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Joven soltera punki metalera
babayaes
Sindicación
 
mal día
Mal día.
De camino a clase con mis gafas de sol derramando lagrimillas cobardes.
Mi speech de inglés bastante bien, gracias. Parece ser que tengo capacidad para hablar de cualquier bobada sin problema. Es un alivio.
Momento depresivo al acabar de comer (llevaba un día sin hacerlo y ya estaba desfalleciendo) porque miré a mi alrededor y vi mesas con gente, miré a la mía y vi que sólo estaba yo, mi móvil, un mechero negro, y unas fotocopias.
Pico bajo en el autobus de vuelta a casa, que enlaza con toda una tarde de llantinas y pensamientos catastróficos del estilo: Nadie me quiere, seré una desgraciada toda mi vida, hay algo en mi que no atrae a las personas, la culpa de esto es mía y solo mía, dónde está mi fallo blablablabla.
Derrumbe total al dar un paseo por las diferentes partes de la casa y comprobar que tengo la cocina hecha un desastre, mi habitación es una piara, la alfombra del salón está plagada de hojas revueltas, y el baño ha conocido mejores momentos. Por no hablar del "montoncito "de ropa que tengo que planchar. Y es que mañana vuelven mis abuelos de sus vacaciones y en fin, tensión tensión tensión.
Para relajarme un poco subí a la biblioteca a inspeccionar algún libro, y mientras subía llamé a mis hermanas a ver qué tal estaban. Eso me animó un poquito, pero poco tiempo.
Luego Xuxú me llamó por teléfono, y con su renovada voz de psicólogo agradable me puso de mejor humor.

Pero en el fondo sigo pensando que no se, que las cosas no van bien, que hay algo en mi que no está bien, y querría saber por qué, por qué coño soy así, así, así, así, sin poder especificar cómo.
Son las doce y media de la noche y la cocina, mi cuarto, el baño, el salón, el montoncito, y mi cabecita siguen igual. Me espera una noche marujil.
Hasta mañana. Espero estar mejor.
 
astenia, diarrea y escenas familiares varias
Tengo astenia primaveral, es definitivo.
Estoy cansada, lloro sin motivo y me duele la cabeza.
Ah, y...tengo diarrea. Vamos, que me voy por la patilla. Sí, ya se que es una guarrada pero tenía que decirlo. Mierda, y una compañera de clase con un nombre muy bonito (mi tocaya, vamos) dice que hay un virus de gastroenteritis suelto, así que probablemente tenga eso. Oh jopé, todo me toca a mi. La astenia, el virus, y supongo que mañana o pasado, la regla.

Pasé el fin de semana en plan familiar. Mamá nos dio dinero a mi y a mi hermana para que cenáramos fuera. Resulta que mi hermana acababa de regresar de un viaje con sus compañeros de colegio por la nieve y tenía depresión postvacacional, y yo, claro, estaba con la astenia. Pedí spaguettis negros y estaban tan ricos que me los comí todos, y luego me sentí un poco culpable.
Mi otra hermana, la pequeña, estaba encamada recuperándose de su gripe que ya duraba quince días. Cuando me vio chilló: Oh Albaaaaaaaa, mi dulce y tierno corcel. Y me abrazó, y me besó, y me dijo: Te quiero, hermana. Es muy tierna.

El domingo mamá me convenció para que fuera a la peluquería. Diez minutos antes de salir por la puerta en dirección a la pelu tuve un ataque de astenia, me abracé a mamá, y le dije: buas, estoy taaaan deprimida.
Y lloré en su hombro (algo insólito) mientras mi padre nos miraba sin dar crédito y decía: Con una histérica en la familia teníamos bastante (en clara referencia a mi hermana la del síndrome postvacacional).
Al salir de la peluquería me eché a llorar de nuevo. Me contemplé en el espejo y me vi allí, convertida en Pujol el del Futbol Club Barcelona. Comencé a cagarme (en sentido figurado) en la peluquera mientras mis dos hermanas decían que estaba guapa y que no me preocupara. Me di unos retoques, me acabé de secar el pelo y el resultado fue bastante mejor. Ahora empieza a gustarme y ya hasta pienso que me hace la cara más joven.

