSUMO / MUERTE, queremos que nos devuelvan el tiempo robado, la libertad sustraída. Pero esta página no es el medio con que pensamos conseguirlo, porque esto que lees no es un medio, sino un fin en sí mismo. Queremos entregarnos al encuentro libre y real contigo y con otros, queremos trabajar con otros en libertad, producir lo que nos dé la gana y porque nos da la gana. Y cada vez que lo conseguimos, logramos vivir de verdad.
Y eso, más o menos, es de lo que va el asunto. No nos dedicamos a la compra-venta, pero no escribimos de fiado, así que respóndenos haciéndonos partícipes de tus proyectos, sean del tipo que sean. Por nuestra parte, ya sabes dónde estamos.
Y el poema en estonio de Betti Alver:
Tulipunane vihmavari
Kui kõrgel olid lauad ja laed,
Kui lähedal oli päike,
Kui lähedal taevas,
Kui kaugel aed
ma olin väike.
Olin väike,
kuid ihkasin juba
rohkem kui nukku ja
nukutuba, rohkem,
kui pildivihku pihku,
rohkem, kui linnukest
pihku, täringuks tähte
ja palliks kuud
rohkem, kui tooreid
tikrimarju, rohkem,
rohkem, kui midagi muud
ihkasin, oh kuidas ma ihkasin
tulipunast vihmavarju!
Ja siis viimaks, viimaks ometigi
ta oli mul tõesti peos, tõesti
mu südame ligi, mu kaenlas,
mu süles, kord kinni, kord lahti!
Kesk jooksujahti
tõstsin kilgates üles
suure päikese poole
omaenese väikese
tulipunase päikese !
Kord hoidis teda mu parem käsi,
kord tantsitas vasem.
Hüppasin, hõiskasin
ja olin valmis rataskaari lööma.
Ema ütles aknast:
"Ole ometi tasem,
pane vihmavari pingile
ja tule tuppa sööma."
Kui kõrgel olid lauad ja laed,
Kui lähedal oli päike,
Kui lähedal taevas,
Kui kaugel aed
ma olin väike.
Ja kähku sain küllalt roast,
lippasin toast -
käsi veel ukselingil
lävel kepsu ju löömas jalad -
ma ei kilganud äkki enam
ega taibanud vähematki.
Minu pisike päikene pingil
oli katki !!!!
Oli katki !!!!
Oli keskelt murtud katki !!!
Suur päike paistis korraga kaugelt
Lauad ja laed olid samad,
kuid hoopis madalamad -
ma olin väike !!!
Ei saanud millestki aru,
ei mõistnud,
ei märganud muud,
kui panin pea vastu seina
ja nutsin.....
oma elu esimest leina.
Ma ei osanud küsida,kosta
ega sõnadega kurta.
Ma ei lasknud end lohutada.
Ema lubas osta uue varju,
mis on veelgi kenam
uut aga,
uut
ma ei tahtnud enam.
Me tradujo cada verso para hacerme imaginar la historia de una niña pequeña que juega en el patio con su paraguas rojo ¡Cuánto le gusta su paraguas rojo! Da vueltas y vueltas con él y el mundo parece sonreir feliz al verla. Entonces, su mamá le llama a comer. Deja su paraguas en el patio y entra. Durante la comida, sólo puede pensar en su paraguas y en cómo jugará con él en cuanto termine. Pero al salir, está roto. Y el sol ya no parece brillar como antes, y el mundo ya no ríe. Su mamá le dice que no esté triste, que le comprará otro. Pero ella no quiere otro. Y en ese momento, ha entendido... Lo cierto es que no recuerdo bien qué es lo que la niña había entendido, pero no es difícil de imaginar.
Pero compartir con ella este poema y cuanto hablamos me llevó a regresar sobre algunos poemas de Miguel Hernández y León Felipe que tengo en mi ordenador. Y a recuperar la poesía. Entonces recordé porqué tenía la obsesión por crear cuando tenía 15 años, por permanecer fiel a mi voz y no permitir que se confunda con los mensajes publicitarios o de evasión que me rodean. Comprendí porqué uno de mis maestros de redacción insite tanto en que leamos poesía a diario para impregnarnos de lenguaje, ya que es lenguaje en estado puro. Recordé y sentí la necesidad de volver a crear para crecer y entender mejor.
Por eso he retomado este blog: "Apuntes contra la alienación cotidiana". Porque necesito escuchar mi voz de nuevo, volver mirar con serenidad y recobrar la capacidad para utilizar el lenguaje como necesite. Por eso tengo que volver a escribir a diario. Desde hoy, trataré de narrar una pequeña imagen que me haya llamado la atención a lo largo del día, o desarrollar algún pensamiento o idea. Cualquier comentario es bienvenido.
