mucho quizás sea poco
Um, creo que es oficial que me conceden la Erasmus a Canterbury.
Y en el examen de la semana pasada saqué un 6.6, lo cual está muy bien si tenemos en cuenta que me presenté con los pronombres personales y un poco de vocabulario suelto como únicos conocimientos.
Entonemos dos yujus preñados de reverberaciones, que diría Isabella Santacroce (claro que ella lo diría en italiano, que seguramente queda más feo).
Estoy preocupada. Esta noche voy al concierto de Mando Diao en Gijón, unos suecos muuuuuuy muuuuy guapos y muuuuuy muuuuuy rubios (naturales).
Oh querido diario: tengo miedo de emborracharme y asegurar así que en efecto tengo un problema con la bebida. Ayer en uno de esos periodicuchos que la gente se deja en los pupitres lei que la copita de vino de antaño se había transformado en cuatro copas los fines de semana. Bueno, yo bebo bastante más y lo peor es que en una conversación que mantuve con Lala el otro día, repasando lo que habíamos tomado (a saber: un martini, sangría, dos copas, cuatro cervezas) en las cinco horas que salimos, califiqué todo aquel arsenal alcohólico de "poco". Sí, bueno, es poco comparándolo con otros días, pero...jolines, ¿será de verdad poco?, ¿será mucho poco? ¿o poco para lo mucho que pimplo en otras ocasiones? ¿o mucho a secas? Bah, no se qué coño estoy diciendo.
Anyway, los suecos son de toma pan y moja (normal que los jovenzuelos se refieran a mis amigas y a mi como " las viejas" si sigo utilizando estas expresiones) y yo no tengo ningún problema. Y listo.
Jo, tocarán The band, mi canción prefe?
Y en el examen de la semana pasada saqué un 6.6, lo cual está muy bien si tenemos en cuenta que me presenté con los pronombres personales y un poco de vocabulario suelto como únicos conocimientos.
Entonemos dos yujus preñados de reverberaciones, que diría Isabella Santacroce (claro que ella lo diría en italiano, que seguramente queda más feo).
Estoy preocupada. Esta noche voy al concierto de Mando Diao en Gijón, unos suecos muuuuuuy muuuuy guapos y muuuuuy muuuuuy rubios (naturales).
Oh querido diario: tengo miedo de emborracharme y asegurar así que en efecto tengo un problema con la bebida. Ayer en uno de esos periodicuchos que la gente se deja en los pupitres lei que la copita de vino de antaño se había transformado en cuatro copas los fines de semana. Bueno, yo bebo bastante más y lo peor es que en una conversación que mantuve con Lala el otro día, repasando lo que habíamos tomado (a saber: un martini, sangría, dos copas, cuatro cervezas) en las cinco horas que salimos, califiqué todo aquel arsenal alcohólico de "poco". Sí, bueno, es poco comparándolo con otros días, pero...jolines, ¿será de verdad poco?, ¿será mucho poco? ¿o poco para lo mucho que pimplo en otras ocasiones? ¿o mucho a secas? Bah, no se qué coño estoy diciendo.
Anyway, los suecos son de toma pan y moja (normal que los jovenzuelos se refieran a mis amigas y a mi como " las viejas" si sigo utilizando estas expresiones) y yo no tengo ningún problema. Y listo.
Jo, tocarán The band, mi canción prefe?
la vida de color rosa
El fin de semana se salda con el resultado previsto de dos borracheras más.
Al volver a casa después de salir con Belén y Alba , me siento en el portal a fumar un último cigarro. Serían...no se, las cinco de la mañana. Entonces empiezo a sentirme mal, me arrodillo en el portal y vomito. Soy una cerda. La última bebida (un brebaje fucsia llamado Sangre de Jose) acabó de matarme.
A la mañana siguiente mi abuela se interesa por si llegué a casa "mareada". Noto un cierto recochineo en su tono de voz, así que le pregunto que por qué lo dice.
- No, por nada, bajó tu abuelo esta mañana a comprar el pan y el periódico y se encontró una vomitada de color rosa.
- Insinuas que me emborracho con Oraldine, o qué?.
El sábado salí de nuevo. Pisamos un bar distinto para variar un poco, uno de esos con "gente joven", sí, bueno, de 16 a 18 años, más o menos. Nos reimos bastante, quizás for el ritmo frenético con el que pimplábamos, y entonces de repente se oyó: mira las viejas que bien se lo pasan.
Jopé, pero si tengo 22 años. Um, y Angie y Lala 25 y 24, así que joooooo. ¿Seré vieja de veras? ¿Estoy ya en esa edad en la que es mejor dejar de salir a bares y quedarse en casa con el Salsa Rosa de turno?
Sin comentarios.
Acabo de venir del médico. Hoy tengo mala cara, será lo de encadenar resacas que no me sienta bien, pero aún así he acabado por decirle que últimamente ya no me sentía tan triste. Me comentó que los análisis habían salido bien y que siguiera tomando Pharmaton durante dos meses.
Oh, creo que me estoy viciando al Pharmatón, dentro de poco entraré en las farmacias con una bolsa de plástico, un chandal del rastro y monedas de diez céntimos que me permitan tomar mi dosis.
Al volver a casa después de salir con Belén y Alba , me siento en el portal a fumar un último cigarro. Serían...no se, las cinco de la mañana. Entonces empiezo a sentirme mal, me arrodillo en el portal y vomito. Soy una cerda. La última bebida (un brebaje fucsia llamado Sangre de Jose) acabó de matarme.
A la mañana siguiente mi abuela se interesa por si llegué a casa "mareada". Noto un cierto recochineo en su tono de voz, así que le pregunto que por qué lo dice.
- No, por nada, bajó tu abuelo esta mañana a comprar el pan y el periódico y se encontró una vomitada de color rosa.