Y hoy fui a clase asustada porque el profesor malvado recogería unos ejercicios. Dios, y mañana tengo que hacer una exposición oral sobre: ¿Qué medidas pueden tomar los gobiernos para solucionar el problema de la contaminación?
Apasionante, lo se.
No me preocupa demasiado porque como la profesora bien dijo yo soy una chica talkative que habla por los codos, y con facilidad de palabra,´y siempre me las apaño para llevar los temas al terreno que me interesa (de manera que puedo empezar con la polución y terminar con la legalización de las bodas gays sin problema), pero...¿y si en medio de la exposición debo salir de clase corriendo a refugiarme en el baño?

Y esto es lo que ha pasado en mi vida en los últimos días. (Y el resto...en otra ocasión).



 
el club de lectura (y dos)
Me jodió salir de casa, con lo calentina que estaba al club de lectura. Para colmo de males creo que estoy premenstrual (o quizás sea ya la astenia primaveral) y ando malhumorada y triste por todo. Y por nada, también por nada.
Me entró la risa cuando vi aparecer a las viejas del club, con sus pañuelos horteras al cuello, sus conjuntos imposibles y el librito bajo el brazo.
A mi el libro en cuestión (Balzac y la joven costurera china) me pareció demasiado correcto. Quiero decir, era una historia bien contada, con anécdotas pasables, pero ni fú ni fá. Una lectura bastante anodina, no se. Por eso no dije ni una palabra (bueno, sí, dije Hola al entrar) y me limité a escuchar sus (sabias) aportaciones. Por decir algo. O por oir algo.
La cosa prometía cuando la señora que no deja hablar a nadie se situó en pole position en el ranking de pretenciosas al soltar aquello de: la cultura es poder, son los autores nos que nos marcan las pautas para nuestra vida.
Puag.
Exceptuando algunas frases de ese estilo, algunos tópicos fáciles de usar (como La violencia engendra violencia, o Todas las revoluciones tienen un comienzo bueno; me quedé con las ganas, por cierto de decir: Sí, y siempre se van los mejores...) y un puñado de batallitas y remembranzas de los tiempos del franquismo (aquí hubo pelea verbal porque la señora que no se calla sostenía que la gente no podía tener libros en su casa, mientras que uno de los dos señores que participaron se empeñaba en decir lo contrario) fue bastante aburrido. Luego hablaron de lo de ETA un rato, y no se quién dijo que había llorado en casa de emoción y blablabla.
Y al final, y en el segundo puesto de pedantería, el otro señor (que decía cosas bastante interesantes) dedicó un poema a uno de los protagonistas del libro y a no se qué más. Y a mi me dio un poquito, un poquitito de vergüenza. Y me fui cabreada a casa. Porque estoy harta.
Estoy harta.
Ya se ha puesto a llover (Primera novedad del día).
Después de cinco días he hecho mi cama (Segunda novedad del día). Resulta que ayer mi bisabuela me aconsejó por teléfono tener siempre la casa como una patena por si me pasa algo y una ambulancia tiene que venir a buscarme, que no encuentren la casa desordenada. Claro.
 
diario de primavera
Hola corazones, ya estamos en primavera.
A mi me gusta la primavera, porque me da por pensar que en la calle huele distinto. Pero seguro que me lo invento. Porque la primavera es la época de cuestionarse continuamente cosas como: ¿Tendré astenia primaveral? ¿Serán estos estornudos fruto de una alergia no reconocida? ¿Mi tontería estará causada por todo eso de "la sangre altera"? Vamos, que es la época perfecta para una hipocondriaca, o para una pseudohipocondriaca, o lo que yo sea.