¡Salud!
P.D: Más tarde, terminé de nuevo aquí: http://www.nodo50.org/mlrs/
Y entendí mucho mejor su manifiesto:
¿Y qué coño será esto?
Mejor te diremos qué no es: esto no es una página literaria, ni artística, ni cultural. No tratamos de alimentar nuestro prestigio personal. No buscamos interesados contactos culturales. Rehuimos la celebridad. No deseamos deslumbrarte. En realidad, apenas existimos.
Sin embargo, estamos aquí y ahora. Puedes incluso imaginarnos. Nosotros también tenemos un trabajo de mierda, sabemos qué significa ser teleoperador, peón de obra, costalero, administrativo, dependiente, barrendero o grabador de datos; comprobamos todos los días lo que significa desempeñar una labor estúpida que no tiene nada que ver con nosotros. Reconocemos la alienación. A nosotros también nos aplasta la publicidad, también tratan de convencernos de que la felicidad consiste en comprar una casa más grande, cambiar de coche, beber determinado güisqui o usar cierta compresa con alitas. También nos fuerzan para que seamos ciudadanos responsables y silenciosos, para que cumplamos nuestros horarios laborales y nos casemos, para que veamos fútbol y tengamos una cuenta bancaria, un seguro de vida y otro de muerte para pagar el entierro. E incluso nos vienen cada tres minutos con la historieta del éxito. Como te decía: estamos aquí y ahora.
No estamos aquí para quejarnos. Queremos cambiar la vida: para empezar la nuestra. Queremos robar cada vez mayores porciones de nuestra vida a a ese circulo mortal TRABAJO / CONSUMO / MUERTE, queremos que nos devuelvan el tiempo robado, la libertad sustraída. Pero esta página no es el medio con que pensamos conseguirlo, porque esto que lees no es un medio, sino un fin en sí mismo. Queremos entregarnos al encuentro libre y real contigo y con otros, queremos trabajar con otros en libertad, producir lo que nos dé la gana y porque nos da la gana. Y cada vez que lo conseguimos, logramos vivir de verdad.
Y eso, más o menos, es de lo que va el asunto. No nos dedicamos a la compra-venta, pero no escribimos de fiado, así que respóndenos haciéndonos partícipes de tus proyectos, sean del tipo que sean. Por nuestra parte, ya sabes dónde estamos.
Y el poema en estonio de Betti Alver:
Tulipunane vihmavari
Kui kõrgel olid lauad ja laed,
Kui lähedal oli päike,
Kui lähedal taevas,
Kui kaugel aed
ma olin väike.
Olin väike,
kuid ihkasin juba
rohkem kui nukku ja
nukutuba, rohkem,
kui pildivihku pihku,
rohkem, kui linnukest
pihku, täringuks tähte
ja palliks kuud
rohkem, kui tooreid
tikrimarju, rohkem,
rohkem, kui midagi muud
ihkasin, oh kuidas ma ihkasin
tulipunast vihmavarju!
Ja siis viimaks, viimaks ometigi
ta oli mul tõesti peos, tõesti
mu südame ligi, mu kaenlas,
mu süles, kord kinni, kord lahti!
Kesk jooksujahti
tõstsin kilgates üles
suure päikese poole
omaenese väikese
tulipunase päikese !
Kord hoidis teda mu parem käsi,
kord tantsitas vasem.
Hüppasin, hõiskasin
ja olin valmis rataskaari lööma.
Ema ütles aknast:
"Ole ometi tasem,
pane vihmavari pingile
ja tule tuppa sööma."
Kui kõrgel olid lauad ja laed,
Kui lähedal oli päike,
Kui lähedal taevas,
Kui kaugel aed
ma olin väike.
Ja kähku sain küllalt roast,
lippasin toast -
käsi veel ukselingil
lävel kepsu ju löömas jalad -
ma ei kilganud äkki enam
ega taibanud vähematki.
Minu pisike päikene pingil
oli katki !!!!
Oli katki !!!!
Oli keskelt murtud katki !!!
Suur päike paistis korraga kaugelt
Lauad ja laed olid samad,
kuid hoopis madalamad -
ma olin väike !!!
Ei saanud millestki aru,
ei mõistnud,
ei märganud muud,
kui panin pea vastu seina
ja nutsin.....
oma elu esimest leina.
Ma ei osanud küsida,kosta
ega sõnadega kurta.
Ma ei lasknud end lohutada.
Ema lubas osta uue varju,
mis on veelgi kenam
uut aga,
uut
ma ei tahtnud enam.