- Insinuas que me emborracho con Oraldine, o qué?.
El sábado salí de nuevo. Pisamos un bar distinto para variar un poco, uno de esos con "gente joven", sí, bueno, de 16 a 18 años, más o menos. Nos reimos bastante, quizás for el ritmo frenético con el que pimplábamos, y entonces de repente se oyó: mira las viejas que bien se lo pasan.
Jopé, pero si tengo 22 años. Um, y Angie y Lala 25 y 24, así que joooooo. ¿Seré vieja de veras? ¿Estoy ya en esa edad en la que es mejor dejar de salir a bares y quedarse en casa con el Salsa Rosa de turno?
Sin comentarios.
Acabo de venir del médico. Hoy tengo mala cara, será lo de encadenar resacas que no me sienta bien, pero aún así he acabado por decirle que últimamente ya no me sentía tan triste. Me comentó que los análisis habían salido bien y que siguiera tomando Pharmaton durante dos meses.
Oh, creo que me estoy viciando al Pharmatón, dentro de poco entraré en las farmacias con una bolsa de plástico, un chandal del rastro y monedas de diez céntimos que me permitan tomar mi dosis.
mi primer grafitti
Mi primer grafitti fue cuando yo estaba en primero de EGB, no se, ¿seis años?.
En casa no me dejaban decir palabrotas (normal), así que mis maledicencias se limitaban a jolines, jopé y similares. Pero aquel día, en el patio del recreo, escribí Puta en la pared. No me preguntes por qué. Entonces aquella chica de la que no recuerdo el nombre dijo aquello de: señooooo, Alba ha escrito peuteaaaaaaa.
Y me quedé castigada el resto del recreo.
Me gusta escribir en los sitios. En las paredes de mi casa también dibujaba casas, perros y conejos. Luego llegaba la zapatilla en el culo y la escoba cuando me hice mayor. Ahora, que ya he descubierto que los plastidecor no se quitan de la pared con goma, escribo post its.
El de hoy era:
Queridos abuelos:
He quedado con dos ex compañeras de facultad. No temais, son de buena familia. Por cierto, hoy tuve un examen y me salió brillante, para variar. Espero recompensa en metálico.
Vuestra nieta que os quiere.
Y con todo esto quiero decir que en la vida hay que tener cara. Cara suficiente como para hacer un examen decente aún sin haber estudiado, cara como para sacar el libro escrito por el profesor y copiar absolutamente todos los verbos (porque ahora ya no me pillan ni me castigan sin recreo) cuando el profesor-autor está delante. Mucho más excitante.
En otro orden de cosas hoy estoy contenta. Serán las vitaminas, o la ayuda del glosario a la hora de traducir el texto del examen, o la cerveza con Cris y Lakshmi, a lo mejor no todo es tan malo ni mi futuro tan negro, o a lo mejor me da igual que te relaciones con burdas ordinarias, a lo mejor porque ayer en la mesa de la cocina en lugar de las Páginas Amarillas en el apartado Psicólogos me encontré cien euros. Para mi.
Hasta mañana.
En casa no me dejaban decir palabrotas (normal), así que mis maledicencias se limitaban a jolines, jopé y similares. Pero aquel día, en el patio del recreo, escribí Puta en la pared. No me preguntes por qué. Entonces aquella chica de la que no recuerdo el nombre dijo aquello de: señooooo, Alba ha escrito peuteaaaaaaa.
Y me quedé castigada el resto del recreo.
Me gusta escribir en los sitios. En las paredes de mi casa también dibujaba casas, perros y conejos. Luego llegaba la zapatilla en el culo y la escoba cuando me hice mayor. Ahora, que ya he descubierto que los plastidecor no se quitan de la pared con goma, escribo post its.
El de hoy era:
Queridos abuelos:
He quedado con dos ex compañeras de facultad. No temais, son de buena familia. Por cierto, hoy tuve un examen y me salió brillante, para variar. Espero recompensa en metálico.
Vuestra nieta que os quiere.
Y con todo esto quiero decir que en la vida hay que tener cara. Cara suficiente como para hacer un examen decente aún sin haber estudiado, cara como para sacar el libro escrito por el profesor y copiar absolutamente todos los verbos (porque ahora ya no me pillan ni me castigan sin recreo) cuando el profesor-autor está delante. Mucho más excitante.
En otro orden de cosas hoy estoy contenta. Serán las vitaminas, o la ayuda del glosario a la hora de traducir el texto del examen, o la cerveza con Cris y Lakshmi, a lo mejor no todo es tan malo ni mi futuro tan negro, o a lo mejor me da igual que te relaciones con burdas ordinarias, a lo mejor porque ayer en la mesa de la cocina en lugar de las Páginas Amarillas en el apartado Psicólogos me encontré cien euros. Para mi.
Hasta mañana.
Páginas Amarillas y cancelación de club de lectura
En mi familia están soltando indirectas (dropping hints, que diría el otro). Ayer mismo llegué a casa y sobre la mesa de la cocina me encontré las páginas amarillas. Supuse que sería algo relacionado con la televisión, que en la cocina se ve mal, pero no. Estaba en la P. En la P de Psicólogos.
Horror.
Cerré la guía y la guardé en su sitio.
Con gran pesar por mi parte y debido a compromisos ineludibles con mi expediente académico y blablabla, hoy no podré asistir al Club de Lectura. Me perderé a las viejas (espero, por cierto, que con la llegada de la primavera hayan metido en el armario sus abrigos de visón hasta el año que viene) con sus comentarios sagaces y acertados, con sus apabullantes conocimientos de literatura, y quizás me pierda la poesía que uno de ellos habrá compuesto inspirado por la obra que toque, o por uno de los personajes. Ah, y cómo me atrevo yo a ser tan prosaica de componer poesías sobre el portero del Sporting.