Desde hace cuatro días estoy sola en casa. La vida de una soltera en mi condición es triste, aburrida, y, sobre todo, se pasa mucha hambre. Mi dieta de los últimos días se compone de: plátanos, manzanas, kiwis, lonchitas eventuales de pavo, yogures, etc. Hoy, eso sí, comí una ensalada de pasta en la facultad. Oh, y ayer me comí un helado cerca de la playa, uno de esos que me gustan a mi de mezcla de tutti frutti con chocolate. Rico.

Pero lo peor es mi cuarto. Aún no he hecho la cama y hay ropa desperdigada por todos los sitios, aunque voy vestida decentemente a la facultad, y a mi favor he de decir que aún no me he quedado remoloneando en la cama ningún día con tal de no madrugar. Y mira que me acuesto tarde, porque a eso de las doce de la noche empieza a entrarme un miedo a que hay algún espíritu o algún ladrón escondido, y esa sensación me paraliza en el sofá (que es donde suelo estar) y no soy capaz de moverme de allí hasta que acabo rendida por el sueño y decido acostarme. Pero suele ser a eso de las tres de la madrugada. Tengo ojeras.

En clase bien. Hoy el chico guapo de mi grupo se sentó a mi lado y le dejé una de mis fotocopias del libro que estamos estudiando. Oh, es tan guapo...pero no puedo decir mucho más de él, sólo que eso, que es guapo. Creo que ha quedado claro.
En inglés hicimos un juego en grupos de cuatro. Cada uno desempeñaba un papel, un miembro de una familia en este caso. En la tarjeta que me tocó ponía Mum y debía convencer a mi marido y a mis dos hijas de que necesitábamos urgentemente una alfombra nueva, una lavadora, unas vacaciones en España y un coche nuevo. Yo daba razones convincentes (es una preciosa alfombra turca, la que tenemos ahora está hecha un desastre; necesitamos la lavadora porque no pienso seguir lavando a mano y además llevais la ropa sucia; las vacaciones en familia nos unirán más y en España la cerveza está barata blablabla). Nadie me hacía caso. Quiero decir, a nadie le parecían buenas compras, así que me dediqué a llamar caprichosos a mis "familiares" y a decirles que estaban castigados.
Fue bastante frustrante, y además "mi marido" era un machista y un holgazán que sólo quería regalarme una aspiradora para tenerme esclavizada todo el día.
Oh, sí, hoy saqué un 9.5. Me faltó tiempo para llamar a mamá y contárselo. Mentí un poco y dije que le alimentaba bien.

Y mañana....oh dios. Mañana voy a mi segundo club de lectura. El libro está bien, sí, pero bueno, ni me va ni me viene, no creo que vaya a decir nada sobre él. Pero en cambio escucharé a las viejas yujuuuuuuuuuu!.
Y luego lo contaré. En mi diario de primavera.
Hasta mañana corazones.
 
conversaciones ajenas y el percance del móvil
Estaba en una cafetería tomándome el té. A veces pienso que el té es una excusa para echar un cigarrillo, o al revés, porque no tengo muy claro a cuál de las dos sustancias soy más adicta.
Sólo había otra mesa más ocupada, así que inevitablemente acabé escuchando la convesación.
Chico y chica. Asiduos de la facultad de Humanidades, sin que pueda especificar la carrera. Tipos de esos que tienen el freakismo suficiente para ser de Filosofía, la pedantería justa para estar matriculados en Historia, el snobismo de los de Historia del Arte (y mejor dejo de hablar de tópicos porque ya me cansé. Hala).

