Llanto por Rusia y Chechenia
Desde los últimos diez años, en Chechenia y gracias a nuestra complicidad, ocurren asesinatos, violaciones, saqueos y torturas sin compasión. Pero no ocurren, los realiza el ejército ruso.
Cualquiera que se interese mínimamente por el tema y haga una búsqueda mínimamente decente en los buscadores, encontrará las fotos, vídeos y documentos que lo acreditan. La república chechena contaba con cerca de un millón cien mil habitantes en 1994. Hoy no llegan a los cuatrocientos mil ¿Dónde están los casi setecientos mil que faltan?
Los emigrantes procedentes del Cáucaso son objeto de todo tipo de abusos por parte de las fuerzas policiales de Moscú. Una policía todavía fascista en sus métodos y espíritu que cuelga el muerto de turno al primer cuacásico que pasa por ahí. Los sumarios de violaciones, robos y asesinatos se acumulan en los juzgados rusos viendo raramente la luz. Eso ocurre con los casos que se llegan a denunciar.
Un genocidio es el acto deliberado de eliminación de un grupo por razones culturales, étnicas o políticas. Los nazis llevaron a cabo el genocidio en estado puro. Lo que ocurre hoy en Rusia no alcanza las mismas proporciones simplemente por falta de interés de sus ejecutores.
Los civiles chechenos son víctimas de un ejército desmoralizado y embrutecido donde impera la supervivencia aún dentro de sus filas. Es notoria la brutalidad de los soldados y oficiales veteranos para con sus propios reclutas de dieciocho años. Tanta que las madres de estos crearon el Comité de Madres de Soldados que trata de denunciar los abusos para proteger mejor a sus hijos.
Si seguimos hurgando, encontramos un país en el que las instituciones tratan de sobrevivir como pueden abusando de los privilegios que sus funciones les otorgan. Mientras tanto, los millonarios, más de 33.000 en el país, buscan mansiones más amplias y coches blindados para llevar a sus hijos a jugar a casa de sus amigos.
Rusia, Rusia... un país secuestrado por sus dirigentes, una depresión colectiva donde una serie de individuos valientes tratan de levantar a su pueblo y volverlo más justo. Y eso ante la indiferencia del resto del mundo, que acepta ir a llevar divisas a Moscú y San Petersburgo para ver las glorias turísticas lustradas para la ocasión con la escolta de matones con kalashnikov. Sin hacer preguntas, como nuestros dirigentes.
Rusia, cuna de hombres y mujeres valientes y sedientos de justicia ¿qué va a ser de tí? hoy convertida en patria del snuff, la pornografía y el tráfico de armas. Sólo puedo lamentarme y seguir estudiando tu lengua, tu historia y tu juego político con la esperanza de poder ayudarte algún día a recuperar tu dignidad como nación de hombres, simplemente hombres que buscan vivir en paz.
Cualquiera que se interese mínimamente por el tema y haga una búsqueda mínimamente decente en los buscadores, encontrará las fotos, vídeos y documentos que lo acreditan. La república chechena contaba con cerca de un millón cien mil habitantes en 1994. Hoy no llegan a los cuatrocientos mil ¿Dónde están los casi setecientos mil que faltan?
Los emigrantes procedentes del Cáucaso son objeto de todo tipo de abusos por parte de las fuerzas policiales de Moscú. Una policía todavía fascista en sus métodos y espíritu que cuelga el muerto de turno al primer cuacásico que pasa por ahí. Los sumarios de violaciones, robos y asesinatos se acumulan en los juzgados rusos viendo raramente la luz. Eso ocurre con los casos que se llegan a denunciar.
Un genocidio es el acto deliberado de eliminación de un grupo por razones culturales, étnicas o políticas. Los nazis llevaron a cabo el genocidio en estado puro. Lo que ocurre hoy en Rusia no alcanza las mismas proporciones simplemente por falta de interés de sus ejecutores.
Los civiles chechenos son víctimas de un ejército desmoralizado y embrutecido donde impera la supervivencia aún dentro de sus filas. Es notoria la brutalidad de los soldados y oficiales veteranos para con sus propios reclutas de dieciocho años. Tanta que las madres de estos crearon el Comité de Madres de Soldados que trata de denunciar los abusos para proteger mejor a sus hijos.
Si seguimos hurgando, encontramos un país en el que las instituciones tratan de sobrevivir como pueden abusando de los privilegios que sus funciones les otorgan. Mientras tanto, los millonarios, más de 33.000 en el país, buscan mansiones más amplias y coches blindados para llevar a sus hijos a jugar a casa de sus amigos.
Rusia, Rusia... un país secuestrado por sus dirigentes, una depresión colectiva donde una serie de individuos valientes tratan de levantar a su pueblo y volverlo más justo. Y eso ante la indiferencia del resto del mundo, que acepta ir a llevar divisas a Moscú y San Petersburgo para ver las glorias turísticas lustradas para la ocasión con la escolta de matones con kalashnikov. Sin hacer preguntas, como nuestros dirigentes.
Rusia, cuna de hombres y mujeres valientes y sedientos de justicia ¿qué va a ser de tí? hoy convertida en patria del snuff, la pornografía y el tráfico de armas. Sólo puedo lamentarme y seguir estudiando tu lengua, tu historia y tu juego político con la esperanza de poder ayudarte algún día a recuperar tu dignidad como nación de hombres, simplemente hombres que buscan vivir en paz.