RAE: Prosaico:
2. Dicho de personas y de ciertas cosas ( la autora de este blog es una cosa): Faltas de idealidad o elevación. Hombre, pensamiento, gusto prosaico.
5. adj. Insulso, vulgar.
(Adoro los diccionarios porque me gusta sobar las páginas)
Y si no voy es porque mañana tengo un terrible examen de Historia de la lengua inglesa. Hombre, una hará lo que pueda teniendo en cuenta que llevo una semana sin mirar los apuntes.
Um, tengo hambre, me voy a comer. Tengo una intuición femenina que me dice que hoy tocan lentejas, jopé, por qué. Cuando me vaya a Canterbury con la beca las echaré de menos porque no se cocinar nada excepto arroz, tortillas francesas, huevos, pasta, y mousse de chocolate, pero coño, es un plato tan asqueroso...
Y como me vuelva a encontrar las Páginas Amarillas al lado del plato de comida juro que me vuelvo como aquellos frikis del Qué apostamos y la rompo a la mitad de un tirón.
Horror.
Cerré la guía y la guardé en su sitio.
Con gran pesar por mi parte y debido a compromisos ineludibles con mi expediente académico y blablabla, hoy no podré asistir al Club de Lectura. Me perderé a las viejas (espero, por cierto, que con la llegada de la primavera hayan metido en el armario sus abrigos de visón hasta el año que viene) con sus comentarios sagaces y acertados, con sus apabullantes conocimientos de literatura, y quizás me pierda la poesía que uno de ellos habrá compuesto inspirado por la obra que toque, o por uno de los personajes. Ah, y cómo me atrevo yo a ser tan prosaica de componer poesías sobre el portero del Sporting.
RAE: Prosaico:
2. Dicho de personas y de ciertas cosas ( la autora de este blog es una cosa): Faltas de idealidad o elevación. Hombre, pensamiento, gusto prosaico.
5. adj. Insulso, vulgar.
(Adoro los diccionarios porque me gusta sobar las páginas)
Y si no voy es porque mañana tengo un terrible examen de Historia de la lengua inglesa. Hombre, una hará lo que pueda teniendo en cuenta que llevo una semana sin mirar los apuntes.
Um, tengo hambre, me voy a comer. Tengo una intuición femenina que me dice que hoy tocan lentejas, jopé, por qué. Cuando me vaya a Canterbury con la beca las echaré de menos porque no se cocinar nada excepto arroz, tortillas francesas, huevos, pasta, y mousse de chocolate, pero coño, es un plato tan asqueroso...
Y como me vuelva a encontrar las Páginas Amarillas al lado del plato de comida juro que me vuelvo como aquellos frikis del Qué apostamos y la rompo a la mitad de un tirón.
deshaciéndome de mi bola negra
Siguiendo los consejos de Lala (un pseudoreiki para aficionados) me dispuse a alargar el sueño imaginando que una bola negra (con malos pensamientos, se supone) salía de mi cuerpo mientras otra de color blanco entraba en mi para darme energía. Practiqué ese truco unas seis veces hasta que conseguí alargar mi sueño dos horas. Fue un poco incómodo porque llegó un momento en el que la situación me asustó. Quiero decir, ¿quíén coño me mandaba la bola blanca? ¿Era realmente una bola buena o una bola supuestamente deliciosa y luego plagada de veneno?. Podría haberme tomado una pastilla, pero mañana tengo que hacer los análisis y no quiero que salga nada raro. Oh, será horrible madrugar a las ocho de la mañana después de estos diez días de vacaciones. Aunque la verdad sea dicha, tengo ganas de volver a clase y hacer algo productivo por mi y por mi vida, aunque sólo sea ir de aula a aula.
Hoy debería haber quedado con mis compañeras de clase para preparar el examen del jueves, pero me levanté triste y no me apetecía en absoluto. Me di un paseo hasta la biblioteca y aproveché para fumar y quitarme así el mono.
En el ascensor hacia la biblioteca subí con una niña de unos 5 años y su padre. La niña al verme empezó a decir: mira, es enorme, papá, es más alta que yo! y miraaaaaa, también es mas alta que tú, papaaaa, eso es porque come mucho.
Luego me tocó en el brazo como para comprobar que era real.
"Eso es porque come mucho". Mocosa...
Por la tarde llevé el coche hasta mi antigua casa para ver a mi perra. Se me caló justo al llegar al pueblo y entonces mi abuelo me chilló y me pidió que me pusiera en el asiento de copiloto de muy malos modos. La perra se puso como loca al verme y saltó y saltó sobre mi hasta dejarme el pantalón echo una mierda y la cara embarrada.
En mi antigua habitación había unas 12 moscas muertas y tres arañas, rescaté del armario algunas camisetas guapas para el verano, besé la foto de mi amado portero del Sporting, limpié el polvo con la manga de la camiseta a la foto donde estamos Lala, Angie y yo, y me fui.
No quiero madrugar para esos putos análisis, no quiero.
Jopé.
Y quiero dormirme sin tener que hacer el procedimiento bolita negra-bolita blanca.
Hoy debería haber quedado con mis compañeras de clase para preparar el examen del jueves, pero me levanté triste y no me apetecía en absoluto. Me di un paseo hasta la biblioteca y aproveché para fumar y quitarme así el mono.
En el ascensor hacia la biblioteca subí con una niña de unos 5 años y su padre. La niña al verme empezó a decir: mira, es enorme, papá, es más alta que yo! y miraaaaaa, también es mas alta que tú, papaaaa, eso es porque come mucho.
Luego me tocó en el brazo como para comprobar que era real.
"Eso es porque come mucho". Mocosa...