Chica: No se qué hacer. Hoy nos mandó escribir sobre el color verde.
Chico: Ajá, yo compuse hace tiempo un ejercicio artístico sobre el color azul, puedo enseñártelo or si te va a ayudar. Venían a ser tres líneas y blablablabla (aquí la camarera estaba sirviendo y no entendí).
Chica: Es tan difícil estar inspirada a las nueve de la mañana...
Chico: Una vez escribí un poema sobre una chica, tenía que ser algo inspiracional y objetivo, pero claro, al final me salió subjetivo, porque era una chica que conocia y blablabla (aquí tuve que hacer esfuerzos terribles para contener la risa). ¿Conoces a Pavese?
Chica: No...
Chico: Era italiano. Se suicidó.

Apuré el té y me largué porque decidí que no quería asistir a aquella conversación de besugos, pero de camino a casa iba pensando en si realmente era transcendental el lugar de nacimiento y la manera que tuvo de morir, y pasé un buen rato imaginando cómo describiría a otros personajes.
¿Conoces a Clarín?, Sí, hombre, era asturiano pero le nacieron en Zamora y ehhh tenía una bonita barba.
¿Conoces a Gaudí? ¿Te refieres a aquel que nació en Tarragona y murió atropellado por un tranvía? Oh, tengo entendido que construía cosas, casas, probablemente.
Nacer en un sitio y morir de una determinada manera. Qué tontería. O no.

Bah. Ayer llegué a casa muy contenta, porque yo quería enseñar a mis abuelos el Excellent que la profesora puso en mi ensayo, pero me reencontré con mi móvil y una hoja del servicio ténico que ponía Irreparable. En la misma hoja había una hipotética factura que va a pagar Rita la Cantaora de 406 euros.
Corrí a Movistar rumiando rabia y mala leche. A mi me iban a acusar de golpear el móvil, a mi, estos mierdas no me conocen. Y por mis narices que me cambiarian el móvil que compré hace dos meses por otro nuevo, porque yo no le he dado ningún mal uso digan lo que digan, que el teléfono está inmaculado coño.
1) Me dicen "La chica de Movistar acaba de salir a tomar el café, tardará veinte minutos".
2) Me cabreo. Pero me siento en una cafetería del centro comercial a tomar un té. Caigo en la cuenta de que no puedo fumar allí y necesito hacerlo porque una chica lleva un uniforme de Movistar y me está poniendo nerviosa.
3) ESA chica es la que posteriormente me atendería.
4) Una parejita trata de colarse. Me resisto y acabo ganando.
5) España es un país de incompetentes.
6) Movistar es una empresa formada por incompetentes.
7) Yo no maltrato a mi móvil. Lo llevo dentro de su funda rosita, abrigadito, calentito, muy tranquilo.
8) Mierda. Que os jodan.

Pierdo toda la tarde en (no)solucionar lo del móvil. Me cabreo. Me dan ganas de llorar, pero estoy cansada y dueeeeeermo y dueeeeermo, y me consuelo al pensar que mañana mismo me quedo sóla en casa durante diez días. Yuju.
 
karaoke, alineación y principio de gripe
El fin de semana bien, gracias.
Llevé yo el coche tal y como estaba previsto, y no hubo incidentes, exceptuando el ¿Te quieres callar de una vez? que le grité a mi abuelo cuando, ya dentro de ciudad, se dedicaba a decir una y otra vez eso de: Frena, frena, frena, frena, no te acerques al coche de delante, freeeeeena.
Mis hermanas estaban encantadoras, y creo que la pequeña me pegó esa gripe que la tuvo en cama sábado y domingo. Sólo salía para comer y para cantar conmigo en el karaoke de la Playstation donde batimos nuestros records en las de Amaral, Camela, y Tom Jones. A la de los Ronaldos no acabo de cogerle el truco, pero iré ensayando para próximas visitas.
En el pueblo se celebraba el carnaval con un poco de retraso, pero aún así el desfile fue interesante y divertido. Incluso uno de aquellos que iban vestidos de "la caravana de Carlinhos Brown" trató de ligar conmigo cuando le pedí un mechero. Apestaba a alcohol, por cierto, así que saqué a mi hermana de ese ambiente carnavalero y lujurioso y nos fuimos a dormir.
Mamá estuvo un poco pesada con lo de la beca ( y eso que aún no se si me la conceden), amenazando con hacerme continuas visitas a Inglaterra cargada de tupers. Oh dios.

Y ahora creo que estoy incubando una especie de gripe lenta. Ayer me dolía la cabeza. Hoy me duele la garganta. Um, y ahora me duelen las dos cosas a la vez.
En clase ultimé los detalles del trabajo con mis compañeros. Ya tenemos la alineación definitiva: finalmente hemos admitido (ni que esto fuera una secta) a la chica a la que yo no quería admitir. Bueno, esto era un íntimo deseo mío, porque ejem, no parece tener muchas luces y habla fatal en inglés. Jo, no me gusta hablar mal de ella porque es agradable, pero en fin...
Eso sí, tenemos a "El guapo de la facultad", que mira si será guapo que cuando te refieres a él como "el guapo de la facultad" todos saben de quién estás hablando. Esto también da una cierta idea acerca del escaso número de bellezas masculinas de mi carrera...

Se supone que debería mandarle un email a la profesora comunicándole el tema del trabajo y los componentes. Um, llevo media hora con el correo abierto y aún no se si Hola suena demasiado informal. Claro que poner desde el principio, sin saludo previo, toda la información quizás sea un pelín borde y maleducado. Oh, a la mierda, creo que mañana iré a hablar con ella a su despacho, además no se por qué tengo que hacerlo yo todo.

Querida profesora. No.
Hola. ¿?
Muy señora mía. No.

Mierda, a lo mejor tengo que redactarlo en inglés. A tomar pol culo ya, sabes, a tomar pol culo, tengo muchas cosas que hacer (dormir la siesta, este dolor de cabeza acabará por matarme) y ni voy a estar aquí toda la tarde.


 
miedin
Desde hace dos días me levanto con miedo, me quedo en la cama cuarenta minutos después de que suene el despertador acojonada, pensando que algo malo va a ocurrirme( como que el profesor me pida los ejercicios que no tengo hechos, o que caiga en la tentación de comprarme el cruasán de chocolate de la que camino al bus), y aunque se que en estos casos lo mejor que puedo hacer es ponerme en marcha, correr a la ducha y dejar de pensar en barbaridades irreales, lo cierto es que hay algo que me ata a la cama, algo que se llama vagancia, pereza, sueño..., y sí, un poco de miedo. Porque el miedo es real, y ya hasta las canciones que escucho al levantarme me dan mal rollo. Quiero decir, hoy hasta mis canciones favoritas me sonaban lúgubres.
Bueno, hacía mucho que no me ocurría esto, y no se por qué me pasa (aunque hoy tuve un sueño desagradable: mi familia se negaba a abrirme la puerta de casa y, como si fuera Pipi Estrada, me tiraban la ropa por la ventana; el malvado profesor me pedía los ejercicios que no había hecho; mi ex novio pretendía reiniciar nuestra relación), pero no es agradable. No durará mucho de todas formas. O eso espero.

Y lo cierto es que no está siendo un mal día.
Caí en la tentación de comprar el cruasán de marras, pero he de decir que estaba riquísimo; en clase todo está yendo bien y he hecho una buena acción del día al prestarle a Belén mi traducción de inglés.
Pero quiero que llegue mañana, porque veré, después de....déjame pensar...casi dos meses! a mis hermanas. Además llevaré yo el coche. Oh, y quizás mamá me compre ropa, yuju.
 
herstory
Feliz día de la mujer trabajadora para mi.
Um, vale, feliz día de la mujer para mi.