Por la tarde llevé el coche hasta mi antigua casa para ver a mi perra. Se me caló justo al llegar al pueblo y entonces mi abuelo me chilló y me pidió que me pusiera en el asiento de copiloto de muy malos modos. La perra se puso como loca al verme y saltó y saltó sobre mi hasta dejarme el pantalón echo una mierda y la cara embarrada.
En mi antigua habitación había unas 12 moscas muertas y tres arañas, rescaté del armario algunas camisetas guapas para el verano, besé la foto de mi amado portero del Sporting, limpié el polvo con la manga de la camiseta a la foto donde estamos Lala, Angie y yo, y me fui.
No quiero madrugar para esos putos análisis, no quiero.
Jopé.
Y quiero dormirme sin tener que hacer el procedimiento bolita negra-bolita blanca.
componiendo POESÍA bajo el influjo de la depresión
Hoy a eso de las seis y media mi depresión alcanzó su punto álgido mientras hablaba con mi compañera de facultad Belén.
Me dijo que el día que no fui a estudiar con ellas, entró en la cafetería (sí, las bibliotecas están demodé) el mismísmo Roberto, mi adorado portero del Sporting, por el que yo suspiro y lanzo chillidos histéricos en cada partido. Pero el chico no entró allí a tomarse un cortao antes de entrenar, no, fue a ver a su novia que es la camarera. Pero lo peor estaba por llegar, porque Belén me advirtió de que Roberto llevaba botas de chúpame la punta. Aquello me dolió, su faceta de rocker frustrado que acaba de futbolista.
Colgué, abrí mi diario de casa, e inspirada hice una poesía:
Por encima de tu novia,
por encima de tus botas,
por encima del larguero,
oh Roberto, yo te quiero.
Y me quedé tan ancha.
El resto de la tarde estuve haciendo ejercicios de inglés. Tres horas y media después dije: Joder, qué cansada estoy.
Me tumbé en el sofá y los gritos de un cantaor desde la tele berreando algo parecido a "Y en el huertooooooo de los olivoooooooossssss a ti señóoooooooooo" me impidieron dormir.
¿Cuándo se acabará la semana santa?
Me dijo que el día que no fui a estudiar con ellas, entró en la cafetería (sí, las bibliotecas están demodé) el mismísmo Roberto, mi adorado portero del Sporting, por el que yo suspiro y lanzo chillidos histéricos en cada partido. Pero el chico no entró allí a tomarse un cortao antes de entrenar, no, fue a ver a su novia que es la camarera. Pero lo peor estaba por llegar, porque Belén me advirtió de que Roberto llevaba botas de chúpame la punta. Aquello me dolió, su faceta de rocker frustrado que acaba de futbolista.
Colgué, abrí mi diario de casa, e inspirada hice una poesía:
Por encima de tu novia,
por encima de tus botas,
por encima del larguero,
oh Roberto, yo te quiero.
Y me quedé tan ancha.
El resto de la tarde estuve haciendo ejercicios de inglés. Tres horas y media después dije: Joder, qué cansada estoy.
Me tumbé en el sofá y los gritos de un cantaor desde la tele berreando algo parecido a "Y en el huertooooooo de los olivoooooooossssss a ti señóoooooooooo" me impidieron dormir.
¿Cuándo se acabará la semana santa?
diagnóstico: ABURRIMIENTO
Me levanté con un ánimo perfecto para acudir al médico: paralizada por el miedo sobre mi cama revuelta. De atar, estoy de atar.
Entré muy nerviosa en la consulta y se lo solté: nada..., que estoy triste, desde hace una temporada..
Después de más explicaciones por mi parte y demasidas preguntas por la suya, pronuncio la frase del día: Uff y no me hagas más preguntas que me pongo a llorar.
Ella señala el paquete de pañuelitos de papel que hay sobre su mesa mientras me dice: ¿Los ves, no? Están ahí para algo.
Sonríe, y yo, en plan "No hace falta ni que me lo digas dos veces, chata", me pongo a llorar y a decir Joder qué vergüenza.
Hoy la médico estaba en plan conciliadora, aunque quizás la pillara descolocada porque algunas de sus preguntas eran más bien estúpidas, sobre todo cuando le digo que tengo miedo al levantarme y ella se interesa: ¿Miedo? Pero...¿miedo a que te pase algo malo?
No, hombre, tengo miedo a que me toque la lotería, no te jode.
Me manda a la farmacia a comprarme unas vitaminas, me da hora para hacerme análisis la semana que viene (para descartar que sea algo físico) y me aconseja que llore todo lo que me apetezca, que es muy sano por lo visto.
El resto del día, bien gracias. Entre vitaminas, comedias pestilentes del siglo XVII, programas basura y crecientes deseos de zamparme un cruasán de chocolate de la pastelería que está cerca de casa.
Debo contenerme y hacer vida sana. Oh, qué te parecería ir a la piscina y nadar un poco?
Y dar un paseo hasta la playa y comer un helado de tutti frutti con chocolate?
Y comprarte un bolso nuevo?
Escribir unas cuantas páginas en el diario de casa?
Um, a la mierda, voy a dormir una reparadora y revitalizante siesta. Con pijama y todo, que ahí es nada.
Entré muy nerviosa en la consulta y se lo solté: nada..., que estoy triste, desde hace una temporada..
Después de más explicaciones por mi parte y demasidas preguntas por la suya, pronuncio la frase del día: Uff y no me hagas más preguntas que me pongo a llorar.
Ella señala el paquete de pañuelitos de papel que hay sobre su mesa mientras me dice: ¿Los ves, no? Están ahí para algo.
Sonríe, y yo, en plan "No hace falta ni que me lo digas dos veces, chata", me pongo a llorar y a decir Joder qué vergüenza.