Mucho más feliz que el de ayer en el que varias pequeñas tragedias (botón del medio del móvil escacharrado, pereza al despertarme por la que me pierdo la primera clase, pisada de mierda de perro al volver a casa después de encontrarme el establecimiento de servicio técnico donde arreglar mi móvil cerrado) configuraron un día más bien pasable. Hubo un momento bueno, eso sí, porque se me ocurrió entrar en la biblioteca Jovellanos y fisgué por primera vez entre todos los libros. Estaba encantada paseando por los pasillos, tocando las tapas de algunos libros, asombrándome de que sólo tuvieran tal libro de tal autor, o de que tuvieran tantos de éste otro memo.
Como le he prometido a Lala que me leeré por fin uno de Kerouac este año (bueno, es un propósito de las dos para este año) saqué prestado uno que no es En el camino. Vamos, que no se ni el título, pero da igual porque si ayer lo saqué, con las mismas hoy lo devuelvo. Sin leer. No soporto a Kerouac, no soporto como escribe, es un medias tintas, y punto. Pero ahora por narices voy a acabarme En el camino, cagonros. Devolveré este y lo intentaré otra vez.
Hoy me leí un libro muy interesante de Margaret Atwood (muy en sintonía con el día que celebramos hoy, por cierto), La maldición de Eva. En uno de los ensayos contaba que a los 19 años había leído Al faro de la Woolf y que no había podido con él, pero que cuarenta años más tarde lo releyó y por fin comprendió muchas de las cosas que no había entendido en la primera lectura.

En clase, un rollo.
El profesor malvado que ahora me gusta dejó de gustarme esta mañana cuando impartió parte de las clases ataviado con gafas de sol de policía americano.
Y nada más. Tengo prisa, coño.
Soy una mujer trabajadora y debo hacer cosas, ya sabes, depilarme, leer, ehhh dormir la siesta y conseguir que alguien repare mi móvil.

 
brief
Fin de semana agotador.
El sábado fui sola al partido del Sporting y por fin ganamos, solo que la lluvia daba directamente en el fondo sur y hacía un frío de morirse, por no hablar de la lluvia que te daba directamente sobre la cara. Encontré a un amigo de mi ex y vi el partido con él, aunque bueno, he de decir que no vi mucho porque todos los del fondo sur estábamos guarecidos en una zona abarrotada de gente y había que ponerse de puntillas o conseguir huecos de visión, con lo que me perdí el culo de mi amado portero. Portero que por cierto se lesionó al final del partido (ni siquiera podía sacar de portería y tenía que llamar a algún compañero que estuviera cerca para que lo hiciera por él) con gran pesar mío. Oh, Roberto, te deseo.

Como el viernes acabé vomitando cuatro veces (dos en un bar y las restantes entre dos coches y en mi portal) me contuve y sólo tomé cuatro cervezas. Um, con esto de conocer al camarero no pagué ni una. En el bar estaban también Lala e Iván muy amorosos ellos.

En casa están, obviamente, hartos de mi y de mis salidas nocturnas, así que no veo el día en que por fin se vayan a esas minivacaciones. Quedan doce días, bien. Dentro de poco empezaré a preparar los detalles de las fiestecillas que haré aprovechando su ausencia, aunque me imagino que no será nada del otro mundo.

Esta noche cociné mi plato estrella y tengo tal fartura que creo que acabaré en el hospital. Además me duele la espalda y un riñón, así que seguro que mi cuerpo está pagando mis excesos de estos últimos días. Um, quizás deje de fumar y de beber al mismo tiempo. No, mejor lo dejaré para finales de marzo, así tendré algo por lo que quejarme en primavera, algo que no sea la astenia primaveral que me invento todos los años con tal de poder quejarme. Adoro quejarme sin motivo, dar el coñazo con mis penas.

Mañana más.




 
pusta y cara
Ayer volví a llegar a casa ligeramente achispada y un poco tarde para el gusto de mis familiares.
Bueno, no sabía que estaba achispada hasta que sufri una especie de dislexia oral por la que decía frases del estilo "Cuidadito conmigo que soy pusta y cara" (traducción de la autora: Cuidadito conmigo que soy pura y casta) mezcladas con otras que denotaban mera estupidez como: Um, tu cuello huele a Pérez- Reverte.
A veces me miro al espejo y le pregunto a la imagen en un tono mitad desdeñoso mitad divertido: ¿Y tu de dónde coño has salido, guapita?
La imagen se ríe pero no me contesta.

Pero volviendo al desliz oral que tuve (eso de afirmar seriamente que soy pusta y cara). A lo mejor lo que realmente quería decir, y Freud haría bien en confirmarlo si no fuera un fiambre, era algo así como: "Soy pusta y además de las caras" (traducción (libre) de la autora: Soy puta y además de lujo).
Oh vamos, por favor, por qué no te vas a la biblioteca y te pones a hacer todos esos ejercicios que te faltan? Por qué no te conviertes en la mejor amiga del Collins y haces esa jodida traducción que hoy te libraste de entregar?

Bien, me alegro de que sea viernes. Hoy saldré a tomarme unas copichuelas y procuraré no llegar demasiado tarde o al menos hacer poco ruido con la cerradura al llegar.
El sábado voy sola al Molinón a ver al Sporting porque Lala tiene otros planes. Oh, maldita sea, no podré soportar otro partido insípido y sin goles, no podré soportar el intenso frío que se instala en mis pies a los diez minutos de juego.
Pero sobreviviré. Lo prometo.
Hasta el lunes.
 
siempre se van los mejores
Um, me apetece una cervecita.
El martes quedé con Cristina y nos tomamos unas, cotilleando un poco. Al llegar a casa estaba algo tontita y canté canciones de misa ante la mirada reprobadora de mi abuela y el gesto complacido de mi bisabuela. Cuando me fui a la cama noté que una pequeña resaca se estaba forjando y, mujer precavida, me llevé la botella de agua a la habitación. Fue duro regresar a clase al día siguiente e intuyo que aún estaba algo achispada porque cuando el profesor malvado pasó por mi fila para entregarnos una fotocopia sobre el nuevo y apasionante tema (del cual no podría decir ni siquiera el título) su olor a hombre me cautivó. Quiero decir, olía tan bien, como a macho, como a limpito pero varonil como ummmm, seguro que George Clooney huele igual, aunque qué narices, de un tipo que tenga como mascota a un cerdo poco se puede esperar, y menos en lo que se refiere a higiene personal. Cambiaré de mito sexual.

Ayer fue un día coñazo. Al llegar a casa me dijeron que tocaba tarde de tanatorio. Nadie cercano, claro, pero supongo que tenía que ir. Las señoras que me conocían soltaban eso de: Y deja de crecer ya. O eso de: Ay, madre, qué alta, a quién saliste?
Estaba deseando marcharme, pero estuve entretenida un rato pensando en mis cosas y sobre todo interiormente indignada (no porque siempre se vayan los mejores o esas cosas que se dicen) porque pienso que debería poder fumarse en los tanatorios. O al menos que ocurra como en las bodas y que la familia decida si lo permite o no. Bueno, ahora que han pasado unas cuantas horas después de esta reflexión y que tengo la mente despejada, creo que es una idea un tanto descabellada y estúpida. A la vuelta no conseguí que me dejaran traer el coche, y eso que solté la noticia de mi aprobado en otra de las asignaturas de febrero poco antes de emprender la marcha, con la esperanza de conducir un poquito. Ah, bueno, si se me olvida no es mi problema, y además que mi abuelo deje de mentir, que no me creo que esa cosa del seguro tarde tanto...

Devolví a la biblioteca el último libro de Harry. Lloré durante las 80 hojas finales, desde el momento en que Dumbledore dice algo asi como: "I have no fear, Harry, I´m with you" hasta la escena en que ohhh, no quiero recordarlo, aún está demasiado cercano, y joder, ahora sí que sí: siempre se van los mejores.
Snif.