Hoy la médico estaba en plan conciliadora, aunque quizás la pillara descolocada porque algunas de sus preguntas eran más bien estúpidas, sobre todo cuando le digo que tengo miedo al levantarme y ella se interesa: ¿Miedo? Pero...¿miedo a que te pase algo malo?
No, hombre, tengo miedo a que me toque la lotería, no te jode.
Me manda a la farmacia a comprarme unas vitaminas, me da hora para hacerme análisis la semana que viene (para descartar que sea algo físico) y me aconseja que llore todo lo que me apetezca, que es muy sano por lo visto.
El resto del día, bien gracias. Entre vitaminas, comedias pestilentes del siglo XVII, programas basura y crecientes deseos de zamparme un cruasán de chocolate de la pastelería que está cerca de casa.
Debo contenerme y hacer vida sana. Oh, qué te parecería ir a la piscina y nadar un poco?
Y dar un paseo hasta la playa y comer un helado de tutti frutti con chocolate?
Y comprarte un bolso nuevo?
Escribir unas cuantas páginas en el diario de casa?
Um, a la mierda, voy a dormir una reparadora y revitalizante siesta. Con pijama y todo, que ahí es nada.
ligero golpe de suerte
Varios propósitos de los que escribí en la entrada anterior ya están cumplidos o van camino de estarlo.
Por ejemplo he acentuado mi lado más frívolo y ya tengo la camiseta ideal de la muerte y unas bonitas bailarinas de color bronce (puede sonar terrible, pero son guapas) que desde hace años han sido mi sueño frustrado. La idea número uno, la de ir al médico por todo eso de que estoy triste, se llevará a cabo mañana a las 09:40 cuando entre en la consulta de mi médico de cabecera y le cuente mis desgracias. La verdad es que me da bastante vergüenza, pero bueno, quizás sea divertido.
Estoy teniendo una semana santa movida, en el sentido de que apenas paro en casa. Incluso se podría decir que la estoy aprovechando académicamente porque estudio Historia de la lengua inglesa. La Crónica anglosajona es curiosa y tan predecible como yo: un rey inglés lleva sus tropas (se here) a una ciudad y se queda con ellas allí todo el invierno (middan wintra). Un señor llega, hacen la guerra, hay una gran matanza (micel wael), alguien asesina (ofslaegen) a otro, y todos juntos van al lugar de la matanza (waelstowe), y se cambia de rey (cyning). Apasionante.
El sábado salí con Angie y Lala, estuvo bien, aunque regresamos pronto a casa. No estaba demasiado borracha.
El domingo vi a Xuxú en Oviedo y tomamos unos vinos en un bar precioso. Luego llegaron las sidras, y...bueno, al llegar a Gijón de vuelta mi sexto sentido me decía que la suerte estaba rondándome, así que fui a parar a un bingo, en el que me senté en zona de no fumadores y eché un cigarrillo, hasta que caí en la cuenta de que sobre la mesa había una pegatina grande con un pitillo tachado. Después de seis cartones, decidí abandonar el lugar, lamentándome de mi jodida mala suerte. Eso sí, al llegar a casa comprobé que tenía algunos aciertos en el quinigol que me permitirían cobrar 3.20. Lo de la suerte rondándome debía ser eso.
Hoy quedé con Cristina para tomar algo y también con El Profeta. Dimos paseos por Cimavilla, hablamos, nos reimos...todo muy bien, así que la mala leche desapareció. Así, como por arte de magia.
Oh, mierdolin, y ¿qué coño le digo mañana a la sosainas borde de mi médico si hoy ya estoy contenta?
Mañana...EL DIAGNÓSTICO Y MI RIDÍCULO EN EL MÉDICO.
Por ejemplo he acentuado mi lado más frívolo y ya tengo la camiseta ideal de la muerte y unas bonitas bailarinas de color bronce (puede sonar terrible, pero son guapas) que desde hace años han sido mi sueño frustrado. La idea número uno, la de ir al médico por todo eso de que estoy triste, se llevará a cabo mañana a las 09:40 cuando entre en la consulta de mi médico de cabecera y le cuente mis desgracias. La verdad es que me da bastante vergüenza, pero bueno, quizás sea divertido.
Estoy teniendo una semana santa movida, en el sentido de que apenas paro en casa. Incluso se podría decir que la estoy aprovechando académicamente porque estudio Historia de la lengua inglesa. La Crónica anglosajona es curiosa y tan predecible como yo: un rey inglés lleva sus tropas (se here) a una ciudad y se queda con ellas allí todo el invierno (middan wintra). Un señor llega, hacen la guerra, hay una gran matanza (micel wael), alguien asesina (ofslaegen) a otro, y todos juntos van al lugar de la matanza (waelstowe), y se cambia de rey (cyning). Apasionante.
El sábado salí con Angie y Lala, estuvo bien, aunque regresamos pronto a casa. No estaba demasiado borracha.
El domingo vi a Xuxú en Oviedo y tomamos unos vinos en un bar precioso. Luego llegaron las sidras, y...bueno, al llegar a Gijón de vuelta mi sexto sentido me decía que la suerte estaba rondándome, así que fui a parar a un bingo, en el que me senté en zona de no fumadores y eché un cigarrillo, hasta que caí en la cuenta de que sobre la mesa había una pegatina grande con un pitillo tachado. Después de seis cartones, decidí abandonar el lugar, lamentándome de mi jodida mala suerte. Eso sí, al llegar a casa comprobé que tenía algunos aciertos en el quinigol que me permitirían cobrar 3.20. Lo de la suerte rondándome debía ser eso.
Hoy quedé con Cristina para tomar algo y también con El Profeta. Dimos paseos por Cimavilla, hablamos, nos reimos...todo muy bien, así que la mala leche desapareció. Así, como por arte de magia.
Oh, mierdolin, y ¿qué coño le digo mañana a la sosainas borde de mi médico si hoy ya estoy contenta?
Mañana...EL DIAGNÓSTICO Y MI RIDÍCULO EN EL MÉDICO.
intento de atropello, vida sentimental desastrosa y cosas que haré en Semana Santa
Es una suerte estar aquí de nuevo después del frustrado intento de asesinato que sufrí ayer cuando el hijodeputa que conducía la furgoneta de MRW (sí, esos que reparten paquetitos) casi me atropella en uno de los pasos de peatones que hay en mi facultad. La culpa fue suya (de hecho los demás coches le pitaron durante diez segundos, fíjate tu) y si llego a dar un paso más...en fin, ahora no estaría aquí, sino en el hospital recibiendo ramos de rosas con tarjetas o bombones o revistas del corazón. Fui bastante educada y no le insulté, sino que me acerqué a su ventanilla y me puse a aplaudir y a decir: Muy bien chaval, muy bien, de puta madre.
Después del percance llegué a casa y vagué de un cuarto a otro, sin saber muy bien que hacer. Estos momentos tediosos suelen acabar conmigo en la cocina asaltando la nevera o preparándome furtivamente bocadillos de Nocilla, pero como estoy más o menos a dieta me comí tres manzanas y un quesito de esos frescos de Burgos (algo muy extraño porque a mi no me gusta nada de nada ningún queso) que me tragué con bastante asco. Luego me deprimí e hice algunas llamadas. Antes de cenar me apetecía ver el mar, así que caminé hacia la playa de Poniente, donde no había ni toallas ni niños, ni olía a crema, y el puesto de helados no te tentaba. Eso sí, soplaba el mismo viento coñazo que siempre te llena la cara de arena en julio y agosto. Y me reí mucho bajito porque me dio por acordarme de algo que me pasó hará dos semanas cuando me hicieron una encuesta muuuuuy larga y muuuuuy aburrida, y cuando la chica (que había venido conmigo al instituto un año) llegó a la pregunta "Valora tu vida sentimental del 0 al 10, siendo 0 muy mala y 10 la mejor puntuación", yo dije: Ummmm, un 3.
A la muy zorra sólo se le ocurrió exclamar: ¡Jooooder, qué triste!
Supongo que se le escaparía, que no sería su intención, pero en fin, qué quieres que ponga? que es maravillosa? que el 10 se me quede pequeño y pida permiso para poner un 23?. Ayer mismo una amiga por teléfono me dijo eso de: Y a ver cuando te echas un novio formal de una vez.
Cambiando de tema, hoy me dan las vacaciones de Semana Santa. Mi bisabuela está muy preocupada porque se acerca el domingo y yo aún no me he comprado nada nuevo, así que cada vez que me ve dice eso tan absurdo de: El que no estrena pa Ramos no tiene ni pies ni manos. No se para qué voy a comprarme nada si no pienso ir a misa ni nada por el estilo...
Cosas que haré en Semana Santa:
1. Ir al médico. Me estoy cansando de esta tristeza que me viene a veces y que me cuesta quitarme de encima.
2. Continuar la dieta sin caer en la tentación de los helados de tutti frutti, la Nocilla, los cruasanes de chocolate, o las visitas domingueras al McDonalds con Lala.
3. Implantar un nuevo tipo de ocio con Lala sustitutivo de la ya habitual tarde de aburrimiento del domingo. Ahora estamos planeando hacer excursiones por Gijón, dar paseos por el Muro blablabla.
4. Comprarme unos zapatos, pero no porque me sienta presionada por las sentencias de mi bisabuela, sino porque realmente me hacen falta.
5. Comprarme esa camiseta taaaaan mona que acabo de probarme en Blanco. Quedará estupenda con la americana roja que mamá me regaló el otro día.
6. Estudiar Historia de la lengua inglesa para ese examen tan maravillosísimo que tengo a la vuelta.
7. No descuidar demasiado el diario.
8. Dejar de vomitar cuando salgo y bebo más de la cuenta.
9. No llegar tarde a los partidos del Sporting, y
10. Peinarme y arreglarme aún cuando vaya a estar en casa.
Buenas vacaciones.
Después del percance llegué a casa y vagué de un cuarto a otro, sin saber muy bien que hacer. Estos momentos tediosos suelen acabar conmigo en la cocina asaltando la nevera o preparándome furtivamente bocadillos de Nocilla, pero como estoy más o menos a dieta me comí tres manzanas y un quesito de esos frescos de Burgos (algo muy extraño porque a mi no me gusta nada de nada ningún queso) que me tragué con bastante asco. Luego me deprimí e hice algunas llamadas. Antes de cenar me apetecía ver el mar, así que caminé hacia la playa de Poniente, donde no había ni toallas ni niños, ni olía a crema, y el puesto de helados no te tentaba. Eso sí, soplaba el mismo viento coñazo que siempre te llena la cara de arena en julio y agosto. Y me reí mucho bajito porque me dio por acordarme de algo que me pasó hará dos semanas cuando me hicieron una encuesta muuuuuy larga y muuuuuy aburrida, y cuando la chica (que había venido conmigo al instituto un año) llegó a la pregunta "Valora tu vida sentimental del 0 al 10, siendo 0 muy mala y 10 la mejor puntuación", yo dije: Ummmm, un 3.
A la muy zorra sólo se le ocurrió exclamar: ¡Jooooder, qué triste!
Supongo que se le escaparía, que no sería su intención, pero en fin, qué quieres que ponga? que es maravillosa? que el 10 se me quede pequeño y pida permiso para poner un 23?. Ayer mismo una amiga por teléfono me dijo eso de: Y a ver cuando te echas un novio formal de una vez.
Cambiando de tema, hoy me dan las vacaciones de Semana Santa. Mi bisabuela está muy preocupada porque se acerca el domingo y yo aún no me he comprado nada nuevo, así que cada vez que me ve dice eso tan absurdo de: El que no estrena pa Ramos no tiene ni pies ni manos. No se para qué voy a comprarme nada si no pienso ir a misa ni nada por el estilo...
Cosas que haré en Semana Santa:
1. Ir al médico. Me estoy cansando de esta tristeza que me viene a veces y que me cuesta quitarme de encima.
2. Continuar la dieta sin caer en la tentación de los helados de tutti frutti, la Nocilla, los cruasanes de chocolate, o las visitas domingueras al McDonalds con Lala.
3. Implantar un nuevo tipo de ocio con Lala sustitutivo de la ya habitual tarde de aburrimiento del domingo. Ahora estamos planeando hacer excursiones por Gijón, dar paseos por el Muro blablabla.
4. Comprarme unos zapatos, pero no porque me sienta presionada por las sentencias de mi bisabuela, sino porque realmente me hacen falta.
5. Comprarme esa camiseta taaaaan mona que acabo de probarme en Blanco. Quedará estupenda con la americana roja que mamá me regaló el otro día.
6. Estudiar Historia de la lengua inglesa para ese examen tan maravillosísimo que tengo a la vuelta.
7. No descuidar demasiado el diario.
8. Dejar de vomitar cuando salgo y bebo más de la cuenta.
9. No llegar tarde a los partidos del Sporting, y
10. Peinarme y arreglarme aún cuando vaya a estar en casa.
Buenas vacaciones.
el friki del jersey de punto amarillo
Um, no debería haberme tomado la pastilla, ahora estoy que me caigo de sueño.
A lo que iba: que me acaba de llamar Olaya para decirme que me dan la beca Erasmus a Canterbury, que es la primera opción que elegí.
He tenido un día demasiado malo como para que esta noticia anule el resto de acontecimientos catastróficos del día: que te toque hacer un ejercicio con el friki de jersey de punto amarillo limón de clase es jodido.
Se sentó a mi lado, me miró con su ojo bizco y entonces empezó a soltar bobadas de que si esta palabra tenía el stress aquí, y esta otra allá (no daba una, claro), cuando la que realmente sufría una situación estresante era yo, y no las palabras. Pero entonces él, que es un absurdo de la vida,empieza a corregirme, que si "ejem disculpa yo creo que en esta oración la frase que va con más intensidad es tal y tal". Le observo con mi mirada asesina (esa en la que cierro los ojos lentamente), él me observa con la inocencia de su ojo estrábico (es cosa chunga hablar con él porque aunque sabes que tiene que estar mirándote a ti en realidad su ojo va por libre y enfoca donde le viene en gana) y entonces me pide que tamborilee en la mesa con la mano al compás de los acentos de las palabras (a palabra acentuada golpecito en la mesa, vamos). Sintiéndome el hombre orquesta, dudando entre sacar un tambor de debajo del pupitre o calcarle un tortazo por estúpido, le respondo que no voy a hacer eso. Dice que es fácil, que sólo tengo que golpear la mesa cuando el pronuncie las palabras con blablabla, pero yo no me dejo vencer, no cedo a sus deseos de memo, y le contesto que lamentablemente carezco de sentido del ritmo.
Luego paso toda la mañana cabreada, pensando que no es posible que este chico camine y hable a la vez. Nunca lo he comprobado, pero mañana investigaré.
Y el fin de semana...ah, muy bien. Me lo pasé mejor de lo que esperaba, y aunque el Sporting hizo un pésimo partido, Roberto estaba guapísimo y Lala y yo nos reímos mucho, cantamos, gritamos y animamos como nunca.
Por la noche nos emborrachamos e hicimos Catarsis con cojones y lanzamos las mismas consignas de siempre. Incluso me hice pasar por una chica gallega cuando Lala reconoció a una tía que frecuenta un foro de música heavy, y tan metida estaba en mi papel que hasta me inventaba chistes sobre Fraga y el partido comunista y decía conocer pueblos que no conocía, mientras mi falso acento gallego fluctuaba, aparecía y desaparecía, a lo Guadiana.
Dormimos en mi casa (sueño postansiolítico) y al día siguiente fuimos a la suya a comer. Su madre me sirvió una cantidad indecente, pero como estaba invitada no dije ni mú y me lo comí enterito.
Vimos la de Almodóvar en el cine y yo lloré en dos ocasiones. Sensible que es una, ya ves tu.
A lo que iba: que me acaba de llamar Olaya para decirme que me dan la beca Erasmus a Canterbury, que es la primera opción que elegí.
He tenido un día demasiado malo como para que esta noticia anule el resto de acontecimientos catastróficos del día: que te toque hacer un ejercicio con el friki de jersey de punto amarillo limón de clase es jodido.
Se sentó a mi lado, me miró con su ojo bizco y entonces empezó a soltar bobadas de que si esta palabra tenía el stress aquí, y esta otra allá (no daba una, claro), cuando la que realmente sufría una situación estresante era yo, y no las palabras. Pero entonces él, que es un absurdo de la vida,empieza a corregirme, que si "ejem disculpa yo creo que en esta oración la frase que va con más intensidad es tal y tal". Le observo con mi mirada asesina (esa en la que cierro los ojos lentamente), él me observa con la inocencia de su ojo estrábico (es cosa chunga hablar con él porque aunque sabes que tiene que estar mirándote a ti en realidad su ojo va por libre y enfoca donde le viene en gana) y entonces me pide que tamborilee en la mesa con la mano al compás de los acentos de las palabras (a palabra acentuada golpecito en la mesa, vamos). Sintiéndome el hombre orquesta, dudando entre sacar un tambor de debajo del pupitre o calcarle un tortazo por estúpido, le respondo que no voy a hacer eso. Dice que es fácil, que sólo tengo que golpear la mesa cuando el pronuncie las palabras con blablabla, pero yo no me dejo vencer, no cedo a sus deseos de memo, y le contesto que lamentablemente carezco de sentido del ritmo.
Luego paso toda la mañana cabreada, pensando que no es posible que este chico camine y hable a la vez. Nunca lo he comprobado, pero mañana investigaré.
Y el fin de semana...ah, muy bien. Me lo pasé mejor de lo que esperaba, y aunque el Sporting hizo un pésimo partido, Roberto estaba guapísimo y Lala y yo nos reímos mucho, cantamos, gritamos y animamos como nunca.
Por la noche nos emborrachamos e hicimos Catarsis con cojones y lanzamos las mismas consignas de siempre. Incluso me hice pasar por una chica gallega cuando Lala reconoció a una tía que frecuenta un foro de música heavy, y tan metida estaba en mi papel que hasta me inventaba chistes sobre Fraga y el partido comunista y decía conocer pueblos que no conocía, mientras mi falso acento gallego fluctuaba, aparecía y desaparecía, a lo Guadiana.
Dormimos en mi casa (sueño postansiolítico) y al día siguiente fuimos a la suya a comer. Su madre me sirvió una cantidad indecente, pero como estaba invitada no dije ni mú y me lo comí enterito.
Vimos la de Almodóvar en el cine y yo lloré en dos ocasiones. Sensible que es una, ya ves tu.
blow blow blow me out i'm so sad i don't know why...
Estoy muerta de vergüenza, joder, cómo me puede pasar esto a mi?
Salgo de la zapatería donde el 40 me queda pequeño y el 41 grande dispuesta a probar suerte en otra tienda. Entonces suena mi móvil y veo que es mamá. Me pregunta que qué eso que voy diciendo a mis abuelos de que estoy deprimida, que están preocupados y que mi bisabuela no deja de decir que "la nena está mal, hay que llevala a un psiquiatra". Le explico que bueno, que sí, que últimamente estoy triste, pero que de psiquiatras nada, que eso suena a muy grave. Mi madre empieza a decir cosas como: eso es un sólo un poco de tristeza primaveral, hay que tirar p´alante y no preocupar a los demás, y si estás triste y es por una tontería no dejes que blablablabla.
Le digo que ok, de acuerdo, está bien, vale, sí, sí, me voy a ver si encuentro una camiseta, mamá.
Y entonces colgamos y me pongo a llorar en la calle. Suerte que llevo las gafas de sol en el bolso y disimulo un poco.
El miércoles decidí no ir a clase porque estaba triste, y total sólo tenía dos horas. Además mis abuelos llegaban y tenía que recoger la casa. Trajeron pastelitos del viaje. Por la tarde les pedí ir a ver a mi primo y me dejaron llevar el coche. Estuve jugando con el hamster y no me dio nada de asco, era muy simpático y cuando lo metías en la bolita transparente daba paseos por la casa. Y el resto de la semana bien, porque a pesar de lo que pensaba ir a clase anima bastante. El profesor malvado me puso un Good en el ejercicio y tuve un 7.5 en la exposición oral del otro día.
Y hoy...bueno...hoy juega el Sporting en casa así que iré con Lala a verlos. Seguro que el portero estará guapísimo (aunque el otro día en la tele tenía la cara naranja de tanto abusar de la lámpara, me imagino) y que meterán dos goles tal y como soñé esta noche. Luego beberemos porque según me ha anunciado Lala toca "Catarsis con cojones" y cenaremos algo. Oh, quiero pasármelo bien, y sobre todo quiero que me venga la regla para quitarme esta tristeza casposa de encima.
(Oh, escribir también me gusta y me pone de buen humor. Yupi)
Salgo de la zapatería donde el 40 me queda pequeño y el 41 grande dispuesta a probar suerte en otra tienda. Entonces suena mi móvil y veo que es mamá. Me pregunta que qué eso que voy diciendo a mis abuelos de que estoy deprimida, que están preocupados y que mi bisabuela no deja de decir que "la nena está mal, hay que llevala a un psiquiatra". Le explico que bueno, que sí, que últimamente estoy triste, pero que de psiquiatras nada, que eso suena a muy grave. Mi madre empieza a decir cosas como: eso es un sólo un poco de tristeza primaveral, hay que tirar p´alante y no preocupar a los demás, y si estás triste y es por una tontería no dejes que blablablabla.
Le digo que ok, de acuerdo, está bien, vale, sí, sí, me voy a ver si encuentro una camiseta, mamá.
Y entonces colgamos y me pongo a llorar en la calle. Suerte que llevo las gafas de sol en el bolso y disimulo un poco.
El miércoles decidí no ir a clase porque estaba triste, y total sólo tenía dos horas. Además mis abuelos llegaban y tenía que recoger la casa. Trajeron pastelitos del viaje. Por la tarde les pedí ir a ver a mi primo y me dejaron llevar el coche. Estuve jugando con el hamster y no me dio nada de asco, era muy simpático y cuando lo metías en la bolita transparente daba paseos por la casa. Y el resto de la semana bien, porque a pesar de lo que pensaba ir a clase anima bastante. El profesor malvado me puso un Good en el ejercicio y tuve un 7.5 en la exposición oral del otro día.
Y hoy...bueno...hoy juega el Sporting en casa así que iré con Lala a verlos. Seguro que el portero estará guapísimo (aunque el otro día en la tele tenía la cara naranja de tanto abusar de la lámpara, me imagino) y que meterán dos goles tal y como soñé esta noche. Luego beberemos porque según me ha anunciado Lala toca "Catarsis con cojones" y cenaremos algo. Oh, quiero pasármelo bien, y sobre todo quiero que me venga la regla para quitarme esta tristeza casposa de encima.
(Oh, escribir también me gusta y me pone de buen humor. Yupi)





